deuteronomio 25-27

Día 65. Libro 5.

Deuteronomio 25

  1. Los azotes.

Revisemos el tema en el Nuevo Testamento: Jesús, nuestro Señor y maestro, fue azotado: Mateo 27:26. “Entonces les soltó a Barrabás; y habiendo azotado a Jesús, le entregó para ser crucificado.”

Los apóstoles fueron azotados por causa del testimonio de Cristo: Hechos 5:40. “Y convinieron con él; y llamando a los apóstoles, después de azotarlos, les intimaron que no hablasen en el nombre de Jesús, y los pusieron en libertad.”

Pablo y Silas recibieron muchos azotes, por causa del testimonio de Cristo: Hechos 16:2. “Después de haberles azotado mucho, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardase con seguridad.”

Por causa del testimonio de Cristo, seremos entregados para ser azotados: Mateo 10:17-18. “Y guardaos de los hombres, porque os entregarán a los concilios, y en sus sinagogas os azotarán; y aun ante gobernadores y reyes seréis llevados por causa de mí, para testimonio a ellos y a los gentiles.”

El mayordomo infiel e imprudente, que no haga conforme a la Palabra, recibirá muchos azotes. Lucas 12:47-48. “Aquel siervo que conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes. Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá.”

Finalmente meditemos en nuestro llamado a padecer: 1 Pedro 2:19-25. “Porque esto merece aprobación, si alguno a causa de la conciencia delante de Dios, sufre molestias padeciendo injustamente. Pues ¿qué gloria es, si pecando sois abofeteados, y lo soportáis? Mas si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios. Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca; quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente; quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados. Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas.”

Deuteronomio 26

  1. Al entrar a la Tierra Prometida.

Debemos tomar de las primicias de todos los frutos que sacamos de la Palabra y compartirlos, en el lugar que Jehová nuestro Dios ha escogido para hacer habitar allí su nombre: El cuerpo de Cristo. Observemos que se hace mención especial de dar de esos frutos al levita, al extranjero, al huérfano y a la viuda.

  • Nuestro testimonio.

Hemos sido libertados de la esclavitud del pecado. Jehová oyó nuestra voz, y vio nuestra aflicción, nuestro trabajo y nuestra opresión. Jehová nos sacó de Egipto con mano fuerte, con brazo extendido, con grande espanto, y con señales y con milagros; y nos trajo a este lugar, y nos dio esta tierra, tierra que fluye leche y miel. Aleluya! ¡Bendito sea su nombre!

  • Te alegrarás.

Observemos que esa alegría es por todo el bien que Jehová tu Dios te haya dado a ti y a tu casa.

  • Declaraciones bíblicas:

Este día el Señor tu Dios te manda que cumplas estos estatutos y decretos. Ten cuidado de ponerlos por obra con todo tu corazón y con toda tu alma. Este día declaras solemnemente que el Señor es tu Dios, que andarás en sus caminos y cumplirás sus estatutos, mandamientos y decretos, y que obedecerás su voz. El Señor declara que tú eres su pueblo, su posesión exclusiva, tal y como te lo ha prometido.

Versos 16-19. “Cumple todos sus mandamientos; y exáltalo sobre todas las naciones que él ha creado, para que seas un pueblo santo al Señor tu Dios, digno de alabanza, renombre y gloria, como él lo ha dicho.”

Deuteronomio 27

  1. La piedra viva.

1 Pedro 2:4-5.  “Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, más para Dios escogida y preciosa, vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.”

Estamos llamados a ser las piedras donde el Señor puede llegar a escribir todas las Palabras de su ley.

  • Guarda silencio y escucha.

Hoy has venido a ser pueblo de Jehová tu Dios. Oirás, pues, la voz de Jehová tu Dios, y cumplirás sus mandamientos y sus estatutos, que yo te ordeno hoy.

  • Maldiciones especificas por desobedecer la Palabra.

Y hablarán los levitas, y dirán a todo varón de Israel en alta voz.

Al hombre que hiciere escultura o imagen de fundición, abominación a Jehová, obra de mano de artífice, y la pusiere en oculto.

Al que deshonrare a su padre o a su madre.

Al que redujere el límite de su prójimo.

Al que hiciere errar al ciego en el camino.

Al que pervirtiere el derecho del extranjero, del huérfano y de la viuda.

Al que se acostare con la mujer de su padre, por cuanto descubrió el regazo de su padre.

Al que se ayuntare con cualquier bestia.

Al que se acostare con su hermana, hija de su padre, o hija de su madre.

Al que se acostare con su suegra.

Al que hiriere a su prójimo ocultamente.

Al que recibiere soborno para quitar la vida al inocente.

Al que no confirmare las palabras de esta ley para hacerlas. Y dirá todo el pueblo: Amén.

  • Cristo nos redimió de la maldición de la Ley.

Lo cual no nos exime de obedecer la Palabra.

