Levítico 16-17

Día 40. Libro 3.

Levítico 16

  1. Con esto entrarás al Santuario.

Un becerro para expiación, un carnero para holocausto, te vestirás la túnica santa de lino, las santas vestiduras, lavará su cuerpo con agua, dos machos cabríos para expiación y un carnero para holocausto.

Hebreos 9:23-28. «Fue, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales fuesen purificadas así; pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios que éstos.  Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios; y no para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo cada año con sangre ajena.  De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado. Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan.»

Hebreos 10:22. «Acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.»  

  • ¿Quiénes entrarán al santuario?

Salmos 24:3-5. “¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo?  El limpio de manos y puro de corazón; El que no ha elevado su alma a cosas vanas, Ni jurado con engaño. Él recibirá bendición de Jehová, Y justicia del Dios de salvación.”

Salmos 15:1-5. “Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo?  El que anda en integridad y hace justicia, Y habla verdad en su corazón.  El que no calumnia con su lengua, Ni hace mal a su prójimo, Ni admite reproche alguno contra su vecino. Aquel a cuyos ojos el vil es menospreciado, Pero honra a los que temen a Jehová. El que aun jurando en daño suyo, no por eso cambia; Quien su dinero no dio a usura, Ni contra el inocente admitió cohecho. El que hace estas cosas, no resbalará jamás.”

  • Estatuto perpetuo.

Cristo es el sacerdote, el sacrificio, las vestiduras sagradas de la cual nos revestimos, el camino al Lugar Santísimo, y también es el verdadero tabernáculo para obtener eterna redención.

Hebreos 9: 9-12. “Lo cual es símbolo para el tiempo presente, según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto, en cuanto a la conciencia, al que practica ese culto, ya que consiste sólo de comidas y bebidas, de diversas abluciones, y ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas. Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención.”

Levítico 17

  1. Existe UN SOLO ALTAR permitido al pueblo de Dios para ofrecer sacrificios a Jehová.

1 Timoteo 2:5. “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.”

Tengamos esto presente para entender el tema de los lugares altos en los libros venideros.

  • La vida de toda carne es su sangre.

Efesios 2:13. “Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.”

Colosenses 1:20. “y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.”

Hebreos 9:13-14. “Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne, ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?”

Apocalipsis 12:11. “Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.”

Oremos

Señor lávanos por el agua de la Palabra.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

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levítico 14-15

Día 39. Libro 3.

Levítico 14

  1. Si pusiere yo plaga de lepra en alguna casa de la tierra de vuestra posesión.

Isaías 30:26. «Y la luz de la luna será como la luz del sol, y la luz del sol siete veces mayor, como la luz de siete días, el día que vendare Jehová la herida de su pueblo, y curare la llaga que él causó.»  

Job 5:18. «Porque él es quien hace la llaga, y él la vendará; Él hiere, y sus manos curan.»  

Deuteronomio 32:39. «Ved ahora que yo, yo soy, Y no hay dioses conmigo; Yo hago morir, y yo hago vivir; Yo hiero, y yo sano; Y no hay quien pueda librar de mi mano.»  

  • Por su llaga.

Isaías 53:5. «Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.»  

Salmos 119:9. «¿Cómo podrá el joven llevar una vida limpia? ¡Viviendo de acuerdo con tu palabra!» 

Hebreos 10:22. «Acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.»

Levítico 15

  1. Las impurezas.

Colosenses 3:5-6. «Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia.”

Oremos

Señor has morir lo terrenal en nosotros, renueva nuestra mente con tu Palabra Santa Cristo.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

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levítico 12-13

Día 38. Libro 3.

Levítico 12

  1. La mujer será inmunda.

1 Pedro 1:18-19.  «Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación.»

Hebreos 9:12-14. “Y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención. Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne, ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?”

Levítico 13

  1. La lepra:
  2. Es carne viva y corrosión penetrante.
  3. Es crónica e incurable.
  4. Surge en llagas, cicatrices, y urdimbres de cuero.
  5. Aparece en el CUERPO, la CABEZA, las CASAS y los VESTIDOS del pueblo de Dios. Como figura de aquello que puede estar crónicamente enfermo, contaminado e inmundo.
  6. Sólo JESÚS la puede diagnosticar y sanar.
  7. En términos generales es una figura de todas las enfermedades que el hombre experimenta como evidencia de su muerte espiritual y que JESÚS vino a sanar.
  8. Es una figura de aquellos pecados que no permanecen ocultos sino que se hacen claramente visibles en la persona afectando su desempeño social y convirtiéndola en alguien públicamente tóxica, inmunda, contaminada y contaminante.
  9. ¿Tenemos pecados crónicos que nos hacen impuros ante Dios y tóxicos ante los demás?

