Versos 4-9. “Él, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, Y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? (…) Lo que Dios juntó, no lo separe el hombre. Le dijeron: ¿Por qué, pues, mandó Moisés dar carta de divorcio, y repudiarla? Él les dijo: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; mas al principio no fue así. Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera.”
¿Quiénes somos nosotros para disolver lo que Él hizo? El repudio no forma parte del plan de Dios.
Los discípulos entendieron que Jesús les decía que el divorcio no es una idea del Señor. Por eso concluyeron: Si así es la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse.
Verso 11. “Entonces él les dijo: No todos son capaces de recibir esto, sino aquellos a quienes es dado.”
¿Dios te dio un matrimonio?
¿Quién, pues, podrá ser salvo?
Y mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; más para Dios todo es posible.
Mateo 20
El reino de los cielos.
Los primeros serán postreros, y los postreros, primeros. Muchos son llamados, más pocos escogidos. El que quiera hacerse grande y ser el primero, entre vosotros será vuestro servidor.
¿Qué queréis que os haga? «Señor, que sean abiertos nuestros ojos.»
Juan 15:7. “Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.”
Oremos
Gracias Señor por salvarnos en Cristo Jesús. Reconocemos que es imposible ser salvos en nuestras propias fuerzas. Danos la gracia de perseverar hasta el fin.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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La doctrina de los fariseos y saduceos y la de Herodes. Ver también Mateo 15:1-14 y 23-13-28.
¿Quién dicen ustedes, que soy yo? ¿Qué es para ti la Palabra de Dios?
Las llaves del reino de los cielos están fundamentadas en esta respuesta.
El tropiezo.
Consiste en no poner la mira en la Palabra de Dios, sino en las cosas de los hombres.
Tropezará aquel que ponga su mirada en lo movible y se ocupe de ello.
Para no tropezar necesitamos permanecer centrados, y obedientes con la mirada en lo verdaderamente eterno.
¿Qué aprovechará al hombre, si gana todo el mundo, y pierde su alma?
Verso 24. “Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.” Si alguno quiere obedecer la Palabra, debe desligarse de su propia manera de pensar.
Mateo 17
La enramada.
Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía:
Éste es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia. A él oíd.
Mientras el Señor está centrado en un reino inconmovible, empeñado en que pongamos la mirada en las cosas de Dios y no en las de la tierra, nosotros estamos como Pedro en la transfiguración: pendientes de construir enramadas.
De allí la exhortación que viene del cielo mismo en la voz del Padre: Oigan la Palabra.
¿Nos sucede lo mismo? ¿Tenemos nuestras propias enramadas?
La fe semejante al grano de mostaza.
Es una SEMILLA: Cristo, el verbo, la Palabra, sembrada en la tierra de nuestro corazón.
Es INVISIBLE, es inconmovible, crece, se hace visible y da mucho fruto.
Dice a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasa. Nada le es imposible.
¿Por qué se entristecieron?
Los discípulos se entristecieron en gran manera ante el anuncio de la muerte y resurrección del Señor.
No entendían el alcance de la muerte de Cristo, porque tenían la mirada puesta en lo terrenal y no entendían la Palabra.
Mateo 18
¿Qué significa ser como niños? De cierto les digo, que si no se vuelven y se hacen como niños, no entrarán en el reino de los cielos.
Humíllense como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos.
Si un hermano peca contra nosotros.
Primero: Ve y repréndele estando tú y él solos. Si te oyere, has ganado a tu hermano.
Segundo. Si no te oye. Toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra.
Tercero: Si no oye tampoco a los testigos, dilo a la iglesia.
Cuarto. Si no oye a la iglesia, tenle por gentil y publicano.
De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo.
Si no perdonamos.
Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste.
¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti? Versos 34-35. “…Su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía. Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas.”
Oremos
Señor que aprendamos a ver lo inconmovible y eterno del reino de los cielos.
Señor abre nuestros ojos espirituales y danos el entendimiento de tu Palabra, de tu reino inconmovible.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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Revisemos nuestros conceptos de éxito a la luz de la Palabra. ¿Podemos ver a Juan el Bautista, como un hombre de éxito? Considerando que lo encadenaron, lo metieron preso y le cortaron la cabeza, además tuvo una corta vida. Observemos lo que Jesús dice de él: Mateo 11:11. “De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él.” Meditemos en esto y ajustemos nuestros conceptos de acuerdo con la Palabra. Escojamos la aprobación del Señor por encima de todo en la vida, nada tiene más valor que esto.Mateo 16:26-27. «Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.»
«Dadle vosotros de comer».
