Hebreos 11:7. «Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe».
1 Pedro 3:20-21. » (…), cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua. El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo».
Entremos con nuestra familia a nuestra arca de salvación: Cristo.
Verso 1. «Dijo luego Jehová a Noé: Entra tú y toda tu casa en el arca …»
Verso 7. «Por causa de las aguas del diluvio entró Noé al arca, y con él sus hijos, su mujer, y las mujeres de sus hijos.»
Cap. 6:18. «Mas estableceré mi pacto contigo, y entrarás en el arca tú, tus hijos, tu mujer, y las mujeres de tus hijos contigo.»
La causa del diluvio: Ignorar voluntariamente que Dios creó y sostiene la creación por la Palabra.
Reflexionemos y temamos.
2 Pedro 3:5-6. “Porque ellos ignoran voluntariamente esto; que por la palabra de Dios fueron creados los cielos en el tiempo antiguo, y la tierra, que por agua y en agua está asentada; por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua.”
Génesis 8
Seamos olor grato a Jehová.
Ezequiel 20:41. «Como incienso agradable os aceptaré, cuando os haya sacado de entre los pueblos, y os haya congregado de entre las tierras en que estáis esparcidos; y seré santificado en vosotros a los ojos de las naciones.»
Efesios 5:2. «Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.»
2 Corintios 2:15. «Porque para Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden.»
El intento del corazón del hombre es malo desde su juventud.
El intento, los pensamientos, el propósito, la imaginación, la mente del hombre.
Jeremías 18:12. «Y dijeron: Es en vano; porque en pos de nuestros ídolos iremos, y haremos cada uno el pensamiento de nuestro malvado corazón».
Romanos 1:21. «Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.»
Reservados y sustentados por la Palabra.
No lo ignoremos.
2 Pedro 3:7. «Pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos.»
Hebreos 1:3. “El cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo hecho la expiación de nuestros pecados por sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas.”
Jeremías 33:25-26. “Así dice Jehová: Si no permaneciere mi pacto con el día y con la noche, si yo no he puesto las leyes del cielo y la tierra, también desecharé la simiente de Jacob, y de David mi siervo, para no tomar de su simiente quien sea señor sobre la simiente de Abraham, de Isaac, y de Jacob. Porque haré volver su cautividad, y tendré de ellos misericordia.”
Oremos
Señor danos entendimiento de tu Palabra para ser sustentados por ella.
Gracias por tu infinita misericordia en Cristo Jesús.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios.
Agradó a Dios porque caminó en obediencia a la Palabra.
Hebreos 11:5. «Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios.”
Al igual que Elías:
2 Reyes 2:11. “Y aconteció que yendo ellos y hablando, he aquí un carro de fuego con caballos de fuego apartó a los dos; y Elías subió al cielo en un torbellino.”
Enoc como figura de Cristo: el que ascendió al cielo.
Proverbios 30:4. «¿Quién subió al cielo, y descendió? ¿Quién encerró los vientos en sus puños? ¿Quién ató las aguas en un paño? ¿Quién afirmó todos los términos de la tierra? ¿Cuál es su nombre, y el nombre de su hijo, si sabes?»
Juan 3:13. «Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo».
Génesis 6
La causa del diluvio.
Verso 13. “He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré con la tierra.”
Desobediencia: 1 Pedro 3:20. «Los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua.”
Noé es tipo de Cristo.
Justo y perfecto en medio de una generación perversa.
Verso 9. “Éstas son las generaciones de Noé: Noé, varón justo, perfecto fue en sus generaciones; con Dios caminó Noé.”
Génesis 7:1. “Y Jehová dijo a Noé: Entra tú y toda tu casa en el arca porque a ti he visto justo delante de mí en esta generación”.
Génesis 5:29. «Éste nos aliviará de nuestras obras y del trabajo de nuestras manos, a causa de la tierra
que Jehová maldijo».
Verso 8. “Por su obediencia halló gracia ante los ojos de Dios.”
Una fe basada en lo inconmovible: Hebreos 11:7. «Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe».
Pregonero de Justicia: 2 Pedro 2:5. «Y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos.”
Hizo conforme a todo lo que Dios le mandó: Verso 6. “Y lo hizo así Noé; hizo conforme a todo lo que Dios le mandó.”
Génesis 7:5. “E hizo Noé conforme a todo lo que le mandó Jehová.”
Génesis 7:9. “De dos en dos entraron con Noé en el arca; macho y hembra, como mandó Dios a Noé.”
La historia se repite.
Como en los días de Noé, así será la venida de Cristo.
Mateo 24:37-38. » Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca».
Lucas 17:26-27. “Y como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre. Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca; y vino el diluvio, y destruyó a todos.”
Oremos
Padre permite que entremos a la Palabra así como Noé entro en obediencia al arca.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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Realmente aprender las verdades que el Señor nos quiere enseñar y revelar, va a requerir que tengamos la disposición a acercarnos en humildad de corazón y como niños comenzar de nuevo.
Así mismo, entender el Génesis, sentará las bases sobre la cual el Señor edificará las otras verdades bíblicas que nos guían en el camino de salvación.
El verdadero Edén.
Observemos que no existe ningún lugar físico, con semejantes características, en la tierra.
En realidad, toda la descripción de lo que allí sucedía, nos muestra un lugar con leyes inconmovibles, no terrenales.
Vemos a Dios hablando con el hombre libremente, y a Adán hablando con los animales.
El hombre tenía un trabajo: labrar el edén y guardarlo. También tenía la responsabilidad de ponerle nombres a los animales. Es el mismo trabajo que tenemos hoy, guardarnos del mal y sembrar la Palabra.
Existe una prohibición de parte de Dios: no comer del árbol de la ciencia del bien y del mal.
Si entendemos esto, entenderemos el verdadero pecado.
No es bueno que el hombre este solo ni aun en el edén. Necesita una ayuda idónea. Por eso se instituye en el edén, el matrimonio perfecto. Este es un tema bellísimo que abordaremos posteriormente.
El verdadero pecado.
Consiste en transgredir, desobedecer la Palabra de Dios y extraviarse de la sincera fidelidad a Cristo.
Ver 2 Corintios 11:3 y 1 Timoteo 2:11-15.
Comer del árbol de la ciencia del bien y del mal, significa determinar por ti mismo, fuera de la Palabra de Dios lo que es bueno y lo que es malo.
Dios es el que determina en su Palabra, lo bueno y lo malo. Necesitamos que sea El quien nos revele la verdad contenida en su Palabra, para entenderla y obedecerla.
Consecuencias de la desobediencia: lo que experimentamos todos al pecar: La muerte eterna.
Conocieron que estaban desnudos. Ellos estaban desnudos en el edén y no se avergonzaban, pero al desobedecer, quedaron espiritualmente descubiertos:
Apocalipsis 3:17-18. “Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas.”
