Salmos 136-142

Día 183. Libro 19.

Salmos 136

  1. Porque para siempre es su misericordia.
  2. El Salmo lo repite 26 veces. Ese es el mensaje. No nos cansemos de repetirlo.
  • Alabemos.
  • Al Dios de los cielos.
  • Al Dios de los dioses.
  • Al único que hace grandes maravillas. 
  • Al que hizo los cielos con entendimiento.
  • Al que extendió la tierra sobre las aguas.
  • Al que hizo las grandes lumbreras.
  • Al que hirió a Egipto en sus primogénitos.
  • Al que sacó a Israel de en medio de ellos.
  • Al que arrojó a Faraón y a su ejército en el Mar Rojo.
  • Al que pastoreó a su pueblo por el desierto.
  • Al que hirió a grandes reyes. 
  • Al que mató a reyes poderosos.
  • Al que en nuestro abatimiento se acordó de nosotros.
  • Al que nos rescató de nuestros enemigos.
  • Al que da alimento a todo ser viviente.

Salmos 136

  1. El cautiverio del pueblo de Dios.
  2. Lucas 21:22, 24. “Porque éstos son días de retribución, para que se cumplan todas las cosas que están escritas. (…). Y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan.”
  • En medio del cautiverio.
  • El enemigo desea acabar con nosotros y arrasarnos hasta los cimientos, exterminar al pueblo de Dios. 
  • En medio de nuestro dolor y llanto, nuestros enemigos nos pedirán alegría y cantos. No cantamos para ellos. No podemos nunca olvidarnos de quienes somos, dejar de hablar, ni perder el gozo de nuestra salvación. 
  • Habacub 3:18. “Aunque la higuera no florezca, Ni en las vides haya frutos, Aunque falte el producto del olivo, Y los labrados no den mantenimiento, Y las ovejas sean quitadas de la majada, Y no haya vacas en los corrales; Con todo, yo me alegraré en Jehová, Y me gozaré en el Dios de mi salvación.”
  • El castigo de los enemigos del pueblo de Dios.
  • El Señor tomará venganza por sus escogidos. 
  • Jeremías 50:14-15. “Poneos en orden contra Babilonia alrededor, todos los que entesáis arco; tirad contra ella, no escatiméis las saetas, porque pecó contra Jehová. Gritad contra ella en derredor; se rindió; han caído sus cimientos, derribados son sus muros, porque es venganza de Jehová. Tomad venganza de ella; haced con ella como ella hizo.”
  • Apocalipsis 18:6. “Dadle a ella como ella os ha dado, y pagadle doble según sus obras; en el cáliz en que ella preparó bebida, preparadle a ella el doble.”
  • Isaías 13:11. “Y castigaré al mundo por su maldad, y a los impíos por su iniquidad; y haré que cese la arrogancia de los soberbios, y abatiré la altivez de los fuertes.”

Salmos 138

  1. Jehová cumplirá su propósito en mí. 
  2. Un ancla firme para nuestra vida.
  • La respuesta.
  • Me fortaleciste con vigor en mi alma.
  • Efesios 3:14-19. “ Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.”
  • Un principio que jamás debemos olvidar.
  • Jehová es excelso, y atiende al humilde, más al altivo mira de lejos.

Salmos 139

  1. Examíname, pruébame, conoce mis pensamientos, mis palabras, mi andar y mi reposo.  
  2. ¿Hay camino de perversidad en mí? Guíame en el camino eterno.
  • ¿Podemos comprender el amor de Dios? 
  • Reflexionemos en lo infinito de su amor, cómo nos conoce y el hecho de que ha escrito en su libro todo lo que sería formado en nosotros. Veamos también Romanos 8:31-39.
  • Meditemos en la suma de la Palabra.
  • Versos 17-18. “¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos! Si los enumero, se multiplican más que la arena; Despierto, y aún estoy contigo.”
  • ¿Están nuestras oraciones llenas de las verdades inconmovibles de la Palabra? 

