Una verdad, totalmente opuesta a los paradigmas de este mundo.
Nuestro Señor Jesucristo siendo rico, se hizo pobre, por amor.
Con su pobreza fuimos enriquecidos.
Una prueba de amor.
La abundancia nuestra debe suplir la escasez de los hermanos.
La abundancia de los hermanos debe suplir la necesidad nuestra.
Como está escrito: El que recogió mucho, no tuvo más, y el que poco, no tuvo menos».
Observemos cómo se manifestó la gracia inconmovible, en lo movible: las iglesias de Macedonia; aun estando en profunda pobreza y grande prueba de tribulación, tenían abundancia de gozo y abundaron en riquezas de su generosidad.
2 Corintios 9
Recibamos la exhortación.
Ensanchemos el corazón y también nuestra capacidad de dar con generosidad.
La ley de la siembra y la cosecha.
«El que siembra escasamente, también segará escasamente. El que siembra generosamente, generosamente también segará».
Amar, entender y obedecer la Palabra nos hace ricos para dar, porque nadie puede dar lo que no tiene.
Meditemos en nuestros caminos y hagamos frutos dignos de arrepentimiento.
Su don inefable.
Cristo Jesús, nuestro salvador. Demos gracias al Señor.
Entendamos la directa relación que hay entre estar agradecidos al Señor por salvarnos y dar con liberalidad.
Observemos que la Palabra asegura que en Cristo, estamos enriquecidos en todo y por eso podemos abundar en toda liberalidad.
2 Corintios 10
Les ruego por la mansedumbre y ternura de Cristo.
Tengamos presente que el Señor nos ruega con su mansedumbre y ternura para que seamos obedientes, pero Él también puede ser osado para corregirnos.
Observemos esto y consideremos.
El Señor está presto a castigar toda desobediencia.
Somos nosotros quienes debemos actuar en el cuerpo de Cristo para corregir el pecado, conforme a la Palabra.
Para castigar la desobediencia, nuestra obediencia debe ser perfecta.
La autoridad del Señor, para corregir el pecado, se ejerce para edificación y no para destrucción.
Las fortalezas por derribar.
Argumentos.
Altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios.
Argumentos contra la obediencia a Cristo y su Palabra.
¿Qué es rebeldía a la Palabra?
No querer escuchar al Señor. Deuteronomio 1:43.
No buscar a Dios y no pensar conforme a su Palabra, sino pensar como impíos: con maldad. Salmo 10:4.
Altivez de espíritu, de ojos, de rostro, soberbia y orgullo de corazón.
Recordemos que la altivez será abatida, y la soberbia será humillada. Ver: Salmo 2:17, Isaías 13:11.
Ver también: Proverbios 16:18, 21:4; y Isaías 2:11.
Oremos.
Señor quita nuestra rebeldía. Trae un espíritu de arrepentimiento, quebrantamiento y humildad, para poder ser obedientes y entender tu Palabra.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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Se basa en el amor de Cristo: el que murió y resucitó por todos.
No consiste en apariencias sino en el corazón.
Recordemos que no debemos poner la mira en las cosas que se ven, sino a las que no se ven; porque las cosas que se ven son temporales, más las que no se ven son eternas, como dice 2 Corintios 4:18, y tengamos presente también lo que dice Hebreos 12:28 sobre nuestro reino inconmovible.
Cristo.
Por todos murió y resucitó.
Dios, a través de Cristo, ha reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados.
A Cristo, quien no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.
En Cristo.
Dios nos reconcilió consigo mismo en El.
Somos creados nuevamente, las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
Somos templo del Espíritu y tenemos una habitación celestial en Dios, un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos.
Andamos por fe, no por vista.
Conocemos el temor del Señor.
Procuramos ser agradables a Dios.
Ya no vivimos para nosotros mismos, sino para aquel que murió y resucitó por nosotros.
No tenemos necesidad de recomendaciones, ni de recomendarnos a nosotros mismos. Nuestras propias vidas son cartas escritas por Dios.
Ahora, a nadie conocemos según la carne.
A Cristo ya no lo conocemos según la carne, ahora lo conocemos por medio del Espíritu, a través de la Palabra.
El amor de Cristo nos apremia (nos controla), habiendo llegado a esta conclusión: que El murió por todos, y por consiguiente, todos morimos.
Nos ha sido encargada la palabra de la reconciliación.
Somos embajadores en nombre de Cristo.
Todos nosotros compareceremos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.
Está es la Palabra de la reconciliación.
Esta es la Palabra de fe que predicamos.
Conociendo, pues, el temor del Señor, persuadimos a los hombres.
Les rogamos en nombre de Cristo: reconcíliense con Dios.
Romanos 3:24-26. “Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.”
¿Por qué causa no tememos a la muerte?
Porque lo mortal será absorbido por la vida.
No olvidemos que, el que nos hizo para esto mismo es Dios, el cual también nos ha dado las arras del Espíritu.
Todos compareceremos ante el tribunal de Cristo.
Para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, ya sea bueno o sea malo. Verso 10.
