Salmos 141-145

Día 185. Libro 19.

Salmos 141

  1. Que el justo me castigue, será un favor.
    • Que me reprenda será un excelente bálsamo que no me herirá la cabeza.
    • La Palabra nos enseña a exhortar y reprender al hermano para corregirlo.
    • Reprender al hermano es un favor.
    • ¿Apreciamos este favor en humildad? ¿O nos sentimos heridos?
  2. ¿Cuál es mi reacción cuando soy exhortado?
    • Es necesario que tengamos un oído dócil, una actitud enseñable, humilde y no altiva para recibir la corrección.
  3. Consideremos la suma de la Palabra:
    • Proverbios 9:8-9. “No reprendas al escarnecedor, para que no te aborrezca; Corrige al sabio, y te amará. Da al sabio, y será más sabio; enseña al justo, y aumentará su saber.”
    • Proverbios 19:25. “Hiere al escarnecedor, y el simple se hará avisado; Y corrigiendo al entendido, entenderá ciencia.”
    • Proverbios 25:12. “Como zarcillo de oro y joyel de oro fino Es el que reprende al sabio que tiene oído dócil.”
  4. Observemos que la reprensión es un excelente bálsamo, una medicina para el alma, porque la palabra nos restaura al camino de la obediencia.
    • La exhortación ejercida bíblicamente, es una medida profiláctica dentro del pueblo de Dios, que previene males mayores.
    • Apocalipsis 3:19. “Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.”
  5. Condiciones para exhortar.
    • El que va a restaurar debe ser espiritual: estar libre de pecado. No podemos sacar la paja en el ojo ajeno si tenemos una viga en el nuestro. Un ciego no puede guiar a otro ciego.
    • Mateo 7:3-5. “¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo? ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.”
    • Gálatas 6:1-4. “Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo. Porque el que se cree ser algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña. Así que, cada uno someta a prueba su propia obra, y entonces tendrá motivo de gloriarse sólo respecto de sí mismo, y no en otro.”
    • La reprensión debe instruir con la Palabra.
    • Proverbios 6:23. “Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza es luz, y camino de vida las reprensiones que te instruyen.”

Salmos 142

  1. Tu conociste mi senda.
    • Examinemos nuestro andar. Confesemos nuestros pecados y seamos llenos de la Palabra.
  2. Con mi voz clamo a ti Jehová; te pediré misericordia.
    • Delante de ti expondré mi queja; manifestaré mi angustia. No tengo refugio, ni hay quien cuide de mi vida.
    • Clamo a ti, oh Jehová; Tú eres mi esperanza, mi porción en la tierra de los vivientes.
    • Escucha mi clamor, porque estoy muy afligido.
    • Líbrame de los que me persiguen, porque son más fuertes que yo, me escondieron lazo.
    • Mi espíritu está angustiado dentro de mí. Saca mi alma de la cárcel, para que alabe tu nombre.

Salmos 143

  1. Observemos la oración bíblica.
    • Se refugia en el Señor, declarándose desolado, angustiado y se humilla, anhelando como una tierra sedienta una pronta respuesta conforme a la Palabra.
    • Pide respuesta por la Palabra, por la verdad, por su justicia.
    • Pide oír por la mañana su misericordia.
    • Sólo en Él confía.
    • Pide dirección: Hazme saber el camino por donde ande. Porque a ti he elevado mi alma.
    • Medita en su Palabra: Meditaba en todas tus obras. Reflexionaba en las obras de tus manos.
    • Pide ser enseñado para hacer su voluntad: Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; Tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud.
    • Declara la Palabra: Por tu nombre, oh Jehová, me vivificarás; por tu justicia sacarás mi alma de angustia. Y por tu misericordia disiparás a mis enemigos y destruirás a todos los adversarios de mi alma, porque yo soy tu siervo.
    • Pide ser librado de la maldad del impío. Mi oración será continuamente contra las maldades de los impíos.
  2. No se justificará delante de ti ningún ser humano.
    • No intentemos justificarnos fuera de Cristo.
    • 1 Juan 1:10. “Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.”

Salmos 144

  1. Alabemos al Señor. ¡Bendita sea nuestra roca!
    • Oh Dios, a ti cantaré cántico nuevo; Con salterio, con decacordio cantaré a ti.
    • Nunca olvidemos que somos polvo y hemos recibido una misericordia inmerecida.
    • Bendito sea Jehová, mi roca, Quien adiestra mis manos para la batalla, Y mis dedos para la guerra.
  2. ¿Ha representado el libro de los Salmos un adiestramiento para la lucha contra el pecado?
    • Recordemos que nos ha enseñado a orar.
    • Nos ha mostrado el corazón de Cristo y cómo oraba.
    • Nos ha dado estrategias y nos ha mostrado las estrategias del enemigo.
    • Nos ha enseñado quien es el Dios que pelea nuestras batallas.
    • Nos ha enseñado como alabar a nuestro Señor conforme a su grandeza.
    • Nos ha guiado a esperar en El sin impacientarnos.
    • También nos ha mostrado, cómo nuestros propios pecados, pueden desviarnos y hacernos caer derrotados ante el enemigo, por la desobediencia a su Palabra.