Somos los discípulos los que debemos dar el alimento, el pan de vida, la Palabra de Dios a las multitudes.
¡Hombre de poca fe!
Pedro comenzó a caminar conforme a la Palabra de Dios, pero tuvo miedo al ver el fuerte viento. Así también puede sucedernos si miramos los vientos de doctrinas falsas, el oprobio por obedecer la Palabra, y todo aquello que se opone a la Palabra de Dios. Si dejamos de obedecer la Palabra, nos hundiremos. Jesús lo denominó hombre de poca fe. De modo que la fe es caminar en obediencia, de acuerdo con la Palabra y mantenernos sobrenaturalmente así a pesar de cualquier viento de doctrina adversa y oposición u oprobio. Observemos la vida de Pedro y cómo, esta historia se repite cuando negó al Señor. Por eso Cristo rogó al Padre para que su fe no faltara. Hebreos 12:2. «Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.» Una vez que Pedro maduró espiritualmente aprendiendo a caminar en obediencia por el poder del Espíritu Santo, no volvió a “hundirse”.
Mateo 15
¿Invalidamos el mandamiento de Dios con nuestra tradición?
Si en nuestra doctrina existen preceptos diferentes y contrarios a la Palabra, podemos caer en el pecado de invalidar los mandamientos de Dios.
El verdadero tropiezo satánico.
¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres. Quitemos nuestra mirada de lo terrenal y lo movible.
«No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel»
Ver Hechos 3:25-26 y 13:46 y también Romanos 15:8.
La fe de la mujer cananea.
El pacto de salvación comienza por Abraham y su descendencia, para alcanzar a través de Cristo, la simiente Santa, a todas las familias de la tierra. Hechos 3:25. «Vosotros sois los hijos de los profetas, y del pacto que Dios hizo con nuestros padres, diciendo a Abraham: En tu simiente serán benditas todas las familias de la tierra.» Que el Señor pueda decirnos: «grande es tu fe», porque hemos creído y obedecido su Palabra.
Y comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que sobró de los pedazos, siete canastas llenas.
No importa cuanta Palabra tengas, si das a los necesitados, el Señor la multiplicará.
Oremos
Señor, ruega que nuestra fe no falte, llénanos de tu espíritu para mantenernos caminando en obediencia a tu Palabra, a pesar de todo viento de doctrina y toda oposición.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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Mientras no lo sepamos estaremos condenando a los inocentes.
El siervo escogido.
El Amado, en quien se agrada su alma. El Padre pondrá su Espíritu sobre él y a los gentiles anunciará juicio. No contenderá, ni voceará, ni nadie oirá en las calles su voz. La caña cascada no quebrará y el pabilo que humea no apagará hasta que se cumpla su Palabra.
Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma, no permanecerá.
Si caminamos en obediencia, podemos saquear la casa del enemigo porque Jesús lo derrotó con su obediencia.
La verdadera relación.
Todo aquel que hace la voluntad del Padre que está en los cielos, ése es su hermano y hermana y madre.
Mateo 13
Parábola del sembrador.
El que no entiende ésta parábola, no puede entender las demás. El Señor es el sembrador. La Palabra es la semilla. Nosotros somos la tierra. Pensemos seriamente sobre estas verdades. ¿Qué aplicaciones prácticas podemos hacer? Observemos nuestra vida y hagamos confesiones sinceras de nuestra relación con cada una de ellas.
Tierra tipo 1.
No entiende la Palabra. Viene el malo, y se la arrebata.
Tierra tipo 2.
Recibe la palabra con gozo pero es de corta duración. No está dispuesta a pagar el precio y sufrir persecución por causa de la palabra. Tampoco permite que la Palabra eche raíz y se arraigue o se profundice en su vida.
Tierra tipo 3.
Oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra y se hace infructuosa.
Tierra tipo 4.
Es buena tierra: oye y entiende la palabra por eso da mucho fruto.
El objetivo de las parábolas.
El Señor nos sorprende citando a Isaías. ¿Necesitamos cambiar nuestro concepto del uso de las Parábolas?
Isaías 6:9-10. “Y dijo: Anda, y di a este pueblo: Oíd bien, y no entendáis; ved por cierto, mas no comprendáis. Engruesa el corazón de este pueblo, y agrava sus oídos, y ciega sus ojos, para que no vea con sus ojos, ni oiga con sus oídos, ni su corazón entienda, ni se convierta, y haya para él sanidad.”
Lucas 8:10. “Y él dijo: A vosotros os es dado conocer los misterios del reino de Dios; pero a los otros por parábolas, para que viendo no vean, y oyendo no entiendan.”