2 Corintios 6
No reciban en vano la gracia de Dios.
Hoy es el tiempo aceptable, hoy es el día de salvación.
Tengan cuidado de no rechazar a Aquél que habla.
Hebreos 12:25. “…Porque si aquéllos no escaparon cuando rechazaron al que les amonestó sobre la tierra, mucho menos escaparemos nosotros si nos apartamos de Aquél que nos amonesta desde el cielo.”
“No demos a nadie ninguna ocasión de tropiezo, para que nuestro ministerio no sea vituperado.” 1 Corintios 10:32-33.
Observemos las señales de Cristo en los ministros de Dios.
Mucha paciencia.
Tribulaciones.
Azotes, cárceles, tumultos.
Trabajo en la predicación del reino.
Desvelos.
Pureza.
Ciencia.
Longanimidad, bondad.
Su caminar en el Espíritu Santo.
Su amor sincero.
Su palabra de verdad.
La manifestación del poder de Dios en su vida.
Sus armas de justicia.
Su honra y su deshonra, su mala fama y su buena fama.
Su fama de engañadores y su veracidad.
El ser unos desconocidos, pero bien conocidos para Dios.
Andar como moribundos, pero vivos.
Ser castigados, mas no muertos.
Estar entristecidos, más siempre gozosos.
Ser pobres, y enriquecer a muchos.
No tener nada, más poseerlo todo.
Dice el Señor Dios todopoderoso.
Ustedes son templo del Dios viviente.
No se pueden unir en yugo desigual con los incrédulos.
No hay compañerismo entre la justicia y la injusticia.
No hay comunión de la luz con las tinieblas.
Cristo no concordia con el diablo.
No hay unión entre el cristiano y el incrédulo.
No hay acuerdos entre el templo de Dios y los ídolos.
Salgan de en medio de ellos.
Apártense, dice el Señor.
No toquen lo inmundo.
Y yo os recibiré, Y seré para vosotros por Padre, Y vosotros me seréis hijos e hijas.
El corazón de Cristo se ha ensanchado para recibirnos.
Así que no debemos estar estrechos en nosotros.
¿Estamos estrechos en nuestras propias entrañas?
Pues, para corresponder del mismo modo (como a hijos hablo), ensánchense también ustedes, dice Cristo.
Ensanchemos nuestra mente y nuestro corazón para poder entender la Palabra y amar al Señor como Él nos ha amado.
2 Corintios 7
Ya que tenemos la promesa del amor y la salvación en Cristo, perfeccionemos la santidad en el temor de Dios.
Porque tenemos esto, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu.
Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; más la tristeza del mundo produce muerte.
El Señor no quiere que ignoremos esta verdad: en los cristianos abundan las aflicciones de Cristo, para que también abunde su consuelo.
Como hermanos e hijos de Dios, debemos saber que si somos atribulados y consolados, es para consolar y salvar a otros.
Consolamos abundantemente con la Palabra porque es la misma consolación con que nosotros somos consolados por Dios.
Observemos en los siguientes textos, las razones y los beneficios del padecimiento:
Filipenses 1:29. “Porque a vosotros es concedido por Cristo, no sólo que creáis en Él, sino también que padezcáis por Él.”
Romanos 5:3-5. “Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.”
Hebreos 5:8. «Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia.»
2 Corintios 4:15-18. “Porque todas estas cosas padecemos por amor a vosotros, para que abundando la gracia por medio de muchos, la acción de gracias sobreabunde para gloria de Dios.”
Consideremos también la sentencia de muerte.
Cristo fue abrumado sobremanera más allá de sus fuerzas, de tal modo que dio su vida.
Para que no confiara en sí mismo, sino en Dios que resucita a los muertos.
Ese es el ejemplo que debemos seguir.
Nuestra gloria.
El testimonio de nuestra conciencia, que con sencillez y sinceridad de Dios, no con sabiduría humana, sino con la gracia de Dios, nos hemos conducido en el mundo, y mucho más con todos.
Dios es fiel.
Todas las promesas de Dios son en Cristo si, y en Cristo Amén.
El que nos confirma con ustedes es Cristo, y el que nos unge, es Dios.
Él nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones.
Por la fe estamos firmes.
2 Corintios 2
El Señor nos ha escrito la Palabra.
No para que seamos contristados, sino para que sepamos cuán grande es el amor que nos tiene.
Para que cuando llegue no tenga tristeza de parte de aquellos de quienes se debe gozar.
Observemos los versos 5-11.
Si algún hermano peca, no sólo entristece al Señor, sino a todo el cuerpo de Cristo.
¿La persona ha sido reprendida por su pecado? Esto basta.
Una vez reprendida y corregida, es necesario perdonarle y consolarle, para que no sea consumida de demasiada tristeza, y confirmar el amor para con ella.
¿Somos obedientes en todo? Satanás no ganará ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones.
Entendamos entonces que cuando corregimos el pecado, la iglesia se mantiene sana y libre del enemigo.
Por no haber hallado a Tito.
No tuve reposo en mi espíritu.