Salmos 145

  1. Grande es Jehová y digno de suprema alabanza.
    • La alabanza de su pueblo, de su iglesia y de cada vida que invoca su señorío, debe ser conforme a su grandeza. Ver Romanos 12:1.
    • Su grandeza es inescrutable, es eterna.
    • La alabanza de su grandeza es una responsabilidad de vida y no un acto eventual consagrado a determinados espacios.
    • Hemos sido creados para la alabanza de la gloria de su Gracia. Ver Efesios 1:6.
    • En la hermosura de la gloria de tu magnificencia, Y en tus hechos maravillosos meditaré. Nuestra alabanza, necesita llenarse de la Palabra.
  2. Generación a generación celebrará tus obras, Y anunciará tus poderosos hechos.
    • Para hacer saber a los hijos de los hombres sus poderosos hechos, y la gloria de la magnificencia de su reino.
    • Reflexionemos en esto: tenemos la responsabilidad de que nuestros hijos y las generaciones venideras reconozcan sus obras, su inmensa bondad, su justicia, su grandeza y anuncien la Palabra del Señor.
  3. Esta verdad representa una dualidad maravillosa, que ha llegado a ser piedra de tropiezo para algunos.
    • Clemente y misericordioso es Jehová, lento para la ira, y grande en misericordia.
    • Bueno es Jehová para con todos.
    • Jehová guarda a todos los que le aman.
    • Destruirá a todos los impíos.

Oremos.
• Te invoco y clamó a ti. Suba mi oración como el incienso.
• Guarda la puerta de mis labios. No dejes que se incline mi corazón a cosa mala, a hacer obras impías con los que hacen iniquidad. A ti, oh Jehová, Señor, miran mis ojos; En ti he confiado; no desampares mi alma.
• Sean nuestros hijos como plantas crecidas en su juventud, Nuestras hijas como esquinas labradas como las de un palacio; Nuestros graneros llenos, provistos de toda suerte de grano; Nuestros ganados, que se multipliquen a millares y decenas de millares en nuestros campos; Nuestros bueyes estén fuertes para el trabajo; No tengamos asalto, ni que hacer salida, Ni grito de alarma en nuestras plazas.
• Bienaventurado el pueblo que tiene esto; Bienaventurado el pueblo cuyo Dios es Jehová.
• Guárdame, oh Jehová, de manos del impío. Líbrame de hombres injuriosos, que han pensado trastornar mis pasos. Líbrame, oh Jehová, del hombre malo. Guárdame de hombres violentos. Guárdame de los lazos que me han tendido, Y de las trampas de los que hacen iniquidad. Oh Jehová, inclina tus cielos y desciende; Toca los montes, y humeen. Despide relámpagos y disípalos, Envía tus saetas y túrbalos.
• Dios mío eres tú; Escucha, oh Jehová, la voz de mis ruegos. Jehová Señor, potente salvador mío, tú pusiste a cubierto mi cabeza en el día de batalla. No concedas, oh Jehová, al impío sus deseos; no saques adelante su pensamiento, para que no se ensoberbezca. Amén. Gracias porque se que tomarás a cargo mi causa y mi derecho. Alabaré tu nombre y moraré en tu presencia.
• Te exaltaré, mi Dios, mi Rey. ¡Bendeciré tu nombre eternamente y para siempre! ¡La alabanza de Jehová proclamará mi boca! ¡Que todos bendigan su santo nombre eternamente y para siempre! Tu misericordia, oh Jehová, es para siempre. No desampares la obra de tus manos.

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Salmos 136-140

Día 185. Libro 19.

Salmos 136

  1. Porque para siempre es su misericordia.
    • El Salmo lo repite 26 veces. Ese es el mensaje. No nos cansemos de repetirlo.
  2. Alabemos.
    • Al Dios de los cielos.
    • Al Dios de los dioses.
    • Al único que hace grandes maravillas.
    • Al que hizo los cielos con entendimiento.
    • Al que extendió la tierra sobre las aguas.
    • Al que hizo las grandes lumbreras.
    • Al que hirió a Egipto en sus primogénitos.
    • Al que sacó a Israel de en medio de ellos.
    • Al que arrojó a Faraón y a su ejército en el Mar Rojo.
    • Al que pastoreó a su pueblo por el desierto.
    • Al que hirió a grandes reyes.
    • Al que mató a reyes poderosos.
    • Al que en nuestro abatimiento se acordó de nosotros.
    • Al que nos rescató de nuestros enemigos.
    • Al que da alimento a todo ser viviente.

Salmos 136

  1. El cautiverio del pueblo de Dios.
    • Lucas 21:22. “Porque éstos son días de retribución, para que se cumplan todas las cosas que están escritas.”
    • Lucas 21:24. “Y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan.”
  2. En medio del cautiverio.
    • El enemigo desea acabar con nosotros y arrasarnos hasta los cimientos, exterminar al pueblo de Dios.
    • En medio de nuestro dolor y llanto, nuestros enemigos nos pedirán alegría y cantos. No cantamos para ellos.
    • No podemos nunca olvidarnos de quienes somos, dejar de hablar, ni perder el gozo de nuestra salvación.
    • Habacub 3:18. “Aunque la higuera no florezca, Ni en las vides haya frutos, Aunque falte el producto del olivo, Y los labrados no den mantenimiento, Y las ovejas sean quitadas de la majada, Y no haya vacas en los corrales; Con todo, yo me alegraré en Jehová, Y me gozaré en el Dios de mi salvación.”
  3. El castigo de los enemigos del pueblo de Dios.
    • El Señor tomará venganza por sus escogidos.
    • Jeremías 50:15-29. “Poneos en orden contra Babilonia alrededor, todos los que entesáis arco; tirad contra ella, no escatiméis las saetas, porque pecó contra Jehová. Gritad contra ella en derredor; se rindió; han caído sus cimientos, derribados son sus muros, porque es venganza de Jehová. Tomad venganza de ella; haced con ella como ella hizo.”
    • Apocalipsis 18:6. “Dadle a ella como ella os ha dado, y pagadle doble según sus obras; en el cáliz en que ella preparó bebida, preparadle a ella el doble.”
    • Isaías 13:11. “Y castigaré al mundo por su maldad, y a los impíos por su iniquidad; y haré que cese la arrogancia de los soberbios, y abatiré la altivez de los fuertes.”

