Números 9-11

Día 48. Libro 4.

Números 9

  1. Los hijos de Israel celebrarán la pascua a su tiempo.

No solo debemos hacer todo lo que Él manda y a la manera que Él lo manda, sino tenemos que hacerlo cuando Él lo manda, a su tiempo. Al mandato de Jehová los hijos de Israel partían, y al mandato de Jehová acampaban; todos los días que la nube estaba sobre el tabernáculo, permanecían acampados. Al mandato de Jehová acampaban, y al mandato de Jehová partían, guardando la ordenanza de Jehová como Jehová lo había dicho por medio de Moisés.  

Números 10

  1. Las trompetas eternas.

Observemos que las trompetas son un instrumento de Jehová por estatuto perpetuo. Verso 10. Existen 91 referencias a este instrumento en la Palabra de Dios. Sirven para:

  • Convocar la congregación, y para hacer mover los campamentos. Verso 2.
  • Cuando el enemigo nos moleste, debemos tocar alarma con las trompetas; y seremos recordados por Jehová nuestro Dios, y seremos salvos de nuestros enemigos. Verso 9.
  • Fueron usadas por Dios, junto con los cántaros al derribar los muros de Jericó. Jueces 7:20-22.
  • David y toda la casa de Israel conducían el arca de Jehová con júbilo y sonido de trompeta. Ver 2 Samuel 6:15.
  • Pueden anunciar la proclamación del rey. 2 Samuel 15:10.
  • Convocan a la guerra y también hacen volver al pueblo. 2 Samuel 18:16.
  • David y todo Israel se regocijaban delante de Dios con todas sus fuerzas, con cánticos, arpas, salterios, tamboriles, címbalos y trompetas. 1 Crónicas 13:8.
  • Se usaron en la inauguración del templo para alabar y dar gracias a Jehová. 2 Crónicas 5:13.
  • Lo usaban los sacerdotes y levitas para desempeñar su ministerio.  2 Crónicas 7:6.
  • En el Salmo 81:3 se nos manda a tocar la trompeta en la nueva luna, en el día señalado, en el día de nuestra fiesta solemne.
  • Debemos clamar a voz en cuello, sin detenernos y alzar nuestra voz como trompeta, y anunciar al pueblo de Dios, su rebelión, y su pecado. Isaías 58:1, y Oseas 8:1.
  • Son atalayas. Ezequiel 33.
  • Convocan a ayuno. Joel 2:15.
  • Anuncian el castigo de Jehová. Amós 3:6.
  • El Señor mismo tocará trompeta. Zacarías 9:14.
  • El Señor enviará a sus ángeles con gran voz de trompeta para reunir a sus escogidos. Mateo 24:31.
  • ¿Somos una trompeta? Debemos dar un sonido cierto, verdadero y adecuado a la voz de Dios, conforme a su Palabra.
  • 1 Corintios 14:8. “Y si la trompeta diere sonido incierto, ¿quién se preparará para la batalla?”
  • El arca del pacto de Jehová fue delante de ellos, buscándoles lugar de descanso.

La Palabra va delante de nosotros. Es por medio de la Palabra que nuestras almas hallan descanso. Nuestra alma halla descanso cuando dejamos nuestros pensamientos y pensamos con la mente de Cristo, conforme a su Palabra, porque descansamos cuando obedecemos y caminamos en las obras preparadas antes de la creación del mundo para que andemos en ellas.

  • Cada tribu tenía su bandera y al marchar, la levantaba. ¿Cuál es nuestra bandera?

Definitivamente es su Palabra.

Salmos 60:4. “Has dado a los que te temen bandera Que alcen por causa de la verdad. Selah.”

Cantares 2:4. “Me llevó a la casa del banquete, Y su bandera sobre mí fue amor.”

Isaías 13:2. “Levantad bandera sobre un alto monte; alzad la voz a ellos, alzad la mano, para que entren por puertas de príncipes.”

Isaías 18:3. “Vosotros, todos los moradores del mundo y habitantes de la tierra, cuando se levante bandera en los montes, mirad; y cuando se toque trompeta, escuchad.”

  • Levántate, oh Jehová, y sean dispersados tus enemigos, y huyan de tu presencia los que te aborrecen.

Amen!!!  Que sean dispersados y huyan los que aborrecen tu Palabra! Si Señor, levántate!!!

Números 11

  1. El pueblo de Dios menospreció a Jehová.

¿Sucede lo mismo hoy? Tenían gente extranjera mezclada con ellos y se contaminaron con sus costumbres. Se aburrieron del maná, el cual es figura de la Palabra. Como consecuencia inevitable tuvieron un vivo deseo de carne, porque su alma menospreció la Palabra. Ellos sólo anhelaban carne. Por eso su alma se secaba. Cuando dejamos la Palabra deseamos volver a nuestras costumbres del mundo. Malaquías 1:6. » El hijo honra al padre, y el siervo a su señor. Si, pues, soy yo padre, ¿dónde está mi honra? y si soy señor, ¿dónde está mi temor? dice Jehová de los ejércitos a vosotros, oh sacerdotes, que menospreciáis mi nombre. Y decís: ¿En qué hemos menospreciado tu nombre?»