Es lo que siente el Señor cuando no halla las enseñanzas del libro de Tito en nuestras vidas.
Pero cuando las halla, da gracias al Padre, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento.
Porque para Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden; a éstos ciertamente olor de muerte para muerte, y a aquéllos olor de vida para vida.
Tengamos discernimiento bíblico y espiritual.
Observemos a los que engañan, porque son mercaderes falsos, que adulteran y falsifican la palabra de Dios.
Son aquellos cuyo Dios es el vientre y comercian con las almas, al igual que satán.
Aunque se parecen, no son iguales a los que con sinceridad, como de parte de Dios, y delante de Dios, hablan la Palabra de Cristo.
2 Corintios 3
Somos carta de Cristo.
No tenemos necesidad de recomendarnos a nosotros mismos, ni de cartas de recomendación.
Somos cartas escritas, no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón.
No que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios.
El pacto del Espíritu es inconmovible.
Él nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu.
La letra mata, más el espíritu vivifica.
Así que, teniendo tal esperanza, usamos de mucha franqueza.
Cristo nos ha dado un nuevo corazón y una nueva mente para entender la Palabra.
Pero, en parte, el pueblo de Dios aún tiene el entendimiento embotado; porque hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo no descubierto, el cual por Cristo es quitado.
Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará.
Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.
Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta la gloria del Señor, en la Palabra, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.
2 Corintios 4
No desmayemos.
Ha resplandecido la luz del evangelio de la gloria de Cristo en nuestros corazones.
Renunciemos a lo oculto y deshonesto.
No andemos con astucia.
No usemos la palabra de Dios con engaño.
Recomendémonos a la conciencia de todo hombre delante de Dios, por la manifestación de la Palabra de verdad.
No nos prediquemos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús.
Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.
El entendimiento entenebrecido.
El dios de este mundo cegó la mente de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del glorioso evangelio de Cristo, el cual es la imagen de Dios.
Juan 12:40. “Cegó los ojos de ellos, y endureció su corazón; para que no vean con los ojos, ni entiendan con el corazón, y se conviertan, y yo los sane.”
Ponemos la mirada en lo que no se ve, en lo eterno, en el reino inconmovible.
No miramos lo terrenal, movible y corruptible.
Verso 18. «No mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas».
Hebreos 12:27-28. “Y esta expresión: Aun una vez, significa la remoción de las cosas movibles, como de cosas hechas, para que permanezcan las que no pueden ser removidas. Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gracia, por la cual sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia.”
Oremos.
Señor renueva nuestra mente, sana nuestro entendimiento, danos un espíritu quebrantado y espíritu de sabiduría y revelación en tu conocimiento.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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Deseen ardientemente los dones espirituales, deseen ardientemente profetizar.
Es necesario profetizar, enseñar la Palabra.
Profetizando hablamos en nombre de Dios. Hablamos su Palabra.
Procuren profetizar. Procuren hablar la Palabra, hablar en nombre de Dios.
Observemos lo que sucede cuando enseñamos, profetizamos su Palabra:
Se edifica a la iglesia.
Se habla a los hombres para exhortación y consolación.
El Espíritu Santo convence al incrédulo: Lo juzga, saca lo oculto de su corazón, lo hace manifiesto.
Postrándose sobre el rostro, adorará a Dios, declarando que verdaderamente Dios está entre nosotros.
La profecía es una señal dirigida a los creyentes.
Si todos profetizan los incrédulos o los indoctos, serán juzgados y convencidos.
Hablar en lenguas.
Al igual que los demás dones espirituales, es para edificación de la iglesia.
No habla a los hombres, sino a Dios.
Por el Espíritu habla misterios.
Mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas.
Es necesario interpretarlas para que la iglesia reciba edificación.
Quisiera que todos hablaran en lenguas, pero más que profeticen, que enseñen la Palabra.
Hablar en lenguas no aprovecha, si no hay revelación, ciencia, profecía, o doctrina.
El que habla en lengua extraña, pida en oración poder interpretarla.
Las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos; pero la profecía, no a los incrédulos, sino a los creyentes.
Si habla alguno en lengua extraña, sea esto por dos, o a lo más tres, y por turno; y uno interprete.
Si no hay intérprete, calle en la iglesia, y hable para sí mismo y para Dios.
POR HOMBRES DE LENGUAS EXTRAÑAS Y POR BOCA DE EXTRAÑOS HABLARE A ESTE PUEBLO, Y NI AUN ASI ME ESCUCHARAN, dice el Señor.
No impidan el hablar lenguas.
Disciernan la Palabra.
No sean niños en el modo de pensar, sean niños en la malicia, pero maduros en el modo de pensar.
Piensen de acuerdo con la Palabra.
Hebreos 5:12-14. “Pues aunque ya debierais ser maestros, otra vez tenéis necesidad de que alguien os enseñe los principios elementales de los oráculos de Dios, y habéis llegado a tener necesidad de leche y no de alimento sólido. Porque todo el que toma sólo leche, no está acostumbrado a la palabra de justicia, porque es niño. Pero el alimento sólido es para los adultos, los cuales por la práctica tienen los sentidos ejercitados para discernir el bien y el mal.” (LBA).