Gálatas 3:10-14. «Porque todos los que son de las obras de la Ley están bajo maldición, pues escrito está: «MALDITO TODO EL QUE NO PERMANECE EN TODAS LAS COSAS ESCRITAS EN EL LIBRO DE LA LEY, PARA HACERLAS. Y que nadie es justificado ante Dios por la Ley es evidente, porque «EL JUSTO VIVIRA POR LA FE.» Sin embargo, la Ley no se basa en la fe. Al contrario, «EL QUE LAS HACE, VIVIRA POR ELLAS.» Cristo nos redimió de la maldición de la Ley, habiéndose hecho maldición por nosotros, porque escrito está: «MALDITO TODO EL QUE CUELGA DE UN MADERO,» a fin de que en Cristo Jesús la bendición de Abraham viniera a los Gentiles, para que recibiéramos la promesa del Espíritu mediante la fe.”

Oremos

Señor dígnate asomarte desde el cielo, desde tu santa mansión, y bendice a tu pueblo. Bendice la tierra que nos has dado, tierra que fluye leche y miel, tal y como se lo juraste a nuestros padres. Clamamos a ti, Jehová, gracias por oír nuestra voz, y ver nuestra aflicción, nuestro trabajo y nuestra opresión. Gracias por sacarnos de Egipto con mano fuerte, con brazo extendido, con grande espanto, y con señales y con milagros.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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deuteronomio 22-24

Día 64. Libro 5.

Deuteronomio 22

  1. No le negaras tu ayuda a tu hermano.

1 Pedro 1:22. «Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro.»

  • Así quitarás el mal en medio de ti, y todo Israel oirá, y temerá.

Observemos qué ésta frase se repite a lo largo del capítulo. Precisemos los pecados de los casos a los que se refiere:

Los falsos profetas. Deuteronomio 13:5.

Los que hacen mal ante los ojos de Jehová tu Dios traspasando su pacto, y sirviendo a dioses ajenos. Deuteronomio 17:2-3.

Los hijos contumaces y rebeldes, que no obedecen a la voz de su padre ni a la voz de su madre, habiéndole ellos castigado. Deuteronomio 21:18.

Los fornicarios y adúlteros que pertenecen al cuerpo de Cristo. Versos 21-22.

  • ¿Cuáles son las medidas profilácticas de nuestras congregaciones para erradicar bíblicamente el pecado de aquellos que hacen vileza en la casa de Dios?

Revisemos también estos dos casos:

El caso de Ananías y Zafira, quienes dejaron que Satanás llenara su corazón para mentir al Espíritu Santo, y el Señor les quitó la vida delante de todos. Ver Hechos 5:3.

Los blasfemos que naufragan desechando la fe y no se mantienen en la buena conciencia, de los cuales son Himeneo y Alejandro, a quienes Pablo entregó a Satanás para que aprendan a no blasfemar.

Consideremos lo que el Señor dice:

1 Corintios 5:3-5 y 9-13. “Ciertamente yo, como ausente en cuerpo, pero presente en espíritu, ya como presente he juzgado al que tal cosa ha hecho. En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesucristo, el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús. (…) Os he escrito por carta, que no os juntéis con los fornicarios; no absolutamente con los fornicarios de este mundo, o con los avaros, o con los ladrones, o con los idólatras; pues en tal caso os sería necesario salir del mundo. Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis. Porque ¿qué razón tendría yo para juzgar a los que están fuera? ¿No juzgáis vosotros a los que están dentro? Porque a los que están fuera, Dios juzgará. Quitad, pues, a ese perverso de entre vosotros.”

Nunca olvidemos que el Señor es Santo y como su cuerpo, estamos llamados a preservar la pureza de la santidad. Apocalipsis 3:19. “Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.”

Deuteronomio 23

  1. El agua en la cual nos limpiamos de inmundicias.

Te guardarás de toda cosa mala. Si hubiere en medio de ti alguno que no fuere limpio, por razón de alguna impureza acontecida de noche, se lavará con agua.

Efesios 5:25-27.  «… como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.»

Sin embargo, observemos atentamente cual es el reclamo del Señor a su Pueblo:

Jeremías 2:11-13. «¿Acaso alguna nación ha cambiado sus dioses, aunque ellos no son dioses? Sin embargo, mi pueblo ha trocado su gloria por lo que no aprovecha. Espantaos, cielos, sobre esto, y horrorizaos; desolaos en gran manera, dijo Jehová. Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua.»

  1. Los NO del Señor.

NO entrará en la congregación de Jehová el que tenga magullados los testículos, o amputado su miembro viril.

NO entrará bastardo en la congregación de Jehová.

NO entrará amonita ni moabita en la congregación de Jehová. NO procurarás la paz de ellos ni su bien en todos los días para siempre.

NO aborrecerás al edomita.

NO aborrecerás al egipcio.

NO entregarás a su señor el siervo que se huyere a ti de su amo.

NO haya ramera de entre las hijas de Israel.

NO haya sodomita de entre los hijos de Israel.

NO traerás la paga de una ramera ni el precio de un perro a la casa de Jehová tu Dios.

NO exigirás de tu hermano interés de dinero, ni interés de comestibles, ni de cosa alguna de que se suele exigir interés.

NO tardes en pagar tus votos.

NO pondrás en tu cesto el fruto de la viña de tu prójimo.

NO aplicarás hoz a la mies de tu prójimo.

Deuteronomio 24

  1. Quitarás el mal de en medio de ti.

Los SI y los NO de Dios para nosotros:

NO pervertirás la tierra que Jehová tú Dios te da.