Lucas 7:22. » Y respondiendo Jesús, les dijo: Id, haced saber a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio.»

Oremos

Señor sana nuestro pecado. Limpianos más y más de nuestra maldad.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

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levítico 10-11

Día 37. Libro 3.

Levítico 10

  1. Fuego extraño.

Tengamos temor de Dios y no juzguemos este hecho humanamente. Recordemos el énfasis de los capítulos anteriores: todo se hizo conforme a la Palabra de Dios. Así como el Señor mandó, así Moisés lo hizo. En el caso del fuego extraño no fue así. Nunca el Señor lo mandó. El fuego extraño son todas aquellas cosas que no están en la Palabra y que el Señor no ha mandado, ni hablado, ni le han venido al pensamiento y que usamos en el ministerio del Señor. Hagamos esta reflexión: ¿Hemos ofrecido fuego extraño en el ministerio de la Palabra?

  • En los que a mí se acercan me santificaré, y en presencia de todo el pueblo seré glorificado.

1 Samuel 2:30. «…porque yo honraré a los que me honran, y los que me desprecian serán tenidos en poco.» 

Salmos 89:7. “Dios temible en la gran congregación de los santos, Y formidable sobre todos cuantos están alrededor de él.”

Salmos 119:120. “Mi carne se ha estremecido por temor de ti, Y de tus juicios tengo miedo.”

Hebreos 12:28-29. “Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia; porque nuestro Dios es fuego consumidor.”

2 Tesalonicenses 1: 8. “En llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo.”

  • No beberéis vino ni sidra cuando entréis en el tabernáculo de reunión. Para que no muráis.

Estatuto perpetuo será para vuestras generaciones.

Efesios 5:18. «No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu.”  

1 Timoteo 3:8. «Los diáconos asimismo deben ser honestos, sin doblez, no dados a mucho vino, no codiciosos de ganancias deshonestas.»

Tito 1:7. «Porque es necesario que el obispo sea irreprensible, como administrador de Dios; no soberbio, no iracundo, no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas.»

Isaías 28:7. » Pero también éstos erraron con el vino, y con sidra se entontecieron; el sacerdote y el profeta erraron con sidra, fueron trastornados por el vino; se aturdieron con la sidra, erraron en la visión, tropezaron en el juicio.”

Proverbios 31:4-5. «No es de los reyes, oh Lemuel, no es de los reyes beber vino, Ni de los príncipes la sidra; No sea que bebiendo olviden la ley, Y perviertan el derecho de todos los afligidos.”

  • Para poder discernir entre lo santo y lo profano, y entre lo inmundo y lo limpio.

1 Reyes 3:9. » Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande?”

Ezequiel 44:23. «Y enseñarán a mi pueblo a hacer diferencia entre lo santo y lo profano, y les enseñarán a discernir entre lo limpio y lo no limpio.»

Nehemías 8:8. «Y leían en el libro de la ley de Dios claramente, y ponían el sentido, de modo que entendiesen la lectura.»

  • Para enseñar a los hijos de Israel todos los estatutos que Jehová les ha dicho por medio de Moisés.

Jeremías 2:8. «Los sacerdotes no dijeron: ¿Dónde está Jehová? y los que tenían la ley no me conocieron; y los pastores se rebelaron contra mí, y los profetas profetizaron en nombre de Baal, y anduvieron tras lo que no aprovecha.»

  • Meditemos en el verso 7.

¿Qué nos enseña el Señor sobre el cuidado y el respeto que le debemos tener, por causa de la unción que ha derramado sobre nosotros? Consideremos también estos textos.

Números 18:8. “Dijo más Jehová a Aarón: He aquí yo te he dado también el cuidado de mis ofrendas; todas las cosas consagradas de los hijos de Israel te he dado por razón de la unción, y a tus hijos, por estatuto perpetuo.”

Salmos 89:20. “Hallé a David mi siervo; Lo ungí con mi santa unción.”