Se escondieron de la presencia de Jehová. Porque ya no podían permanecer en la luz de la Palabra.
La verdadera Eva.
La mujer en la Biblia representa a la iglesia.
La iglesia es la madre de todos los vivientes, los hijos de Dios.
La iglesia es la congregación de todos los que hemos pasado de muerte a vida, en Cristo Jesús. Verso 20.
Los sentidos de Eva fueron extraviados de la sincera fidelidad a Cristo, la Palabra de Dios. Ver 2 Corintios 11:3.
Para volver a entrar al edén espiritual, necesita arrepentirse y nacer de nuevo, ser salvada de la condenación eterna en la que cayó al pecar en el edén. Solo así, el ser humano puede ser redimido.
La serpiente.
Es astuta.
El falso ofrecimiento de la serpiente: Verso 4. “No moriréis; más sabe Dios que el día que comiereis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como dioses sabiendo el bien y el mal.”
Lo cual es falso, porque Dios no dijo eso. He aquí lo que Dios dice: Génesis 2:16-17. “Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto libremente podrás comer; pero del árbol del conocimiento del bien y el mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.”
Ciertamente el hombre necesita la Palabra de Dios para discernir el bien y el mal. Le corresponde a Dios determinar esto. Cuando queremos determinar por nosotros mismos el bien y el mal, caemos en la tentación de la serpiente.
El poder de la serpiente es engañar. Tergiversar la Palabra Dios para lograr que el hombre caiga en desobediencia. Ella roba, mata y destruye la Palabra de Dios a través del engaño.
Solo manteniéndonos en obediencia a la Palabra de Dios podemos tener el poder sobre su mentira y engaño.
El fin de la serpiente está profetizado. Apocalipsis 12:9. «Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.»
Cristo: el nuevo Adán.
2 Corintios 15:21-22. «Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados».
1 Corintios 15:45. «Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante.»
Romanos 5:12-21. «Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. (…) No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, el cual es figura del que había de venir. Pero el don no fue como la transgresión; porque si por la transgresión de aquel uno murieron los muchos, abundaron mucho más para los muchos la gracia y el don de Dios por la gracia de un hombre, Jesucristo. Y con el don no sucede como en el caso de aquel uno que pecó; porque ciertamente el juicio vino a causa de un solo pecado para condenación, pero el don vino a causa de muchas transgresiones para justificación. Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia. Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida. Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos. Pero la ley se introdujo para que el pecado abundase; más cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia; para que así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro».
Génesis 4
Caín.
¿Por qué causa mató a su hermano?
1 Juan 3:12-15. » No como Caín, que era del maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué causa le mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas. Hermanos míos, no os extrañéis si el mundo os aborrece. Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte. Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él»
El camino de Caín.
Judas 1:10-16. «Pero éstos blasfeman de cuantas cosas no conocen; y en las que por naturaleza conocen, se corrompen como animales irracionales. ¡Ay de ellos! porque han seguido el camino de Caín, y se lanzaron por lucro en el error de Balaam, y perecieron en la contradicción de Coré. Éstos son manchas en vuestros ágapes, que comiendo impúdicamente con vosotros se apacientan a sí mismos; nubes sin agua, llevadas de acá para allá por los vientos; árboles otoñales, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados; fieras ondas del mar, que espuman su propia vergüenza; estrellas errantes, para las cuales está reservada eternamente la oscuridad de las tinieblas. De éstos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares, para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los impíos de todas sus obras impías que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él. Éstos son murmuradores, querellosos, que andan según sus propios deseos, cuya boca habla cosas infladas, adulando a las personas para sacar provecho».
El castigo de Caín. Versos 11-12. “Ahora pues, maldito seas tú de la tierra que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano: Cuando labrares la tierra, no te volverá a dar su fuerza: errante y extranjero serás en la tierra.”
Observemos que ante el dictamen del castigo, Caín, lleno de miedo, se preocupa por la posibilidad de que lo maten, sin embargo la sentencia alude a la posibilidad de obtener frutos de la tierra. En el sentido inconmovible significa la imposibilidad de entender y comer el pan de vida, la Palabra de Dios.
Comparemos la sentencia de Caín con la de su padre Adán: Génesis 3:17-18. “Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu esposa, y comiste del árbol de que te mandé, diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida; espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo.”
Entendemos entonces que ambas sentencias de Dios aluden a lo mismo: una vida donde la tierra llena de pecado y muerte tendrá que sufrir dolor para ser labrada y no podrá dar frutos del espíritu.
Ambas representan a las tierras llenas de espinos, piedras y cardos mencionadas en la parábola del sembrador. (Ver Mateo13:3-23).
Tanto Caín como Abel simbolizan al hombre que camina hacia la muerte. Romanos 8:20. “Porque las criaturas fueron sujetadas a vanidad, no voluntariamente, sino por causa de Aquél que las sujetó en esperanza.”
Adán y Caín son figura de Hombres desobedientes y sordos a la Palabra de Dios.
Oseas 9:17. “Mi Dios los desechará, porque ellos no le oyeron; y andarán errantes entre las naciones.”
Hombres malditos por su ceguera y sordera a la Palabra de Dios: Deuteronomio 28:65-66. “Y entre estas naciones no tendrás tranquilidad, ni la planta de tu pie tendrá reposo; sino que allí Jehová te dará un corazón temeroso, y desfallecimiento de ojos y tristeza de alma. Y tu vida estará en suspenso delante de ti, y estarás temeroso de noche y de día, y no tendrás seguridad de tu vida.”
Abel.
Sus ofrendas aún hablan.
Hebreos 11:4. «Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella».
Su ofrenda habla porque es figura de Cristo, el sacrificio del primogénito de Dios.”
Su sangre clama. Mateo 23:33-35. «¡Serpientes, generación de víboras! ¿Cómo escaparéis de la condenación del infierno? Por tanto, he aquí yo os envío profetas y sabios y escribas; y de ellos, a unos mataréis y crucificaréis, y a otros azotaréis en vuestras sinagogas, y perseguiréis de ciudad en ciudad; para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo hasta la sangre de Zacarías hijo de Berequías, a quien matasteis entre el templo y el altar».
Lucas 11:49-51. «Por eso la sabiduría de Dios también dijo: Les enviaré profetas y apóstoles; y de ellos, a unos matarán y a otros perseguirán, para que se demande de esta generación la sangre de todos los profetas que se ha derramado desde la fundación del mundo, desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, que murió entre el altar y el templo; sí, os digo que será demandada de esta generación».
Cristo.
Si la sangre de Abel clama desde la tierra y será vengada, la sangre de Cristo habla mejor que la de Abel.
Hebreos 12:22-23. » Sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos, a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel».
Oremos
Pidamos al Señor que limpie nuestras conciencias y nos de sabiduría y entendimiento.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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Fue prendido el dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás.
Lo ató por mil años.