  • Meditemos en esto.

¿Valoramos la Palabra conforme a la infinita grandeza del Dios que hizo los cielos y sustenta todas las cosas con la Palabra de su poder? ¿Entendemos que Cristo es su Palabra? ¿Acaso tenemos la Palabra en menosprecio? Siempre que demos prioridad a nuestros pensamientos, doctrinas, tradiciones y a nuestros conceptos espirituales no bíblicos, estaremos menospreciando la Palabra de Dios.

  • Observemos la ira de Dios. Tengamos temor y hagamos frutos dignos de arrepentimiento.

Allí sepultaron al pueblo codicioso. 1 Corintios 10: 5-12. “Pero de los más de ellos no se agradó Dios; por lo cual quedaron postrados en el desierto. Mas estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron. Ni seáis idólatras, como algunos de ellos, según está escrito: Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a jugar. Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día veintitrés mil. Ni tentemos al Señor, como también algunos de ellos le tentaron, y perecieron por las serpientes. Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor. Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos. Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga.”

Oremos

Señor recibimos tu amonestación y nos arrepentimos. Danos la gracia de caminar en obediencia a tu Palabra Santa.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

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Números 7-8

Día 47. Libro 4.

Números 7

  1. El verdadero tabernáculo.

Cristo levantó el verdadero tabernáculo, y lo ungió y santificó, con todos sus utensilios, y asimismo ungió y santificó el altar y todos sus utensilios.

Hebreos 9:11. “Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación.”

2 Corintios 5:4. «Porque asimismo los que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia; porque no quisiéramos ser desnudados, sino revestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida.”

  • Ofrezcamos nuestra vida como sacrificio vivo y ofrenda de olor fragante al Señor.

Lamentaciones 3:40-41. «Escudriñemos nuestros caminos, y busquemos, y volvámonos a Jehová; Levantemos nuestros corazones y manos a Dios en los cielos.»

  • Y cuando entraba Moisés en el tabernáculo de reunión, para hablar con Dios, oía la voz que le hablaba de encima del propiciatorio que estaba sobre el arca del testimonio, de entre los dos querubines; y hablaba con él.

Números 8

  1. Habla a Aarón y dile: Cuando enciendas las lámparas, las siete lámparas alumbrarán hacia adelante del candelero.

Su Palabra es nuestra lámpara. Como dice Isaías 45:19. «No hablé en secreto, en un lugar oscuro de la tierra; no dije a la descendencia de Jacob: En vano me buscáis. Yo soy Jehová que hablo justicia, que anuncio rectitud.» Y 2 Pedro 1:19. “Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones.»

  • Como levitas hemos sido llamados para:

Ejercer el ministerio en el tabernáculo de reunión. Reconciliar a los hijos de Israel; para que no haya plaga en los hijos de Israel.

  • Y Moisés y Aarón y toda la congregación de los hijos de Israel hicieron con los levitas conforme a todas las cosas que mandó Jehová a Moisés acerca de los levitas; así hicieron con ellos los hijos de Israel.

Así vinieron después los levitas para ejercer su ministerio en el tabernáculo de reunión delante de Aarón y delante de sus hijos; de la manera que mandó Jehová a Moisés acerca de los levitas, así hicieron con ellos.

Oremos

Padre en tu misericordia concédenos hacer todo lo que mandas y a la manera que Tú lo mandas. Concédenos cada día, que podamos oír Tú voz, Tú Palabra y hablar contigo. Padre que podamos ser ungidos y santificados, queremos ser utensilios dignos en tu santuario.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

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Números 5-6

Día 46. Libro 4.

Números 5

  1. Echa fuera del campamento a los leprosos, y a todos los que padecen flujo de semen, y a todo contaminado con muerto.

Los echaréis, para que no contaminen el campamento de aquellos entre los cuales yo habito. Esta era una medida preventiva para impedir el contagio. ¿Qué medidas preventivas encontramos en la Palabra para impedir que el pecado se propague en tu propia vida y en la congregación?

Levítico 19:17. “No aborrecerás a tu hermano en tu corazón; razonarás con tu prójimo, para que no participes de su pecado.”

Números 15:39. “Y os servirá de franja, para que cuando lo veáis os acordéis de todos los mandamientos de Jehová, para ponerlos por obra; y no miréis en pos de vuestro corazón y de vuestros ojos, en pos de los cuales os prostituyáis.”

Deuteronomio 4:9. “Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, las enseñarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos.”

Deuteronomio 15:9. “Guárdate de tener en tu corazón pensamiento perverso, diciendo: Cerca está el año séptimo, el de la remisión, y mires con malos ojos a tu hermano menesteroso para no darle; porque él podrá clamar contra ti a Jehová, y se te contará por pecado.”

