Día 184. Libro 19.
Salmos 143
- Observemos la oración bíblica.
- Se refugia en el Señor, declarándose desolado, angustiado y se humilla, anhelando como una tierra sedienta una pronta respuesta conforme a la Palabra.
- Pide respuesta por la Palabra, por la verdad, por su justicia.
- Pide oír por la mañana su misericordia.
- Sólo en Él confía.
- Pide dirección: Hazme saber el camino por donde ande. Porque a ti he elevado mi alma.
- Medita en su Palabra: Meditaba en todas tus obras. Reflexionaba en las obras de tus manos.
- Pide ser enseñado para hacer su voluntad: Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; Tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud.
- Declara la Palabra: Por tu nombre, oh Jehová, me vivificarás; por tu justicia sacarás mi alma de angustia. Y por tu misericordia disiparás a mis enemigos y destruirás a todos los adversarios de mi alma, porque yo soy tu siervo.
- Pide ser librado de la maldad del impío. Mi oración será continuamente contra las maldades de los impíos.
- No se justificará delante de ti ningún ser humano.
- No intentemos justificarnos fuera de Cristo.
- 1 Juan 1:10. “Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.”
Salmos 144
- Alabemos al Señor. ¡Bendita sea nuestra roca!
- Oh Dios, a ti cantaré cántico nuevo; Con salterio, con decacordio cantaré a ti.
- Nunca olvidemos que somos polvo y hemos recibido una misericordia inmerecida.
- Bendito sea Jehová, mi roca, Quien adiestra mis manos para la batalla, Y mis dedos para la guerra.
- ¿Ha representado el libro de los Salmos un adiestramiento para la lucha contra el pecado?
- Recordemos que nos ha enseñado a orar.
- Nos ha mostrado el corazón de Cristo y cómo oraba.
- Nos ha dado estrategias y nos ha mostrado las estrategias del enemigo.
- Nos ha enseñado quien es el Dios que pelea nuestras batallas.
- Nos ha enseñado como alabar a nuestro Señor conforme a su grandeza.
- Nos ha guiado a esperar en El sin impacientarnos.
- También nos ha mostrado, cómo nuestros propios pecados, pueden desviarnos y hacernos caer derrotados ante el enemigo, por la desobediencia a su Palabra.
Salmos 145
- Grande es Jehová y digno de suprema alabanza.
- La alabanza de su pueblo, de su iglesia y de cada vida que invoca su señorío, debe ser conforme a su grandeza. Ver Romanos 12:1.
- Su grandeza es inescrutable, es eterna.
- La alabanza de su grandeza es una responsabilidad de vida y no un acto eventual consagrado a determinados espacios.
- Hemos sido creados para la alabanza de la gloria de su Gracia. Ver Efesios 1:6.
- En la hermosura de la gloria de tu magnificencia, Y en tus hechos maravillosos meditaré. Nuestra alabanza, necesita llenarse de la Palabra.
- Generación a generación celebrará tus obras, Y anunciará tus poderosos hechos.
- Para hacer saber a los hijos de los hombres sus poderosos hechos, y la gloria de la magnificencia de su reino.
- Reflexionemos en esto: tenemos la responsabilidad de que nuestros hijos y las generaciones venideras reconozcan sus obras, su inmensa bondad, su justicia, su grandeza y anuncien la Palabra del Señor.
- Esta verdad representa una dualidad maravillosa, que ha llegado a ser piedra de tropiezo para algunos.
- Clemente y misericordioso es Jehová, lento para la ira, y grande en misericordia.
- Bueno es Jehová para con todos.
- Jehová guarda a todos los que le aman.
- Destruirá a todos los impíos.
Salmos 146
- ¡Aleluya!
- Alaba, oh alma mía, a Jehová.
- Alabaré a Jehová en mi vida.
- Cantaré salmos a mi Dios mientras viva.
- Mi ayudador es el Dios de Jacob.
- Mi esperanza está en Jehová mi Dios.
- El hizo los cielos y la tierra, el mar, y todo lo que en ellos hay.
- El guarda verdad para siempre.
- El hace justicia a los agraviados.
- El da pan a los hambrientos.
- Jehová liberta a los cautivos.
- Jehová abre los ojos a los ciegos.
- Jehová levanta a los caídos.
- Jehová ama a los justos.
- Jehová guarda a los extranjeros.