Cuando se reúnan, deben tener todo para edificación.
Salmos.
Doctrina.
Lengua.
Revelación.
El orden.
Que todo se haga para edificación.
Los profetas hablen dos o tres, y los demás juzguen.
Si algo le fuere revelado a otro que estuviere sentado, calle el primero.
Pueden profetizar todos uno por uno, para que todos aprendan, y todos sean exhortados.
Los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas.
Dios no es Dios de confusión, sino de paz.
Hágase todo decentemente y con orden.
La mujer calle en la congregación.
La mujer en la Palabra es tipo, símbolo de la iglesia.
Es la iglesia quien debe callar cuando se congrega.
Solo cuando esté callada, podrá escuchar a su Señor.
Verdaderamente es indecoroso que una iglesia hable en la congregación, es necesario que calle.
1 Corintios 15
Palabra de Dios.
Estén firmes en el evangelio que les prediqué.
Son salvos, si retienen la palabra que les prediqué.
Hebreos 5:8-9. Cristo “…aunque era Hijo, aprendió obediencia por lo que padeció; y habiendo sido hecho perfecto, vino a ser fuente de eterna salvación para todos los que le obedecen.”
Creer en vano.
¿Qué significa esto?
Significa creer, recibir la Palabra y no retenerla.
¿Nos manda el Señor a perseverar en la gracia con obediencia?:
Proverbios 4:13. “Aférrate a la instrucción, no la sueltes; guárdala, porque ella es tu vida.”
Lucas 8:13. “Y aquéllos sobre la roca son los que, cuando oyen, reciben la palabra con gozo; pero éstos no tienen raíz profunda; creen por algún tiempo, y en el momento de la tentación sucumben.”
Juan 8:31-32. “Entonces Jesús decía a los judíos que habían creído en El: Si vosotros permanecéis en mi palabra, verdaderamente sois mis discípulos.”
Hebreos 3:6,14. “pero Cristo fue fiel como Hijo sobre la casa de Dios, cuya casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin nuestra confianza y la gloria de nuestra esperanza.” (…) “Porque somos hechos partícipes de Cristo, si es que retenemos firme hasta el fin el principio de nuestra seguridad.”
El evangelio.
Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras.
Fue sepultado y resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras.
La muerte entró por un hombre. También por un hombre la resurrección de los muertos.
Como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.
Por la gracia de Dios.
Soy lo que soy, no yo, sino la gracia de Dios conmigo.
Su gracia para conmigo no resultó vana; antes bien he trabajado mucho más que todos, aunque no yo, sino la gracia de Dios en mí.
2 Corintios 3:5. “no que seamos suficientes en nosotros mismos para pensar que cosa alguna procede de nosotros, sino que nuestra suficiencia es de Dios.”
Filipenses 2:13. “porque Dios es quien obra en vosotros tanto el querer como el hacer, para su beneplácito.”
Colosenses 1:28-29. “A El nosotros proclamamos, amonestando a todos los hombres, y enseñando a todos los hombres con toda sabiduría, a fin de poder presentar a todo hombre perfecto en Cristo. Y con este fin también trabajo, esforzándome según su poder que obra poderosamente en mí.”
Meditemos en esto.
Las malas compañías y las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.
También es cierto que de la abundancia del corazón habla la boca.
Velen sobre la Palabra.
No pequen.
Estén firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre.
Gálatas 5:16. “Digo, pues: Andad por el Espíritu, y no cumpliréis el deseo de la carne.”
Efesios 4:17-18. “Esto digo, pues, y afirmo juntamente con el Señor: que ya no andéis así como andan también los gentiles, en la vanidad de su mente, entenebrecidos en su entendimiento, excluidos de la vida de Dios por causa de la ignorancia que hay en ellos, por la dureza de su corazón.”
Dejen de pecar.
Algunos de ustedes no conocen a Dios.
Para vergüenza vuestra lo digo.
La carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios.
La corrupción NO hereda la incorrupción.
Juan 3:3-6. “Jesús respondió: En verdad, en verdad te digo que el que no nace de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.”
¿Es en vano nuestro trabajo en el Señor?
Gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor.
Nuestro trabajo en el Señor no es en vano.
1 Corintios 16
Todas vuestras cosas sean hechas con amor.
1 Pedro 4:8. “Sobre todo, sed fervientes en vuestro amor los unos por los otros, pues el amor cubre multitud de pecados.”
2 Pedro 1:5-8. “Por esta razón también, obrando con toda diligencia, añadid a vuestra fe, virtud, y a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio, al dominio propio, perseverancia, y a la perseverancia, piedad, a la piedad, fraternidad y a la fraternidad, amor. Pues estas virtudes, al estar en vosotros y al abundar, no os dejarán ociosos ni estériles en el verdadero conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.”
1 Juan 2:5. “pero el que guarda su palabra, en él verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado. En esto sabemos que estamos en El.”