Lo arrojó al abismo.
Lo encerró.
Puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones.
Isaías 27:1. «En aquel día Jehová castigará con su espada dura, grande y fuerte al leviatán serpiente veloz, y al leviatán serpiente tortuosa; y matará al dragón que está en el mar.»
Cuando los mil años se cumplan.
Satanás será suelto de su prisión y saldrá nuevamente a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar.
Subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada.
Y de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió.
Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.
Los vencedores.
Las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios.
Los que no adoraron a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años.
¿Cómo vencieron?
Apocalipsis 12:11. «Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.»
Verso 6. «Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años».
Los libros fueron abiertos.
Vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él.
Delante de Él huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos.
Fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.
El que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.
Apocalipsis 21
Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas.
Mira, yo hago nuevas todas las cosas.
Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin.
Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida.
El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo.
La muerte segunda.
Será para los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.
El que hablaba conmigo tenía una caña de medir, de oro, para medir la ciudad, sus puertas y su muro.
Zacarías 2:1. «Alcé después mis ojos y miré, y he aquí un varón que tenía en su mano un cordel de medir.»
Ezequiel 40:3. «Me llevó allí, y he aquí un varón, cuyo aspecto era como aspecto de bronce; y tenía un cordel de lino en su mano, y una caña de medir; y él estaba a la puerta.»
Ezequiel 40:5. «Y he aquí un muro fuera de la casa; y la caña de medir que aquel varón tenía en la mano era de seis codos de a codo y palmo menor; y midió el espesor del muro, de una caña, y la altura, de otra caña.»
Apocalipsis 11:1. «Entonces me fue dada una caña semejante a una vara de medir, y se me dijo: Levántate, y mide el templo de Dios, y el altar, y a los que adoran en él.»
La Santa Ciudad.
Verso 10. Descendió del cielo, de Dios.
Verso 11. Tenía la gloria de Dios y era semejante al jaspe, diáfana como el cristal.
Verso 12. Tenía un muro grande y alto con doce puertas; y en las puertas, doce ángeles, y nombres inscritos, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel.
Verso 14. El muro de la ciudad tenía doce cimientos, y sobre ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero.
Verso 18. La ciudad era de oro puro, semejante al vidrio limpio.
Versos 19-21. Los cimientos del muro de la ciudad estaban adornados con toda piedra preciosa. Las doce puertas eran doce perlas; cada una de las puertas era una perla. Y la calle de la ciudad era de oro puro, transparente como vidrio.
Verso 22. No vi en ella templo; porque el Señor Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el Cordero.
Verso 23. La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera.
Verso 24. Y las naciones que hubieren sido salvas andarán a la luz de ella; y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor a ella.
Verso 25. Sus puertas nunca serán cerradas de día, pues allí no habrá noche.
Verso 26. Y llevarán la gloria y la honra de las naciones a ella.
Verso 27. No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero.
Apocalipsis 22:1. Habrá un río límpido, de agua de vida, resplandeciente como el cristal, que sale del trono de Dios y del Cordero.
Apocalipsis 22:2. En medio de la calle de la ciudad, y a cada lado del río, está el árbol de la vida, el cual produce doce frutos y da su fruto cada mes; las hojas del árbol son para la sanidad de las naciones.
Apocalipsis 22:3. No habrá más maldición.
Apocalipsis 22:3-4. El trono de Dios y del Cordero estará en medio de ella, y sus siervos lo adorarán y verán su rostro, y llevarán su nombre en la frente.
Apocalipsis 22:5. No habrá noche; no hará falta la luz de ninguna lámpara ni la luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará y reinarán por los siglos de los siglos.
Y enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos.
Ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.
Apocalipsis 7:17. “porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes vivas de aguas: Y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos.”
Isaías 25:8. “Sorberá a la muerte en victoria; y enjugará Jehová el Señor toda lágrima de todos los rostros; y quitará la afrenta de su pueblo de toda la tierra; porque Jehová lo ha dicho.”
Isaías 30:19. “Ciertamente el pueblo morará en Sion, en Jerusalén; nunca más llorarás; el que tiene misericordia se apiadará de ti; al oír la voz de tu clamor te responderá.”
Isaías 35:10. “Y los redimidos de Jehová volverán, y vendrán a Sion cantando; y gozo perpetuo habrá sobre sus cabezas; y tendrán gozo y alegría, y la tristeza y el gemido huirán.”
Isaías 60:20. “No se pondrá jamás tu sol, ni menguará tu luna; porque te será Jehová por luz perpetua, y los días de tu luto se acabarán.”
Isaías 61:3. “Para ordenar a los que hacen duelo en Sion, para darles gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar del luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para que Él sea glorificado.”
Isaías 65:18-19. “Mas os gozaréis y os alegraréis para siempre en las cosas que yo he creado; porque he aquí que yo he creado alegría para Jerusalén, y gozo para su pueblo. Y me alegraré con Jerusalén, y me gozaré con mi pueblo; y nunca más se oirán en ella voz de lloro, ni voz de clamor.”
Jeremías 31:13. “Entonces la virgen se alegrará en la danza, los jóvenes y los viejos juntamente; y cambiaré su lloro en gozo, y los consolaré, y los alegraré de su dolor.”
Las primeras cosas pasaron:
Apocalipsis 21:1. “Y vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra habían pasado, y el mar no existía ya más.”
Salmos 144:4. “El hombre es semejante a la vanidad: Sus días son como la sombra que pasa.”
Mateo 24:35. “El cielo y la tierra pasarán, más mis palabras no pasarán.”
1 Corintios 7:31. “Y los que disfrutan de este mundo, como no abusando de ello; porque la apariencia de este mundo se pasa.”
2 Pedro 3:10. “Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.”
1 Juan 2:17. “Y el mundo pasa, y su concupiscencia; pero el que hace la voluntad de Dios, permanece para siempre.”
Apocalipsis 22
¡Dichoso el que obedece las palabras proféticas de este libro!
Bienaventurados los que guardan sus mandamientos, para tener derecho al árbol de la vida, y poder entrar por las puertas en la ciudad.
El que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiere, tome del agua de la vida gratuitamente.
Deja que quien sea injusto, siga siendo injusto.
Quien sea impuro, siga siendo impuro.
El que sea justo, siga practicando la justicia.
Quien sea santo, siga santificándose.
Los que no aman la Palabra: Mas los perros estarán afuera, y los hechiceros, y los disolutos, y los homicidas, y los idólatras, y cualquiera que ama y hace mentira. No entrarán en la Salvación.
Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro.
Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro.
Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro.
Ciertamente vengo en breve.
¡Miren! ¡Ya pronto vengo!
Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro.
Yo Jesús he enviado mi ángel para dar testimonio de estas cosas en las iglesias.
Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.
Traigo conmigo mi galardón, para recompensar a cada uno conforme a sus acciones.
El galardón es Cristo mismo.