Salmos 138

  1. Jehová cumplirá su propósito en mí.
    • Un ancla firme para nuestra vida.
  2. La respuesta.
    • Me fortaleciste con vigor en mi alma.
    • Efesios 3:14-19. “ Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.”
  3. Un principio que jamás debemos olvidar al orar.
    • Jehová es excelso, y atiende al humilde, más al altivo mira de lejos.

Salmos 139

  1. Examíname, pruébame, conoce mis pensamientos, mis palabras, mi andar y mi reposo.
    • ¿Hay camino de perversidad en mí? Guíame en el camino eterno.
  2. ¿Podemos comprender el amor de Dios?
    • Reflexionemos en lo infinito de su amor, cómo nos conoce y el hecho de que ha escrito en su libro todo lo que sería formado en nosotros.
    • Veamos también Romanos 8:31-39.
  3. Meditemos en la suma de la Palabra.
    • Versos 17-18. “¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos! Si los enumero, se multiplican más que la arena; Despierto, y aún estoy contigo.”
    • ¿Están nuestras oraciones llenas de las verdades inconmovibles de la Palabra?

Salmos 140

  1. Observemos las características del enemigo de nuestra alma y de todos aquellos que le sirven y se prestan para sus fines.
    • Malo, impío, injurioso, violento, maquina males en el corazón, urde contiendas diariamente para trastornar nuestros pasos, aguza su lengua como la serpiente, veneno mortal hay debajo de su lengua, tienden lazos, cuerdas y redes.
  2. Aprendamos a orar al respecto, tal como nos enseña la Palabra. Y tengamos presente cuál será su fin.

Oremos.
• Tu misericordia, oh Jehová, es para siempre. No desampares la obra de tus manos.
• Guárdame, oh Jehová, de manos del impío. Líbrame de hombres injuriosos, que han pensado trastornar mis pasos. Líbrame, oh Jehová, del hombre malo. Guárdame de hombres violentos.
• Dios mío eres tú; Escucha, oh Jehová, la voz de mis ruegos. Jehová Señor, potente salvador mío, tú pusiste a cubierto mi cabeza en el día de batalla. No concedas, oh Jehová, al impío sus deseos; no saques adelante su pensamiento, para que no se ensoberbezca. Amén.
• Gracias porque se que tomarás a cargo mi causa y mi derecho. Alabaré tu nombre y moraré en tu presencia.

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Salmos 120-128

Día 183. Libro 19.

Salmos 120

  1. Mucho tiempo ha morado mi alma con los que aborrecen la paz.
    • Los que aborrecen la paz son aquellos que aborrecen la Palabra.
    • Mateo 10:16. «He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas.»
    • Romanos 12:21. “No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.”
    • Lo normal y esperado es que los que aborrecen la Palabra, persigan y hagan padecer a los que la obedecen.
  2. ¿Qué te dará, o qué te aprovechará, Oh lengua engañosa?
    • Romanos 6:21. “¿Pero qué fruto teníais de aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis? Porque el fin de ellas es muerte.”

Salmos 121

  1. ¿Dónde buscamos nuestro auxilio?
    • Examinemos nuestra vida delante del Señor.
  2. No alcemos nuestros ojos a lo vano y pasajero.
    • Jeremías 3:23. “Ciertamente vanidad son los collados, y el bullicio sobre los montes; ciertamente en Jehová nuestro Dios está la salvación de Israel.”
  3. El que nos guarda hizo los cielos y la tierra.
    • El todopoderoso no se duerme ni se adormece.

Salmos 122

  1. Digamos por amor a su pueblo: La paz sea contigo.
    • Busquemos el bien del pueblo del Señor a través de la edificación de la Palabra. Esa es la verdadera paz.

Salmos 123

  1. Estamos muy hastiados de menosprecio.
    • Isaías 53:3. “Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.”

Salmos 124

  1. Bendigamos al Señor.
    • Porque nos libertó y no nos entregó a nuestros enemigos.
  2. Nuestro socorro está en el nombre de Jehová, que hizo el cielo y la tierra.

Salmos 125

  1. No reposará la vara de la impiedad sobre la heredad de los justos.
    • 1 Corintios 10:13. “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.”
    • Apocalipsis 2:10. “No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.”

Salmos 126

  1. Haz volver nuestra cautividad, oh Jehová.
    • Ese debe ser nuestro clamor, nuestro sueño, y el anhelo, de su pueblo.
  2. El fruto de la aflicción de nuestra alma.
    • Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; Mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas.
    • Definitivamente el padecimiento trae frutos de justicia a nuestra vida.

Salmos 127

  1. Todo esfuerzo por construir nuestra vida, nuestra iglesia, nuestro hogar, es vano, si no está construido en base a la obediencia de la Palabra.
  2. Se menciona a los que edifican la casa, la guardia que vela y no duerme guardando la ciudad, los que se levantan de mañana y van tarde a reposar y que comen pan de dolores.
    • ¿Somos nosotros así?
  3. Nuestros hijos son nuestras saetas.
    • Seamos valientes y esforzados enseñándoles la Palabra.