Job 36:21. “Guárdate, no te vuelvas a la iniquidad; Pues ésta escogiste más bien que la aflicción.”

2 Timoteo 4:15. “Guárdate tú también de él, pues en gran manera se ha opuesto a nuestras palabras.”

Verso 4. “Y lo hicieron así los hijos de Israel, y los echaron fuera del campamento; como Jehová dijo a Moisés, así lo hicieron los hijos de Israel.”

  • Si pecas.

Confesarás el pecado cometido y compensarás enteramente el daño, y añadirás sobre ello la quinta parte, y lo darás a aquel contra quien pecaste.

Paso 1: Confesemos nuestros pecados al Señor conforme a 1 Juan 1:9. «Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.»

Paso 2: compensar enteramente el daño, y añadir sobre ello la quinta parte. El verdadero arrepentimiento, implica hacer obras dignas, que restituyan el daño que ha causado nuestro pecado, compensando enteramente, cualquier perjuicio. Si fuere necesario, debemos añadir sobre ello la quinta parte y dárselo a la persona contra la que hemos pecado. Hay alguna persona a la que debamos restituir hoy?

  • La ley de los celos.

Meditemos en torno a la iglesia como cuerpo de Cristo. ¿Acaso despertamos a celos al Señor?

Deuteronomio 32:16. “Le despertaron a celos con los dioses ajenos; Lo provocaron a ira con abominaciones.”

Deuteronomio 32:21. “Ellos me movieron a celos con lo que no es Dios; Me provocaron a ira con sus ídolos; Yo también los moveré a celos con un pueblo que no es pueblo, Los provocaré a ira con una nación insensata.”

Ezequiel 16:38. “Y yo te juzgaré por las leyes de las adúlteras, y de las que derraman sangre; y traeré sobre ti sangre de ira y de celos.”

1 Corintios 10:22. “¿O provocaremos a celos al Señor? ¿Somos más fuertes que él?”

Números 6

  1. Los nazareos escogidos por la mano de Dios.

Amós 2:11-12. “Y levanté de vuestros hijos para profetas, y de vuestros jóvenes para que fuesen nazareos. ¿No es esto así, dice Jehová, hijos de Israel? Mas vosotros disteis de beber vino a los nazareos, y a los profetas mandasteis diciendo: No profeticéis.”

  • Así bendeciréis a los hijos de Israel, diciéndoles:

Versos 24-27. “Jehová te bendiga, y te guarde; Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz. Y pondrán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré.”

Oremos

Padre pon tu nombre, Tu Palabra, sobre nuestros hijos y bendícenos. Señor que la Palabra nos bendiga, nos guarde, haga resplandecer su rostro sobre nosotros y tenga misericordia. Que la Palabra ponga paz en nuestra vida.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

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Números 3-4

Día 45. Libro 4.

Números 3

  1. Somos una congregación de primogénitos.

Hebreos 12:22-23. «Sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos.» 

  • La verdadera obediencia es hacer TODO CONFORME A SU PALABRA.

Los tres capítulos terminan igual: Y Moisés dio el dinero de los rescates a Aarón y a sus hijos, conforme a la palabra de Jehová, según lo que Jehová había mandado a Moisés.

Números 4

  1. Toma la cuenta de todos los que entran a servir en el tabernáculo de reunión.

Si te has desanimado o has perdido la paciencia en el servicio de la casa de Jehová considera que el Señor cuenta y mide a todos los que sirven y su recompensa vienen con Él.

  • ¿Cuánta Palabra hay en tu vida?

Apocalipsis 11:1. «Entonces me fue dada una caña semejante a una vara de medir, y se me dijo: Levántate, y mide el templo de Dios, y el altar, y a los que adoran en él.»

  • Todos los instrumentos y los utensilios del altar son cosa santa y nadie las puede tocar, no sea que muera.

Somos instrumentos y utensilios santificados para la obra del Señor y nada ni nadie puede tocar los utensilios del santuario. Consideremos también esto: Romanos 6:13. «Ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.»   Y 2 Timoteo 2:20-21. «Pero en una casa grande, no solamente hay utensilios de oro y de plata, sino también de madera y de barro; y unos son para usos honrosos, y otros para usos viles.  Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra.»

  • La palabra familia aparece 80 veces en el libro de números.

Debemos considerar la importancia que el Señor le otorga a las familias, en la organización del servicio del pueblo de Dios.

  • Hagamos todo como está ordenado en la Palabra.

Verso 49. “Como lo mandó Jehová por medio de Moisés fueron contados, cada uno según su oficio y según su cargo; los cuales contó él, como le fue mandado.”

Oremos

Padre clamamos por cada vida que está leyendo tu Palabra. Señor danos la gracia de perseverar en el entendimiento y la obediencia a tu Palabra. Te pedimos que cuando seamos contados delante de tu presencia, no falte ni uno sólo de nosotros.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

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números 1-2

Día 44. Libro 4.