Salmos 140

  1. Observemos las características del enemigo de nuestra alma y de todos aquellos que le sirven y se prestan para sus fines.
  2. Malo, impío, injurioso, violento, maquina males en el corazón, urde contiendas diariamente para trastornar nuestros pasos, aguza su lengua como la serpiente, veneno mortal hay debajo de su lengua, tienden lazos, cuerdas y redes.
  • Aprendamos a orar al respecto, tal como nos enseña la Palabra. Y tengamos presente cuál será su fin.

Salmos 141

  1. Que el justo me castigue, será un favor.
  2. Que me reprenda será un excelente bálsamo que no me herirá la cabeza. La Palabra nos enseña a exhortar y reprender al hermano para corregirlo.
  3. Reprender al hermano es un favor. ¿Apreciamos este favor en humildad? ¿O nos sentimos heridos?
  • ¿Cuál es mi reacción cuando soy exhortado? 
  • Es necesario que tengamos un oído dócil, una actitud enseñable, humilde y no altiva para recibir la corrección. 
  • Consideremos la suma de la Palabra.
  • Proverbios 9:8-9. “No reprendas al escarnecedor, para que no te aborrezca; Corrige al sabio, y te amará. Da al sabio, y será más sabio; enseña al justo, y aumentará su saber.”
  • Proverbios 19:25. “Hiere al escarnecedor, y el simple se hará avisado; Y corrigiendo al entendido, entenderá ciencia.”
  • Proverbios 25:12. “Como zarcillo de oro y joyel de oro fino Es el que reprende al sabio que tiene oído dócil.”
  • Observemos que la reprensión es un excelente bálsamo, una medicina para el alma, porque la palabra nos restaura al camino de la obediencia. 
  • La exhortación ejercida bíblicamente, es una medida profiláctica dentro del pueblo de Dios, que previene males mayores.  
  • Apocalipsis 3:19. “Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.”
  • Condiciones para exhortar.
  • El que va a restaurar debe ser espiritual: estar libre de pecado. No podemos sacar la paja en el ojo ajeno si tenemos una viga en el nuestro. Un ciego no puede guiar a otro ciego. 
  • Mateo 7:3-5.  “¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo? ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.”
  • Gálatas 6:1-4. “Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo. Porque el que se cree ser algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña. Así que, cada uno someta a prueba su propia obra, y entonces tendrá motivo de gloriarse sólo respecto de sí mismo, y no en otro.”
  • La reprensión debe instruir con la Palabra. 
  • Proverbios 6:23. “Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza es luz, y camino de vida las reprensiones que te instruyen.”

Salmos 142

  1. Tu conociste mi senda. 
  2. Examinemos nuestro andar. Confesemos nuestros pecados y seamos llenos de la Palabra.
  • Con mi voz clamo a ti Jehová; te pediré misericordia.

Oremos.

  • Tu misericordia, oh Jehová, es para siempre. No desampares la obra de tus manos. Guárdame, oh Jehová, de manos del impío. Líbrame de hombres injuriosos, que han pensado trastornar mis pasos. Líbrame, oh Jehová, del hombre malo. Guárdame de hombres violentos.
  • Dios mío eres tú; Escucha, oh Jehová, la voz de mis ruegos. Jehová Señor, potente salvador mío, tú pusiste a cubierto mi cabeza en el día de batalla. No concedas, oh Jehová, al impío sus deseos; no saques adelante su pensamiento, para que no se ensoberbezca.
  • Gracias porque sé que tomarás a cargo mi causa y mi derecho. Alabaré tu nombre y moraré en tu presencia.
  • Delante de ti expondré mi queja; manifestaré mi angustia. No tengo refugio, ni hay quien cuide de mi vida. Clamo a ti, oh Jehová; Tú eres mi esperanza, mi porción en la tierra de los vivientes. Escucha mi clamor, porque estoy muy afligido. Líbrame de los que me persiguen, porque son más fuertes que yo, me escondieron lazo. Mi espíritu está angustiado dentro de mí. Saca mi alma de la cárcel, para que alabe tu nombre.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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