Oremos
Señor abre nuestros ojos, sana nuestra ceguera.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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¿Estamos en la camilla, incapacitados de ir a la Palabra de Dios? Recordemos que el pecado nos paraliza y endurece nuestro corazón. ¿O somos esos amigos que cargan al paralítico? Seamos aquellos que enseñan la Palabra de salvación.
El evangelio de salvación.
Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento. Los que orgullosamente se creen que ven y son sabios no pueden recibir la vista, es decir, el entendimiento de la Palabra. Sólo pueden recibir la vista, los que con verdadera humildad reconocen ser ciegos.
Los remiendos.
Nadie pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo; porque tal remiendo tira del vestido, y se hace peor la rotura. Nuestras formas de entender la biblia y posturas tradicionales son el remiendo, el paño viejo. Las formas tradicionales de interpretar la Palabra, las pseudo verdades, tradiciones de hombres y doctrinas religiosas que hemos usado por años, nos impiden entender la Palabra, nacer de nuevo y crecer. No podemos entender la revelación de la Palabra con nuestros lentes viejos. Sólo el Señor se interpreta a sí mismo y nos enseña el significado de su evangelio, por la revelación del Espíritu Santo, de acuerdo con la SUMA de la PALABRA. Si usamos nuestras doctrinas tradicionales para interpretar la Palabra, tropezaremos con ella.
Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.
¿Cómo nos vemos a nosotros mismos? Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.
Los verdaderos discípulos.
Son aquellos que caminan en obediencia. Ellos ejercen la autoridad de la Palabra sobre los espíritus inmundos, para echarlos fuera, y para sanar toda enfermedad y toda dolencia. Los verdaderos discípulos son aborrecidos de todos por causa de la Palabra. Son aquellos que perseveran hasta el fin, son los que oyen al Señor en lo íntimo y lo proclaman en la luz, son aquellos que proclaman la Palabra desde las azoteas, los verdaderos discípulos no temen a los que matan el cuerpo, más el alma no pueden matar, ellos temen más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.
¿Qué pensamos?
Sabemos que El Señor ha venido para traer paz a la tierra. La Paz que trae al alma, el perdón de nuestros pecados. Sin embargo Él dice que no ha venido para traer paz sino espada, porque por causa de la Palabra seremos aborrecidos. ¿Queremos enseñar la Palabra? Esta es la profecía para nosotros: He venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su casa. El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará. ¿Esperamos aceptación y reconocimiento?
Mateo 11
¿Eres tú el Cristo o esperaremos a otro?
Observemos con mucha atención la respuesta de Jesús. Si no somos capaces de discernir la Palabra, entonces no encontraremos en ella todo lo que necesitamos para entrar a la vida eterna. ¿La Palabra es suficiente para nosotros?, ¿O esperamos cosas diferentes y novedosas? Cristo, la Palabra de Dios hecha carne, es suficiente para nosotros, pero si no la entendemos, andaremos por la vida esperando cosas mejores, promesas más novedosas, argumentos, razonamientos terrenales, falsas esperanzas. La Palabra es espíritu y es vida, es perfecta. No necesitamos otra cosa. ¿Está la iglesia del Señor buscando y esperando otra cosa?
Bienaventurado el que no halle tropiezo en mí.
Veamos los hechos, las palabras y el testimonio del Señor. ¿Consideramos que sus palabras son fuertes? ¿Juzgaríamos al Señor como una persona dura? ¿Como sería evaluado el Señor según la psicología actual? ¿Cómo juzgan nuestras doctrinas tradicionales al Señor verdadero?
Las verdaderas enfermedades.
Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio. Estos casos son figuras que representan, simbolizan y están relacionados con todas las ataduras, enfermedades y pecados del alma del ser humano. Más que enfermedades físicas representan el pecado que nos aparta del padre y que puede ser «invisible» a los ojos humanos. La Palabra de Dios es la única que puede sanar nuestros ojos espirituales, y todos aquellos pecados que nos impiden entender y obedecer su Palabra.
La obediencia a la Palabra.
La clave de la obediencia y del entendimiento de la Palabra, es recibirla con mansedumbre y humildad de corazón. Estas cosas están escondidas a los sabios y los entendidos, y solo son reveladas a los niños. Pero ¿es la obediencia a la Palabra de Dios, un yugo difícil de llevar?, ¿resulta ligera esa carga para nosotros?
