Ustedes saben que estamos destinados a sufrir tribulaciones y aflicciones.
Lo cual está ampliamente profetizado en la Palabra y por lo tanto, se ha de cumplir.
Colosenses 1:24. «Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia.»
El consuelo que nos sostiene en medio de la tribulación.
Las buenas noticias de la fe y el amor de los discípulos.
Saber que los discípulos están firmes y no han caído en la tentación del diablo.
1 Tesalonicenses 4
Mandamientos del Señor Jesús.
El Señor nos ruega y nos exhorta.
Que nos comportemos conforme a lo que aprendimos de Él.
De la manera que fuimos enseñados por El, de cómo nos conviene andar, y agradar a Dios, así vayamos creciendo.
Que cada día más y más, agradaremos a Dios.
Que sigamos sus instrucciones.
Qué cumplamos la voluntad de Dios.
La voluntad de Dios.
Nuestra santificación.
Que vivamos apartados de fornicación.
Que cada uno de nosotros aprenda a tener su propia esposa en santidad y honor.
Que no vivamos en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios.
Que ninguno oprima, peque, agravie ni engañe en nada a su hermano, en lo referente a este tema.
Porque el Señor es vengador de todo esto.
Pues no nos ha llamado Dios a impureza o inmundicia, sino a santificación.
Que así como lo aprendimos de Dios, así nos amemos unos a otros.
Que abundemos en ello más y más.
Que nuestra ambición sea procurar tener tranquilidad, llevar una vida tranquila y ocuparnos en nuestros negocios, trabajando por nosotros mismos para que no tengamos necesidad de nada.
Comportarnos honradamente para con los que no conocen a Cristo.
El que vive en la inmundicia del pecado y desecha la santidad.
¿A quién desecha?
Si alguno desecha esto, no desecha a hombre, sino a Dios, que también nos dio su Espíritu Santo.
¿Hemos aprendido el amor fraternal o tenemos necesidad que se nos escriba acerca de esto?
Creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.
Consuélense los unos a los otros en estas palabras.
1 Tesalonicenses 5
Somos hijos de luz e hijos del día.
No duerman como los demás, sino velen y sean sobrios.
Vistan la coraza de fe y de amor, y la esperanza de salvación como yelmo.
No estamos destinados para ira.
Estamos destinados para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo.
Anímense unos a otros, y edifíquense unos a otros.
Reconozcan a los que trabajan, y los presiden en el Señor, y los amonestan.
Ténganlos en mucha estima y amor por causa de su obra.
Observemos las exhortaciones del Señor.
Tengan paz entre ustedes.
Amonesten a los ociosos, los que andan desordenadamente.
Alienten a los de poco ánimo.
Sostengan a los débiles.
Sean pacientes para con todos.
Ninguno pague a otro mal por mal; antes sigan siempre lo bueno unos para con otros, y para con todos.
Estén siempre gozosos.
Oren sin cesar.
Den gracias en todo. Esta es la voluntad de Dios en Cristo Jesús.
No apaguen al Espíritu.
Efesios 4:30. “Y no contristen al Espíritu Santo de Dios, con el cual están sellados para el día de la redención.”
No menosprecien las profecías.
Examinen todo; retengan lo bueno.
Absténganse, apártense de toda especie de mal.
Guárdense en todo su ser, espíritu, alma y cuerpo, para la venida de nuestro Señor Jesucristo.
Hermanos, oremos por los que predican la Palabra.
Les conjuro, les encargo, les amonesto a que lean esta carta a todos los hermanos.
La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con ustedes. Amén.
Oremos.
Padre te pedimos de noche y de día con gran insistencia, por los discípulos.
Damos acciones de gracias a Dios y gozo a causa de ellos.
Señor que al verlos nosotros completemos lo que falta a su fe.
Que tú Padre nuestro, y nuestro Señor Jesucristo, dirija nuestro camino a ellos.
Señor hazlos crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos.
Que sean afirmados sus corazones.
Que sean irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre.
Que perseveren hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos los santos.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación.
En él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.
Él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten.
Él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia.
Agradó al Padre que en él habitase toda plenitud.
Por medio de él, todas las cosas serán reconciliadas con Dios el Padre, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.
Su cuerpo: la iglesia.
Nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo.
Nos ha redimido por su sangre, dándonos el perdón de pecados.
Nos ha reconciliado, porque éramos en otro tiempo extraños y enemigos en nuestra mente, haciendo malas obras.