Números 1

  1. Comenzamos hoy la lectura del cuarto libro de la Biblia.

Quiera Dios bendecirnos con el entendimiento, la comprensión, el conocimiento verdadero y eterno de éste, su libro de Números. ¡Que podamos hacerlo nuestro! ¡Que lo atesoremos en nuestro corazón!

  • Habló Jehová a Moisés en el desierto de Sinaí.

En el tabernáculo de reunión. En el día primero del mes segundo, en el segundo año de su salida de la tierra de Egipto. Dios nos habla, todos los días hay Palabra de Jehová. Estemos en el desierto o en el edén.  Tenemos que entrar en su santuario, allí es donde Él nos habla, solo en Cristo, por su Palabra. El Señor nos recuerda que hemos salido de la esclavitud de Egipto. No olvidemos sus maravillas y portentos y que ahora somos libres en El.

  • Se le da una orden a Moisés: Toma el censo.

¿Acaso necesita Dios que le digamos cuantos somos? Si hasta los cabellos de nuestra cabeza están todos contados y nunca podremos hacer censo de ellos. Pero ha sido escrito para nuestra enseñanza. No hay cosa despreciable en su Palabra. No caigamos en el error de pensar que este libro es aburrido o menospreciable.  Este es un libro de números que el Señor quiso dejar plasmados en el libro de la vida. Un día veremos nuestros nombres, el de nuestras familias en ese libro y nos parecerá glorioso.

  • E hicieron los hijos de Israel conforme a todas las cosas que mandó Jehová a Moisés; así lo hicieron.

Números 2

  1. Todas las cuentas, la organización de los ministerios, la marcha, toda la estructura organizativa del pueblo de Israel estaba diseñada por familias.

El Señor promete que si somos obedientes a su Palabra, El bendecirá a nuestros descendientes hasta por mil generaciones. Deuteronomio 7:9 » Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones.»

  • E hicieron los hijos de Israel conforme a todas las cosas que Jehová mandó a Moisés; así acamparon por sus banderas, y así marcharon cada uno por sus familias, según las casas de sus padres.
  • Nuestra bandera.

Salmos 60:4-5. «Has dado a los que te temen bandera Que alcen por causa de la verdad. Selah. Para que se libren tus amados, Salva con tu diestra, y óyeme.»

Cantares 2:4. «Me llevó a la casa del banquete, Y su bandera sobre mí fue amor.»  

Isaías 18:3. «Vosotros, todos los moradores del mundo y habitantes de la tierra, cuando se levante bandera en los montes, mirad; y cuando se toque trompeta, escuchad.»  

Isaías 59:19. «Y temerán desde el occidente el nombre de Jehová, y desde el nacimiento del sol su gloria; porque vendrá el enemigo como río, más el Espíritu de Jehová levantará bandera contra él.»

Oremos

Gracias al Señor porque nuevas son sus misericordias cada mañana.  Señor danos obediencia y bendice nuestra descendencia hasta por mil generaciones.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

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Levítico 26-27

Día 43. Libro 3.