NO saldrá a la guerra el recién casado. Ni en ninguna cosa se le ocupará; libre estará en su casa por un año, para alegrar a la mujer que tomó.

NO tomarás en prenda la muela del molino, ni la de abajo ni la de arriba; porque sería tomar en prenda la vida del hombre.

Ten cuidado de observar diligentemente y hacer según todo lo que os enseñaren los sacerdotes levitas; según yo les he mandado, así cuidaréis de hacer.

Acuérdate de lo que hizo Jehová tu Dios a María en el camino, después que salisteis de Egipto.

NO entrarás en la casa de tu prójimo para tomarle prenda.

NO retendrás las prendas que pidas prestadas a tu prójimo. Sin falta la devolverás.

NO oprimirás al jornalero pobre y menesteroso, ya sea de tus hermanos o de los extranjeros que habitan en tu tierra dentro de tus ciudades. Le pagarás su jornal, y no se pondrá el sol sin dárselo.

Los padres no morirán por los hijos, ni los hijos por los padres; cada uno morirá por su pecado.

No torcerás el derecho del extranjero ni del huérfano.

NO tomarás en prenda la ropa de la viuda.

Cuando siegues tu mies en tu campo, y olvides alguna gavilla en el campo, no volverás para recogerla; será para el extranjero, para el huérfano y para la viuda.

Cuando sacudas tus olivos, no recogerás las ramas que hayas dejado tras de ti; serán para el extranjero, para el huérfano y para la viuda.

Cuando vendimies tu viña, no rebuscarás tras de ti; será para el extranjero, para el huérfano y para la viuda.

Acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto.

Oremos

Padre, haznos hijos obedientes.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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Deuteronomio 18-21

Día 63. Libro 5.

Deuteronomio 18

  1. Cuando entres a la tierra que Jehová tu Dios te da.

NO aprenderás a hacer según las abominaciones de aquellas naciones. Porque estas naciones que vas a heredar, a agoreros y a adivinos oyen; más a ti no te ha permitido esto Jehová tu Dios. Versos 9, 14.

  • ¿Cómo conoceremos la palabra que Jehová no ha hablado?

Verso 22. “Si el profeta hablare en nombre de Jehová, y no se cumpliere lo que dijo, ni aconteciere, es palabra que Jehová no ha hablado; con presunción la habló el tal profeta; no tengas temor de él.”

Deuteronomio 19

  1. El ensanchará tu territorio.

Si amas al Señor, guardas los mandamientos, los obedeces y andas en sus caminos.

Versos 8-9. “Y si Jehová tu Dios ensanchare tu territorio, como lo juró a tus padres, y te diere toda la tierra que prometió dar a tus padres, siempre y cuando guardares todos estos mandamientos que yo te prescribo hoy, para ponerlos por obra; que ames a Jehová tu Dios y andes en sus caminos todos los días; entonces añadirás tres ciudades más a estas tres.”

  • La ley del ojo por ojo. Su objetivo.

Se aplicaría a aquel, que mintiendo, testifique falsamente en contra de su hermano. El objetivo de esta ley era lograr temor de Dios entre la congregación. Ver los versos 18-21.

  • Observemos las medidas bíblicas para corregir el pecado:

El pecado se corrige desde «temprano», es decir, desde el principio. Proverbios 13:24. «El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; Mas el que lo ama, desde temprano lo corrige.»  

Ingredientes imprescindibles para corregir el pecado: Basados en la Palabra, la misericordia, el perdón y el temor de Jehová. Proverbios 16:6. «Con misericordia y verdad se corrige el pecado, Y con el temor de Jehová los hombres se apartan del mal.”

La respuesta que damos al ser exhortados y corregidos: Nuestra conducta demuestra cuál es la madurez de nuestro carácter. ¿Respondemos con humildad cristiana, nos arrepentimos y mostramos sabiduría? O por el contrario, ¿Difamamos, manchamos y aborrecemos al que nos reprende? Entonces nuestro carácter es de impío y escarnecedor. Proverbios 9:7-8. «El que corrige al escarnecedor, se acarrea afrenta; El que reprende al impío, se atrae mancha. No reprendas al escarnecedor, para que no te aborrezca; Corrige al sabio, y te amará».  

Observemos que: Descanso y alegría tendrán las familias y las iglesias que corrigen el pecado. Proverbios 29:17. «Corrige a tu hijo, y te dará descanso, Y dará alegría a tu alma.»  

Se necesitan palabras y también acciones para corregir: Proverbios 29:19. «El siervo no se corrige con palabras; Porque entiende, mas no hace caso.» 

Revisemos los pasos necesarios y bíblicos para exhortar y corregir el pecado:  Están en Mateo 18:15-17. «Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano.»  

  • El Señor corrige. El caso de Ananías y Safira es un ejemplo.

Ellos quisieron mentir al Espíritu Santo. Ver Hechos 5:1-11. Dice en el 11, «Y vino gran temor sobre toda la iglesia, y sobre todos los que oyeron estas cosas.»

Consideremos también estos textos: Tito 3:11. «Al hombre que cause divisiones, después de una y otra amonestación deséchalo, sabiendo que el tal se ha pervertido, y peca y está condenado por su propio juicio.»