Salmos 128

  1. El hombre que teme a Jehová y anda en la obediencia a la Palabra
    • Será bienaventurado, fértil y próspero.

Oremos.
• Bendícenos, Señor. Que veamos el bien de tu pueblo todos los días de nuestra vida.
• Multiplícanos para que veamos a los hijos de nuestros hijos crecer en el conocimiento de la Palabra.
• Que la paz de la Palabra, Cristo mismo, sea sobre nosotros. Que tu amada iglesia sea edificada como una ciudad que está bien unida entre sí, por la obediencia a tu Palabra.
• Esta es nuestra plegaria Señor: Libra mi alma, oh Jehová, del labio mentiroso, Y de la lengua fraudulenta. Hastiada está nuestra alma Del escarnio de los que están en holgura, Y del menosprecio de los soberbios. Oye, oh Dios nuestro, que somos objeto de su menosprecio, y vuelve el baldón de ellos sobre su cabeza, y entrégalos por despojo en la tierra de su cautiverio.
• Ten misericordia de nosotros, oh Jehová, ten misericordia de nosotros. Esperamos en tu misericordia. Haz bien, oh Jehová, a los buenos, Y a los que son rectos en su corazón.

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Salmos 119. Parte 2.

Día 182. Libro 19.

Salmos 119. Parte 2.

  1. Que dice el Salmo que debemos hacer con la Palabra.
    • Amarla.
    • Acordarse de ella.
    • Alabar a Dios por ella.
    • Alzar mis manos a ella.
    • Andar en ella.
    • Anhelarla.
    • Apegarse a ella.
    • Aprenderla.
    • Atenderla.
    • Buscarla.
    • Cantarla.
    • Confiar en ella.
    • Conocerla.
    • Considerarla.
    • Contarla.
    • Correr en ellas.
    • Creerla.
    • Cumplirla.
    • Desearla.
    • Deleitarme en ella.
    • Escogerla.
    • Esperar en ella.
    • Estimarla recta sobre todas las cosas.
    • Guardarla.
    • Gozarse en ella.
    • Hablar de ella.
    • Inclinar mi corazón.
    • Meditar en ella.
    • No apartarme.
    • No avergonzarme.
    • No dejarla.
    • No desviarme.
    • No olvidarla.
    • Poner en ella mi voluntad.
    • Ponerla por obra.
    • Regocijarme en ella.
    • Siempre estar con ella.
    • Tener celo por ella.
    • Tenerle miedo.
    • Tenerle temor.
    • Tomarla como mi heredad.
    • Volver mis pies a ella.
  2. No podemos concluir la meditación del Salmo sin reflexionar en esto.
    • Definitivamente el Señor ha hecho al verbo el centro de su mensaje, porque Cristo es su Palabra.
    • Por eso tenemos que amarla con todo el corazón, guardarla e incluso alzar nuestras manos ante ella.

Oremos.
• Me humillo y me postro ante tu Palabra mi Señor!
• Viva mi alma y te alabe, Y tus juicios me ayuden.
• Dale entendimiento a tu pueblo Señor del significado que tu le das a tu Palabra. Haznos entender la importancia y el lugar que tu le has dado a Cristo, porque Cristo es tu Palabra.
• Señor, perdónanos cuando la hemos menospreciado, cuando le hemos puesto nombres que no son los que tu le das. Perdónanos, cuando la hemos relegado, cuando en nuestros tiempos de reunión, no es ella la prioridad. Perdónanos.
• Endereza nuestros caminos y transforma nuestros argumentos, nuestras falsas doctrinas, cámbialas por tu verdad. Para que tengamos celo por tu Palabra.

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Salmos 119

Día 181. Libro 19.

Salmos 119

  1. Aprendamos del Salmo, porque nos enseña todo sobre la Palabra.
    • Lo primero que necesitamos hacer es leer todo el Salmo. Leerlo en voz alta y de ser posible, oírlo varias veces.
    • Segundo: meditar. Pensemos en torno a lo que verdaderamente está diciendo el Señor.
    • Tercero: escudriñar.
    • Sumar. Buscar en la palabra los textos que hablan de lo mismo que enseña el salmo. Reunir las enseñanzas comunes para descubrir las verdades bíblicas.
    • Arrepentirse: Reconocer, confesar, pedir perdón. Recibir sanidad. Ver 1 Juan 1:9.
    • Orar: Clamar, implorar, suplicar que se cumpla en nosotros lo que dice el salmo.
    • Escribir: Precisar verdades. Registrar las enseñanzas agrupándolas por similitudes. Confrontar argumentos falsos. Elaborar conclusiones.
  2. Observemos los nombres que le da el Señor a su Palabra.
    • Vamos a beberlos y saborearlos.
    • Vamos a atesorarlos en nuestra mente y corazón.
    • Ley de Jehová.
    • Testimonios.
    • Caminos.
    • Mandamientos.
    • Estatutos.
    • Juicios.
    • Palabra.
    • Dichos.
    • Verdad.
  3. Este es un resumen de las determinaciones y los propósitos del corazón que nos enseña el Salmo. Podemos revisarlas y usarlas para orar con ellas conforme a la Palabra.
    • Quiero andar en tu ley.
    • Guardar tus testimonios.
    • Buscarte con todo el corazón.
    • No hacer iniquidad.
    • Ordenar mis caminos.
    • Atender tus mandamientos.
    • Alabarte con rectitud de corazón.
    • Aprender tus justos juicios.
    • No desviarme de tus mandamientos.
    • No pecar contra ti.
    • Contar todos los juicios de tu boca.
    • No encubras de mi tus mandamientos.
    • Aparta de mí el oprobio y el menosprecio.
    • Aparta de mí el camino de la mentira.
    • Concédeme tu ley.
    • No me avergüences.
    • Correré por el camino de tus testimonios.
    • Ensancha mi corazón.
    • Enséñame el camino de tus estatutos.
    • Dame entendimiento para guardar tu ley y cumplirla de todo corazón.
    • Guíame por la senda de tus mandamientos.
    • Avívame en tu camino.
    • Confírmame tu Palabra.
    • Vivifícame en tu justicia.
    • Que yo anhele tu Palabra Señor.
    • Enséñame a temer tus juicios.
    • Guardaré tu Palabra Señor!
    • Eternamente y para siempre alabo tu Palabra Señor!!!
    • Levantó mis manos a tus mandamientos.
    • Los amo.
    • Recibo la Palabra que me das.
    • Espero en ella.
    • Medito en tus estatutos.
    • Tu Palabra es mi consuelo en la aflicción.
    • Tus dichos me vivifican.
    • Tu Palabra es mi cántico
    • Aleluya!!!
    • Dame entendimiento y viviré
    • Hazme entender tu Palabra Señor!!!