Isaías 10:27. “Acontecerá en aquel tiempo que su carga será quitada de tu hombro, y su yugo de tu cerviz, y el yugo se pudrirá a causa de la unción.”

1 Juan 2:20. “Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas.”

1 Juan 2:27. “Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él.”

Levítico 11

  1. Nada abominable comerás.

Daniel 1:8. «Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligase a contaminarse.»

Romanos 14:17. «Porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.»  

Hebreos 5:14. «Pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.»  

Salmos 14:4. «¿No tienen discernimiento todos los que hacen iniquidad, Que devoran a mi pueblo como si comiesen pan, Y a Jehová no invocan?

  • Hagamos diferencia entre lo inmundo y lo limpio.

Romanos 6:19. “Hablo como humano, por vuestra humana debilidad; que así como para iniquidad presentasteis vuestros miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad, así ahora para santificación presentad vuestros miembros para servir a la justicia.”

Malaquías 3:18. “Entonces os volveréis, y discerniréis la diferencia entre el justo y el malo, entre el que sirve a Dios y el que no le sirve.”

Oremos

Señor danos discernimiento para el bien y el mal. Ayúdanos a hacer la diferencia entre lo inmundo y lo limpio, entre lo santo y lo profano. Porque tú eres un Dios Santo y quieres que nosotros seamos santos como tú eres santo.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

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levítico 8-9

Día 36. Libro 3.

Levítico 8

  1. Observemos el énfasis:

Verso 4.  «Hizo, pues, Moisés como Jehová le mandó.»

Verso 5. «Y dijo Moisés a la congregación: Esto es lo que Jehová ha mandado hacer.»

Verso 9. «…como Jehová había mandado a Moisés.»

Verso 13.  «…como Jehová lo había mandado a Moisés.»

Verso 17. «… como Jehová lo había mandado a Moisés.»

Verso 21.  «… como Jehová lo había mandado a Moisés.»

Verso 29.  «… como Jehová lo había mandado a Moisés.»

Verso 36. «Y Aarón y sus hijos hicieron todas las cosas que mandó Jehová por medio de Moisés.»

¿Nos apegamos así a su Palabra?”

Levítico 9

  1. La gloria de Jehová se apareció a todo el pueblo.

La gloria de Jehová es manifestada como resultado de la obediencia: Verso 6. Entonces Moisés dijo: Esto es lo que mandó Jehová; hacedlo, y la gloria de Jehová se os aparecerá. Verso 23. Y entraron Moisés y Aarón en el tabernáculo de reunión, y salieron y bendijeron al pueblo; y la gloria de Jehová se apareció a todo el pueblo.

  • Cristo. La gloria de Jehová.

Mateo 3:16-17. «Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. Y hubo una voz de los cielos, que decía: Éste es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.»  

Colosenses 1:15-17. «Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten».

Oremos

Señor danos la gracia de ser hijos obedientes. Te lo suplicamos.

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levítico 5-7

Día 35. Libro 3.

Levítico 5

  1. ¿Debemos cargar con la culpa?

Salmos 32:1-9. «Feliz el hombre a quien sus culpas y pecados le han sido perdonados por completo. Feliz el hombre que no es mal intencionado y a quien el Señor no acusa de falta alguna. Mientras no confesé mi pecado, mi cuerpo iba decayendo por mi gemir de todo el día, pues de día y de noche tu mano pesaba sobre mí. Como flor marchita por el calor del verano, así me sentía decaer. Pero te confesé sin reservas mi pecado y mi maldad; decidí confesarte mis pecados, y tú, Señor, los perdonaste. Por eso, en momentos de angustia los fieles te invocarán, y aunque las aguas caudalosas se desborden, no llegarán hasta ellos. Tú eres mi refugio: me proteges del peligro, me rodeas de gritos de liberación. El Señor dice: «Mis ojos están puestos en ti. Yo te daré instrucciones, te daré consejos, te enseñaré el camino que debes seguir. No seas como el mulo o el caballo, que no pueden entender y hay que detener su brío con el freno y con la rienda, pues de otra manera no se acercan a ti.»