Levítico 26

  1. Yo soy Jehová vuestro Dios. No haréis para vosotros ídolos.
    1 Samuel 15:23. «Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey.» Cuando somos desobedientes, entonces somos idólatras. Lo contrario a la idolatría es la obediencia a sus mandamientos, dejando de lado nuestra manera de pensar y de interpretar su Palabra.
  2. Las bendiciones de la obediencia.
    «Si andas en mis decretos y guardas mis mandamientos, y los pones por obra.» Verso 3.
    «Yo daré vuestra lluvia en su tiempo, y la tierra rendirá sus productos, y el árbol del campo dará su fruto.» Verso 4.
    «Y pondré mi morada en medio de vosotros, y mi alma no os abominará; y andaré entre vosotros, y yo seré vuestro Dios, y vosotros seréis mi pueblo.» Versos 11-12.
    «Y yo daré paz en la tierra, y dormiréis, y no habrá quien os espante; y haré quitar de vuestra tierra las malas bestias, y la espada no pasará por vuestro país. Y perseguiréis a vuestros enemigos, y caerán a espada delante de vosotros.” Versos 6-7.
    «Porque yo me volveré a vosotros, y os haré crecer, y os multiplicaré, y afirmaré mi pacto con vosotros.» Verso 9.
    «Comeréis lo añejo de mucho tiempo, y pondréis fuera lo añejo para guardar lo nuevo.» Verso 10. Cuando pongamos fuera lo añejo, nuestros propios pensamientos, entonces podremos guardar lo nuevo: la revelación de su Palabra.
    «Y pondré mi morada en medio de vosotros, y mi alma no os abominará.» Verso 11.
    » y andaré entre vosotros, y yo seré vuestro Dios, y vosotros seréis mi pueblo.» Verso 12.
  3. La desobediencia es definida en este capítulo como:
    No escuchar la Palabra, no hacer los mandamientos, desdeñar sus estatutos, no ejecutar TODOS sus mandamientos, invalidar su pacto, andar en oposición contra el Señor, fastidio y menosprecio por la palabra, orgullo y soberbia. El Señor habla fuerte y crudamente sobre esto y expresa los castigos y maldiciones que vienen por pecar contra su Palabra. La desobediencia implica pisotear el sacrificio de Cristo en la cruz del calvario como lo explica Hebreos 10:28-31. “El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!” Contrastemos estas verdades con enseñanzas tradicionales.
  4. Observemos cada una de las advertencias que nos hace el Señor cuidadosamente.
    Oigamos con temor y temblor para que no tropecemos con la Palabra. Muy importante: no pretendamos encuadrar la Palabra en nuestros conceptos previos.
  5. Las maldiciones son castigos por desobedecer.
    La intención del castigo es la corrección del pecado para nuestra salvación. Entendamos esto: si el Señor nos disciplina para corregirnos y no escuchamos su corrección, entonces él dice que: “Y si con estas cosas no fuereis corregidos, sino que anduviereis conmigo en oposición, yo también procederé en contra de vosotros, y os heriré aún siete veces por vuestros pecados.” Versos 23-24.
  6. Las maldiciones de la desobediencia.
    Enviaré sobre vosotros terror, extenuación y calentura, que consuman los ojos y atormenten el alma.
    Sembraréis en vano vuestra semilla, porque vuestros enemigos la comerán.
    Pondré mi rostro contra vosotros, y seréis heridos delante de vuestros enemigo. Los que os aborrecen se enseñorearán de vosotros, y huiréis sin que haya quien os persiga.
    YO procederé en contra de vosotros con ira, y mi alma os abominará. YO volveré a castigaros siete veces más por vuestros pecados y quebrantaré la soberbia de vuestro orgullo.
    Haré vuestro cielo como hierro, y vuestra tierra como bronce.
    Vuestra fuerza se consumirá en vano, porque vuestra tierra no dará su producto, y los árboles de la tierra no darán su fruto.
    Traeré sobre vosotros espada vengadora, en vindicación del pacto.
    YO añadiré sobre vosotros siete veces más plagas según vuestros pecados. Enviaré contra vosotros bestias fieras que os arrebaten vuestros hijos, y destruyan vuestro ganado, y os reduzcan en número, y vuestros caminos sean desiertos. YO enviaré pestilencia entre vosotros, y seréis entregados en mano del enemigo.
    YO quebrantaré el sustento del pan. Comeréis, y no os saciaréis. Comeréis la carne de vuestros hijos, y comeréis la carne de vuestras hijas.
    Destruiré vuestros lugares altos, y derribaré vuestras imágenes. Pondré vuestros cuerpos muertos sobre los cuerpos muertos de vuestros ídolos y asolaré vuestros santuarios.
    No oleré la fragancia de vuestro suave perfume.
    Asolaré también la tierra, y se pasmarán por ello vuestros enemigos que en ella moren.
    Os esparciré entre las naciones, y desenvainaré espada en pos de vosotros; y vuestra tierra estará asolada, y desiertas vuestras ciudades.
    Infundiré en sus corazones tal cobardía, en la tierra de sus enemigos, que el sonido de una hoja que se mueva los perseguirá, y huirán como ante la espada, y caerán sin que nadie los persiga.
    Tropezarán los unos con los otros como si huyeran ante la espada, aunque nadie los persiga; y no podréis resistir delante de vuestros enemigos.
    Y pereceréis entre las naciones, y la tierra de vuestros enemigos os consumirá.
    Y los que queden de vosotros decaerán en las tierras de vuestros enemigos por su iniquidad; y por la iniquidad de sus padres decaerán con ellos.
  7. Entonces, según la Palabra. ¿Pueden las maldiciones alcanzar a un cristiano?
    Ciertamente los hijos de Dios que caminen en obediencia serán librados de la maldiciones mencionadas en la Palabra, y lo alcanzarán todas las bendiciones que redimió para nosotros Cristo en la cruz del calvario.
    Romanos 8:1-4. “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne. para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.”
    ¿Y qué sucede con los que andan conforme a la carne? De acuerdo con lo que nos está diciendo el Señor, si un hijo de Dios llamado y apartado para el reino, desobedece y camina en pecado, las maldiciones previstas en la Palabra, lo alcanzarán. ¿Por qué causa sucede esto? Porque Dios cumple TODA su Palabra, porque Dios es justo, porque Dios al hijo que ama corrige, porque sin santidad nadie verá al Señor, porque Dios es soberano, porque Dios no se contradice, porque el sacrificio de Cristo en la cruz no puede ser menospreciado, pisoteado o ignorado. Salmos 32:9. «No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento, Que han de ser sujetados con cabestro y con freno, Porque si no, no se acercan a ti.» Revisemos también Deuteronomio 28.

Levítico 27

  1. Cristo, nuestro año de jubileo.
    Verso 24. “En el año del jubileo, volverá la tierra a aquél de quien él la compró, cuya es la herencia de la tierra.”
  2. La Palabra: estos son los mandamientos que ordenó Jehová a Moisés para los hijos de Israel, en el monte de Sinaí.