- Al huérfano y a la viuda sostiene, Y el camino de los impíos trastorna.
- Reinará Jehová para siempre, de generación en generación.
- ¿Por qué no debemos confiar en los príncipes, ni en hijos de hombres?
- Porque no hay en ellos salvación.
- Porque sus pensamientos perecerán.
- Porque sale su aliento, y vuelve a la tierra.
Salmos 147
- El poder de su Palabra.
- Él envía su palabra a la tierra. Velozmente corre su palabra.
- Enviará su palabra, y los derretirá; Soplará su viento, y fluirán las aguas.
- Él ha manifestado su Palabra a su pueblo. Sus estatutos y sus juicios.
- No ha hecho así con ninguna otra de las naciones.
- Se complace Jehová en los que le temen.
- Y en los que esperan en su misericordia.
- Él sana a los quebrantados de corazón, Y venda sus heridas.
- Jehová exalta a los humildes.
- Humilla a los impíos hasta la tierra.
Salmos 148
- El Señor nos puso ley que no será quebrantada.
- Alaben el nombre de Jehová.
- Porque él mandó, y fueron creados.
- Los hizo ser eternamente y para siempre.
- Su gloria es sobre tierra y cielos.
- Alaben el nombre de Jehová, Porque sólo su nombre es enaltecido.
- Él ha exaltado el poderío de su pueblo.
- Alábenle todos sus santos, los hijos de Israel.
- El pueblo a él cercano. Aleluya.
Salmos 149
- Cantad a Jehová cántico nuevo.
- Su alabanza sea en la congregación de los santos.
- El juicio decretado.
- Él vengará la sangre de sus siervos.
- Tomará venganza de sus enemigos.
- Hará expiación por la tierra de su pueblo. Deuteronomio 32:43.
Salmos 150
- ¡Todo lo que respira alabe a Jehová!
- ¡Aleluya! Alabemos al Señor por habernos heredado este maravilloso libro.
- Exaltemos al mesías santísimo que vino a redimirnos del pecado.
- Adoremos al Señor por llevarnos durante 150 capítulos de su mano enseñándonos a orar y alabar su nombre.
- Alabadle por sus proezas.
- Alabadle conforme a la muchedumbre de su grandeza.
- ¡Todo lo que respira alabe a Jehová!
Oremos.
- Te invoco y clamó a ti. Suba mi oración como el incienso. Guarda la puerta de mis labios. No dejes que se incline mi corazón a cosa mala, a hacer obras impías con los que hacen iniquidad. A ti, oh Jehová, Señor, miran mis ojos; En ti he confiado; no desampares mi alma.
- Sean nuestros hijos como plantas crecidas en su juventud, Nuestras hijas como esquinas labradas como las de un palacio; Nuestros graneros llenos, provistos de toda suerte de grano; Nuestros ganados, que se multipliquen a millares y decenas de millares en nuestros campos; Nuestros bueyes estén fuertes para el trabajo; No tengamos asalto, ni que hacer salida, Ni grito de alarma en nuestras plazas.
- Bienaventurado el pueblo que tiene esto; Bienaventurado el pueblo cuyo Dios es Jehová.
- Guárdame, oh Jehová, de manos del impío. Líbrame de hombres injuriosos, que han pensado trastornar mis pasos. Líbrame, oh Jehová, del hombre malo. Guárdame de hombres violentos. Guárdame de los lazos que me han tendido, Y de las trampas de los que hacen iniquidad. Oh Jehová, inclina tus cielos y desciende; Toca los montes, y humeen. Despide relámpagos y disípalos, Envía tus saetas y túrbalos.
- Dios mío eres tú; Escucha, oh Jehová, la voz de mis ruegos. Jehová Señor, potente salvador mío, tú pusiste a cubierto mi cabeza en el día de batalla. No concedas, oh Jehová, al impío sus deseos; no saques adelante su pensamiento, para que no se ensoberbezca. Amén. Gracias porque sé que tomarás a cargo mi causa y mi derecho. Alabaré tu nombre y moraré en tu presencia.
- Te exaltaré, mi Dios, mi Rey. ¡Bendeciré tu nombre eternamente y para siempre! ¡La alabanza de Jehová proclamará mi boca! ¡Que todos bendigan su santo nombre eternamente y para siempre! Tu misericordia, oh Jehová, es para siempre. No desampares la obra de tus manos.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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