Levítico 6

  1. El fuego arderá continuamente en el altar; no se apagará.

Examinemos nuestra vida a la luz de la Palabra. ¿Cuáles son los pecados que apagan el fuego de nuestro altar? Confesar nuestros pecados es una condición para mantener el fuego del altar encendido. Ciertamente necesitamos mantenernos limpios de toda contaminación y del pecado que nos asedia. Añadir leña al fuego cada mañana, añadir la Palabra a nuestra vida cada día. David decía que en su alma, su pecado era como aguas caudalosas pero que cuando confesó sus pecados éstas no llegaron a él. También preguntémonos si debemos restituir a alguien.

Lucas 12:35. «Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras lámparas encendidas.»  

Filipenses 2:15. «Para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo».

Mateo 25:1. «Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo.»

Mateo 5:16. «Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.»

Salmos 119:105. «Nun. Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino.»  

Salmos 119:11. «En mi corazón he guardado tus dichos, Para no pecar contra ti.»  

Levítico 7

  1. Rociará su sangre alrededor sobre el altar.

1 Pedro 1:2. «Elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas.»

Hebreos 12:24. «A Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel.»

Hebreos 9:19-22. » Porque habiendo anunciado Moisés todos los mandamientos de la ley a todo el pueblo, tomó la sangre de los becerros y de los machos cabríos, con agua, lana escarlata e hisopo, y roció el mismo libro y también a todo el pueblo, diciendo: Ésta es la sangre del pacto que Dios os ha mandado. Y además de esto, roció también con la sangre el tabernáculo y todos los vasos del ministerio.  Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión.»

  • Como el sacrificio por el pecado, así es el sacrificio por la culpa; una misma ley tendrán.

Isaías 6:7. «Y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado.»

Oremos

Señor gracias por llevar nuestras culpas y perdonar nuestro pecado. Que arda tu Palabra en nuestro corazón por siempre.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

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Levítico 1-4

Día 34. Libro 3.

Levítico 1

  1. Cristo: la ofrenda sin defecto.

Juan 1:29. “El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.”

  • Y llamó Jehová a Moisés, y habló con él desde el tabernáculo del testimonio.

Salmos 95:7-10. «Porque él es nuestro Dios; Nosotros el pueblo de su prado, y ovejas de su mano. Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestro corazón, como en Meriba, Como en el día de Masah en el desierto, Donde me tentaron vuestros padres, Me probaron, y vieron mis obras.  Cuarenta años estuve disgustado con la nación, Y dije: Pueblo es que divaga de corazón, Y no han conocido mis caminos.” 

Jeremías 7:28. «Les dirás, por tanto: Ésta es la nación que no escuchó la voz de Jehová su Dios, ni admitió corrección; pereció la verdad, y de la boca de ellos fue cortada.»  

Isaías 50:10. «¿Quién hay entre vosotros que teme a Jehová, y oye la voz de su siervo? El que anda en tinieblas y carece de luz, confíe en el nombre de Jehová, y apóyese en su Dios.»  

Juan 5:37-39. «También el Padre que me envió ha dado testimonio de mí. Nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su aspecto, ni tenéis su palabra morando en vosotros; porque a quien él envió, vosotros no creéis. Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí.»  

Levítico 2

  1. La ofrenda verdadera: Cristo.

Hebreos 10: 5-10. «Por lo cual, entrando en el mundo dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste; Mas me preparaste cuerpo.   Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron.  Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad, Como en el rollo del libro está escrito de mí.  Diciendo primero: Sacrificio y ofrenda y holocaustos y expiaciones por el pecado no quisiste, ni te agradaron (las cuales cosas se ofrecen según la ley), y diciendo luego: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad; quita lo primero, para establecer esto último. En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.”

  • La ofrenda no aceptable.

Observemos el contraste entre lo que pide el Señor y el juicio y la reprensión a su pueblo desobediente que ofrece ofrendas contaminadas.

Joel 1:9. «Desapareció de la casa de Jehová la ofrenda y la libación; los sacerdotes ministros de Jehová están de duelo.»  

Ezequiel 20:41. «Como incienso agradable os aceptaré, cuando os haya sacado de entre los pueblos, y os haya congregado de entre las tierras en que estáis esparcidos; y seré santificado en vosotros a los ojos de las naciones.»

Isaías 1:13. «No me traigáis más vana ofrenda; el incienso me es abominación; luna nueva y día de reposo, el convocar asambleas, no lo puedo sufrir; son iniquidad vuestras fiestas solemnes.» 