1 Juan 4:7-8. “Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios, y todo el que ama es nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor.”
¿A qué personas nos exhorta el Señor que debemos sujetarnos?
A los que se han dedicado al servicio de los santos.
Y a todo el que ayuda en la obra y trabaja.
¿Palabra dura? O Palabra del Señor?
Si alguien no ama la Palabra, es maldito.
Oremos.
Señor: Perdónanos, límpianos, llena nuestro corazón de la abundancia de tu Palabra.
Gracias Señor por dejarnos este maravilloso libro. Gracias porque es Espíritu y es Palabra viva.
Ayúdanos a atesorarlo y a guardarlo en nuestro corazón.
Permite que nuestra mente, y nuestro entendimiento sea renovado.
Ayúdanos a integrar lo aprendido, en el conocimiento de la SUMA de tu Palabra, en el cuerpo de Cristo y en nuestra propia vida.
La gracia del Señor Jesús sea con vosotros. Mi amor sea con todos vosotros en Cristo Jesús. Amén.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
Nuestra meta 365 días con la Palabra. Faltan 36
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En el Señor, ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón.
Así como la mujer procede del varón, también el varón nace de la mujer; pero todo procede de Dios.
Apego fiel a la Palabra.
«…recordando al Señor, y reteniendo las instrucciones tal como Él nos las ha entregado».
Hay entre ustedes divisiones.
Es preciso que haya disensiones, para que se hagan manifiestos los que son aprobados.
Ni nosotros, ni las iglesias de Dios deben tener la costumbre de ser contenciosos.
1 Corintios 12
¿Ignoramos acerca de los dones espirituales?
El Señor no quiere que ignoremos sobre los dones espirituales.
Dones.
Existen 28 versículos en la Biblia que mencionan el término, y 32 versículos que hablan de «don».
En el Nuevo Testamento hacen referencia a lo siguiente:
Los da el Señor como él quiere y son irrevocables. Verso 11; Romanos 11:29; Efesios 4:8.
Debemos procurar abundar en ellos, no descuidarlos y ministrarlos a otros, para edificación de la iglesia. 1 Corintios 14:12; 1 Pedro 4:2; 1 Timoteo 4:14.
Se usan conforme a la medida de la fe. Romanos 12:6.
Se mencionan diferentes dones:
En Romanos 12: 6-8. «…según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría».
En este capítulo: «…palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas.” Versos 8-10.
Observemos que los dones solo tienen significado, en la medida que los consideramos y usamos para la edificación del cuerpo.
Hagamos un inventario de las enseñanzas que nos ofrece el capítulo sobre el cuerpo de Cristo.
1 Corintios 13
El amor.
Un camino más excelente que los mejores dones.
¿Hemos considerado esta verdad?
¿Qué somos sin amor?
Examinemos nuestra vida a la luz de la Palabra, y hagamos frutos dignos de arrepentimiento.
Nuestra esperanza.
Verso 12. “Y ahora vemos por espejo, oscuramente; más entonces veremos cara a cara; ahora conozco en parte; más entonces conoceré como soy conocido.”
Oremos.
Padre enséñanos a amar tu Palabra, porque es lo único que permanecerá.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
Nuestra meta 365 días con la Palabra. Faltan 37
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Ver: Job 37:24; Isaías 5:21, 47:10; Romanos 11:25, 12:16.
El amor edifica.
Ver: 1 Corintios 13:1-13; Efesios 4:16; 1 Juan 2:3-6.
Sólo hay un Dios: el Padre, y un Señor, Jesucristo.
De Él proceden todas las cosas.
Nosotros somos para él.
1 Corintios 9
Observemos la figura: “No pondrás bozal al buey que trilla.”
¿Tiene Dios cuidado de los bueyes, o lo dice enteramente por nosotros?
Pues por nosotros se escribió; porque con esperanza debe arar el que ara, y el que trilla, con esperanza de recibir del fruto.
Es una obligación predicar el evangelio.
No tengo por qué gloriarme porque me es impuesta obligación.
¡Ay de mí si no anunciare el Evangelio!
Por lo cual, si lo hago de voluntad, premio tendré; más si por fuerza, la comisión me ha sido encargada.
¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, más uno lleva el premio?
Corran pues de tal manera que lo tomen.
Todo aquel que lucha, en todo demuestra templanza; y ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible; más nosotros, una incorruptible.
Sujeto mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre; para que predicando a los otros, no me haga yo reprobado.
1 Corintios 10
Cristo, el verbo de Dios.
Él es nuestro alimento espiritual.
Nuestra bebida espiritual.
Nuestra roca.
El Señor no se agradó de su pueblo. Recibamos la amonestación.
No codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron.
No seamos idólatras, como algunos de ellos. Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a jugar.
No forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día veintitrés mil.
No tentemos al Señor, como también algunos de ellos le tentaron, y perecieron por las serpientes.
No murmuremos, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor.
Estas cosas les sucedieron como ejemplo, y fueron escritas como enseñanza para nosotros, para quienes ha llegado el fin de los siglos.