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Salmos 112-118

Día 180. Libro 19.

Salmos 112

  1. ¿Te has dado cuenta de esto?
    • Temer a Jehová es felicidad.
    • Deleitarse en gran manera en la Palabra, es felicidad.
  2. Los hijos de los que aman la Palabra.
    • Serán poderosos.
    • Serán benditos.
    • Bienes y riquezas habrá en su casa.
    • Su justicia permanecerá para siempre.
  3. Los rectos.
    • Les resplandece luz en medio de las tinieblas.
    • Son clementes, misericordiosos y justos.
    • Tienen misericordia y prestan.
    • Reparten y dan a los pobres.
    • No resbalarán jamás porque gobiernan sus asuntos con la Palabra.
    • Serán recordados eternamente.
    • No tienen miedo de malas noticias.
    • Confían plenamente en que el SEÑOR cumplirá su Palabra.
    • Enfrentan triunfantes a sus enemigos.
    • El cumplimiento de la Palabra en sus vidas será para siempre.
  4. Los impíos y perversos.
    • Verán al justo y se pondrán furiosos.
    • Rechinarán los dientes de enojo.
    • Se escabullirán avergonzados con sus esperanzas frustradas.

Salmos 113

  1. ¿Quién como Jehová nuestro Dios?
    • Él se sienta en las alturas.
    • Él se humilla a mirar en el cielo y en la tierra.
    • Él es excelso sobre todas las naciones, y sobre los cielos su gloria.
  2. La orden de alabar y bendecir su nombre.
    • Desde ahora y para siempre y desde donde nace el sol hasta donde se pone. Es decir, en todo momento y en todas partes.
    • La alabanza trasciende las palabras o el hecho de cantar, porque hemos sido creados para la alabanza de la gloria de su gracia, es decir nuestra vida debe ser una alabanza al Señor.
    • Aún nuestra fe, nuestra capacidad de creer y obedecer la Palabra debe ser hallada en alabanza a Dios.
    • 1 Pedro 1: 7. “Para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo.”

Salmos 114

  1. Él es la roca de los siglos.
    • El cambia la peña en estanque de aguas, y en fuente de aguas la roca.
    • Él mismo es la roca y la fuente de agua.
    • 2 Samuel 22:2. “Dijo: Jehová es mi roca y mi fortaleza, y mi libertador.
    • 1 Corintios 10:4. “y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo.”

Salmos 115

  1. Su Palabra es nuestra ayuda y nuestro escudo.
    • Confiemos que su Palabra se cumplirá, nos ayudará y será nuestro escudo.
  2. EL mandato de confiar en el Señor aparece como un ruego en este Salmo.
    • ¡Oh pueblo de Dios, confía en el SEÑOR!
    • ¡Oh sacerdotes, confíen en el SEÑOR!
    • ¡Todos los que temen al SEÑOR, confíen en el SEÑOR!
  3. ¿Por qué han de decir las gentes: ¿Dónde está ahora su Dios?
    • Salmos 42:3. “Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, Mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios?”
    • Salmos 42:10. “Como quien hiere mis huesos, mis enemigos me afrentan, Diciéndome cada día: ¿Dónde está tu Dios?”
    • Salmos 79:10. “Porque dirán las gentes: ¿Dónde está su Dios? Sea notoria en las gentes, delante de nuestros ojos, La venganza de la sangre de tus siervos que fue derramada.”
    • Éxodo 32:12. ¿Por qué han de hablar los egipcios, diciendo: Para mal los sacó, para matarlos en los montes, y para raerlos de sobre la faz de la tierra? Vuélvete del ardor de tu ira, y arrepiéntete de este mal contra tu pueblo.
  4. ¿Para qué sirven los ídolos?
    • Son plata y oro.
    • Son obra de manos de hombres.
    • Tienen boca, mas no hablan.
    • Tienen ojos, mas no ven.
    • Orejas tienen, mas no oyen.
    • Tienen narices, mas no huelen.
    • Manos tienen, mas no palpan.
    • Tienen pies, mas no andan.
    • No hablan con su garganta.
  5. ¿Entendemos esto?
    • Todo idolatra es semejante a su ídolo.
    • Porque los ídolos salen del corazón de aquel que los hace.
    • Verso 8 y 135:18. «Semejantes a ellos son los que los hacen, Y cualquiera que confía en ellos.»
    • Isaías 44: 18. “No saben ni entienden; porque cerrados están sus ojos para no ver, y su corazón para no entender.”
    • Salmos 97:7. “Avergüéncense todos los que sirven a las imágenes de talla, Los que se glorían en los ídolos. Póstrense a él todos los dioses.”
  6. No alabarán los muertos al Señor.
    • Ni cuantos descienden al silencio.
    • Pero nosotros bendeciremos al Señor desde ahora y para siempre. Aleluya.
    • ¡Que el SEÑOR los bendiga ricamente, tanto a ustedes como a sus hijos!
    • ¡Sean bendecidos por el SEÑOR, quien hizo los cielos y la tierra!