Malaquías 1:6-14. «El hijo honra al padre, y el siervo a su señor. Si, pues, soy yo padre, ¿dónde está mi honra? y si soy señor, ¿dónde está mi temor? dice Jehová de los ejércitos a vosotros, oh sacerdotes, que menospreciáis mi nombre. Y decís: ¿En qué hemos menospreciado tu nombre?  En que ofrecéis sobre mi altar pan inmundo. Y dijisteis: ¿En qué te hemos deshonrado? En que pensáis que la mesa de Jehová es despreciable.  Y cuando ofrecéis el animal ciego para el sacrificio, ¿no es malo? Asimismo cuando ofrecéis el cojo o el enfermo, ¿no es malo? Preséntalo, pues, a tu príncipe; ¿acaso se agradará de ti, o le serás acepto? dice Jehová de los ejércitos.   Ahora, pues, orad por el favor de Dios, para que tenga piedad de nosotros. Pero ¿cómo podéis agradarle, si hacéis estas cosas? dice Jehová de los ejércitos. ¿Quién también hay de vosotros que cierre las puertas o alumbre mi altar de balde? Yo no tengo complacencia en vosotros, dice Jehová de los ejércitos, ni de vuestra mano aceptaré ofrenda. Porque desde donde el sol nace hasta donde se pone, es grande mi nombre entre las naciones; y en todo lugar se ofrece a mi nombre incienso y ofrenda limpia, porque grande es mi nombre entre las naciones, dice Jehová de los ejércitos. Y vosotros lo habéis profanado cuando decís: Inmunda es la mesa de Jehová, y cuando decís que su alimento es despreciable.  Habéis además dicho: ¡Oh, qué fastidio es esto! y me despreciáis, dice Jehová de los ejércitos; y trajisteis lo hurtado, o cojo, o enfermo, y presentasteis ofrenda. ¿Aceptaré yo eso de vuestra mano? dice Jehová.  Maldito el que engaña, el que teniendo machos en su rebaño, promete, y sacrifica a Jehová lo dañado. Porque yo soy Gran Rey, dice Jehová de los ejércitos, y mi nombre es temible entre las naciones.”

Levítico 3

  1. Ofrenda sin defecto.

Hebreos 9:13-14. «Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?»

  • Estatuto perpetuo.

Estatuto perpetuo será por vuestras edades, dondequiera que habitéis, que ninguna grosura ni ninguna sangre comeréis.

Levítico 4

  1. Cuando alguien peque errando en los mandamientos:

Ofrecerá a Jehová, por su pecado que habrá cometido, un becerro sin defecto para expiación.

Hebreos 7:27. «Que no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo; porque esto lo hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo.»  

Tito 2:14. » Quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.»

1 Juan1:6-10. » Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.»

Verso 35. «…le hará el sacerdote expiación de su pecado que habrá cometido, y será perdonado.»

1 Pedro 2:24. «Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.» 

Oremos

Señor queremos hacer obras dignas de arrepentimiento, perdónanos. Limpia nuestras conciencias de obras muertas, que seamos como Cristo: una ofrenda de olor grato para ti. Un sacrificio vivo, que nuestra vida sea esa torta amasada y unida a tu Palabra, ungida con aceite fresco y quemada en oblación a ti.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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éxodo 39-40

Día 33. Libro 2.

Éxodo 39

  1. SANTIDAD A JEHOVÁ.

Grabemos esto en las tablas de nuestro corazón.

  • Como Jehová lo mandó.

Observemos éste énfasis del Espíritu Santo en los versos:  1, 5, 29, 32, 42-43. Veamos que Dios los bendijo porque obedecieron e hicieron todo conforme a su Palabra.  Versos 42-43. » En conformidad a todas las cosas que Jehová había mandado a Moisés, así hicieron los hijos de Israel toda la obra.  Y vio Moisés toda la obra, y he aquí que la habían hecho como Jehová había mandado; y los bendijo.»

Éxodo 40

  1. La consecuencia ineludible y definitiva de obedecer y hacer todo como lo manda la Palabra del Señor.

Una nube cubrió el tabernáculo de reunión, y la gloria de Jehová llenó el tabernáculo.

  • Leamos nuevamente el capítulo con este entendimiento: Cristo es el verdadero tabernáculo.

Observemos el cumplimiento de la Palabra en Él.

Hebreos 9:11. «Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación.»  

Apocalipsis 21:3. «Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.»  