Oremos
Señor de la mies, envía obreros a tu mies.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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El texto se refiere a esto: no estamos llamados a determinar la salvación y la condenación de alguien, porque sólo Dios puede hacerlo pues Él es el juez justo. Consideremos también el hecho de que tradicionalmente se ha usado este texto para evadir la responsabilidad que tenemos como cuerpo de Cristo de corregir y exhortar. Entendamos entonces este mandamiento a la luz de toda la Palabra porque la Palabra entera es el juicio de Dios. Debemos usar la Palabra para corregir y exhortar, lo cual no es condenar, ni enviar al infierno. Al contrario, exhortando, evitamos que esto suceda. La corrección es una profilaxis dentro del pueblo de Dios. Consideremos también que sólo puede exhortar según la Palabra, aquel que está limpio de pecado. De lo contrario, será un hipócrita que, en lugar de exhortar para hacer profilaxis, contaminará al cuerpo.
Ver también 1 Corintios 2:15.
Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.
¿Hemos entendido que se refiere a buscar el reino de Dios y su justicia? La promesa del Señor es que si pides, buscas y llamas al reino de los cielos, se te dará. Esforcémonos, busquemos el entendimiento de la Palabra. La búsqueda es algo que requiere acciones. Pidamos y clamemos por el entendimiento de la Palabra, espíritu de sabiduría y revelación en su conocimiento. La ley de la siembra y la cosecha: sembremos la Palabra y cosecharemos la Palabra. Obedezcamos la Palabra y cosecharemos vida eterna. Dios no puede ser burlado. Todo lo que el hombre siembre, eso cosechará.
¿Es el entendimiento y la obediencia a la Palabra una puerta estrecha y un camino angosto para nosotros?
Sólo entrará en el Reino de los cielos, el que haga la voluntad del Padre que está en los cielos. La obediencia a la Palabra es la evidencia y el fruto de aquellos que viven agradecidos por su gracia inmerecida.
Guárdense de los falsos profetas.
Consideren sus frutos y cuídense que nadie los engañe. Especialmente de aquellos que están vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos robadores. Filtren sus enseñanzas a la luz de toda la Palabra.
Esto es sensatez.
Oír la Palabra, obedecer y edificar tu vida sobre la roca eterna.
Mateo 8
La fe que necesitamos.
Solamente di la palabra, y mi criado sanará. Observemos todos los casos y cómo Jesús definió la fe como la capacidad de creer que su Palabra se cumple.
La Palabra del Señor nos salva, nos limpia, y nos regenera.
Nos limpia la lepra, tiene la autoridad para sanarnos, nos toca, reprende las enfermedades y nos levanta de nuestro lecho. Observemos que por la palabra el Señor echa fuera los demonios y sana a todos los enfermos.
Llamados a un reino inconmovible.
La respuesta que damos al llamado del Señor a seguirle está basada en el concepto que tengamos del reino de los cielos. La sanidad terrenal es pasajera, no fijes la mirada en las cosas de éste mundo, observa la verdadera sanidad inconmovible: ver y entender la Palabra. Observemos que cada enfermedad representa las verdaderas enfermedades del alma: la incapacidad de creer, entender y obedecer la Palabra.
¿Por qué teméis, hombres de poca fe?
Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza. Observemos el reclamo de parte de los discípulos, y el reclamo del Señor a ellos. ¿Por qué causa los llamó hombres de poca fe? porque ellos temían a lo terrenal.
Le rogaron que se fuera de sus contornos.
¿Hacemos lo mismo con la revelación de la Palabra?
Mateo 9
¿Qué es más fácil?
Decir: “Los pecados te son perdonados”, o decir: “Levántate y anda”. Ser sanado del pecado y ser perdonado es lo mismo en el reino de los cielos, y sólo el Señor tiene la autoridad para hacerlo.
Observemos todos y cada uno de éstos casos.
En su significado inconmovible todos estos casos son una parábola. Representan las verdaderas enfermedades que impiden el cumplimiento de la Palabra en una vida. Estas enfermedades nos hacen inmundos espiritualmente, ciegos, sordos, leprosos, paralizados, muertos o poseídos, incapaces de creer, obedecer y entender la Palabra. Necesitamos ser sanados por la autoridad de la Palabra para entrar al reino de los cielos y poder caminar en obediencia por la senda de la vida. Tanto los publicanos y pecadores, como los inmundos y los paralíticos, representan a aquellos que no pueden caminar en obediencia a la Palabra. El hombre principal al cual se le había muerto su hija es figura de aquel que necesita la Palabra, porque teniendo autoridad humana, no puede pronunciar una palabra que impida el poder de la muerte. La mujer del flujo de sangre simboliza a la iglesia estéril. Los ciegos, simbolizan a aquellos que no entienden la suma de la Palabra y por lo tanto, no pueden ser salvos. Los mudos endemoniados, son los poseídos por Satanás, atados y encadenados a la muerte, sólo la Palabra los puede liberar. Las multitudes representan a los que están desamparados y dispersos en sus pensamientos, sin que la Palabra los pastoree y divagan sin que nadie los guíe por el camino de la salvación.