1 Corintios 5:11-13. «Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis. Porque ¿qué razón tendría yo para juzgar a los que están fuera? ¿No juzgáis vosotros a los que están dentro? Porque a los que están fuera, Dios juzgará. Quitad, pues, a ese perverso de entre vosotros.»

Deuteronomio 20

  1. Nuestros verdaderos enemigos.

En la tierra prometida son todas aquellas cosas que existen en nosotros y que nos conducen al pecado, afectando nuestra nueva vida en Cristo e impidiendo nuestro crecimiento espiritual en el reino de los cielos. Observemos en este capítulo todo lo que se nos enseña al respecto:

Luchar contra el pecado que habita en nosotros es una batalla necesaria.

Necesitamos valor para reconocer a nuestros enemigos internos y exterminarlos.

Si somos medrosos y pusilánimes no podemos ganar la guerra contra nuestro propio pecado.

Sólo los valientes arrebatan el reino de los cielos.

Todo aquel que tenga otras prioridades y no pueda enfrentar esta batalla puede contaminar y apocar el corazón de los que están luchando.

El Señor dice que consideres lo que te impida ser discípulo y renuncies a eso, porque si no, no puedes entrar a la guerra. Ver Lucas 14:25-33 y 9:23-27.

Él nos dará la victoria. Verso 4. «Porque Jehová vuestro Dios va con vosotros, para pelear por vosotros contra vuestros enemigos, para salvaros.»

  • Los árboles que no llevan fruto.

Al tomar posesión de la Tierra Prometida necesitas destruir y talar los árboles que no llevan fruto.  Evaluemos todas aquellas cosas en nuestra vida que pueden afectar nuestro crecimiento y si son o no, conforme a la Palabra: Si dan fruto, podemos conservarlas. Si no edifican, hay que destruirlas y talarlas.

Deuteronomio 21

  1. Así quitarás el mal de en medio de ti.

Y todo Israel oirá, y temerá. Si alguno hubiere cometido algún crimen digno de muerte, lo harás morir, y lo colgarás en un madero.

  • Nuestro amado Cristo, fue colgado en lugar nuestro.

Gálatas 3:13. «Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero).»

Isaías 53:3-5.  «Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.»

Oremos

Señor, perdona nuestro pecado. Limpianos más y más de nuestra maldad.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

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deuteronomio 14-17

Día 62. Libro 5.

Deuteronomio 14

  1. Eres pueblo santo a Jehová tu Dios.

Jehová te ha escogido para que le seas un pueblo único de entre todos los pueblos que están sobre la tierra.

  • Nada abominable comerás.

En un sentido inconmovible, se refiere a argumentos que entran o salen de nuestra mente y nuestro corazón. Recordemos lo que Jesús enseñó:

Mateo 15:18-20. «Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre. Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero el comer con las manos sin lavar no contamina al hombre.»

Deuteronomio 15

  1. Para que no haya mendigos entre nosotros.

Del extranjero demandarás el reintegro; pero lo que tu hermano tuviere tuyo, lo perdonará tu mano.

  • No endurecerás tu corazón, ni cerrarás tu mano contra tu hermano pobre.

Abrirás a él tu mano liberalmente, y en efecto le prestarás lo que necesite. Sin falta le darás, y no serás de mezquino corazón cuando le des.

  • Jehová te bendecirá con abundancia en la tierra.

Si escuchares fielmente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y cumplir todos estos mandamientos.

Deuteronomio 16

  1. Panes sin levadura.

¿Qué significado inconmovible, eterno y verdadero tiene esto?

Primero: Considerando que el pan de vida es Cristo, comer pan sin levadura, sería entender que sólo a Cristo le debemos nuestra salvación y no necesitamos añadirle nada.

Segundo: Un pan sin levadura es un pan sin ningún tipo de añadidura, entonces comer panes sin levadura es leer en la Palabra pura y sin mácula, sin añadiduras. Sin voz de hombre y sin interpretaciones personales, sólo lo que dice el Señor.

Tercero: Recordemos que el Señor advirtió a sus discípulos que se cuidaran de la levadura de los fariseos y de Herodes, que se caracterizaban por su hipocresía, falsa apariencia de piedad, avaricia, soberbia y maldad.  Entonces comer pan sin levadura es vivir una vida sin hipocresía, falsa apariencia de piedad, avaricia, soberbia y maldad. También es necesario reflexionar en aquellas enseñanzas y preceptos muy de moda, talleres y vivenciales, donde se acostumbra a INFLAR la autoestima como un método para motivar, impulsar y dar crecimiento. En realidad el Señor nos hace crecer con su Palabra, nunca nos infla, sino nos exhorta y nos corrige. De allí, que debemos desechar esos métodos de filosofías, huecas sutilezas y tradiciones de hombres, así como falsas profecías, decretos y declaraciones agoreras. Solo apegarnos a la Palabra pura y sin mácula.

Romanos 12:3. «Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.»  

Cuarto: Celebremos entonces nuestra Pascua: celebremos a Cristo y su Palabra.1 Corintios 5:6-8.  «No es buena vuestra jactancia. ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa? Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros. Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad.” Versos 16-17. «Tres veces cada año aparecerá todo varón tuyo delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere: en la fiesta solemne de los panes sin levadura, y en la fiesta solemne de las semanas, y en la fiesta solemne de los tabernáculos. Y ninguno se presentará delante de Jehová con las manos vacías; cada uno con la ofrenda de su mano, conforme a la bendición que Jehová tu Dios te hubiere dado.»