Por tanto, el que cree que está firme, tenga cuidado, no sea que caiga.
No les ha sobrevenido ninguna tentación que no sea común a los hombres; y fiel es Dios, que no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan soportar, sino que con la tentación proveerá también la vía de escape, a fin de que puedan resistirla.
Todo es lícito, pero no todo es de provecho. Todo es lícito, pero no todo edifica.
Nadie busque su propio bien, sino el de su prójimo.
Oremos.
Padre te alabamos porque tuyaes la tierra y todo lo que en ella hay.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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Somos servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios. Pensemos y meditemos en esta verdad.
Administrar, servir la Palabra, esa es nuestra responsabilidad.
Entender lo inconmovible para traerlo a la tierra.
Requerimiento: Ser hallado fiel.
Cada uno recibirá su alabanza de Dios.
El Señor aclarará lo oculto de las tinieblas.
Manifestará las intenciones de los corazones.
La clave para ser fiel, sin envanecerse y no caer en desobediencia.
Aprender a no pensar más de lo que está escrito.
Sólo pensar conforme a la Palabra.
No juzgarnos nosotros a nosotros mismos, sino exponernos ante la Palabra y que sea ella la que nos examine, juzgue y confronte.
Dios ha exhibido a los apóstoles como postreros, como a sentenciados a muerte; llegando a ser espectáculo al mundo, a los ángeles y a los hombres.
La Palabra.
No fue escrita para avergonzarnos.
Fue escrita para amonestarnos como a hijos amados.
Por tanto, el Señor nos ruega que lo imitemos.
El reino de Dios no consiste en palabras, humanas y vanas sino en poder.
¿Qué queremos: que el Señor venga a nosotros con vara, o con amor y espíritu de mansedumbre?
1 Corintios 5
No se junten con los fornicarios.
Con ninguno que, llamándose hermano, sea fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón.
Quiten a ese perverso de entre ustedes
Reunidos ustedes y el poder del Señor Jesucristo: Entréguenlo a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús.
Sean nueva masa y celebren a Cristo, nuestro pan sin levadura, de sinceridad y de verdad.
Límpiense de la vieja levadura, llena de malicia y maldad.
1 Corintios 6
Es una falta que tengan pleitos entre ustedes mismos.
¿Por qué no sufren más bien el agravio?
¿Por qué no sufren más bien el ser defraudados?
No se equivoquen.
¿No saben que los injustos no heredarán el reino de Dios?
Los Fornicarios.
Idólatras.
Adúlteros.
Afeminados.
Los que se echan con varones.
Ladrones.
Avaros.
Borrachos.
Maldicientes.
Estafadores.
Y esto erais algunos; más ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.
Todas las cosas nos son lícitas, mas no todas convienen; y no podemos dejarnos dominar de ninguna.
Huyan de la fornicación.
Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo.
El que fornica, contra su propio cuerpo peca.
Nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en nosotros, el cual tenemos de Dios, y no somos nuestros.
Hemos sido comprados por precio.
Glorifiquemos a Dios en nuestro cuerpo y en nuestro espíritu, los cuales son de Dios.
1 Corintios 7
Cásense.
Si no tienen don de continencia, cásense.
Es mejor casarse que estarse quemando.
Los que están unidos en matrimonio.
El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido.
Para que no los tiente Satanás a causa de su incontinencia.
La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido.
El marido no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer.
No se nieguen el uno al otro.
Solo por algún tiempo: De mutuo consentimiento.
Para ocuparse sosegadamente en la oración.
La mujer no se separe del marido.
Si se separa, quédese sin casar, o reconcíliese con su marido.
El marido no abandone a su mujer.
Los que tienen mujer que no sea creyente. Si ella consiente en vivir con él, no la abandone.
Las mujeres que tienen marido que no sea creyente, si él consiente en vivir con ella, no lo abandone.
El marido incrédulo es santificado en la mujer, y la mujer incrédula en el marido.
Si el incrédulo se separa, sepárese.
No está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso, sino que a paz nos llamó Dios.
Cristo viene pronto.
El tiempo es corto.
Los que tienen esposa sean como si no la tienen.
Los que lloran, como si no lloraran.
Los que se alegran, como si no se alegrarán.
Los que compran, como si no poseyeran.
Los que disfrutan de este mundo, como si no lo disfrutaran.
La apariencia de este mundo se pasa.
Oremos.
Padre enséñanos a no pensar más de lo que está escrito, sólo pensar conforme a la Palabra.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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Por la fidelidad de Dios fuimos llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor.
Para ser irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo.
Fuimos enriquecidos en él, en toda palabra y en toda ciencia.
El testimonio acerca de Cristo ha sido confirmado en nosotros.
Nada nos falta en ningún don.
Él nos confirmará hasta el fin.
La verdadera unidad del cuerpo de Cristo.
Hablar todos una misma cosa: la Palabra de Dios.
Esa es la forma de dejar las contiendas y las divisiones.
Sólo así estaremos perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer: por el entendimiento de la suma de la Palabra.