Lucas 6:35. “Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando nada a cambio; y vuestro galardón será grande, y seréis hijos del Altísimo; porque Él es benigno para con los ingratos y malos.”
¡Ven Señor Jesús!
El Espíritu y la Esposa dicen: ¡Ven!
Y el que oye, diga: ¡Ven!
Amén. ¡Ven, Señor Jesús!
Que la gracia del Señor Jesucristo sea con todos. Amén.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
Nuestra meta 365 días con la Palabra. ¡Hemos cumplido la meta!!!
¡Gloria al nombre de Cristo!!!
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Babilonia la grande, la madre de las rameras y de las abominaciones de la Tierra.
Con ella han adulterado los reyes de la tierra, y los habitantes de la tierra se han embriagado con el vino de su inmoralidad.
Corrompió la tierra con su inmoralidad.
Está ebria de la sangre de los santos y de los mártires del Señor.
Es una mujer sentada sobre una bestia escarlata con 7 cabezas y 10 cuernos.
Su misterio: ella era y no es, y será.
Está para subir al abismo.
Es la gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra.
Es refugio de demonios, guarida de todo espíritu impuro.
¡Está habitada por toda clase de aves inmundas y aborrecibles!
Todas las naciones y los Reyes de la tierra han bebido del ardiente vino de su inmoralidad.
Los comerciantes de la tierra se han enriquecido gracias a su impresionante prosperidad.
Ha vivido en esplendor y riquezas.
Viste de lino fino, de púrpura y de escarlata, y se adorna con oro, piedras preciosas y perlas.
Comercia con canela, especias aromáticas, incienso, mirra, perfumes, vino, aceite, flor de harina, trigo, bestias, ovejas, caballos y carros, y aun esclavos, que son vidas humanas.
Dice en su corazón: “Estoy en mi trono de reina; no soy viuda, y jamás experimentaré el sufrimiento.”
Dios ha puesto en el corazón de ellos el ejecutar lo que él se ha propuesto hacer.
Se pondrán de acuerdo, y entregarán su reino a la bestia, hasta que se cumplan las palabras de Dios.
Apocalipsis 18
¿Qué orden tenemos en relación con la gran ramera?
Oí entonces otra voz del cielo, que decía: Ustedes, los de mi pueblo, salgan de esa ciudad para que no participen de sus pecados ni reciban parte de sus plagas.
¿Cómo será castigada la gran ramera?
Dios ha tomado en cuenta sus injusticias y se ha acordado de sus maldades.
¡Páguenle ustedes con la misma moneda!
¡Denle a beber en la misma copa el doble de la bebida que ella preparó!
¡Páguenle con tantos tormentos y llanto como el esplendor y las riquezas en que ha vivido!
Por eso, en un mismo día le sobrevendrán estas tres plagas: la muerte, el llanto y el hambre.
Y será consumida por el fuego, porque Dios, el Señor, que la juzga, el Todopoderoso.
Ha condenado a la gran ramera, que con su inmoralidad sexual ha corrompido a la tierra, y ha vengado la sangre de sus siervos, que fue derramada por ella.
¡Aleluya! El humo de ella sube por los siglos de los siglos.
Apocalipsis 19
¡Ha llegado el momento de las bodas del Cordero!
¿Estamos preparados? ¿Nos hemos vestido de justicia?
“Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es la justicia de los santos.”
Y él me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Éstas son palabras verdaderas de Dios.
EL VERBO DE DIOS.
Observemos que hay un nombre de Cristo que solo El conoce: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Éste era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres”. Juan 1:1-4.
Meditemos en esta verdad: Cristo es su Palabra. Él es el verbo de Dios. ¿Acaso esta verdad es desconocida e ignorada?
Oremos.
¡Aleluya!
La salvación, la honra, la gloria y el poder son de nuestro Dios, porque sus juicios son justos y verdaderos.
¡Alaben a nuestro Dios todos sus siervos, los que le temen, los grandes y los pequeños!
¡Aleluya! ¡Reina ya el Señor, nuestro Dios Todopoderoso!
¡Regocijémonos y alegrémonos y démosle gloria!
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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No se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes.
Siguen al Cordero por dondequiera que va.
Fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero.
En sus bocas no fue hallada mentira, pues son sin mancha delante del trono de Dios.
Este es el evangelio eterno que debemos predicar:
Temamos a Dios.
Démosle gloria.
La hora de su juicio ha llegado.
Adoremos a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.
¿Qué pasará a aquellos que adoren a la bestia y a su imagen?
Escuchemos las advertencias y temamos porque los que reciban la marca de la bestia en su frente o en su mano beberán del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira.
Serán atormentados con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero.
El humo de su tormento sube por los siglos de los siglos.
Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre.
Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor.
Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen.
La hora de segar ha llegado, pues la mies de la tierra está madura.
Lucas 10:2. «Y les decía: La mies a la verdad es mucha, más los obreros pocos; por tanto, rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies.»
Apocalipsis 15
Observemos que nadie podrá entrar en el templo hasta que se consume la ira de Dios.
La verdad sobre la ira de Dios.
Detengámonos a considerar su importancia.
El tema de la ira de Dios aparece 13 veces en toda la Biblia, en el libro de Apocalipsis aparece 5 veces.
En Números 22:22, dice que la ira de Dios se encendió sobre Balaam por desobediente, y el ángel de Jehová se puso en el camino por adversario suyo.
En 2 Crónicas 24:18, la ira de Dios vino sobre Judá y Jerusalén, por su pecado de desobediencia e idolatría: desampararon la casa de Jehová el Dios de sus padres, y sirvieron a los símbolos de Asera y a las imágenes esculpidas.
En el Salmo 106:29, dice que el pueblo de Dios provocó la ira de Dios con sus obras, y se desarrolló la mortandad entre ellos.
En Juan 3:36, Jesús enseña que el que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.
En Romanos 1:18, dice que la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad.
Romanos 12:19, nos enseña a no vengarnos por nosotros mismos, sino a dejar lugar a la ira de Dios, porque suya es la venganza.
En Efesios 5:6 y Colosenses 3:6 dice que la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia. Observemos la advertencia particular de Efesios sobre la falta de entendimiento y conocimiento bíblico que te conduce a dejarte engañar y ser desobediente.
Finalmente el libro de Apocalipsis nos muestra la ira de Dios en acción:
En el 14:10, habla del enemigo que beberá del vino de la ira de Dios, y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero.
En el 14:19, dice que el ángel arrojó su hoz en la tierra, y vendimió la viña de la tierra, y echó las uvas en el gran lagar de la ira de Dios.
En el 15:1, aparece otra señal, grande y admirable: siete ángeles que tenían las siete plagas postreras; porque en ellas se consumaba la ira de Dios.
En el 15:7, dice que uno de los cuatro seres vivientes dio a los siete ángeles siete copas de oro, llenas de la ira de Dios.
