Día 158. Libro 16.
Nehemías 7
- Un testimonio inigualable.
Verso 2. “… Hananías, jefe de la fortaleza de Jerusalén (porque éste era varón de verdad y temeroso de Dios, más que muchos).”
- El registro de la genealogía de los que subieron del cautiverio.
Necesitamos que aparezcan nuestros nombres y el de nuestros hijos en ese registro.
No es la voluntad de Dios que nos suceda como aquellos que buscaron su registro de genealogías, y no se halló; y fueron excluidos del sacerdocio.
También esto nos enseña que no pueden estar en el servicio de la casa del Señor, aquellos que no han nacido de nuevo y que sus nombres no están inscritos en el libro de la vida.
Nehemías 8
- Estos capítulos narran lo que es el verdadero avivamiento por la Palabra.
Solo consistió en leer horas enteras la Palabra, a oídos de todo el pueblo y escucharla atentamente poniendo en ello el entendimiento.
Humillarse delante del Señor y adorar a Jehová inclinando el corazón hasta la tierra.
Versos 5-6. “Abrió, pues, Esdras el libro a ojos de todo el pueblo, porque estaba más alto que todo el pueblo; y cuando lo abrió, todo el pueblo estuvo atento. Bendijo entonces Esdras a Jehová, Dios grande. Y todo el pueblo respondió: ¡Amén! ¡Amén! alzando sus manos; y se humillaron y adoraron a Jehová inclinados a tierra.”
Habacub 3:2. “Oh Jehová, he oído tu palabra, y temí. Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos, En medio de los tiempos hazla conocer; En la ira acuérdate de la misericordia.”
- El verdadero ayuno.
Lo que nos enseña el Señor en Nehemías, no es otra cosa que un verdadero ayuno del pueblo de Dios para oír el libro de la ley, desde el primer día del mes, hasta el último.
Este es el verdadero ayuno, dejar de hacer tu voluntad, de pedir que tu voz sea oída en lo alto, para oír durante horas y días enteros su Palabra y entonces, hacer la voluntad del Padre.
Verso 3. “Y leyó en el libro delante de la plaza que está delante de la puerta de las Aguas, desde el alba hasta el mediodía, en presencia de hombres y mujeres y de todos los que podían entender; y los oídos de todo el pueblo estaban atentos al libro de la ley.”
Verso 18. “Y leyó Esdras en el libro de la ley de Dios cada día, desde el primer día hasta el último; e hicieron la fiesta solemne por siete días, y el octavo día fue de solemne asamblea, según el rito.”
- Observemos que los levitas se encargaron de hacer entender al pueblo la Palabra de Dios.
Versos 7-8. “Y los levitas, hacían entender al pueblo la ley; y el pueblo estaba atento en su lugar. Y leían en el libro de la ley de Dios claramente, y ponían el sentido, de modo que entendiesen la lectura.”
- ¿Acaso lo que sucede en Nehemías, es lo que necesitamos como pueblo de Dios?
¿Somos capaces de reunirnos días enteros a leer la Palabra, reconocer que hemos pecado contra su Palabra y arrepentirnos como pueblo de Dios?
Oremos
Señor enséñanos a arrepentirnos y humillarnos ante tu Palabra.
Tus siervos
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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