Nos presentará santos y sin mancha e irreprensibles delante de él, Si en verdad permanecemos fundados y firmes en la fe, y sin movernos de la esperanza del evangelio que hemos oído.
Tenemos que padecer y cumplir en nuestra carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia.
Debemos trabajar, luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en nosotros, anunciando, amonestando y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre.
Colosenses 2
La gran lucha que el Señor sostiene por nosotros.
Para que sean consolados nuestros corazones, unidos en amor.
Para que alcancemos todas las riquezas de pleno entendimiento.
Que podamos conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.
Para que nadie nos engañe con palabras persuasivas.
Demos gracias al Señor.
Aunque está ausente en cuerpo, no obstante en espíritu está con nosotros, gozándose y mirando nuestro buen orden y la firmeza de nuestra fe en Él.
¿De qué manera debemos andar en Cristo?
De la manera que le hemos recibido: por la fe en la Palabra.
Arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe.
Abundando en acciones de gracias.
Mirando que nadie nos engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo.
Reflexionemos en esto.
Hay cosas que tienen cierta reputación de sabiduría en culto voluntario, en humildad y en duro trato del cuerpo.
PERO no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne.
Revisemos nuestras prácticas a la luz de ésta Palabra.
Tengamos discernimiento bíblico para analizar nuestras tradiciones y saber si tienen conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres, cosas que todas se destruyen con el uso.
Colosenses 3
Ocho preguntas para reflexionar y meditar en el capítulo.
¿Cuáles son las cosas que tenemos que buscar y en las cuales debemos poner la mira?
¿Cuáles son las cosas que tenemos que dejar y hacer morir en nosotros?
¿Cuáles son las cosas con las cuales debemos vestirnos como escogidos de Dios, santos y amados?
¿Mora la Palabra de Cristo en abundancia en nosotros?
¿Nos enseñamos y exhortamos unos a otros en toda sabiduría?
¿Por qué le conviene al Señor que las casadas, estén sujetas a sus maridos?
¿Cuáles son las instrucciones para los maridos, los hijos, los padres y los siervos?
¿De quién recibiremos la recompensa de la herencia, si servimos a Cristo el Señor?
Colosenses 4
Cuando esta carta haya sido leída entre ustedes, hagan que se lea también en otras iglesias.
Díganle a los hermanos: Mira que cumplas el ministerio que recibiste en el Señor.
No olvidemos los padecimientos de Cristo.
Perseveremos en la oración velando en ella con acciones de gracias.
La gracia sea con vosotros. Amén.
Oremos.
Para que el Señor nos abra puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo.
Para que lo manifestemos como debemos hablar.
Para que andemos sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo.
Para que nuestra palabra siempre sea con gracia y esté sazonada con sal, para que sepamos cómo debemos responder a cada uno.
Oremos conforme a la Palabra. Oremos sin cesar, pidiendo que seamos llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual.
Oremos para que andemos como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios.
Que seamos fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad.
Oremos con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz.
Demos gracias a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, por su pueblo, por su fe en Cristo Jesús, y por el amor a todos los santos.
Demos gracias a causa de la esperanza que nos está guardada en los cielos, que hemos oído por la palabra verdadera del evangelio.
Demos gracias porque la Palabra lleva fruto y crece también en nosotros, desde el día que oímos y conocimos la gracia de Dios en verdad.
Demos gracias por nuestros consiervos amados, que son fieles ministros de Cristo y de quién hemos aprendido, y que también nos declaran su amor en el Espíritu.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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Examinemos esto: ¿Cuál es la motivación correcta para predicar el evangelio?
¿Predicamos a Cristo por lo movible y perecedero?
La voluntad de Dios es que prediquemos la Palabra por amor, sabiendo que estamos puestos para la defensa del evangelio inconmovible.
Filipenses 2:3. “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo.”
Nuestra ancla.
El que comenzó en nosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.
Aleluya!!!! Gloria a su nombre!!!!
Vivamos aferrados a esa promesa.
Meditemos en esto.
El padecimiento de Pablo contribuyó para el progreso del evangelio.
¿Pensaríamos que hoy en día, eso puede sucedernos?
Quizás nuestra expectativa puede ser exactamente lo contrario.
Pensamos esto: nuestro padecimiento en Cristo Jesús NO es un estorbo para el progreso del evangelio.
La clave está ligada a la causa del padecimiento. Pablo estaba preso por la causa de Cristo.
Para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.