Observemos en el capítulo 16, el derramamiento sobre la tierra de las siete copas de la ira de Dios, y como esto es también la justicia de Dios.
Nada despreciable. Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.
Apocalipsis 16
Las siete copas de la ira de Dios.
Primera copa.
Una úlcera maligna y pestilente sobre los hombres que tenían la marca de la bestia, y que adoraban su imagen.
Segunda copa.
Fue derramada sobre el mar, y éste se convirtió en sangre como de muerto; y murió todo ser vivo que había en el mar.
Tercera copa.
Fue derramada sobre los ríos, y sobre las fuentes de las aguas, y se convirtieron en sangre.
Cuarta copa.
Derramada sobre el sol, al cual fue dado quemar a los hombres con fuego.
Y los hombres se quemaron con el gran calor.
Y blasfemaron el nombre de Dios, que tiene poder sobre estas plagas, y no se
arrepintieron para darle gloria.
Quinta copa.
Fue derramada sobre el trono de la bestia.
Su reino se cubrió de tinieblas, y mordían de dolor sus lenguas.
Y blasfemaron contra el Dios del cielo por sus dolores y por sus úlceras, y no se arrepintieron de sus obras.
Sexta copa.
Fue derramada sobre el gran río Éufrates; y el agua de éste se secó, para que estuviese preparado el camino a los reyes del oriente.
Y salió de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta, tres espíritus inmundos a manera de ranas.
Son espíritus de demonios, que hacen señales, y van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso.
Séptima copa:
Salió una gran voz del templo del cielo, del trono, diciendo: Hecho está.
Hubo relámpagos y voces y truenos, y un gran temblor de tierra, un terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra.
La gran ciudad fue dividida en tres partes.
Las ciudades de las naciones cayeron.
La gran Babilonia vino en memoria delante de Dios, para darle el cáliz del vino del ardor de su ira.
Toda isla huyó, y los montes no fueron hallados.
Cayó del cielo sobre los hombres un enorme granizo como del peso de un talento; y los hombres blasfemaron contra Dios por la plaga del granizo; porque su plaga fue sobremanera grande.
He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza.
Oremos.
Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos. ¿Quién no te temerá, oh Señor, y glorificará tu nombre? Sólo tú eres santo; por lo cual todas las naciones vendrán y te adorarán, porque tus juicios se han manifestado.
Justo eres tú, oh Señor, el que eres y que eras, el Santo, porque has juzgado estas cosas.
Por cuanto derramaron la sangre de los santos y de los profetas, también tú les has dado a beber sangre; pues lo merecen.
Ciertamente, Señor Dios Todopoderoso, tus juicios son verdaderos y justos.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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Levántate, y mide el templo de Dios, y el altar, y a los que adoran en él.
¿Cuál es el referente de la medida con la que seremos comparados?
Efesios 4:13. “Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.”
Los dos testigos.
Sus características.
Sólo se mencionan en Apocalipsis.
Son dos olivos. Revisemos las referencias:
Salmo 52:8. “Pero yo estoy como olivo verde en la casa de Dios; En la misericordia de Dios confío eternamente y para siempre.”
Jeremías 11:16. “Olivo verde, hermoso en su fruto y en su parecer, llamó Jehová tu nombre. A la voz de recio estrépito hizo encender fuego sobre él, y quebraron sus ramas.”
Zacarias 4:2-3. “Y me dijo: ¿Qué ves? Y respondí: He mirado, y he aquí un candelabro todo de oro, con un depósito encima, y sus siete lámparas encima del candelabro, y siete tubos para las lámparas que están encima de él; Y junto a él dos olivos, el uno a la derecha del depósito, y el otro a su izquierda.”
Zacarias 4:11-14. “Hablé más, y le dije: ¿Qué significan estos dos olivos a la derecha del candelabro y a su izquierda? Hablé aún de nuevo, y le dije: ¿Qué significan las dos ramas de olivo que por medio de dos tubos de oro vierten de sí aceite como oro? Y me respondió diciendo: ¿No sabes qué es esto? Y dije: Señor mío, no. Y él dijo: Éstos son los dos ungidos que están delante del Señor de toda la tierra.”
Son dos candeleros. Revisemos las referencias:
Apocalipsis 1:20. “El misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y de los siete candeleros de oro: las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias, y los siete candeleros que has visto, son las siete iglesias.”
Mateo 5:14-16. “Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.”
Son profetas.
Su testimonio causa tormento a los moradores de la tierra.
Vestidos de cilicio. Vestidos de luto, endechas y lamento.
Están en pie delante del Dios de la tierra.
Cuando hayan acabado su testimonio la bestia hará guerra contra ellos, los vencerá y los matará.
Dios los volverá a la vida.
Cayó gran temor sobre los que lo vieron levantarse de la muerte.
Subieron al cielo en una nube.
Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo y El reinará por los siglos de los siglos.
Versos 17-18. “Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, el que eres, y el que eras, porque has tomado tu gran poder y has comenzado a reinar. Las naciones se han enfurecido, pero ha llegado tu ira, el tiempo de juzgar a los muertos y de recompensar a tus siervos los profetas, a los santos y a los que temen tu nombre, lo mismo grandes que pequeños, y de destruir a los que destruyen la tierra.”
Apocalipsis 12
Grandes señales.
Mateo 12:39. La mujer vestida de sol, que da a luz un hijo varón que regirá con vara de hierro a todas las naciones.
Un gran dragón escarlata, que arrastra estrellas.
El lugar preparado por Dios: el desierto.
Reflexionemos en torno a esto.
Recordemos que el pueblo de Israel vagó 40 años en el desierto para ser probado.
Jesús fue llevado por el espíritu al desierto y fue tentado.
¿Cuáles son las características terrenales que posee este lugar para contribuir a la formación de lo inconmovible en nosotros?
¿Ha usado Dios los desiertos de nuestra vida para formar el reino de los cielos en nosotros?
Nuestra victoria: obedecer la Palabra.
Versos 11, 17. “Ellos lo vencieron por la sangre del Cordero y por la palabra que ellos proclamaron; siempre estuvieron preparados a entregar sus vidas y morir. Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer y se fue a luchar contra el resto de sus descendientes, es decir, contra los que obedecen los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo.”
Apocalipsis 13
Nuestra autoridad.
Nosotros tenemos una sola cabeza: Cristo. Colosenses 1:18, 2:10.
Cristo y su Palabra es nuestra autoridad, nos la ha delegado como discípulos para la edificación del reino. Lucas 9:1.
Toda la tierra maravillada, siguió a la bestia.
La bestia tiene 7 cabezas.
Su poder y autoridad provienen del dragón.
La tierra se maravilla en pos del dragón y la bestia, y los adoran.
Aquellos cuyos nombres no están escritos en el libro de la vida del Cordero serán engañados e irán en pos de la bestia.