  • ¿Qué nos falta?

Demos una segunda lectura y revisemos en nuestra vida, la presencia de cada uno de los elementos que integran el tabernáculo. Hagamos un inventario: el orden bíblico, el aceite de la unción, la madera de la cruz, las lámparas, el altar, la ofrenda. ¿Existen? ¿Están derribados? ¿Está la luz de la Palabra encendida en nuestras vidas? Hagamos clamor y arrepentimiento.

  • No sirvamos a lo que es sombra y figura.

Tenemos un reino inconmovible.

Hebreos 8:5. «Los cuales sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales, como se le advirtió a Moisés cuando iba a erigir el tabernáculo, diciéndole: Mira, haz todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte.»  

Juan 1:45. » Hemos hallado a aquél de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret.”

Oremos

Padre que seamos obedientes y apegados a tu Palabra, que hagamos todo tal y como Tú lo mandas. Que se haga todo conforme al entendimiento de tu Palabra, así como tú lo enseñas en tu Palabra. Quita nuestros conceptos y pon los tuyos. Así como ungiste á Aaron, y sus hijos para ser tus sacerdotes, que tu Santo Espíritu nos unja con la revelación de tu Palabra. Como está escrito (verso 15): «…  su unción les servirá por sacerdocio perpetuo por sus generaciones.” Padre te pedimos por nuestros hijos físicos y espirituales. Que la unción de la Palabra les sirva de sacerdocio perpetuo en sus vidas, abre nuestro entendimiento para hacer todo conforme a tu Palabra y ayúdanos entender y obedecer lo eterno, lo verdadero, lo inconmovible. Que entendiendo el reino inconmovible, ya no sirvamos a lo que es sombra y figura. Te pedimos que tu nube esté de día sobre nosotros, y el fuego de noche, a vista de toda la casa de Israel, en todas nuestras jornadas. Gracias Señor por darnos el libro de Éxodo. Ayúdanos a entender el libro de Levítico.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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éxodo 26-38

Día 32. Libro 2.

Éxodo 36

  1. La ofrenda perfecta para hacer la obra que Jehová mandó.

Cristo es la ofrenda perfecta. Ahora nosotros nos presentamos como ofrenda también.

Hebreos 10:14. “Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.”

Romanos 12:1. » Os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.»

  • Tenían material abundante para hacer toda la obra, y sobraba.

El pueblo trae mucho más de lo que se necesita para la obra que Jehová ha mandado que se haga.

Colosenses 3:16. “La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales.”

  • El Señor constituye a los sabios.

Efesios 4:11-13.  “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.”

Harán todas las cosas que ha mandado Jehová.

Mateo 28:20. “Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.”

Éxodo 37

  1. La Palabra: nuestro revestimiento de oro puro.

Salmos 119:127. «Por eso he amado tus mandamientos más que el oro, y más que oro muy puro».

  • El dolor del Señor.

Salmos 119:127. «¡CÓMO se ha oscurecido el oro! ¡Cómo el buen oro se ha demudado! Las piedras del santuario están esparcidas por las encrucijadas de todas las calles. Los hijos de Sión, preciados y estimados más que el oro puro, ¡cómo son tenidos por vasos de barro, obra de manos de alfarero!»  Lamentaciones 4:1-2.

  • El aceite santo y puro de la unción que nos enseña toda la Palabra.

1 Juan 2:27. » Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él.»

  • El fino perfume aromático, de obra de perfumador.

2 Corintios 2:15. » Porque para Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden.»

  • El incienso: las oraciones de los santos.

Salmos 141:2. «Suba mi oración delante de ti como el incienso, El don de mis manos como la ofrenda de la tarde.»

Apocalipsis 8:3-4. «Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono.  Y de la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos».

Éxodo 38

  1. Obediencia.

Moisés hizo obedientemente todas las cosas que Jehová le mandó.

  • ¿Resistirán nuestras obras el fuego?

1 Corintios 3:12-13. «Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará.”

  • Hizo la fuente de bronce y su base de bronce, de los espejos de las mujeres que velaban a la puerta del tabernáculo de reunión.

Velemos a sus puertas escuchando su Palabra. Proverbios 8:34. » Bienaventurado el hombre que me escucha, Velando a mis puertas cada día, Aguardando a los postes de mis puertas.»

Oremos

Padre haznos apegados a tu Palabra.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

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