A nosotros nos es concedido a causa de Cristo, no sólo que creamos en él, sino también que padezcamos por él.
Nunca perdamos esto de vista.
Filipenses 2
La identidad de Cristo Jesús.
Aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse.
Se despojó a sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres.
Y hallándose en forma de hombre, se humilló El mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.
La unidad en el cuerpo, la comunión del Espíritu, y el afecto entrañable.
Lo logramos obedeciendo la Palabra siempre.
Ocupándonos en nuestra salvación con temor y temblor.
Haciendo todo sin murmuraciones y contiendas.
Siendo humildes, estimando a los demás como superiores a nosotros mismos.
Siendo irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha.
Resplandeciendo como luminares en el mundo.
Viviendo asidos y sosteniendo firmes, la palabra de vida.
La obediencia.
Es parte de su gracia hacernos hijos obedientes.
Porque Dios es quien obra en ustedes tanto el querer como el hacer, para su buena intención.
Filipenses 3
A fin de llegar a la resurrección y por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor.
Estimo todas las cosas como pérdida.
Por amor a Él, lo he perdido todo.
Tengo todo por basura, para ganar a Cristo.
Quiero ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe.
Mi fin es conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte.
Prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por
Cristo Jesús.
Olvido lo que queda atrás, y me extiendo a lo que está delante.
Prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.
No escuchemos a los judaizantes, no volvamos atrás.
Nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne.
Por ahí andan muchos enemigos de la cruz de Cristo.
Su dios es el vientre, su gloria es su vergüenza, y solo piensan en lo terrenal.
Todos los que somos perfectos, esto mismo sintamos.
El transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.
Filipenses 4
Lo que hemos aprendido, recibido, oído y visto en la Palabra.
Eso es lo que debemos hacer.
Y el Dios de paz estará con nosotros.
Entendamos el contentamiento bíblico.
Aprender a contentarme, cualquiera que sea mi situación.
Aprender a vivir humildemente.
Aprender a tener abundancia.
Saber estar saciado y saber tener hambre.
Saber tener abundancia y padecer necesidad.
Todo esto lo puedo en Cristo que me fortalece.
Dios proveerá a todas mis necesidades, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.
Permanecer con la mirada en la Palabra, en el reino inconmovible.
No se afanen por nada.
Antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer sus peticiones delante de Dios.
Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará sus corazones y sus mentes en Cristo Jesús.
Piensen en la Palabra.
Piensen en todo lo que es verdadero, todo lo digno, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable, si hay alguna virtud o algo que merece elogio, en esto mediten.
La gracia del Señor Jesucristo sea con el espíritu de ustedes.
Oremos.
Señor: gracias por este hermoso y espectacular libro donde te revelas.
Gracias por hablarnos con tanta ternura y tanto Amor.
Gracias por ir a la cruz y menospreciar el oprobio.
Perdónanos cuando no entendemos tu Palabra y ponemos la mirada en lo terrenal.
Ayúdanos, haznos oír tu voz y tu llamado a la santidad y a completar tus padecimientos.
Bendecimos tu nombre, bendecimos tu Palabra Señor.
Padre: concédenos esto en Cristo Jesús: Que nuestro amor abunde aún más y más en conocimiento verdadero y en todo discernimiento. Que escojamos y aprobemos lo mejor: a ti, a tu Palabra. Que seamos puros e irreprensibles para el día de tu venida. Que estemos llenos del fruto de justicia que es por medio de la Palabra, para la gloria y alabanza tuya. Que cada día desarrollemos valor para hablar tu palabra sin temor. Que nuestra conducta sea digna de tu evangelio. Que estemos firmes en un mismo espíritu, luchando unánimes por la fe de la Palabra. Que no seamos intimidados por los que se oponen al entendimiento de tu Palabra.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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Entonces debemos vivir como es digno de esa vocación con que fuimos llamados.
En humildad.
En mansedumbre.
Soportándonos con paciencia los unos a los otros en amor.
Solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de La Paz.
Un cuerpo.
Un Espíritu.
Una misma esperanza.
Un Señor.
Una fe.
Un bautismo.
Un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos.
Seguir la verdad en amor.
Edificarnos en amor.
Crecer en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo.
Concertarnos y unirnos entre nosotros, por todas las coyunturas.
Ayudarnos a crecer en Cristo, según la actividad propia de cada uno de nosotros.
Renovarnos en el espíritu de nuestra mente.
Vestirnos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.