La bestia tiene una boca que habla grandes cosas. ¿Es esto una característica de los hombres más atrayentes de nuestro tiempo?
Es semejante al Cordero pero no habla como El Cordero sino como dragón.
Dios le permite combatir contra los santos, y vencerlos; y también le dio autoridad sobre toda raza, pueblo, lengua y nación.
Nunca olvidemos esto: Mirad que nadie os engañe. Lucas 21:8.
El que tenga oídos, que oiga.
El que deba ir al cautiverio, al cautiverio irá; y el que deba morir por la espada, por la espada morirá.
Aquí se verá la paciencia y la fe de los santos. V 9-10.
Oremos.
Señor abre nuestros oídos para entender la revelación de tu Palabra.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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SELAH. Hagamos silencio ante la revelación de la Palabra.
¿Son así nuestras oraciones?
Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto.
Las siete trompetas.
Primera Trompeta. Granizo y fuego. Apocalipsis 8:7.
Segunda Trompeta. Una gran montaña ardiendo en fuego fue precipitada en el mar; y la tercera parte del mar se convirtió en sangre. Apocalipsis 8:8.
Tercera Trompeta. Una gran estrella, ardiendo como una antorcha, y cayó sobre la tercera parte de los ríos, y sobre las fuentes de las aguas. La tercera parte de las aguas se convirtió en ajenjo; y muchos hombres murieron a causa de esas aguas, porque se hicieron amargas. Apocalipsis 8:10.
Cuarta Trompeta. Fue herida la tercera parte del sol, y la tercera parte de la luna, y la tercera parte de las estrellas, para que se oscureciese la tercera parte de ellos, y no hubiese luz en la tercera parte del día, y asimismo de la noche. Apocalipsis 8:12.
Quinta Trompeta. Una estrella que cayó del cielo a la tierra; y se le dio la llave del pozo del abismo. Apocalipsis 9:1.
Y abrió el pozo del abismo, y subió humo del pozo como humo de un gran horno; y se oscureció el sol y el aire por el humo del pozo. Y del humo salieron langostas sobre la tierra; y se les dio poder, como tienen poder los escorpiones de la tierra.
Y se les mandó que no dañasen a la hierba de la tierra, ni a cosa verde alguna, ni a ningún árbol, sino solamente a los hombres que no tuviesen el sello de Dios en sus frentes.
Y les fue dado, no que los matasen, sino que los atormentasen cinco meses; y su tormento era como tormento de escorpión cuando hiere al hombre.
Y en aquellos días los hombres buscarán la muerte, pero no la hallarán; y ansiarán morir, pero la muerte huirá de ellos.
Sexta Trompeta. Desata a los cuatro ángeles que están atados junto al gran río Éufrates. Apocalipsis 9:14.
Y fueron desatados los cuatro ángeles que estaban preparados para la hora, día, mes y año, a fin de matar a la tercera parte de los hombres.
Por estas tres plagas fue muerta la tercera parte de los hombres; por el fuego, el humo y el azufre que salían de su boca. Verso 18.
Y los otros hombres que no fueron muertos con estas plagas, ni aun así se arrepintieron de las obras de sus manos, ni dejaron de adorar a los demonios, y a las imágenes de oro, de plata, de bronce, de piedra y de madera, las cuales no pueden ver, ni oír, ni andar y no se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechicerías, ni de su fornicación, ni de sus hurtos. Versos 20-21.
7a Trompeta. Grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos. Apocalipsis 11:15.
Apocalipsis 9
Las estrellas.
Apocalipsis 12:4. “… su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó sobre la tierra. Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciese.”
Lucas 10:18. “Y les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo.”
Abismo.
Definición: “sin fondo, infernal. Masa de agua que sube, lo profundo, mar principal, agua subterránea.
Lucas 8:30-31. “Y le preguntó Jesús, diciendo: ¿Cómo te llamas? Y él dijo: Legión. Porque muchos demonios habían entrado en él. Y le rogaban que no los mandase ir al abismo.”
Romanos 10:7. “… ¿quién descenderá al abismo? (esto es, para hacer subir a Cristo de entre los muertos).”
Apocalipsis 11:7. “Cuando hayan acabado su testimonio, la bestia que sube del abismo hará guerra contra ellos, y los vencerá y los matará.”
Apocalipsis 20:1-3. “Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo.”
Génesis 1:2. “Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.”
Isaías 14:13-15. “Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo. Mas tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo.”
Langostas.
Éxodo 10:14. “Y subió la langosta sobre toda la tierra de Egipto, y se asentó en todo el país de Egipto en tan gran cantidad como no la hubo antes ni la habrá después.”
Deuteronomio 28:38,42. “Sacarás mucha semilla al campo, y recogerás poco, porque la langosta lo consumirá. (…) Toda tu arboleda y el fruto de tu tierra serán consumidos por la langosta.”
Joel 1:4. “Lo que quedó de la oruga comió el saltón, y lo que quedó del saltón comió el revoltón; y la langosta comió lo que del revoltón había quedado.”
Amós 4:9. “Os herí con viento solano y con oruga; la langosta devoró vuestros muchos huertos y vuestras viñas, y vuestros higuerales y vuestros olivares; pero nunca os volvisteis a mí, dice Jehová.”
El sello de Dios.
Éxodo 12:12-13. “Pues yo pasaré aquella noche por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así de los hombres como de las bestias; y ejecutaré mis juicios en todos los dioses de Egipto. Yo Jehová. Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto.”
Ezequiel 9:4-6. “y le dijo Jehová: Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén, y ponles una señal en la frente a los hombres que gimen y que claman a causa de todas las abominaciones que se hacen en medio de ella. Y a los otros dijo, oyéndolo yo: Pasad por la ciudad en pos de él, y matad; no perdone vuestro ojo, ni tengáis misericordia. Matad a viejos, jóvenes y vírgenes, niños y mujeres, hasta que no quede ninguno; pero a todo aquel sobre el cual hubiere señal, no os acercaréis; y comenzaréis por mi santuario. Comenzaron, pues, desde los varones ancianos que estaban delante del templo.”
Efesios 4:30. “Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.”
Escorpión:
Lucas 10:19. “He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará.”
Abadon: Ángel Destructor.
Job 26:6. “El Seol está descubierto delante de él, y el Abadón no tiene cobertura.”
Job 28:22. “El Abadón y la muerte dijeron: Su fama hemos oído con nuestros oídos.”
Salmos 88:11. “¿Será contada en el sepulcro tu misericordia, O tu verdad en el Abadón?”
Proverbios 15:11. “El Seol y el Abadón están delante de Jehová; ¡Cuánto más los corazones de los hombres!”
Proverbios 27:20. “El Seol y el Abadón nunca se sacian; Así los ojos del hombre nunca están satisfechos.”
Apolión: destructor, satanás.
Cuatro Ángeles.