  • Tres NO.

NO tuerzas el derecho, NO hagas acepción de personas, y NO tomes soborno. Verso 20. «La justicia, la justicia seguirás, para que vivas y heredes la tierra que Jehová tu Dios te da.»

  • Un cuarto NO.

«No plantarás ningún árbol para Asera». ¿Qué hizo el pueblo de Dios con este mandamiento?

Jueces 3:7. «Hicieron, pues, los hijos de Israel lo malo ante los ojos de Jehová, y olvidaron a Jehová su Dios, y sirvieron a los baales y a las imágenes de Asera.»  

1 Reyes 14:23. «Porque ellos también se edificaron lugares altos, estatuas, e imágenes de Asera, en todo collado alto y debajo de todo árbol frondoso.» 

Deuteronomio 17

  1. Escribirás para ti en un libro una copia de esta ley.

Leerás en él todos los días de tu vida, para que aprendas a temer a Jehová tu Dios, para guardar todas las palabras de esta ley y estos estatutos, para ponerlos por obra, para que no se eleve tu corazón sobre tus hermanos, para que no te apartes del mandamiento a diestra ni a siniestra, y para que prolongues tus días en su reino, tú y tus hijos.

Oremos

Padre te pedimos que nos transformes y nos renueves, para que seamos obedientes y llegue ese día donde nos reunamos, sólo para celebrar por siete días nuestra Pascua. Una fiesta para leer tu Palabra y alegrarnos verdadera y sinceramente por Cristo El Salvador, nuestro Cordero inmolado.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

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Deuteronomio 11-13

Día 61. Libro 5.

Deuteronomio 11

  1. Lleva estas palabras mías en tu corazón y en tu alma.
  2. Guarda todos los mandamientos, ordenanzas, estatutos, decretos y mandamientos, todos los días. Para que seas fortalecido y entres a tomar posesión de la tierra prometida.
  3. Obedece cuidadosamente sus mandamientos, amando a Jehová nuestro Dios, y sirviéndole con todo tu corazón y con toda tu alma.
  4. Guarda tu corazón para que no se infatúe, y no te apartes y sirvas a dioses ajenos, para que no te inclinemos a ellos.
  5. Pon la palabras en tu corazón y en tu alma, y átalas como señal en tu mano, y como frontales en tus ojos. Escríbelas en los postes de tu casa, y en tus puertas.
  6. Enseña a tus hijos su Palabra, hablando de ellas en todo momento.
  7. Habla la Palabra cuando te encuentres descansando en tu casa, cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes.
  8. Para que en la tierra que el Señor juró dar a tus padres sean los días de ustedes, y los de sus hijos, tan numerosos como los días de los cielos sobre la tierra.
  • YO Jehová, la

pongo hoy delante de ti la bendición, si oyes los mandamientos de Jehová, y la maldición, si no oyes los mandamientos de Jehová tu Dios, y te apartas del camino, para ir en pos de dioses ajenos que no has conocido. Versos 26-28.

Deuteronomio 12

  1. El lugar que nuestro Dios ha escogido para poner allí su nombre.

Colosenses 1:15-19.  “Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud.”

  • Cuida la Palabra.

Ten cuidado de hacer todo lo que yo te mando que hagas. No le añadas nada, ni le quites. No harás como todo lo que hacemos nosotros aquí ahora, cada uno lo que bien le parece.  

1 Timoteo 4:16. “Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren.”

Deuteronomio 13

  1. Los falsos profetas.

Verso 3. “NO darás oído a las palabras de tal profeta, ni al tal soñador de sueños. Porque Jehová vuestro Dios os está probando, para saber si amáis a Jehová vuestro Dios con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma.”

  • La progresión en el pecado de ir tras dioses ajenos.

Primero: Dejar de oír la Palabra. Segundo: Dejar de obedecer la Palabra. Tercero: Prestar nuestros oídos para escuchar enseñanzas que están fuera de la Palabra.

  • La verdadera idolatría.

Observemos cómo se menciona en estos versos ambas cosas, dejar la Palabra y caer en idolatría:

2 Crónicas 7:19. «Mas si vosotros os volviereis, y dejareis mis estatutos y mandamientos que he puesto delante de vosotros, y fuereis y sirviereis a dioses ajenos, y los adorareis.»

Deuteronomio 11:28. «Y la maldición, si no oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, y os apartareis del camino que yo os ordeno hoy, para ir en pos de dioses ajenos que no habéis conocido.»

Ciertamente debemos notar las advertencias que nos da la Palabra y no cerrar nuestros oídos.

  • ¿Cuál es el antídoto contra la idolatría y todas las posibles maldiciones o consecuencias del pecado?

Verso 4. «En pos de Jehová vuestro Dios andaréis; a él temeréis, guardaréis sus mandamientos y escucharéis su voz, a él serviréis, y a él seguiréis.»