Salmos 116

  1. Amo a Jehová.
    • Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.
  2. Creí; por tanto hablé.
    • La fe en la Palabra inconmovible, en lo eterno e invisible, se evidencia en lo que hablamos.
    • 2 Corintios 4:13. “Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos.”
  3. ¿Podemos pagar al Señor todos sus beneficios para con nosotros?
    • Lo único que podemos hacer es: Andar delante del Señor.
    • Invocar su nombre y su Palabra todos los días.
    • Tomar la copa de la salvación.
    • Pagar nuestros votos a Jehová delante de todo su pueblo.
    • Servirle.
    • Ofrecer sacrificio de alabanza.

Salmos 117

  1. Que todos los pueblos le alaben.
    • Él ha engrandecido sobre nosotros su misericordia, y su fidelidad es para siempre.

Salmos 118

  1. Las señales de su misericordia.
    • Salvación eterna.
    • Las puertas de justicia.
    • La piedra que desecharon los edificadores.
    • El bendito que viene en el nombre de Jehová.
    • La luz que Dios nos ha dado.

Oremos.
• Mi Dios eres tú, y te alabaré; Dios mío, te exaltaré.
• Gracias porque has inclinado a mí tu oído, has escuchado mi voz y mis súplicas. Has roto mis prisiones. Me has sanado y salvado. Tú has librado mi alma de las angustias y del dolor del Seol. Gracias porque has librado mi alma de la muerte, mis ojos de lágrimas y mis pies de resbalar. Has dado reposo a mi alma y me has hecho bien.
• Padre: Cambia nuestro corazón de piedra. Planta tu Palabra en nosotros. Que brote tu Palabra como ríos de agua viva.

Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez

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Salmos 107-111

Día 179. Libro 19.

Salmos 107

  1. La causa del cautiverio.
    • Verso 11. “Por cuanto fueron rebeldes a las palabras de Jehová. Y aborrecieron el consejo del Altísimo.”
    • Por esta causa, moraban en tinieblas y sombra de muerte, aprisionados en aflicción y en hierros.
  2. Observemos la secuencia.
    • Rebelión-Castigo- Salvación.
    • La sanidad está en la Palabra: Verso 20. “Envió su Palabra, y los sanó, y los libró de su ruina:”
  3. La interpretación que da la Palabra.
    • Los lugares torcidos, las puertas de bronce y los cerrojos de hierro que el Señor tuvo que desmenuzar, quebrantar y hacer pedazos son la falta de entendimiento, la desobediencia y la rebeldía a su Palabra.
    • Isaías 45:2-3. “Yo iré delante de ti, y enderezaré los lugares torcidos; quebrantaré puertas de bronce, y cerrojos de hierro haré pedazos; y te daré los tesoros escondidos, y los secretos muy guardados, para que sepas que yo soy Jehová, el Dios de Israel, que te pongo nombre.”
  4. La profecía cumplida en nuestro Cristo.
    • Alaben la misericordia de Jehová, Y sus maravillas para con los hijos de los hombres.
    • Alabemos las misericordias de nuestro amado Salvador.
    • Observemos que esta invitación se repite en los versos 8, 15, 21 y 31.
    • Alaben la misericordia de Jehová, Y sus maravillas para con los hijos de los hombres.
    • Apocalipsis 15:3. “Y cantan el cántico de Moisés siervo de Dios, y el cántico del Cordero, diciendo: Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos.”
  5. Por su misericordia.
    • El Señor convierte los ríos en desierto, los manantiales de las aguas en sequedales y la tierra fructífera en estéril.
    • Él nos ha redimido del poder del enemigo.
    • Tito 2:14. “Quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.”
    • 1 Pedro 1:18-19. “Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación.”
  6. Observemos que las bendiciones o las maldiciones están intrínsecamente ligadas a la obediencia y comprensión de la Palabra de Dios.
    • Él convierte los ríos en desierto, Y los manantiales de las aguas en sequedales.
    • Él hace la tierra fructífera en estéril, Por la maldad de los que la habitan.
    • El vuelve el desierto en estanques de aguas, Y la tierra seca en manantiales.
    • Son menoscabados y abatidos a causa de tiranía, de males y congojas.
    • Él esparce menosprecio sobre los príncipes, Y les hace andar perdidos, vagabundos y sin camino.
    • Verso 43. “¿Quién es sabio y guardará estas cosas, Y entenderá las misericordias de Jehová?”
    • Jeremías 9:24. “Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová.”
    • Efesios 3: 14 y 16-19. “Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, (…) para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.”

