Día 158. Libro 18.
Job 40
- ¿Es sabiduría contender con el Omnipotente?
• El que disputa con Dios, responda a esto.
• Romanos 11:34-36. “Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero? ¿O quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado? Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.”
• Romanos 9:19-23. “Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así? ¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra? ¿Y qué, si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción, y para hacer notorias las riquezas de su gloria, las mostró para con los vasos de misericordia que él preparó de antemano para gloria.” - Nuestro amado Salvador.
• Él es el que se adornó de majestad y de alteza, Y se vistió de honra y de hermosura.
• Él es el único que tiene un brazo como el de Dios y truena con voz como la suya. - Selah.
• Lo que necesitamos hacer: callarnos para escuchar su Palabra.
• Verso 4. “He aquí que yo soy vil; ¿qué te responderé? Mi mano pongo sobre mi boca. Una vez hablé, mas no responderé; Aun dos veces, mas no volveré a hablar.”
• Proverbio 30:32. «Si neciamente has procurado enaltecerte, O si has pensado hacer mal, Pon el dedo sobre tu boca.»
• Habacub 2:20. «Mas Jehová está en su santo templo; calle delante de él toda la tierra.»
• Zacarías 2:13. «Calle toda carne delante de Jehová; porque él se ha levantado de su santa morada.» - ¿Invalidarás tú también mi juicio?
• Dice el Señor: ¿Me condenarás a mí, para justificarte tú?
• Antes, confesemos nuestro pecado y reconozcamos nuestra condición.
• Esdras 9:6. «Y dije: Dios mío, confuso y avergonzado estoy para levantar, oh Dios mío, mi rostro a ti, porque nuestras iniquidades se han multiplicado sobre nuestra cabeza, y nuestros delitos han crecido hasta el cielo.»
• Isaías 64:6. «Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento.»
• Salmo 54:4. “Contra ti, contra ti solo he pecado, Y he hecho lo malo delante de tus ojos; Para que seas reconocido justo en tu palabra, Y tenido por puro en tu juicio.”
• Daniel 9:5,7. «Hemos pecado, hemos cometido iniquidad, hemos hecho impíamente, y hemos sido rebeldes, y nos hemos apartado de tus mandamientos y de tus ordenanzas. (…) Tuya es, Señor, la justicia, y nuestra la confusión de rostro, como en el día de hoy lleva todo hombre de Judá, los moradores de Jerusalén, y todo Israel, los de cerca y los de lejos, en todas las tierras adonde los has echado a causa de su rebelión con que se rebelaron contra ti.»
• Romanos 3:4. «De ninguna manera; antes bien sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso; como está escrito: Para que seas justificado en tus palabras, Y venzas cuando fueres juzgado.»
• 1 Timoteo 1:15. «Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero.»
Job 41
- El leviatán.
• Isaías 27:1. “En aquel día Jehová castigará con su espada dura, grande y fuerte al leviatán serpiente veloz, y al leviatán serpiente tortuosa; y matará al dragón que está en el mar.”
• Apocalipsis 20:2-3. “Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo.”
• Tengamos paciencia y mantengámonos en obediencia, porque el enemigo de nuestras almas, el acusador de los hermanos, el que desea devorarnos, será destruido definitivamente, cuando nuestro Señor Jesucristo haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies.
• 1 Corintios 15:26. “Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte.”
Job 42
- Las condiciones para la restauración.
• Arrepentirnos.
o Verso 6. “Por tanto me aborrezco, Y me arrepiento en polvo y ceniza.”
o Apocalipsis 3:19. «Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.»
o 1 Juan 1:9. «Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.»
• Reconocer su autoridad y soberanía.
o Verso 2. “Yo conozco que todo lo puedes, Y que no hay pensamiento que se esconda de ti.”
• Reconocer que no entendemos la suma de su Palabra, todo el consejo de Dios.
o Verso 3. “¿Quién es el que oscurece el consejo sin entendimiento? Por tanto, yo hablaba lo que no entendía; Cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía.”