Versos 17-18. “(…) para que Jehová se aparte del ardor de su ira, y tenga de ti misericordia, y tenga compasión de ti, y te multiplique, como lo juró a tus padres, cuando obedecieres a la voz de Jehová tu Dios, guardando todos sus mandamientos que yo te mando hoy, para hacer lo recto ante los ojos de Jehová tu Dios.”

Oremos

Padre enséñanos a atesorar tu Palabra.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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Deuteronomio 8-10

Día 61. Libro 5.

Deuteronomio 8

  1. Lo que SÍ debemos hacer.

Verso 1: Cuidar de poner por obra todos los mandamientos.

Verso 2: Acordarnos de todo el camino por donde nos ha traído Jehová nuestro Dios.

Verso 5: Reconocer en nuestro corazón, que como castiga el hombre a su hijo, así Jehová nuestro Dios nos castiga.

Verso 6: Guardar los mandamientos de Jehová nuestro Dios, andando en sus caminos, y temiéndole y cuidarnos de no olvidarnos de Jehová nuestro Dios, para cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos que Él nos ordena hoy.

Verso 11: Acordarnos de Jehová nuestro Dios.

Verso 18: Teme a Jehová tu Dios.

  • El Señor nos ha sustentado con la Palabra, comida que no conocíamos.

Verso 3. «El Señor te afligió, y te hizo sentir hambre, pero te sustentó con maná, comida que ni tú ni tus padres habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vive el hombre, sino que vive de todo lo que sale de la boca del Señor.»

  • ¿Qué pasará si nuestro corazón se llena de orgullo?

Versos 17-20. «No vayas a decir en tu corazón: “Mi poder y la fuerza de mi brazo me han hecho ganar estas riquezas.” Más bien, acuérdate del Señor tu Dios, porque él es quien te da el poder de ganar esas riquezas, a fin de confirmar el pacto que hizo con tus padres, como en este día. Pero si llegan a olvidarse del Señor su Dios y se van tras dioses ajenos, y les sirven y se inclinan ante ellos, yo les hago saber hoy que de cierto perecerán. Por no atender a la voz del Señor su Dios, perecerán como las naciones que el Señor va a destruir delante de ustedes.»

  • Cuídate, guárdate, toma previsiones.

Para no olvidarte de Jehová tu Dios. Para cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te ordeno hoy.

  • Reconoce, date cuenta, entiende, no te olvides.

En tu corazón, que como castiga el hombre a su hijo, así Jehová tu Dios te castiga. Meditemos en esto y temamos al Señor.

Deuteronomio 9

  1. Lo que debemos hacer:

Oye. (Verso 1). Entiende. (Verso 3). No pienses: «Por mi justicia me ha traído Jehová a poseer esta tierra; pues por la impiedad de estas naciones Jehová las arroja de delante de ti.» (9:4).

  • Rebeldes han sido ustedes a Jehová desde el día que yo os conozco.

Esta es la reprensión y el reclamo del Señor: Ustedes no entienden, ni oyen los mandamientos, son duros de cerviz y son rebeldes.

Verso 23. “Y cuando Jehová os envió desde Cades-barnea, diciendo: Subid y poseed la tierra que yo os he dado, también fuisteis rebeldes al mandato de Jehová vuestro Dios, y no le creísteis, ni obedecisteis a su voz.”

Jeremías 7:24. «Y no oyeron ni inclinaron su oído; antes caminaron en sus propios consejos, en la dureza de su corazón malvado, y fueron hacia atrás y no hacia adelante.»

Ezequiel 2:3-5. «Y me dijo: Hijo de hombre, yo te envío a los hijos de Israel, a gentes rebeldes que se rebelaron contra mí; ellos y sus padres se han rebelado contra mí hasta este mismo día. Yo, pues, te envío a hijos de duro rostro y de empedernido corazón; y les dirás: Así ha dicho Jehová el Señor. Acaso ellos escuchen; pero si no escucharen, porque son una casa rebelde, siempre conocerán que hubo profeta entre ellos.»

Marcos 16:14. «Finalmente se apareció a los once mismos, estando ellos sentados a la mesa, y les reprochó su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que le habían visto resucitado.»

Romanos 2:5. «Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios.»

Efesios 4:18. «Teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón.»

  • Cuarenta días y cuarenta noches.

Cuarenta días y cuarenta noches estuvo postrado Moisés, porque Jehová dijo que los había de destruir.  Cuarenta días y cuarenta noches estuvo ayunando Cristo. Para clamar por nosotros y lograr que entráramos a la tierra prometida.

  • Atendamos a la exhortación de nuestro Señor.

Clamemos por su misericordia y hagamos frutos dignos de arrepentimiento.

Deuteronomio 10

  1. Observemos la belleza de las figuras y alabemos al Señor.

Las tablas de piedra escritas de la mano de Dios son figura de Cristo. Las tablas fueron rotas y Dios las volvió a escribir, así como Cristo fue crucificado y Dios lo volvió a levantar de los muertos. Las tablas contenían los Diez Mandamientos, así como Cristo es el Verbo de Dios y también son figura de nosotros.

2 Corintios 3:3. “Siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón.”

  • ¿Qué pide Jehová de ti?