¿Cómo se trae el reino de los cielos a la tierra?
Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.
La humildad necesaria para creer en la autoridad de la Palabra.
Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra y será hecho.
Oremos
Padre ayúdanos a creer en la autoridad de tu Palabra.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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«Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto». ¿Nos está pidiendo algo imposible? Pablo decía que él no lo había alcanzado, pero que proseguía a la meta. Por lo tanto, lo que Jesús nos está diciendo es que caminemos en perfecta obediencia a su Palabra.Él es el perfecto ejemplo de la perfecta obediencia.
¿Cómo es el discípulo de Jesús, que camina en perfecta obediencia y felicidad?
Es pobre en espíritu, tiene hambre y sed de justicia, llora, padece por causa de la justicia de la Palabra, es manso, es misericordioso, tiene un corazón puro y limpio y es pacificador. Padece persecución y es maltratado por causa de la justicia. Por causa de Cristo es vituperado, perseguido y dicen toda clase de mal contra el, mintiendo. Se goza y se alegra porque sabe que su galardón es grande en los cielos porque así persiguieron a los profetas que fueron antes. Es sal de la tierra y luz del mundo, puesta en alto para que todos la vean y que alumbra a todos los que están en casa. Glorifica al Padre que está en los cielos por sus buenas obras. Su obediencia es mayor que la de los escribas y fariseos. No peca contra su hermano. Si sabe que su hermano tiene algo en su contra, se reconcilia pronto con él. No resiste al que es malo. Si alguien le causa una herida, le pone la otra mejilla. No ama solo a los que lo aman. Ama a sus enemigos, bendice a los que lo maldicen, hace bien a los que lo aborrecen, y ora por los que lo ultrajan y persiguen. Si alguien quiere ponerle un pleito, y quitarle algo, le deja eso y más. Si alguien quiere obligarlo a llevar una carga, está dispuesto a llevarla, aún dos veces. Da al que le pide y no se rehúsa a dar prestado. No mira con deseo a otros y es fiel a su cónyuge. Corta de su vida, y aún de su cuerpo, todo aquello que pudiera hacerlo desobedecer al Señor o caer en pecado. No repudia a su cónyuge. No adúltera, ni hace caer a otros en adulterio. No hace juramentos. Tiene una palabra honorable: si o no, y cumple lo que promete.
Cristo es la Palabra.
Cristo no vino a abolir la ley, sino a obedecerla a la perfección. Él es el verbo de Dios.
¿Deseas que Cristo vuelva pronto? Obedece la Palabra. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido.
¿Quieres ser grande en el reino de los cielos?
Obedece y enseña la Palabra del Señor.
Hagamos la siguiente reflexión: leamos nuevamente el sermón de la montaña y consideremos su significado inconmovible y eterno.
Mateo 6
Los hipócritas.
Hacen su justicia para ser vistos por los hombres y hacen tocar trompeta delante de ellos. Aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles. Al orar usan vanas repeticiones y piensan que por su palabrería serán oídos. Desean ser alabados por los hombres. Demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan. Hacen tesoros en la tierra y sirven a las riquezas.
Los que buscan primeramente el reino de los cielos.
Dan limosna en secreto, sin que sepa su izquierda lo que hace su derecha. Oran a su padre que está en lo secreto, en su aposento, y cerrada la puerta. No usan vanas repeticiones ni palabrerías al orar. No se afanan por la respuesta a sus necesidades humanas porque saben que el Señor conoce sus necesidades, antes de pedírselas. Oran santificando el nombre de Dios. Oran pidiendo que venga su reino y que se haga su voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Oran pidiendo el maná, la Palabra revelada, la porción diaria de Cristo. Oran pidiendo perdón y perdonando a sus deudores. Piden al Padre que no los meta en tentación sino que los libre del mal, porque suyo es el reino y el poder y la gloria por siempre. Ayunan ungiendo su cabeza y lavando su rostro. Hacen tesoros en el cielo y no en la tierra. Tienen todo su cuerpo lleno de luz de la Palabra. Sirven a Dios.
Oremos
Padre haznos perfectos como tú eres perfecto.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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Se escriben los nombres de sus ascendientes por parte de José, su padre terrenal. Nosotros hemos recibido del Padre la gracia de formar parte de su descendencia, aquellos que serán escritos, por su sangre, en el libro de la vida, es decir, estaremos como la descendencia en la genealogía de Cristo. Es la intención del Señor que al leer, meditar y obedecer este libro, se abra nuestro entendimiento y tengamos por su espíritu, la revelación del reino eterno e inconmovible para lo cual Cristo fue enviado y en el cual hemos sido predestinados. Que veamos en sus páginas al Mesías de Dios y el cumplimiento de las profecías, para que sea también engendrada en nosotros la Palabra, y seamos capaces de cumplir las escrituras. Tengamos gratitud y sirvamos al Señor con temor.