Desechar la mentira.
Hablar verdad con el prójimo.
No usar palabras corrompidas, sino las que son buenas para la necesaria edificación.
Alegrar al Espíritu Santo de Dios.
Vivir sin amargura, enojo, ira, gritería, maledicencia, y malicia.
Ser buenos, benignos unos con otros, misericordiosos, perdonando como Dios también nos perdonó en Cristo.
No entristezcan al Espíritu Santo de Dios, por el cual fueron sellados para el día de la redención. Sea quitada de ustedes toda amargura, enojo, ira, gritos, maledicencia, así como toda malicia. Sean más bien amables unos con otros, misericordiosos, perdonándose unos a otros, así como también Dios nos perdonó en Cristo.
¿Podemos airarnos sin pecar?
¿Nos quedamos enojados?
¿Estamos dando lugar al diablo?
¿Se pone el sol sobre mi enojo?
Observemos que la Palabra nos manda a trabajar, haciendo con las manos lo que es bueno.
También dice que debemos compartir con el que padece necesidad.
Examinemos nuestra vida en relación con este mandamiento.
Los que fluctúan en la fe.
Son denominados en la Palabra “Niños fluctuantes”.
Son llevados por doquiera de todo viento de doctrina.
Caen en la estrategia de hombres que engañan y emplean con astucia las artimañas del error.
Andan en la vanidad de su mente.
Tienen el entendimiento entenebrecido.
Son ajenos de la vida de Dios porque son ignorantes de la Palabra, por la dureza de su corazón.
Perdieron toda sensibilidad del espíritu.
Se entregan a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza.
Están viciados conforme a los deseos engañosos.
Los apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros del cuerpo de Cristo.
Son constituidos por Cristo, no por voluntad humana.
Reflexionemos profundamente en esta verdad. ¿Reconocemos entre nosotros a aquellos que Dios ha levantado?
¿Corresponden nuestros métodos eclesiásticos a fórmulas que favorecen la voluntad humana o a reconocer a aquellos que Dios levanta?
¿Estamos formando cristianos que se incorporan al cuerpo de Cristo de acuerdo con esta verdad?
Observemos las funciones de los apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros del cuerpo de Cristo.
Perfeccionar a los santos para la obra del ministerio.
Edificar el cuerpo de Cristo.
Hacer que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios.
Llevarnos a la perfección, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.
Servir para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina.
Evitar el uso de estrategias humanas y terrenales, no bíblicas, movibles, en la edificación del cuerpo de Cristo.
Impedir el desempeño de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error en la enseñanza de la Palabra.
Lograr que en el cuerpo de Cristo, sigamos la verdad en amor y crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo.
Efesios 5
La tarea más grande e infinita que hemos recibido: Ser imitadores de Dios, como hijos amados.
Andar en amor, así como también Cristo nos amó y se dio a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios, como fragante aroma.
Colosenses 3:12. “Entonces, como escogidos de Dios, santos y amados, revestíos de tierna compasión, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia.”
1 Pedro 1:15-16. “Sino que así como aquel que os llamó es santo, así también sed vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: SED SANTOS, PORQUE YO SOY SANTO.”
1 Juan 3:1-2. “Mirad cuán gran amor nos ha otorgado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; y eso somos. Por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a Él.”
No ignoremos esto.
Que la inmoralidad, y toda impureza o avaricia, ni siquiera se mencionen entre vosotros, como corresponde a los santos.
Ni obscenidades, ni necedades, ni groserías, que no son apropiadas, sino más bien acciones de gracias.
Porque con certeza sabemos que ningún inmoral, impuro, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios.
Hebreos 12:14-15. “Buscad la paz con todos y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. Mirad bien de que nadie deje de alcanzar la gracia de Dios; de que ninguna raíz de amargura, brotando, cause dificultades y por ella muchos sean contaminados.”
NO PARTICIPEN de las obras estériles de las tinieblas.
Más bien, quítenle las máscaras, descubran su apariencia, repróchenlas y repréndanlas.
Expongan a la luz las obras de las tinieblas, es decir, examínenlas a la luz de la Palabra.
Revísenlas de acuerdo con la Biblia.
Háganlas visibles.
Apocalipsis 18:4. “Y oí otra voz del cielo que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no participéis de sus pecados y para que no recibáis de sus plagas.”
Proverbios 4:14-15. “No entres en la senda de los impíos, Ni vayas por el camino de los malvados. Evítalo, no pases por él; Apártate de él y sigue adelante.”