Salmos 108

  1. ¡Que se despierten los instrumentos del Señor!
    • Anunciemos su Palabra al alba!
    • Reflexionemos en torno a Cristo y su Palabra. Porque más grande que los cielos es su misericordia. Y hasta los cielos es su verdad.
    • Efesios 2:4-7. “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.”
  2. Danos socorro contra el adversario, Porque vana es la ayuda del hombre.
    • No pongamos nuestra fe en las cosas movibles. Solo confiemos en su Palabra.
    • Salmos 146:3-5. “No confiéis en los príncipes, Ni en hijo de hombre, porque no hay en él salvación. Pues sale su aliento, y vuelve a la tierra; En ese mismo día perecen sus pensamientos. Bienaventurado aquel cuyo ayudador es el Dios de Jacob, cuya esperanza está en Jehová su Dios.”

Salmos 109

  1. Reflexionemos en las verdades que nos enseña el salmo.
    • En primer lugar es una profecía que anuncia el padecimiento del Mesías.
    • Observemos la oración del Señor en contra de Judas.
    • Recordemos que el Señor fue a la cruz voluntariamente, pero que Judas fue el hombre de perdición que lo entregó en manos de los inicuos, por lo tanto, la maldición estaba determinada para él.
    • Revisemos el cumplimiento de la profecía. Hechos 1:16-20. “Varones hermanos, era necesario que se cumpliese la Escritura en que el Espíritu Santo habló antes por boca de David acerca de Judas, que fue guía de los que prendieron a Jesús, y era contado con nosotros, y tenía parte en este ministerio. Éste, pues, con el salario de su iniquidad adquirió un campo, y cayendo de cabeza, se reventó por la mitad, y todas sus entrañas se derramaron. Y fue notorio a todos los habitantes de Jerusalén, de tal manera que aquel campo se llama en su propia lengua, Acéldama, que quiere decir, Campo de sangre. Porque está escrito en el libro de los Salmos: Sea hecha desierta su habitación, Y no haya quien more en ella; y: Tome otro su oficio.”
  2. Pelearon contra mí sin causa.
    • ¿Qué motivos tiene aquel que se opone a la Palabra? Esto es verdaderamente profundo.
    • Juan 15:24-25. «Si yo no hubiese hecho entre ellos obras que ningún otro ha hecho, no tendrían pecado; pero ahora han visto y han aborrecido a mí y a mi Padre. Pero esto es para que se cumpla la palabra que está escrita en su ley: Sin causa me aborrecieron.»
  3. Entendamos la maldición.
    • Es lo que espera a todo aquel que se levante en contra de la Palabra del Señor. Porque los que no aman su Palabra, los alcanza lo que aman: las maldiciones.
    • Verso 17. «Amó la maldición, y ésta le sobrevino; Y no quiso la bendición, y ella se alejó de él.»
    • ¿Nos resulta esto demasiado duro y difícil de entender?
    • Verso 27. «Y entiendan que ésta es tu mano; Que tú, Jehová, has hecho esto.»

Salmos 110

  1. Siéntate a mi diestra, Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.
    • Hebreos 10:12-13. “Pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios, de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies.”
    • 1 Corintios 15:25. “Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies.”
    • 1 Pedro 3:22. “Quien habiendo subido al cielo está a la diestra de Dios; y a él están sujetos ángeles, autoridades y potestades.”
  2. Tu pueblo se te ofrecerá voluntariamente.
    • En el día de tu poder, en la hermosura de la santidad.
    • Jesús ha sido fiel protagonista del cumplimiento de las profecías escritas en este salmo.
    • ¿Acaso no somos nosotros testimonios vivientes del cumplimiento de esta profecía?

Salmos 111

  1. ¡Qué asombrosas son las obras del SEÑOR!
    • Todos los que se deleitan en él deberían considerarlas.
    • En la cruz se cumplieron las profecías. Las grandes, gloriosas, hermosas, memorables, misericordiosas y poderosas obras de Jehová fueron consumadas en la Cruz del calvario.
  2. Alabemos al Señor por el cumplimiento de su Palabra.
    • Con todo el corazón, en la congregación de los rectos.
    • Él nos ha dado el pan de vida.
    • Él es alimento a los que le temen.
    • Para siempre se acordará de su Palabra.
    • Verso 9. “Redención ha enviado a su pueblo; Para siempre ha ordenado su pacto; Santo y temible es su nombre.”
  3. Nunca olvidemos esto.
    • Verso 10. «El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Buen entendimiento tienen todos los que practican sus mandamientos; Su loor permanece para siempre.»
    • (NTV). «El temor del SEÑOR es la base de la verdadera sabiduría; todos los que obedecen sus mandamientos crecerán en sabiduría. ¡Alábenlo para siempre!”

Oremos.
• Libra a tus amados Señor. Danos socorro contra el adversario. Reconocemos que vana es la ayuda del hombre.
• En tu Palabra haremos proezas. El hollará a nuestros enemigos.
• ¡Exaltado seas sobre los cielos, oh Dios, Y sobre toda la tierra sea enaltecida tu gloria!
• Clamamos a ti Jehová, en nuestra angustia nos volvemos a ti. Líbranos de nuestras aflicciones.
• Quita nuestra rebeldía, nuestra ceguera, y el corazón de piedra. Danos el entendimiento de tú Palabra para volvernos a ti.
• Yo alabaré a Jehová en gran manera con mi boca. En medio de muchos le alabaré.
• Maldigan ellos, pero bendice tú.
• Levántense, más sean avergonzados, y regocíjese tu siervo.