Apocalipsis 7:1-2. “Después de esto vi a cuatro ángeles en pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, que detenían los cuatro vientos de la tierra, para que no soplase viento alguno sobre la tierra, ni sobre el mar, ni sobre ningún árbol. Vi también a otro ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo; y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les había dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar.”
Jeremías 49:36. “Traeré sobre Elam los cuatro vientos de los cuatro puntos del cielo, y los aventaré a todos estos vientos; y no habrá nación a donde no vayan fugitivos de Elam.”
Daniel 7:2-3. “Daniel dijo: Miraba yo en mi visión de noche, y he aquí que los cuatro vientos del cielo combatían en el gran mar. Y cuatro bestias grandes, diferentes la una de la otra, subían del mar.”
Zacarías 6:5. “Y el ángel me respondió y me dijo: Estos son los cuatro vientos de los cielos, que salen después de presentarse delante del Señor de toda la tierra.”
Apocalipsis 16:12. “El sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Eufrates; y el agua de éste se secó, para que estuviese preparado el camino a los reyes del oriente.”
Apocalipsis 10
El Séptimo Ángel.
Envuelto en una nube.
Con el arco iris sobre su cabeza.
Su rostro era como el sol.
Sus pies como columnas de fuego.
Tenía en su mano un librito abierto.
Puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra.
Clamó a gran voz, como ruge un león; y cuando hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces.
Levantó su mano al cielo.
Juró por el que vive por los siglos de los siglos, que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no sería más,
Cuando él comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará, como él lo anunció a sus siervos los profetas.
Come la Palabra.
Toma, y cómelo; y te amargará el vientre, pero en tu boca será dulce como la miel.
Job 23:12. “Del mandamiento de sus labios nunca me separé; Guardé las palabras de su boca más que mi comida.”
Jeremías 15:16. “Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón; porque tu nombre se invocó sobre mí, oh Jehová Dios de los ejércitos.”
Ezequiel 2:8. “Mas tú, hijo de hombre, oye lo que yo te hablo; no seas rebelde como la casa rebelde; abre tu boca, y come lo que yo te doy.”
Ezequiel 3:1 -3. “Me dijo: Hijo de hombre, come lo que hallas; come este rollo, y ve y habla a la casa de Israel. Y abrí mi boca, y me hizo comer aquel rollo. Y me dijo: Hijo de hombre, alimenta tu vientre, y llena tus entrañas de este rollo que yo te doy. Y lo comí, y fue en mi boca dulce como miel.”
Es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes.
Oremos.
Señor llena de fuego del cielo nuestras oraciones, para que las oraciones de tus santos estén llenas del fuego del altar.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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Para esto hemos sido llamados. Nuestro reino no es de este mundo, es literalmente celestial.
En los 66 libros de la Palabra existen 371 versículos que mencionan la Palabra cielo, 26 son palabras referidas a lo celestial.
En el libro de Apocalipsis existen 53 referencias al cielo, es decir es el libro que más menciones nos hace al cielo. Por lo tanto, podemos entender que para recibir la revelación de la Palabra, necesitamos ver desde el cielo, desde lo inconmovible y celestial.
Podemos literal y perfectamente, tomar diariamente una porción diaria de cielo por medio de la Palabra.
Mientras no subamos al cielo, no veremos el reino inconmovible. No podemos tener la visión de Cristo, desde la tierra.
Juan 3:27. «Respondió Juan y dijo: No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo.»
Colosenses 3:2. «Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.»
Yo te mostraré las cosas que sucederán después de éstas.
Es por medio de la Palabra que podemos entender la realidad, el pasado, el presente y el futuro.
No necesitamos espíritus agoreros, ni profecías que anuncien el porvenir.
2 Pedro 1:19. «Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones.”
En el Espíritu.
Es en el espíritu que podemos subir al cielo y entender lo inconmovible.
Hay una verdad que necesitamos recordar siempre, sobre la vida en el espíritu:
Juan 16:14. «Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.»
El Espíritu toma la Palabra de Cristo y hace su obra.
Si un cristiano no está lleno de la Palabra, el espíritu no tendrá nada para tomar y hacer su trabajo.
Los siete espíritus de Dios.
Isaías 11:2. «Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová.»
Esto significa que las siete lámparas que el Señor ha puesto en alto y que son realmente importantes, están todas referidas al conocimiento, a la revelación, a la Palabra.
Estos siete espíritus deben reposar sobre la iglesia. Por lo tanto, nuestra vida y la de la congregación de Cristo, necesita consagrarse a esto.
Lo que hay delante del trono.
Había como un mar de vidrio semejante al cristal.
Ezequiel 1:22. «…aparecía una expansión a manera de cristal maravilloso, extendido encima sobre sus cabezas.»
No puedo pensar en más nada sino en la paz, el remanso, la belleza indescriptible de la revelación de la Palabra.
Es digno de estudio, imitación y reflexión el tema referido a los querubines, seres vivientes poderosos que están alrededor y delante del trono, pegados a la gloria de Dios, humillados ante su gloria y excelsos. Lo retomaremos el próximo año en el libro de Ezequiel, si Dios nos lo permite.
Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.
Apocalipsis 5
La Palabra.
Biblión: diminutivo de rollo: libro, carta, pergamino.
Ezequiel 2:7-10. “Les hablaras, pues, mis palabras, escuchen o dejen de escuchar; porque son muy rebeldes. Mas tú, hijo de hombre, oye lo que yo te hablo; no seas rebelde como la casa rebelde; abre tu boca, y come lo que yo te doy. Y miré, y he aquí́ una mano extendida hacia mí, y en ella había un rollo de libro. Y lo extendió́ delante de mí́, y estaba escrito por delante y por detrás; y había escritas en el endechas y lamentaciones y ayes.”
Ezequiel 3:1-3. “Me dijo: Hijo de hombre, come lo que hallas; come este rollo, y vé y habla a la casa de Israel. Y abrí́ mi boca, y me hizo comer aquel rollo. Y me dijo: Hijo de hombre, alimenta tu vientre, y llena tus entrañas de este rollo que yo te doy. Y lo comí́, y fue en mi boca dulce como miel.”
Zacarías 5:1-3. “De nuevo alcé mis ojos y miré, y he aquí́ un rollo que volaba. Y me dijo: ¿Qué ves? Y respondí́: Veo un rollo que vuela, de veinte codos de largo, y diez codos de ancho. Entonces me dijo: Esta es la maldición que sale sobre la faz de toda la tierra; porque todo aquel que hurta (como está de un lado del rollo) será́ destruido; y todo aquel que jura falsamente (como está del otro lado del rollo) será́ destruido.”