Oremos
Padre, confesamos nuestros pecados para hacer frutos dignos de arrepentimiento. Señor enséñanos, haznos entender la diferencia entre lo santo y lo profano, entre lo limpio y lo inmundo, danos discernimiento para ser santos como tú lo mandas. Padre ten misericordia de nosotros y de nuestros hijos, para hacer cumplir y poner por obra tu Palabra. Nos humillamos y nos postramos delante de ti, clamamos misericordias a ti, Dios del cielo. Gracias Señor por el libro de Levítico. Grábalo en la tabla de nuestro corazón.

Mirdza Astrid Silva de Rivera
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levítico 24-25

Día 42. Libro 3.

Levítico 24

  1. Cualquiera que maldijere a su Dios, llevará su iniquidad.

Y el que blasfemare el nombre de Jehová, ha de ser muerto; toda la congregación lo apedreará; así el extranjero como el natural, si blasfemare el Nombre, que muera.

Éxodo 20:7. “No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano.”

Salmos 139:20. “Porque blasfemias dicen ellos contra ti; Tus enemigos toman en vano tu nombre.”

Mateo 12:31. “Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; más la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada.”

Marcos 3:28-29. “De cierto os digo que todos los pecados serán perdonados a los hijos de los hombres, y las blasfemias cualesquiera que sean; pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tiene jamás perdón, sino que es reo de juicio eterno.”

  • Ojo por ojo.

Mateo 5:38-42.  «Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa; y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos. Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses.»

Levítico 25

  1. La tierra guardará reposo para Jehová.

Entramos al reposo por la obediencia a la Palabra.

Hebreos 4:5-6. «Y otra vez aquí: No entrarán en mi reposo. Por lo tanto, puesto que falta que algunos entren en él, y aquellos a quienes primero se les anunció la buena nueva no entraron por causa de desobediencia.»

  • La tierra no se venderá a perpetuidad, porque la tierra mía es.

Recordemos, que de acuerdo con la parábola del sembrador, explicada en Mateo 13, la tierra es una figura del ser humano.

  • Ejecuten, pues, mis estatutos y guarden mis ordenanzas, y pónganlas por obra, y habitarán en la tierra seguros.

Verso 19. “Y la tierra dará su fruto, y comeréis hasta saciaros, y habitaréis en ella con seguridad.”

  • Forasteros y extranjeros somos.

Somos extranjeros y peregrinos porque nuestro Reino no es de este mundo. Hebreos 11:13. «Conforme a la fe murieron todos estos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra.»

Para el Señor ya no somos extranjeros o extraños: Efesios 2:19. » Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios.»

  • Amar a los extranjeros.

Éxodo 23:9. » Y no angustiarás al extranjero; porque vosotros sabéis cómo es el alma del extranjero, ya que extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto.»

Salmos 146:9. » Jehová guarda a los extranjeros; Al huérfano y a la viuda sostiene, Y el camino de los impíos trastorna.» 

  • No te contamines.

Las costumbres y formas de vivir pecaminosas de este mundo y contrarias a la Palabra de Dios son abominación al Señor y deben ser consideradas extrañas, excluyéndolas de nuestra vida.

Isaías 2:6. «Ciertamente tú has dejado tu pueblo, la casa de Jacob, porque están llenos de costumbres traídas del oriente, y de agoreros, como los filisteos; y pactan con hijos de extranjeros.»

1 Pedro 2:11. » Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma.»

Todo aquel que quiera entrar a servir en el santuario de Jehová debe convertirse para no ser extranjero.

Ezequiel 44:9. «Así ha dicho Jehová el Señor: Ningún hijo de extranjero, incircunciso de corazón e incircunciso de carne, entrará en mi santuario, de todos los hijos de extranjeros que están entre los hijos de Israel.»

  • Cuando tu hermano empobreciere.

No te enseñorearás de tu hermano, lo ampararás, como forastero y extranjero vivirá contigo, no tomarás de él usura ni ganancia, tendrás temor de tu Dios, no le harás servir como esclavo, como criado, como extranjero estará contigo; hasta el año del jubileo te servirá. No te enseñorearás de él con dureza, sino tendrás temor de tu Dios. Y no engañe ninguno a su prójimo, sino temed a vuestro Dios; porque yo soy Jehová vuestro Dios.

Oremos

Señor revélanos el significado inconmovible de tu Palabra Santa.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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levítico 21-23

Día 42. Libro 3.

Levítico 21

  1. Habla a los sacerdotes hijos de Aarón, y diles que no se contaminen.

Le santificarás, por tanto, pues el pan que tu Dios ofrece; santo será para ti, porque santo soy yo Jehová que os santifico. NO se contaminarán haciéndose inmundos. Santos serán a su Dios, y no profanarán el nombre de su Dios, porque las ofrendas encendidas para Jehová y el pan de su Dios ofrecen; por tanto, serán santos.