Por tanto, tengan cuidado cómo andan; no como insensatos sino como sabios.
NO se embriaguen con vino.
Eso no trae buenos frutos.
Más bien SEAN LLENOS del Espíritu.
Eso si trae frutos eternos.
La santidad.
Hablar entre nosotros con salmos, himnos y cantos espirituales, cantando y alabando en su corazón al Señor.
Dar siempre gracias por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a Dios, el Padre.
Someterse unos a otros en el temor de Cristo.
El matrimonio: una parábola, un gran misterio.
Reflexionemos en este hecho: el matrimonio es una parábola, una figura de la relación de Cristo con su amada iglesia.
Verso 32. «Grande es este misterio; más yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia».
Hagamos frutos dignos de arrepentimiento.
Veámonos en este espejo. ¿Salimos aprobados o reprendidos?
Las mujeres estén sometidas a sus propios maridos como al Señor.
Así como la iglesia está sujeta a Cristo, también las mujeres deben estarlo a sus maridos en todo.
Mujeres: respeten a sus maridos.
Maridos, amen a sus mujeres. Así como Cristo amó a la iglesia y se dio El mismo por ella.
Santifiquen a sus esposas con la Palabra. Susténtelas y cuídenlas con la Palabra.
Hagan que sus esposas estén sin pecado, inmaculadas.
Así es como deben amarlas. Como a ustedes mismos.
No aborrezcan a sus esposas. Porque nadie aborreció jamás su propio cuerpo, sino que lo sustenta y lo cuida, así como también Cristo a la iglesia.
DEJEN A SU PADRE Y A SU MADRE, Y ÚNANSE A SU MUJER, Y LOS DOS SEAN UNA SOLA CARNE.
Efesios 6
Lo justo.
PARA QUE TE VAYA BIEN.
PARA QUE TENGAS LARGA VIDA SOBRE LA TIERRA.
Obedece a tus padres en el Señor.
Hónralos.
No provoques a ira a tus hijos.
Críalos en la disciplina e instrucción del Señor.
En su servicio, trabajo, tarea.
Obedezcan a sus jefes en la tierra, con temor y temblor bíblico, con la sinceridad de su corazón, como a Cristo.
No para ser vistos, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, haciendo de corazón la voluntad de Dios.
Sirvan de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres.
Sepan que cualquier cosa buena que cada uno haga, esto recibirá del Señor.
Los jefes.
Hagan lo mismo con sus servidores, y dejen las amenazas, sabiendo que el Señor de ellos y de ustedes está en los cielos, y que para El no hay acepción de personas.
Fortalézcanse en el Señor y en el poder de su fuerza.
Revístanse con toda la armadura de Dios para que puedan estar firmes contra las insidias del diablo.
Nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes (gobernantes) de este mundo de tinieblas, contra las fuerzas espirituales de maldad en las regiones celestes.
Tomen toda la armadura de Dios, para que puedan resistir en el día malo, y habiéndolo hecho todo, estar firmes.
CIÑAN SU CINTURA CON LA VERDAD.
REVÍSTANSE CON LA CORAZA DE LA JUSTICIA.
PONGAN EN LOS PIES, LA PREPARACION PARA ANUNCIAR EL EVANGELIO DE LA PAZ.
Sobre todo, tomen el escudo de la fe con el que podrán apagar todos los dardos encendidos del maligno.
Tomen también el CASCO DE LA SALVACION, y la espada del Espíritu que es la palabra de Dios.
Oren y supliquen en todo tiempo en el Espíritu, y así, velen con toda perseverancia y súplica por todos los santos.
La gracia sea con todos los que aman a nuestro Señor Jesucristo con amor inalterable. Amén.
Oremos.
Oremos y supliquemos en el Espíritu: Que al abrir nuestra boca nos sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio. Que con denuedo hablemos de ti, como debemos hablar.
Señor ten misericordia de mí. “Lávame por completo de mi maldad, y límpiame de mi pecado. Porque yo reconozco mis transgresiones, y mi pecado está siempre delante de mí. Contra ti, contra ti sólo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos, de manera que eres justo cuando hablas, y sin reproche cuando juzgas. He aquí, yo nací en iniquidad, y en pecado me concibió mi madre. He aquí, tú deseas la verdad en lo más íntimo, y en lo secreto me harás conocer sabiduría. Purifícame con hisopo, y seré limpio; lávame, y seré más blanco que la nieve. Hazme oír gozo y alegría; que se regocijen los huesos que has quebrantado. Esconde tu rostro de mis pecados, y borra todas mis iniquidades. Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. No me eches de tu presencia, y no quites de mí tu santo Espíritu. Restitúyeme el gozo de tu salvación, y sostenme con un espíritu de poder.” Salmo 51: 2-12.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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Observemos cual es la petición de Cristo Jesús, el que intercede por nosotros.