Malaquías 3:16-18. “Entonces los que temían a Jehová́ hablaron cada uno a su compañero; y Jehová́ escuchó y oyó́, y fue escrito libro de memoria delante de él para los que temen a jehová́, y para los que piensan en su nombre. Y serán para mí especial tesoro, ha dicho Jehová́ de los ejércitos, en el día en que yo actúe; y los perdonaré, como el hombre que perdona a su hijo que le sirve. Entonces os volveréis, y discerniréis la diferencia entre el justo y el malo, entre el que sirve a Dios y el que no le sirve.”
Apocalipsis 10:2,8-11. “Tenía en su mano un librito abierto; y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra.” (…) “La voz que oí́ del cielo habló otra vez conmigo, y dijo: Vé y toma el librito que está abierto en la mano del ángel que está en pie sobre el mar y sobre la tierra. Y fui al ángel, diciéndole que me diese el librito. Y él me dijo: Toma, y cómelo; y te amargará el vientre, pero en tu boca será́ dulce como la miel. Entonces tomé el librito de la mano del ángel, y lo comí́; y era dulce en mi boca como la miel, pero cuando lo hube comido, amargó mi vientre. Y él me dijo: Es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes.”
Salmos 40:6-8. “Sacrificio y ofrenda no te agrada; Has abierto mis oídos; Holocausto y expiación no has demandado. Entonces dije: He aquí́, vengo; En el rollo del libro está escrito de mí; El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, Y tu ley está en medio de mi corazón.”
Es un libro escrito por dentro y por fuera y así será escrito en nosotros.
No es un mero conocimiento, ni sabiduría humana.
Comparar la Palabra de Dios con un manual, o con sabiduría y conocimiento humano es una afrenta al Verbo de Dios.
No es un libro terrenal de palabras muertas y finitas.
Es un libro vivo, es Cristo mismo, es espíritu y es vida.
Juan 6:63. «El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.»
Sólo el León de la Tribu de Judá.
Nadie, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, puede abrir el libro, ni aun mirarlo.
Nadie puede revelarte la Palabra, sólo Dios.
¿Te importa esto?
Y lloraba yo mucho, porque no se había hallado a ninguno digno de abrir el libro, ni de leerlo, ni de mirarlo.
Si deseas la revelación de la Palabra, hay consuelo y respuesta.
No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos.
La alabanza celestial.
¿Como lo hacían? Se postraron y entonaron un nuevo cantico. Cantaron con todas sus fuerzas a gran voz. Ellos exclamaron, se postraron y adoraron.
¿Que decían? Digno eres de tomar el libro y abrir los sellos. Tú fuiste inmolado y con tu sangre compraste gente de toda lengua, raza y nación. Digno eres de recibir el poder, la riqueza y la sabiduría, la fortaleza y la honra, la gloria y la alabanza. Sean la alabanza y la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos.
Observemos:
Alabanza centrada en Dios (no en nosotros).
Reconocimiento de la obra de Dios.
Admiración llena de la Palabra de Dios.
Es expresiva, involucra todo el ser.
Reconoce las cosas eternas de Dios, su poder y su deidad.
Cantemos y adoremos al único digno de abrir la revelación de la Palabra.
Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación.
Nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.
El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza.
Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos.
Apocalipsis 6
¿Está la Palabra sellada?
Salmos 78:1-2. “Escucha, pueblo mío, mi ley; Inclinad vuestro oído a las palabras de mi boca. Abriré́ mi boca en proverbios; Hablaré cosas escondidas desde tiempos antiguos.”
Isaías 29:11-13. “Y os será́ toda visión como palabras de libro sellado, el cual si dieren al que sabe leer, y le dijeren: Lee ahora esto; el dirá: No puedo, porque está sellado. Y si se diere el libro al que no sabe leer, diciéndole: Lee ahora esto; el dirá́: No sé leer. Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado.”
Isaías 30:8. “Vé, pues, ahora, y escribe esta visión en una tabla delante de ellos, y regístrala en un libro, para que quede hasta el día postrero, eternamente y para siempre.”
Daniel 12:4,9. “Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí́ para allá́, y la ciencia se aumentará. (…) El respondió́: Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin.”
Oseas 12:10. “Y he hablado a los profetas, y aumenté la profecía, y por medio de los profetas usé parábolas.”
Mateo 13:10-15. “Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué́ les hablas por parábolas? El respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; más a ellos no les es dado. Porque a cualquiera que tiene, se le dará́, y tendrá́ más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será́ quitado. Por eso les hablo por parábolas: porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden. De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dijo: De oído oiréis, y no entenderéis; Y viendo veréis, y no percibiréis. Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, Y con los oídos oyen pesadamente, Y han cerrado sus ojos; Para que no vean con los ojos, Y oigan con los oídos, Y con el corazón entiendan, Y se conviertan, Y yo los sane.”
Mateo 13:34-35. “Todo esto habló Jesús por parábolas a la gente, y sin parábolas no les hablaba; para que se cumpliese lo dicho por el profeta, cuando dijo: Abriré en parábolas mi boca; Declararé cosas escondidas desde la fundación del mundo.”
Romanos 3:10-11. “Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios.”
Efesios 3:3-5. “… por revelación me fue declarado el misterio, como antes lo he escrito brevemente, leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo, misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu.”
Colosenses 1:26-27. “El misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos, a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria.”
Colosenses 2:2-4 “Para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento. Y esto lo digo para que nadie os engañe con palabras persuasivas.”
Lucas 9:45 “Mas ellos no entendían estas palabras, pues les estaban veladas para que no las entendiesen; y temían preguntarle sobre esas palabras.”
Isaías 48:6-8. “Lo oíste, y lo viste todo; ¿y no lo anunciareis vosotros? Ahora, pues, te he hecho oír cosas nuevas y ocultas que tú no sabias. Ahora han sido creadas, no en días pasados, ni antes de este día las habías oído, para que no digas: He aquí́ que yo lo sabía. Sí, nunca lo habías oído, ni nunca lo habías conocido; ciertamente no se abrió́ antes tu oído; porque sabía que siendo desleal habías de desobedecer, por tanto te llamé rebelde desde el vientre.”
I Corintios 2:6-7. “Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen. Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria.”
Deuteronomio 29:29. “Las cosas secretas pertenecen a Jehová́ nuestro Dios; más las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley.”
Lucas 10:21 “En aquella misma hora Jesús se regocijó en el espíritu, y dijo: Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños. Sí, Padre, porque así́ te agradó.”
Apocalipsis 10:7. “sino que en los días de la voz del séptimo ángel, cuando él comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará, como él lo anunció a sus siervos los profetas.”
Apocalipsis 7
¿Quiénes son, y de dónde han venido?
Éstos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.
Están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo.
El que está sentado sobre el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos.
Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno.
El Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos.
Oremos.
Señor te pedimos que la Palabra abunde ricamente en nuestras vidas.
Enséñanos en tu misericordia a quitar la mirada de lo terrenal y ver lo inconmovible y celestial.
Que nuestro evangelio sea bíblico y celestial, inconmovible.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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