Se halló que María había concebido del Espíritu Santo.
Un milagro nunca visto ¿hemos perdido nuestra capacidad de asombro, de gozo, de exaltación al Padre por semejante portento? El rey de reyes se hizo hombre, fue engendrado en el vientre de una mujer y se humilló hasta lo sumo. Gracias a ese milagro podemos nosotros nacer de nuevo por el Espíritu y convertirnos en nuevas criaturas, creadas en Cristo Jesús para buenas obras las cuales Dios preparó de antemano. Consideremos también el hecho de que María, fue capaz de exponerse socialmente, ser juzgada y criticada, y aún ser apedreada por criar en su vientre al autor de la vida. Ese mismo reto tenemos nosotros hoy para preservar con obediencia el cumplimiento de la Palabra de Dios y su genealogía.
No temas recibir lo que es engendrado del Espíritu Santo.
Humanamente la acción de José era lógica. Psicológicamente era un acto de auto protección totalmente válido. Socialmente, su reputación, estaba en riesgo absoluto de ser destruida. Pero él, aunque quiso hacerlo, el ángel se lo impidió. ¿Interpretó humanamente los hechos? Inicialmente sí, pero después, sólo obedeció la Palabra del Señor.
En cuanto a nosotros: ¿Tememos recibir lo que es engendrado del Espíritu Santo? ¿Interpretamos humanamente la Palabra? Si eso hacemos, nuestro pecado puede ser semejante a lo que José pudo haber hecho en su intento de abandonar a María secretamente. Finalmente, el hizo como el ángel del Señor le había mandado. Y nosotros, ¿qué esperamos para recibir la Palabra engendrada por el Espíritu? ¿Queremos abandonarla también secretamente? ¿O la cuidaremos hasta que se cumpla?
Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta.
Cristo mismo es el cumplimiento de la escritura. Ni una jota, ni una tilde dejará de cumplirse. El cielo y la tierra pasarán, pero su Palabra no pasará. Seamos nosotros también, el cumplimiento de las profecías, cómo está escrito.
Mateo 2
¿A quién llama el Señor para cumplir su Palabra? ¿Estás tú llamado a cumplir las escrituras?
Observemos que el Señor no llamó a los principales sacerdotes, o los escribas, para revelarles el nacimiento del Mesías. Ellos conociendo la letra de la profecía escrita, no estaban dispuestos a obedecerla. Por eso llamó a unos magos totalmente desconocidos para el pueblo de Dios y llamó a José y a María, unos humildes desconocidos que sí estaban dispuestos a obedecer.
Ver también Isaías 48:8.
Herodes.
Se turbó y toda Jerusalén con él y convocó a todos los principales sacerdotes y a los escribas del pueblo para preguntarles dónde había de nacer el Cristo. Indagó en forma secreta ante los magos, con diligencia, el tiempo de la aparición de la estrella. El no deseaba conocerle ni adorarle en espíritu y verdad, en realidad lo hizo por envidia y para preservar su poder humano. Su acción fue absolutamente monstruosa: matar a todas las criaturas menores de dos años para preservar su poder. Sin embargo aun con todo su poderío no fue capaz de impedir el cumplimiento de las escrituras. 2 Pedro 2:9. «Sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio.»
Observemos nuevamente la obediencia de José ante la Palabra de Dios.
Nosotros también hemos sido escogidos para obedecer: 1 Pedro 1:2. «Elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas.»
Mateo 3
El verdadero mensaje de buenas nuevas: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.
Preparemos el camino del Señor, enderecemos sus sendas, hagamos frutos dignos de arrepentimiento. Observemos que este es el mensaje predicado por aquel que preparaba el camino del Señor. ¿Sentimos aversión de usar el término arrepentimiento?, ¿o quizás queremos sólo hablar del Amor de Dios?
Éste es aquel de quien habló el profeta Isaías.
Veamos en Jesús el cumplimiento de las escrituras. Seamos los hijos de Dios que vienen también a cumplir las escrituras.
Él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.
Relacionemos esta verdad con: Isaías 5:24; Jeremías 23:29 y Juan 6:63.
Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego.