Toda bendición espiritual en los lugares celestiales.
Que seamos santos y sin mancha delante de él, en Amor.
Que vivamos conforme a la elección y llamamiento que hemos recibido desde antes de la fundación del mundo.
Que vivamos para la alabanza de la gloria de su gracia.
Que entendamos que Él nos hizo aceptos en el Amado.
Que comprendamos el beneplácito y el misterio de su voluntad. La redención por su sangre.
El perdón de nuestros pecados según las riquezas de su gracia. Que El hizo sobreabundar en nosotros toda sabiduría e inteligencia.
Nuestra herencia con todos los santos.
Que hemos sido sellados con el Espíritu Santo de la promesa.
Lo que se propuso el Padre, su propósito eterno.
Reunir todas las cosas en Cristo, las que están en los cielos, como las que están en la tierra.
Efesios 2
Lo que logró Cristo a través de su muerte en la cruz del calvario.
Darnos vida juntamente con El, cuando estábamos muertos en nuestros delitos y pecados.
Salvarnos por gracia.
Resucitarnos.
Sentarnos en los lugares celestiales con El.
Lo que el Señor quiere mostrar en los siglos venideros.
Las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros.
Que nos dio el don de la fe, para creer y ser salvos.
Que hizo posible que caminemos y hagamos las obras que El preparó de antemano.
Hemos sido hechos cercanos a Dios, por la sangre de Cristo.
Él es nuestra paz.
El abolió en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas.
Que tenemos entrada al Padre por el Espíritu.
Que ya no somos extranjeros ni advenedizos.
Que somos conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios.
Estamos edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas.
Somos edificados para morada de Dios en el Espíritu y para ser un templo santo en el Señor.
Los hijos de desobediencia.
Siguen la corriente de este mundo.
Andan conforme al príncipe de la potestad del aire.
Actúan según los deseos de la carne, hacen la voluntad de la carne y de los pensamientos.
Son por naturaleza hijos de ira.
Efesios 3
Reflexionemos y observemos esto.
El misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, y que ahora, es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu.
Así como Cristo conocía al Padre, así el Espíritu Santo puede hacernos comprender y darnos el conocimiento del misterio de Cristo.
Doblemos nuestras rodillas ante nuestro Padre y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, y las hace conforme a las riquezas de su gloria y según el poder que actúa en nosotros.
Oremos.
Clamemos nosotros también con nuestro amado Cristo: Danos el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por tu Espíritu.
Que habite Cristo por la fe en nuestros corazones. Que seamos arraigados y cimentados en amor.
Dios mío, que seamos plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál es la anchura, la longitud, la profundidad, la altura, del amor de Cristo, que excede a todo conocimiento.
Padre Santo que seamos llenos de toda la plenitud de Dios.
Danos el espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento tuyo Señor.
Alumbra los ojos de nuestro entendimiento.
Que vivamos conforme a la esperanza que nos has llamado, y conforme a las riquezas de la gloria de tu herencia en los santos.
Señor: opera en nosotros la supereminente grandeza de tu poder y la fuerza que resucitó a Cristo de los muertos.
Que la fuerza que sentó a Cristo a la diestra del Padre en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero, nos transforme.
Padre usa en nosotros el poder que sometió todas las cosas bajo los pies de Cristo para que entendamos tu Palabra.
Enséñanos la fuerza que puso a Cristo por cabeza de la iglesia.
Que podamos comprender la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.
Señor te damos gracias por el cuerpo de Cristo, nuestra iglesia local y nuestra propia vida.
A Él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús, por todas las edades, por siempre jamás. Amén.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
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Me temo, que haya trabajado en vano con ustedes. El efecto devastador de los judaizantes.
El que busca su salvación por las obras terrenales, realmente se quiere esclavizar de nuevo. “Cristo ha venido a ser sin efecto para vosotros los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído.” Verso 4.
Creer que te vas a salvar por guardar la circuncisión, es volver a débiles y pobres rudimentos humanos y movibles, “… si se circuncidan, de nada les aprovechará Cristo.” Verso 2.