El Señor nos ruega esto, no es un clamor de hombre, es el clamor de Dios: Verso 10. “Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que todos habléis una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que seáis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer.”
No será posible humanamente hablando. Sólo es posible por el milagro sobrenatural de Dios, por el nuevo nacimiento donde recibimos la mente de Cristo. Sólo así se hace posible que todos pensemos una misma cosa y que todos entendamos la Palabra en su significado inconmovible. Solo así es posible que todo el cuerpo de Cristo deje las interpretaciones doctrinales y parciales y reciba la revelación del Espíritu para entender la suma de la Palabra.
La palabra de la cruz es poder de Dios.
Es locura a los que se pierden.
El mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría.
Le agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación.
¿Que andamos buscando?
Unos piden señales, y otros buscan sabiduría humana.
¿Buscamos señales terrenales o un reino inconmovible?
Nosotros predicamos a Cristo crucificado.
Para los judíos ciertamente tropezadero.
Para los gentiles locura.
Para nosotros Cristo es poder de Dios, y sabiduría de Dios.
1 Corintios 2
Desechemos la excelencia de palabras o de sabiduría humana.
Propongamos en nuestro corazón no saber otra cosa entre nosotros, que no sea Jesucristo, y a éste crucificado.
Para que nuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.
Porque la Sabiduría de Dios es inconmovible, no terrenal.
Por eso no consiste en excelencia de palabras.
No se basa en palabras persuasivas.
No es sabiduría humana.
La Sabiduría de Dios no tiene nada que ver con la sabiduría de este siglo.
No está asociada a la sabiduría de las autoridades humanas quienes perecen y desconocen la sabiduría de Dios.
Porque el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.
Porque la sabiduría de este mundo se desvanece.
La sabiduría de Dios es inconmovible.
Consiste en Jesucristo crucificado.
Se basa en demostración del Espíritu.
Es poder de Dios.
La Sabiduría de Dios se basa en el misterio revelado en Cristo.
Es sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria.
Predestinada por Dios para los que le aman.
Sólo es revelada por el Espíritu.
Se habla con las palabras que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. Lo inconmovible a lo inconmovible.
Nosotros tenemos la mente de Cristo.
Es el único modo como Dios hizo posible que entendiéramos el reino inconmovible.
Para entender la sabiduría de Dios necesitamos juzgar todas las cosas conforme a la suma de la Palabra.
1 Corintios 3
Hagámonos esta pregunta: ¿cómo puede hablarnos el Señor?
¿Puede hablarnos como a cristianos espirituales o tiene que hablarnos como carnales?
Recordemos que los cristianos carnales son niños en Cristo, que no son capaces de conocer, entender y obedecer las verdades inconmovibles de la Palabra. Viven con celos, contiendas y disensiones. No caminan en el Espíritu y andan humanamente, como hombres.
Para que el Señor pueda hablarnos como cristianos espirituales, tenemos que pensar con la mente de Cristo, de acuerdo con la suma de la Palabra. Tener el fundamento de los apóstoles y un crecimiento que viene de Dios. Debemos ser capaces de conocer, entender y obedecer las verdades inconmovibles de la Palabra y vivir en la unidad del Espíritu con el cuerpo de Cristo.
Meditemos en esto.
Dios es el que da el crecimiento.
Unos plantan, otros riegan.
Hay peritos arquitectos que ponen el fundamento, otros edifican encima.
Cada uno mire cómo sobreedifica.
Cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor.
¿Estamos edificando lo eterno?
Cristo es el fundamento.
Nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto. Nadie puede edificar fuera de Cristo, la Palabra.
Si sobre este fundamento alguno edificare lo movible, eso será evidente.
Por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará.
Ninguno se gloríe en los hombres, ni en lo movible.
Nadie se engañe a sí mismo.
Si alguno se cree sabio en este siglo, hágase ignorante, para que llegue a ser sabio.
¿No sabes que eres templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en ti?
Si alguno destruye el templo de Dios, Dios le destruirá a él.
El templo de Dios santo es.
Oremos.
Padre cumple en tu cuerpo lo que está escrito, destruye la sabiduría de los sabios, y desecha la inteligencia de los entendidos.
Que podamos recibir la revelación y el entendimiento de la suma de tu Palabra.
Deshaz lo que ahora es, para que sea nuevo lo que tú haces.
Quita la mente carnal y las interpretaciones terrenales y pon la revelación, la mente de Cristo, la sabiduría eterna e inconmovible. Para que ninguna carne se jacte en tu presencia.
Quita la insensatez humana y pon tu sabiduría divina, quita lo débil y pon tu fortaleza.
Que tu pueblo reciba el discernimiento para desechar la sabiduría de los sabios, y la inteligencia de los entendidos.
Clamamos por el espíritu de sabiduría y revelación en Cristo Jesús, el cual nos es hecho en ti, sabiduría, justificación, santificación y redención. Amén.
Padre que se cumpla en tu pueblo lo que está escrito, que nos sea revelado en tu Palabra las cosas que ojo no ha visto, ni oído, ni ha escuchado, ni han subido en corazón de hombre, las cosas que Tú has preparado para los que te aman.