¿Cómo juzgaríamos hoy esta prédica? ¿Somos capaces de hacer lo mismo? Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia. Dejemos de lado nuestros conceptos previos, para dedicarnos a cumplir la Palabra, así como Juan el bautista y el Señor mismo.
Éste es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.
Jesús insiste en cumplir la Palabra y El Padre se complace en eso. Así se complacerá también en todos sus hijos obedientes.
Mateo 4
El Espíritu llevó a Jesús al desierto, para ser tentado por el diablo.
Reflexionemos en esto, porque nos sucederá lo mismo.
Cuando el diablo hubo acabado toda tentación.
¿Acaso en esta enseñanza se resumen todas las posibles formas de vencer las tentaciones?
Jesús lleno del Espíritu Santo.
Él estaba lleno de toda la revelación de la Palabra y lleno del entendimiento del reino de los cielos. Pudo discernir que la tentación era una invitación de Satanás a apartarse del entendimiento de la Palabra, de la obediencia perfecta y del cumplimiento de las profecías, y que esto significaría la caída y la destrucción del plan de salvación.
El verdadero ayuno.
Durante 40 días el Señor ayunó no sólo la comida, sino su propia voluntad y se llenó de la voluntad del Padre.
Tentación 1.
“Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.” Hacer esto significa caer en soberbia y altivez. Es creer que como eres hijo de Dios, puedes demandar y ordenar para que el padre supla tus necesidades. También significa ver el reino de los cielos como la satisfacción de nuestras necesidades humanas, centrar nuestro entendimiento de la Palabra a través de lo movible y terrenal. Veamos en la respuesta del Señor el arma con la que derrotaremos al enemigo. Él dijo: “escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Ver también Mateo 6:10; Filipenses 4:6; Hebreos 12:28.
Tentación 2.
“Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, En sus manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra.” Es una invitación a tergiversar la Palabra y caer en soberbia y altivez de hijo, ponerse a demostrar que eres hijo de Dios y que Dios atiende todas tus oraciones en beneficio propio. Es interpretar la Palabra con partes de lo que está escrito y no entender verdaderamente el reino de los cielos.Cuando Satán escuchó a Jesús centrado en la Palabra y en lo inconmovible, quiso tentarlo invitándolo a usar la palabra y a los ángeles. Realmente fue muy espiritual su planteamiento: «escrito está». La respuesta del Señor fue: “Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios.” Esto nos lleva a una clave importantísima en el entendimiento y la revelación de la Palabra: necesitamos considerar TODO lo que está escrito. Cuando no consideramos toda la Palabra, caemos en tentación. El entendimiento de la suma de la Palabra es la verdad que nos guarda de todo mal.
Tentación 3.
“Mira la gloria de este mundo, a mí me han sido dados, y yo te lo daré si me adoras». Nuevamente la invitación es a caer en la tergiversación de la Palabra y creer la palabra de satán. Jesús no necesita el ofrecimiento satánico. Él tiene toda autoridad.Esa falsa soberbia y altivez, por conquistar reinos, tener autoridad, dirigir y controlar el reino de los hombres es satánica.Caemos en esta tentación cuando apartamos nuestra mirada de la Palabra. Ver Colosenses 3:1-17, Efesios 2:1-3.Jesús le responde con la Palabra al decirle que se vaya, sometiendo así al enemigo, al cumplimiento de su Palabra. Por lo tanto aprendemos que el enemigo se resiste sometiéndonos a la autoridad de la Palabra y desdeñando todo ofrecimiento de poderío humano.
Oremos
Padre gracias por engendrar tu Palabra y enviarla. Haznos hijos obedientes, renacidos para cumplirla. No nos metas en tentación, sino libranos del mal, amén.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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La profecía de la palabra de Jehová contra su pueblo.
Oigamos con quebrantamiento de corazón, con humildad y arrepentimiento, el reclamo de Dios a su pueblo y hagamos clamor, lloro, y frutos dignos de arrepentimiento. No menospreciemos las profecías, ni pensemos que ese contenido está dirigido a otro pueblo, porque es para nosotros.
El reclamo acerca de la Palabra. ¿Alguna vez hemos hablado de este pecado?, ¿nos hemos arrepentido de este pecado?
Observemos el reclamo del Señor: “Ustedes piensan que mi pan, es decir, mi Palabra, es inmunda, despreciable, la menosprecian, les parece un fastidio.”
También dice el Señor: “Ustedes no reconocen ni entienden mi Amor. Los escogí y estoy indignado para siempre con sus enemigos, los aborrezco y los destruiré. Ustedes han profanado mi nombre. Me han deshonrado y no me temen, yo no tengo complacencia en vosotros, porque nadie me sirve de balde, todos cobran por lo que hacen en mi templo. Me presentan ofrendas dañadas, ofrecen sobre mi altar pan inmundo y animales ciegos y se han apartado de mis leyes, no las guardan, además ustedes me han robado. Sus palabras contra mí han sido violentas.”