No podemos basar nuestra fe en las cosas débiles, inútiles y elementales de este mundo. Porque no están basadas en el evangelio inconmovible y eterno.
Meditemos en esto: ¿Ha trabajado en vano el Señor y tiene que sufrir nuevamente dolores de parto hasta que Él sea formado en nosotros?
Verso 5. “Mas nosotros por el Espíritu aguardamos la esperanza de la justicia por fe.”
También observemos en los versos 8-10 y 12, el terrible juicio para los que trastornan la fe de algunos.
Me he hecho enemigo, por decirles la verdad.
Aceptemos la exhortación de la Palabra.
Revisemos esto: ¿Cuál es nuestra actitud al ser exhortados?
Entendamos la diferencia entre una actitud espiritual ante la exhortación o una reacción carnal. Si nos rebelamos, y nos convertimos en enemigos del que nos exhorta, estamos reaccionando carnalmente. La actitud del cristiano espiritual ante la exhortación es una respuesta humilde y de arrepentimiento.
Nuestra respuesta ante la exhortación mide nuestro nivel de madurez.
Salmo 141:5. “Que el justo me castigue, será un favor, y que me reprenda será un excelente bálsamo que no me herirá la cabeza. Pero mi oración tendrá, aun en sus calamidades.”
Hebreos 5:14. “Mas el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y el mal.”
Observemos en el texto la forma en que se entiende e interpreta la Palabra. Sólo así aprenderemos las reglas de interpretación bíblicas, que muestra la misma biblia.
La Palabra se interpreta a sí misma.
2 Pedro 1:20. “Entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada”.
El significado verdadero de una alegoría o parábola es una verdad inconmovible, una enseñanza trascendente, que explica el reino de los cielos.
Mateo 13:35. “Para que se cumpliese lo que fue dicho por el profeta que dijo: En parábolas abriré mi boca; Enunciaré cosas que han estado escondidas desde la fundación del mundo.”
Las parábolas contienen verdades ocultas a los ojos humanos, y reservada para los discípulos, los que verdaderamente obedecen.
Mateo 13:11. “Él respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado el saber los misterios del reino de los cielos; más a ellos no les es dado.”
La verdad bíblica, el evangelio, solo puede ser entendido por revelación del Espíritu Santo.
Juan 16:13-14. “Pero cuando el Espíritu de verdad venga, Él os guiará a toda verdad; porque no hablará de sí mismo, sino que hablará todo lo que oiga, y os hará saber las cosas que han de venir. Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.”
1 Corintios 2:4-5. “Y mi palabra y mi predicación no fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder; para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.”
La verdad bíblica solo puede ser entendida a través de la suma de la palabra.
Salmo 119:160. “La suma de tu palabra es verdad, Y eterno es todo juicio de tu justicia.”
Salmo 139:17. “¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos!”
Gálatas 5
Estar firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres.
Estén apegados al entendimiento bíblico que corresponde a la suma de la Palabra.
La interpretación de la Biblia desde lo movible niega la gracia de Dios, porque se aferra a lo visible y terrenal.
Interpretar la Palabra desde lo movible es apartarnos de Cristo.
Verso 4. “Cristo ha venido a ser sin efecto para vosotros los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído.”
Un poco de levadura leuda toda la masa.
Una sola interpretación humana de la Palabra contaminará toda nuestra doctrina.
Anden en el Espíritu, y no satisfagan los deseos de la carne.
No usemos la libertad como ocasión y pretexto para andar en la carne.
Apéguense a la Palabra.
Crucifiquen la carne con sus pasiones y deseos.
Den frutos del Espíritu: Amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza.
No hay leyes humanas que puedan vencer esto.
No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros.
Cristo se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre. Verso 4.
Consiste en la revelación de Jesucristo, por la voluntad del Padre a través del Espíritu Santo. Versos 12,15-16.
Busca el favor de Dios, y trata de agradarlo solo a Él. Verso 10.
Lo reciben aquellos que son apartados desde el vientre de su madre, y que son llamados por su gracia, a los cuales Dios desea revelar a su Hijo. Verso 15.
Dios el Padre revela a su hijo Jesucristo a sus siervos, para que sea predicado entre los que no le conocen. Verso 16.
Glorifica a Dios en nosotros. Verso 24.
¿Existe un «evangelio diferente»?
No hay otro mensaje.