  • La integridad y la perfección que el Señor demanda.

Ninguno de tus descendientes por sus generaciones, que tenga algún defecto, se acercará para ofrecer el pan de su Dios.

Levítico 22

  1. Impuro.

Versos 6-7. «… quedará impuro hasta el anochecer y no podrá comer de las ofrendas sagradas hasta que haya lavado su cuerpo con agua. En cuanto el sol se ponga quedará limpio, y entonces podrá comer de las ofrendas sagradas, porque son su alimento.”

Hebreos 10:22. “…acerquémonos con un corazón sincero, y con la plena seguridad de la fe, con el corazón purificado de una mala conciencia, y con el cuerpo lavado en agua pura.”

Efesios 4:26-27. “Enójense, pero no pequen; reconcíliense antes de que el sol se ponga, y no den lugar al diablo.»

  • No profanen mi santo nombre.

¿Cuándo profanamos el nombre del Señor?  Cuando no guardamos su Palabra.

Levítico 22:9. «Guarden, pues, mi ordenanza, para que no lleven pecado por ello, no sea que así mueran cuando la profanen. Yo Jehová que los santifico.»

  • La Pascua.

1 Corintios 5:7. «Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros.»

  • Ningún trabajo haréis.

El Señor ordena descansar de nuestras obras para obedecerlo.

Son días para detenernos, leer su Palabra, afligirnos, convocar al pueblo y proclamar arrepentimiento, su salvación, sus prodigios y exaltar su gran nombre.

Levítico 23

  1. ¿Qué nos dice el testimonio de Cristo en relación con las fiestas solemnes instituidas en este capítulo?

Recordemos que son sombra y figura de verdades eternas. El día de reposo: Hebreos 3:18 y 4:1,3, 10-11. La Pascua: 1 Corintios 5:7. “Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros.” La expiación: ver Hebreos 1:3 y 1 Pedro 2:24.

  • Reflexionemos en esto.

En este capítulo el Señor menciona 9 veces la frase: “Ningún trabajo haréis». En cada una de estas fiestas, el Señor ordena descansar de nuestras obras para obedecerlo. Son días para detenernos, afligirnos, convocar al pueblo y proclamar arrepentimiento, meditando en su Palabra, su salvación, sus prodigios y exaltar su gran nombre. Isaías 1:13. “No me traigáis más vana ofrenda; el incienso me es abominación; luna nueva y día de reposo, el convocar asambleas, no lo puedo sufrir; son iniquidad vuestras fiestas solemnes.”

Oremos

Señor enséñanos a descansar de nuestras obras para caminar en las que tu preparaste desde antes de la fundación del mundo.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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levítico 18-20

Día 41. Libro 3.

Levítico 18

  1. Cumplan mis decretos; obedezcan mis leyes; vivan conforme a ellos. Yo soy el Señor su Dios.

Verso 5. “Por tanto, guardaréis mis estatutos y mis ordenanzas, los cuales haciendo el hombre, vivirá en ellos. Yo Jehová.»  

Verso 26. “Guardad, pues, vosotros mis estatutos y mis ordenanzas, y no hagáis ninguna de estas abominaciones, ni el natural ni el extranjero que mora entre vosotros.”

Verso 30. “Guardad, pues, mi ordenanza, no haciendo las costumbres abominables que practicaron antes de vosotros, y no os contaminéis en ellas. Yo Jehová vuestro Dios.”

  • Observemos la relación entre la desobediencia, (no guardar los mandamientos), con la idolatría (ofrecer sacrificios a otros dioses).