Revélanos la suma de tu Palabra a nosotros por tu Espíritu; que por tu Espíritu aprendamos a escudriñar toda la Palabra, aun tus profundidades Señor.
Que conozcamos por tu Espíritu, en tu Palabra, lo que tú nos dado.
Que tu pueblo deje de enseñar la sabiduría humana, para aprender lo que enseña el Espíritu, y sepa acomodar lo espiritual a lo espiritual.
Enséñanos a pensar con tu mente, a discernir y juzgar todas las cosas de acuerdo a la suma de tu Palabra.
Te pedimos que nuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres sino en tu poder Señor.
Padre: Gracias por tu Palabra Señor, enséñanos a pensar con tu mente para entenderla, y ver en tus leyes y tus juicios, lo inconmovible y tu misericordia para con nosotros.
Haznos cristianos espirituales Señor. Enséñanos a gloriarnos sólo en ti Padre.
Gracias por enviar a Cristo en propiciación por nuestros pecados.
Gracias por este maravilloso y retador libro de 1 Corintios. Haznos agradecidos ante las maravillas de tu ley.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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No consiste en cosas terrenales, movibles, intrascendentes.
No es comida, ni bebida.
El reino de Dios es justicia: la Palabra cumplida
El reino de Dios es paz: esperar tranquilos, sin ansiedad, el cumplimiento de la Palabra.
El reino de Dios es gozo en el Espíritu Santo: alegría de ver que la Palabra siempre se cumple.
¡Venga tu reino! ¡Que se cumpla tú voluntad, tu Palabra, en la tierra, como se cumple en el cielo!
No olvidemos nunca esto.
Ninguno de nosotros vive para sí.
Ninguno muere para sí.
Para el Señor vivimos. Vivimos para la Palabra.
Eclesiastés 12:13. “El fin de todo el discurso oído es éste: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre.”
Para el Señor morimos.
Juan 3:30. “Es necesario que yo mengüe para que El crezca.”
Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven.
La verdadera comida.
Entender el significado inconmovible de la Palabra.
Reciban al débil en la fe, al que todavía no entiende, pero no contiendan con el sobre opiniones de cosas movibles e intrascendentes. Él no tiene argumentos sólidos, todavía su fe está débil. Necesita fortalecerse en el entendimiento de la Palabra.
No juzguemos la salvación de nadie, mucho menos basados en cosas intrascendentes como el comer o beber algo terrenal.
No podemos condenar a nadie. Sólo el Señor es el juez eterno. ¿Tú quién eres, que juzgas al criado ajeno? Para su propio señor está en pie, o cae; pero estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerle estar firme.
No hagamos discusiones intrascendentes.
Hablemos lo trascendente, lo eterno, lo inconmovible, de la Palabra.
Sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación.
Cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí.
Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, Y toda lengua confesará a Dios.
Romanos 15
La Palabra.
Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza.
Aquellos a quienes nunca les fue anunciado acerca de él, verán; Y los que nunca han oído de él, entenderán.
Isaías 52:15. “Así asombrará él a muchas naciones; los reyes cerrarán ante él la boca, porque verán lo que nunca les fue contado, y entenderán lo que jamás habían oído.”
Isaías 65:1. “Fui buscado por los que no preguntaban por mí; fui hallado por los que no me buscaban. Dije a gente que no invocaba mi nombre: Heme aquí, heme aquí.”
Romanos 16
El reconocimiento del Señor.
Para las diaconisas de la iglesia, las que han ayudado a muchos.
Para sus colaboradores en Cristo Jesús, los que expusieron su vida por El, a los cuales no sólo El da gracias, sino también todas las iglesias.
A la iglesia de su casa.
Para los amados suyos, los primeros frutos para Cristo.
Los compañeros de prisiones, los cuales son muy estimados entre los apóstoles.
Los colaboradores en Cristo.
Los amados del Señor.
Los aprobados en Cristo.
Para los que están en el Señor.
Para los amados que trabajan mucho en el Señor.
Para los escogidos en el Señor.
Para los hermanos.
Para todos los santos.
Fíjense en esto.
Vigilen a los que causan disensiones y tropiezos contra las enseñanzas aprendidas de los apóstoles, las enseñanzas bíblicas, y apártense de ellos.
Porque tales personas no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a sus propios vientres, y con suaves palabras y lisonjas engañan los corazones de los ingenuos.
Oremos.
La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos ustedes.
Al que puede confirmar según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos, pero que ha sido manifestado ahora, y que por las Escrituras de los profetas, según el mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las gentes para que obedezcan a la fe.
Padre: tu eres el Dios de la paciencia y de la consolación, danos entre nosotros un mismo sentir según Cristo Jesús.
Que unánimes, a una voz, te glorifiquemos.
Señor: que nuestra obediencia sea notoria a todos.
Que seamos sabios para el bien, e ingenuos para el mal.
Aplasta en breve a Satanás bajo nuestros pies.
Al único y sabio Dios, sea gloria mediante Jesucristo para siempre. Amén.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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