Que lo temas, que lo sigas y andes en todos sus caminos, que lo ames, que lo sirvas sólo a Él, con todo el corazón y con toda el alma, que guardes sus mandamientos, que circuncides el prepucio de tu corazón, que no endurezcas más tu cerviz y que ames al extranjero.

  • Jehová nuestro Dios es Dios de dioses y Señor de señores.

Dios grande, poderoso y temible, que no hace acepción de personas, ni toma cohecho. Él es el objeto de nuestra alabanza, y él es nuestro Dios. Él ha hecho con nosotros estas cosas grandes y terribles que nuestros ojos han visto.

Oremos

Padre te suplicamos que nos des entendimiento.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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Deuteronomio 5-7

Día 60. Libro 5.

Deuteronomio 5

  1. El anhelo del Señor.

Verso 29. «¡Quién diera que tuviesen tal corazón, que me temiesen y guardasen todos los días todos mis mandamientos, para que a ellos y a sus hijos les fuese bien para siempre!»

  • Tengamos presente que el pueblo de Dios no quiso aceptar el gran privilegio que se les puso por delante.

Verso 5. “…vosotros tuvisteis temor del fuego, y no subisteis al monte.” En lugar de aceptar este gran privilegio, tuvieron temor y dijeron a Moisés: sube tú y ven y cuéntanos.¿Hacemos nosotros lo mismo? En lugar de escudriñar la Palabra y recibir revelación directamente de la palabra de Jehová, nosotros preferimos que otro nos cuente.

  • Todavía el Señor nos dice: “Tu quédate conmigo.”

Verso 31. «Y tú quédate aquí conmigo, y te diré todos los mandamientos y estatutos y decretos que les enseñarás, a fin de que los pongan ahora por obra en la tierra que yo les doy por posesión.»

  • Obediencia.

Mirad, pues, que hagáis como Jehová vuestro Dios os ha mandado; no os apartéis a diestra ni a siniestra.

Versos 32-33. “Andad en todo el camino que Jehová vuestro Dios os ha mandado, para que viváis y os vaya bien, y tengáis largos días en la tierra que habéis de poseer.”

Deuteronomio 6

  1. Oye la Palabra pueblo de Dios.

Para que te vaya bien y conserves la vida. Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Estas palabras que yo te mando hoy estarán sobre tu corazón, las repetirás a tus hijos, hablarás la Palabra estando en tu casa, andando por el camino, al acostarte, hablarás la Palabra cuando te levantes. Atarás la Palabra como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos. Escribe la Palabra en los postes de tu casa, y en tus puertas. Guarda cuidadosamente la Palabra, cumple la Palabra, cuídate de no olvidarte de Jehová, que te sacó de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. A Jehová tu Dios temerás, sólo al Señor servirás, y por su nombre jurarás. Dios es Dios celoso, no tentarás al Señor tu Dios, no andarás en pos de dioses ajenos.

  • ¿Cuándo tendremos justicia?

La justicia es la obediencia a la Palabra del Señor. Verso 25. «Y tendremos justicia cuando cuidemos de poner por obra todos estos mandamientos delante de Jehová nuestro Dios, como él nos ha mandado.»

Deuteronomio 7

  1. La Palabra Del Señor:

Debemos OÍRLA, CONOCERLA y GUARDARLA. Versos 11-13. «Guarda, por tanto, los mandamientos, estatutos y decretos que yo te mando hoy que cumplas. Y por haber oído estos decretos y haberlos guardado y puesto por obra, Jehová tu Dios guardará contigo el pacto y la misericordia que juró a tus padres.  Y te amará, te bendecirá y te multiplicará, y bendecirá el fruto de tu vientre y el fruto de tu tierra, tu grano, tu mosto, tu aceite, la cría de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas, en la tierra que juró a tus padres que te daría.»

  • Los moradores de la tierra prometida.

Pueden ser todas aquellas cosas que habitan en nosotros y que debemos echar fuera de nuestra vida. Nunca debemos ignorarlas ni darle más cabida en nosotros. No debemos hacer alianzas con nuestro pecado. Las obras de las tinieblas, las obras de la carne, y todas las obras muertas y movibles. Tampoco nos está permitido dar valor y conservar aquellos argumentos o pecados que habitan en nosotros. Reflexionemos en esto.

  • ¿Qué debo echar fuera de mi vida?

El cuerpo pecaminoso carnal: Colosenses 2:11. «En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo.”

Todas las obras de la carne, las concupiscencias e inmundicias: 2 Pedro 2:10. «y mayormente a aquellos que, siguiendo la carne, andan en concupiscencia e inmundicia, y desprecian el señorío. Atrevidos y contumaces, no temen decir mal de las potestades superiores.”

Los demonios: Mateo 10:8.«Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia.»  

Los pecados: Efesios 4:31. «Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia.»   

Salmos 37:8. «Deja la ira, y desecha el enojo; No te excites en manera alguna a hacer lo malo.»  

  • Los NO del Señor.

En relación con los moradores de la tierra prometida: NO harás alianza, ni tendrás de ellas misericordia.

NO emparentarás con ellas.

NO darás tu hija a su hijo.

NO tomarás a su hija para tu hijo.

NO los perdonará tu ojo.

NO servirás a sus dioses, porque te serán tropiezo.

NO tengas temor de ellas.

NO desmayes delante de ellos.