• Disponerse en humildad a ser enseñados por Él.
o Verso 4-5. “Oye, te ruego, y hablaré; Te preguntaré, y tú me enseñarás. De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven.” - Observemos la causa por la cual, la ira de Dios se encendió contra Elifaz, Bildad y Zofar.
• Verso 8. «…no habéis hablado de mí con rectitud, como mi siervo Job.»
• Ellos no hablaron lo recto, no hablaron conforme a la Palabra de Dios y no juzgaron el padecimiento de Job conforme a la suma de la Palabra. - Absolutamente necesario para ser restaurado.
• Y quitó Jehová la aflicción de Job, cuando él hubo orado por sus amigos; y aumentó al doble todas las cosas que habían sido de Job. - Y quitó Jehová la aflicción de Job.
• No podemos llegar a la bendición del capítulo 42, sin pasar por la aflicción de los capítulos 1-41.
• Verso 12. “Y bendijo Jehová el postrer estado de Job más que el primero. (…)”
• Santiago 5:11. “He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo.” - La esposa de Job.
• Observemos que ella, en el capítulo 2, habló como una mujer necia.
• Recordemos que en el Capítulo 2:5, el enemigo apostó que Job blasfemaría de Dios cuando éste tocara su carne. Cuatro versos después, vemos a la mujer de Job, hablando la voluntad de satán.
• Ella, en este sentido, es figura del que no entiende el padecimiento y no habla conforme a la Palabra.
• No sigamos su ejemplo, al contrario, aprendamos a recibir y aceptar que todo lo que sucede, está bajo la autoridad de la Palabra de Dios, así el bien como el mal. - Conclusiones.
• El padecimiento solo puede ser entendido a la luz del testimonio de Cristo y de la suma de la Palabra.
• No podemos juzgar fuera de la Palabra, solo a la luz de todo el consejo de Dios.
• Este libro es un ejemplo perfecto de aquellos que hablan grandes cosas, impresionantes palabras de parte de Dios, pero no conocen todo el consejo de Dios. En tal sentido, el libro nos muestra cómo hay cabezas canas, lideres dentro del pueblo de Dios que solo hablan una parte de la verdad y desconocen la mente de Cristo. Así como el enemigo, cuando tentó al Señor, usó la Palabra y dijo grandes cosas, pero no hablaba de parte de Dios. Por eso Cristo le respondió con la suma de la Palabra: lo que está escrito y lo que también está escrito.
• Definitivamente tenemos que perdonar y restaurar a aquellos que hablan en nombre de Dios pero no lo conocen.
Oremos
• Padre reconocemos tu santidad, tu infinito poder y deidad. Alabamos la grandeza de tu nombre, tu magnificencia y tu misericordia. Alabamos el sacrificio de Cristo en la cruz y la perfección de tu Palabra.
• Perdona nuestra iniquidad, nuestra incredulidad y la dureza de nuestro corazón. Perdona a tu pueblo Señor. Límpianos más y más de nuestra maldad.
• Quita nuestra ceguera y abre cada día más nuestro entendimiento. Danos sabiduría y revelación de tu Palabra. Quita nuestros argumentos para poner los tuyos.
• Enséñanos a poner la mirada en lo inconmovible, las cosas de arriba, no en las de la tierra. Enséñanos a pensar en la suma de la Palabra con la mente de Cristo.
• Que aprendamos a considerarnos bienaventurados cuando llegue el padecimiento y tengamos paciencia para obedecer y ver el cumplimiento de tu Palabra.
• Enséñanos a orar y perdonar a aquellos que no hablan rectamente la suma de tu Palabra y nos juzgan injustamente añadiendo aflicción a nuestro padecimiento.
• Señor nos sometemos bajo tu autoridad. Haz con nosotros lo que bien te parezca.
• Gracias por este maravilloso libro y por confrontarnos con nuestro pecado. Gracias por instruirnos y vivificarnos a través de él. Guíanos por el libro de Salmos. Gracias por preparar nuestro corazón para entender la profecía, el pensamiento de Cristo y su padecimiento expresado en los salmos.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
Nuestra meta
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