Mirdza Astrid Silva de Rivera
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Salmos 104-106

Día 178. Libro 19.

Salmos 104

  1. Bendice, alma mía, a Jehová.
    • Jehová Dios mío, mucho te has engrandecido; Te has vestido de gloria y de magnificencia.
    • Observemos como el Salmista, habla primero a su alma y le ordena que bendiga a Jehová.
    • Luego concluye: Mientras yo viva le cantaré, en El me regocijaré y meditaré en Él.
  2. En segundo lugar, le habla directamente a Dios.
    • Mucho te has engrandecido, te has vestido de gloria y de magnificencia.
    • Definitivamente, él vio la gloria de Dios.
  3. En tercer lugar, habla de hechos gloriosos que narra el Génesis.
    • Luz, cielos, aguas, flamas de fuego, vientos, los cimientos de la tierra, montes, valles, truenos que son fundados, que huyen, que obedecen la voz de Dios.
    • Entendemos que estos portentos y maravillas, son figuras de verdades eternas y representan principios que necesitamos descubrir.
    • Entendemos que, como mensajeros de la Palabra, necesitamos ser como el viento que entra a todas partes y hace lo que El quiere.
    • Clamemos para que la iglesia como cuerpo de Cristo, tenga ministros que sean como llama de fuego.
  4. Observemos lo inconmovible.
    • Las cosas accesibles a nuestros ojos humanos, como el pan, el vino, el aceite, el sol, la luna, las bestias, las aves, las fuentes de aguas, los arroyos, todas ellas, también son figuras de verdades eternas.
    • Todas fueron hechas y subsisten, se mueven, son sustentadas y se sacian por su sabiduría, por su obra y por el sonido de su voz.
    • Necesitamos, al igual que el salmista, el entendimiento, la visión inconmovible de estos hechos.
  5. Una vez que se conoce el poder de la Palabra de Dios, se puede decir con autoridad sean consumidos de la tierra los pecadores, Y los impíos dejen de ser.
  6. Dulce será mi meditación en él.
    • Yo me regocijaré en Jehová.
    • Yo meditaré en su Palabra y me regocijaré en ella.
    • Salmos 1:2. “Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche.”
    • Salmos 63:5-6. “Como de meollo y de grosura será saciada mi alma, Y con labios de júbilo te alabará mi boca, cuando me acuerde de ti en mi lecho, cuando medite en ti en las vigilias de la noche.”

Salmos 105

  1. Alabad a Jehová, invocad su nombre; Dad a conocer sus obras en los pueblos.
  2. La alabanza de los escogidos, la descendencia del Señor.
    • Busca al Señor y su poder, busca siempre su rostro.
    • Invoca su nombre y se alegra de corazón, se gloría en El.
    • Le canta salmos. Canta su Palabra.
    • Se acuerda de las maravillas que él ha hecho, sus prodigios y los juicios de su boca. Habla de esto.
    • Da a conocer sus obras en todos los pueblos.
  3. Él es Jehová nuestro Dios.
    • En toda la tierra están sus juicios.
    • Su pacto, la Palabra que Él mandó para mil generaciones.
    • Nos dio las tierras de las naciones, para que guardemos sus estatutos, y cumplamos sus leyes. Aleluya.

Salmos 106

  1. ¿Quiénes expresaremos las poderosas obras de Jehová?
    • ¿Quiénes contaremos sus alabanzas?
    • Somos nosotros los responsables de hacer esto y enseñarlo por su Palabra.
  2. Confesemos.
    • Tomemos el salmo y confesemos al Señor cada uno de los pecados que El le señala a su pueblo.
    • Postrémonos y pidamos misericordia. Humillémonos y clamemos por su perdón.
    • No seamos altivos pensando que esto es solo cosa del pasado de Israel, seamos entendidos y oremos como Daniel, como David, y como Cristo.

Oremos.
• Acuérdate de tu pacto con nosotros, tú pueblo y no nos castigues, conforme a la muchedumbre de tus misericordias.
• Señor, ten misericordia de nosotros y quita nuestra cautividad.
• Confesamos nuestra rebeldía, nuestros pecados y los pecados de nuestro pueblo.
• Nos rebelamos a tu Palabra y no entendemos tus maravillas.
• No nos acordamos de tus misericordias. Olvidamos tus obras, no esperamos tu consejo y nos entregamos a deseos desordenados.
• Tentamos a Dios.
• Tenemos envidia. Murmuramos.
• Hacemos ídolos, nos postramos ante ellos y le ofrecemos sacrificios.
• Entregamos nuestros hijos a los demonios.
• Cambiamos la gloria de Dios y lo olvidamos.
• Aborrecimos su Palabra, la tierra deseable, no hemos creído a su Palabra y no hemos oído su Palabra, la voz de Jehová.
• Irritamos a Dios.
• No destruimos a los enemigos de nuestra alma.
• Nos hemos mezclado con el mundo y hemos aprendido sus obras y servido a sus ídolos.
• Contaminamos la tierra con nuestras obras y nos prostituimos con sus hechos.
• Sálvanos, Jehová Dios nuestro, y recógenos de entre las naciones, para que alabemos tu santo nombre, para que nos gloriemos en tus alabanzas.
• Bendito Jehová Dios de Israel, Desde la eternidad y hasta la eternidad. Amén. Aleluya.

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