Ojo: Hay quienes quieren cambiar la buena noticia de Jesucristo, y confundir.
El falso evangelio.
Se recibe y se aprende de los hombres.
Busca el favor de los hombres, no el de Dios.
Trata de agradar a los hombres.
Proviene de interpretaciones humanas y no de la revelación de Jesucristo.
Viene a consecuencia de alejarse de las verdades inconmovibles de la Palabra. Verso 6.
Gálatas 2
La circuncisión.
Nada terrenal podrá salvarnos.
Romanos 2:28-29. “Porque no es judío el que lo es por fuera; ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne; sino que es judío el que lo es en el interior; y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; cuya alabanza no es de los hombres, sino de Dios.”
Desechar la gracia.
Confiar en la justificación a través de lo movible.
Es desechar el reino inconmovible y por ende, la gracia de Dios y la muerte de Cristo en la cruz del calvario.
Verso 18. «… si las cosas que destruí, las mismas vuelvo a edificar, transgresor me hago».
Gálatas 3
La verdadera necedad e insensatez.
Depender de las obras humanas para salvarte.
Eso es estar bajo maldición.
La verdadera justificación.
Cristo nos redimió de la maldición de la ley.
Él, fue hecho por nosotros maldición.
Está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero.
En Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanza a los gentiles.
Por la fe recibimos la promesa del Espíritu.
Oremos.
Gracias Señor por redimirnos de la maldición de la ley y alcanzarnos con tu perdón.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
Nuestra meta 365 días con la Palabra. Faltan 31
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Figura de la iglesia engañada, quien se extravió de la sincera fidelidad a Cristo.
Igual como la serpiente engañó a Eva, la iglesia es engañada hoy por la astucia de los que adulteran la Palabra de Dios.
La iglesia se extravía cuando pierde su discernimiento de la Palabra y quita la mirada del reino inconmovible, entonces su visión del mundo la obtiene por medio de los sentidos.
Eva se extravió de la sincera fidelidad a Cristo, así le pasa a la iglesia inmadura, al cristiano que no entiende ni obedece, ni ejercita sus sentidos espirituales para discernir la diferencia entre el bien y el mal, entre la verdad bíblica y la sutil mentira satánica disfrazada de luz.
La cura de la inmadurez espiritual es crecer en el conocimiento del bien y del mal, usar la mente de Cristo para entender y obedecer la Palabra de verdad en su significado verdadero e inconmovible.
Hebreos 5:11-14. “Y todo el que participa de la leche es inhábil en la palabra de la justicia, porque es niño. Más el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y el mal.”
Observemos la astucia de la serpiente:
La astucia como falsedad que te conduce al desvío de la Palabra. Salmo 119:118.
La astucia de los hipócritas que usan su apariencia de piedad para invitarte a quitar tu mirada del reino de los cielos y ponerla en las cosas de este mundo, tentándote, e incitando a la desobediencia. Lucas 20:23.
La astucia a partir de la sabiduría de este mundo que es insensatez para con Dios. 1 Corintios 3:19.
La astucia, que adultera la palabra de Dios, en forma oculta. 2 Corintios 4:2.
La advertencia.
Así como la serpiente engañó a Eva, así también los ministros de oscuridad se disfrazan y aparentan ser ministros de justicia. Versos 13-15.
2 Corintios 12
Aprendamos a gozarnos y gloriarnos en las debilidades y tribulaciones.
Cuando somos débiles, entonces somos fuertes.
Dice el Señor: “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.”
Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que habite en mí el poder de Cristo.
Cuando Cristo vuelva.
¿Nos hallará como Él quiere?
¿Hallará entre nosotros contiendas, envidias, iras, divisiones, maledicencias, murmuraciones, soberbias y desórdenes?
2 Corintios 13
Los que practican el pecado.
¿Será indulgente el Señor con los que viven en pecado?
Examínate.
¿Estás en la fe?
¿Te conoces a ti mismo?
¿Está Jesucristo en ti?
¿Estás reprobado?
El Señor nos ha escrito estando ausente, para no usar de severidad cuando esté presente.
La autoridad de la Palabra que el Señor nos ha dado es para edificación, y no para destrucción.
Hermanos.
Tengan gozo.
Busquen la perfección en la Palabra.
Consuélense.
Sean de un mismo sentir.
Vivan en paz.
El Dios de paz y de amor estará con ustedes.
Oremos.
Señor que tu gracia, tu amor y la comunión del Espíritu Santo sea con todos nosotros.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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