Ustedes dicen: «Por demás es servir a Dios. ¿Qué aprovecha que guardemos su ley y que andemos afligidos en presencia de Jehová de los ejércitos? Y dicen: “Bienaventurados son los soberbios, y los que hacen impiedad no sólo son prosperados, sino que tentaron a Dios y escaparon». (Cap. 3:13-15). Es decir, ustedes dicen: “la gente peca y le va bien, y Dios no hace nada al respecto.”
(Ver también: 2 Pedro 1:9 y Mateo 23).
¿Qué haremos?
Atender a su reclamo, amar la Palabra, temer al Señor, arrepentirnos y hacer obras dignas de arrepentimiento. Atender a su reclamo en cada uno de los pecados que Él menciona. Necesitamos dejar de hacer estas cosas. El tamaño de nuestra obediencia, nuestro amor y nuestra alabanza debe ser comparable a nuestro Dios: “Porque desde donde el sol nace hasta donde se pone, es grande mi nombre entre las naciones; y en todo lugar se ofrece a mi nombre incienso y ofrenda limpia, porque grande es mi nombre entre las naciones, dice Jehová de los ejércitos.” Verso 11.
Malaquías 2
Los sacerdotes.
Les di la Palabra, el pacto de vida y de paz, para que me temieran, porque los labios del sacerdote han de guardar la sabiduría, y de su boca el pueblo buscará la Palabra. Ellos son mensajeros de Jehová de los ejércitos. Pero se han apartado del camino, han hecho tropezar a muchos en la ley y han corrompido el pacto.
Jesucristo.
Guardó el pacto de vida y paz. El anduvo perfecto en el temor de Jehová, estuvo humillado, la ley de verdad estuvo en su boca e iniquidad no fue hallada en sus labios. En paz y en justicia anduvo El con el Padre y a muchos hizo apartar de la iniquidad.
El castigo para los desobedientes.
EL Señor envió maldición y maldijo sus bendiciones y dañó la sementera. Los hizo viles y bajos ante todo el pueblo y les echó al rostro el estiércol.
¿Hemos considerado el dolor del Señor al ver nuestro menosprecio y desobediencia?
Se ha cubierto el altar de Jehová de lágrimas, de llanto, y de clamor. Reflexionemos en torno al dolor del Señor cuando somos desleales y no le damos la descendencia que El busca.
Nuestras palabras han hecho cansar a Jehová y niegan que Él es un Dios de justicia.
¿Qué haremos? Arrepentirnos, oír la reprensión de Dios, la Palabra. Entender y humillarnos con temor. Decidir de corazón dar gloria a su nombre y caminar en obediencia a ella, sin hacer acepción de personas.
Malaquías 3
El mensajero: Nuestro Amado.
Es como fuego purificador, y como jabón de lavadores. Se sentará para afinar y limpiar la plata. Limpiará a los hijos de Leví, los afinará como a oro y como a plata.
¿Anhelamos la venida del Señor?
¿Quién podrá soportar el tiempo de su venida? ¿Quién podrá estar en pie cuando él se manifieste?
El Señor escribirá un libro de memoria de los que le temen, le escuchan, y piensan en su nombre. Ellos serán su especial tesoro.
Hemos hecho cansar a Jehová con nuestras palabras.
¿Entendemos la diferencia entre el bueno y el malo y entre el que sirve a Dios y el que no le sirve?
¿Entendemos esto?
Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el repudio. Su altar se llena de lágrimas. Revisemos nuestras posturas tradicionales y doctrinas al respecto. ¿Hemos puesto doctrinas humanistas por encima de la Palabra? La clave para conservar el matrimonio: Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales. Dice el Señor.
Malaquías 4
El día del Señor.
Ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama.
Acuérdense de la Palabra, ténganla presente.
Son ordenanzas y leyes para todo mi pueblo, no son preceptos opcionales.
Yo les envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible.
Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres. No sea que Él venga y hiera la tierra con maldición.
Imitemos el ejemplo de Juan el Bautista para preparar al pueblo del Señor para su advenimiento. Lucas 1:15-17. “…será grande delante de Dios. No beberá vino ni sidra, y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre. Y hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos. E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.”
Oremos
Oremos por el favor de Dios, para que tenga piedad de nosotros. Perdona nuestra deslealtad Señor. Gracias por el libro de Malaquías y por el Antiguo Testamento. Gracias por edificarnos porque tu Palabra es verdad.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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