1 Samuel 15:23. “Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey.”

Levítico 19

  1. Guardad, pues, todos mis estatutos y todas mis ordenanzas, y ponedlos por obra.
  • ¿Quién lo dice? «Yo Jehová vuestro Dios que os saqué de la tierra de Egipto.»
  • Esto es lo que SÍ haremos.
  • Santos seréis, porque santo soy yo Jehová vuestro Dios.
  • Cada uno temerá a su madre y a su padre.
  • Mis días de reposo guardaréis.
  • Cuando ofreciereis sacrificio de ofrenda de paz a Jehová, ofrecedlo de tal manera que seáis aceptos.
  • Ama a tu prójimo como a ti mismo.
  • Tendrás temor de tu Dios.
  • Razonarás con tu prójimo, para que no participes de su pecado.
  • Mis estatutos guardarás.
  • Con justicia juzgarás a tu prójimo.
  • Mis días de reposo guardaréis, y mi santuario tendréis en reverencia.
  • Como a un natural de vosotros tendréis al extranjero que more entre vosotros, y lo amarás como a ti mismo; porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto.
  • Balanzas justas, pesas justas y medidas justas tendréis.
  • Esto es lo que NO haremos.
  • NO os volveréis a los ídolos.
  • NO haréis para vosotros dioses de fundición.
  • Cuando siegues la mies de tu tierra, NO segarás hasta el último rincón de ella, ni espigarás tu tierra segada. Y no rebuscarás tu viña, ni recogerás el fruto caído de tu viña; para el pobre y para el extranjero lo dejarás.
  • NO hurtaréis.
  • NO engañaréis ni mentiréis el uno al otro.
  • NO juraréis falsamente por mi nombre, profanando así el nombre de tu Dios.
  • NO oprimirás a tu prójimo, ni le robarás.
  • NO retendrás el salario del jornalero en tu casa hasta la mañana.
  • NO maldecirás al sordo, y delante del ciego NO pondrás tropiezo.
  • NO harás injusticia en el juicio, ni favoreciendo al pobre ni complaciendo al grande.
  • NO andarás chismeando entre tu pueblo.
  • NO atentarás contra la vida de tu prójimo.
  • NO aborrecerás a tu hermano en tu corazón.
  • NO participarás del pecado de tu hermano.
  • NO te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo.
  • NO harás ayuntar tu ganado con animales de otra especie.
  • Tu campo NO sembrarás con mezcla de semillas.
  • NO te pondrás vestidos con mezcla de hilos.
  • NO comerás el fruto de tu tierra los primeros tres años.
  • NO comeréis cosa alguna con sangre.
  • NO seréis agoreros, ni adivinos.
  • NO haréis tonsura en vuestras cabezas.
  • NO dañaréis la punta de vuestra barba.
  • NO haréis rasguños en vuestro cuerpo por un muerto,
  • NO imprimiréis en vosotros señal alguna.
  • NO contaminarás a tu hija haciéndola fornicar, para que NO se prostituya la tierra y se llene de maldad.
  • NO os volváis a los encantadores ni a los adivinos; NO los consultéis, contaminándoos con ellos.
  • NO oprimirás al extranjero que more con vosotros en vuestra tierra.
  • NO hagáis injusticia en juicio, en medida de tierra, en peso ni en otra medida.
  • El proceso de crecimiento espiritual y la posibilidad de fructificar y enseñar en el cuerpo de Cristo.

Consideremos estos mandamientos en su significado inconmovible: Considerarás incircunciso el fruto de tu tierra los primeros tres años. Al cuarto año, consagrarás en alabanza TODO el fruto de la tierra. El quinto año comeréis el fruto de la tierra, PARA QUE OS HAGA CRECER SU FRUTO. Delante de las canas te levantarás, y honrarás el rostro del anciano. Entendamos esto a la luz de la progresión natural y necesaria del crecimiento espiritual. Tres años debemos considerar como incircunciso el fruto, al cuarto año dedicarlos en alabanza y al quinto año es que se puede comer. Observamos en la Palabra que Jesús, nuestro Señor estuvo tres años enseñando a los discípulos y que al cuarto año fue cuando evidenciaron un crecimiento extraordinario y pudieron dar fruto. Seamos temerosos de Dios y respetuosos de éstas leyes para cuidar la edificación del cuerpo de Cristo y la iglesia del Señor. Esperemos el crecimiento de los discípulos y no demos a los neófitos la responsabilidad de enseñar, ser maestro o líder.

2 Crónicas 2:7. «Envíame, pues, ahora un hombre hábil que sepa trabajar en oro, en plata, en bronce, en hierro, en púrpura, en grana y en azul, y que sepa esculpir con los maestros que están conmigo en Judá y en Jerusalén, los cuales dispuso mi padre.»  

2 Pedro 3:16-17. «Casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición. Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza.»

2 Timoteo 4:3-4. «Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.»

Santiago 3:1-2.»Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación. Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo.» 

1 Timoteo 3:5-7. «(pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?); no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo.»  

Levítico 20

  1. Consideremos la relación que hay entre ofrecer nuestros hijos a los demonios y no enseñarles a guardar la Palabra del Señor. Meditemos en nuestros caminos.
  • Observemos lo que hará el Señor si somos negligentes en nuestro deber de confrontar el pecado.

Verso 5. “Entonces yo pondré mi rostro contra aquel varón y contra su familia, y le cortaré de entre su pueblo, con todos los que fornicaron en pos de él prostituyéndose con Moloc.» 

  • Santifíquense, sean santos, porque yo Jehová soy su Dios.

Guarden mis estatutos, y pónganlos por obra. Yo Jehová los santifico. Verso 8. Guarden, todos mis estatutos y todas mis ordenanzas, y pónganlos por obra, no sea que los vomite la tierra en la cual yo los introduzco para que habiten en ella. Me serán santos, porque yo Jehová soy santo, y los he apartado de los pueblos para que sean míos. Verso 26. NO anden en las prácticas de las naciones que yo echaré de delante de ustedes; porque ellos hicieron todas estas cosas, y los tuve en abominación. Verso 23. NO se contaminen. Hagan diferencia entre lo santo y lo profano. Sepan discernir entre lo inmundo y lo limpio.

Oremos

Señor ayúdanos a discernir entre lo santo y lo profano para que seamos santos como tú eres santo.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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