NO codiciarás plata ni oro de ellas para tomarlo para ti.

NO traerás cosa abominable a tu casa.

NO emparentaremos con los moradores de la tierra prometida, porque desviarán a tus hijos de en pos del Señor, y servirán a dioses ajenos; y el furor de Jehová se encenderá sobre nosotros, y nos destruirá pronto.

  • Recordemos que hemos sido lavados por su sangre.

Hebreos 9:14. «¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?»  

Apocalipsis 1:5. «Y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre.”

1 Corintios 6:11. «Y esto erais algunos; más ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.»

  • Somos pueblo santo para Jehová nuestro Dios.

Versos 6-8. «Tú eres un pueblo santo para el Señor tu Dios. El Señor tu Dios te ha escogido para que le seas un pueblo especial, por encima de todos los pueblos que están sobre la tierra. El Señor los quiere, y los ha escogido, no porque ustedes sean más numerosos que todos los pueblos, pues ustedes eran el pueblo más insignificante de todos, sino porque el Señor los ama y porque quiso cumplir el juramento que les hizo a sus padres. Por eso el Señor los ha sacado con mano poderosa; por eso los ha rescatado de la esclavitud y del poder del faraón, el rey de Egipto.»

Meditemos fuertemente en cada verso del capítulo, definitivamente son verdades trascendentales para nuestra permanencia en la Palabra del Señor.

Oremos

Padre, te pedimos que saques de nuestra vida todas aquellas cosas que pueden ser piedra de tropiezo e impiden que seamos santos.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

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Deuteronomio 3-4

Día 59. Libro 5.

Deuteronomio 3

  1. Jehová cumple su Palabra.

El derrota a nuestros enemigos, cuando nosotros obedecemos y tomamos posesión de la Tierra Prometida.

Verso 3. «Y Jehová nuestro Dios entregó también en nuestra mano a Og rey de Basán, y a todo su pueblo, al cual derrotamos hasta acabar con todos.”

Verso 22.  «No los temáis; porque Jehová vuestro Dios, él es el que pelea por vosotros.»

¡Aleluya, gocémonos y alegrémonos!

Deuteronomio 4

  1. Lo que debemos hacer.

Verso 1.  «Ahora, pues, oh Israel, oye los estatutos y decretos que yo os enseño, para que los ejecutéis, y viváis, y entréis y poseáis la tierra que Jehová el Dios de vuestros padres os da.»

Verso 2. «No añadan a la palabra que yo les mando, ni disminuyan de ella, para que guarden los mandamientos de Jehová vuestro Dios que yo les ordeno.»

Verso 6. «Guárdenlos, pues, y pónganlos por obra; porque ésta es su sabiduría y su inteligencia ante los ojos de los pueblos, los cuales oirán todos estos estatutos, y dirán: Ciertamente pueblo sabio y entendido, nación grande es ésta.»

«Y guarda sus estatutos y sus mandamientos, los cuales yo te mando hoy, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, y prolongues tus días sobre la tierra que Jehová tu Dios te da para siempre».

  • Reflexionemos en esto.

Versos 39-40. «Aprende pues, hoy, y reflexiona en tu corazón que Jehová es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra, y no hay otro. Y guarda sus estatutos y sus mandamientos, los cuales yo te mando hoy, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, y prolongues tus días sobre la tierra que Jehová tu Dios te da para siempre.»

Oremos

Padre haznos obedientes a tu Palabra.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

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deuteronomio 1-2

Día 58. Libro 5.

Comenzamos hoy la lectura de nuestro quinto libro de la Biblia. Pidamos revelación, entendimiento y obediencia de corazón. Estemos atentos al significado inconmovible, a lo eterno escondido en cada sombra y figura, así como a lo que el Señor habla sobre su Palabra. Que sean muchas tus bendiciones en este camino. No olvides que es necesario leer en humildad de corazón, en arrepentimiento y tener hambre y sed de la Palabra viva. ¡Adelante! ¡Toma posesión de la Tierra Prometida!

Deuteronomio 1

  1. Tomen posesión de la tierra prometida.

Miren, yo les he entregado la tierra; ¡entren y tomen posesión de ella! Es la tierra que yo, el Señor, juré dar a Abrahán, Isaac y Jacob, antepasados de ustedes, y a su descendencia.

  • El significado inconmovible de la Tierra Prometida.

La tierra prometida es el Cristo prometido, es la salvación prometida, el reino de los cielos. También es la Palabra de Dios, de la cual fluye leche y miel y es nuestra incorporación al cuerpo de Cristo por medio de la obediencia a su Palabra. Definitivamente la tierra prometida es la tierra fértil en la que nos convertiremos, dando frutos de justicia, al obedecer su Palabra, tal como lo explica la parábola del sembrador en Mateo 13:23 “Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.”

  • Observemos esto.

Verso 26.  “Sin embargo, no quisisteis subir, antes fuisteis rebeldes al mandato de Jehová vuestro Dios.”

¿Nos sucede hoy lo mismo? Dios castiga a toda esta generación y los llama rebeldes e incrédulos con excepción de Caleb y Josué, y los hace vagar por el desierto, impidiendo que entren a la Tierra Prometida. ¿Significa esto, que cuando no somos obedientes a su Palabra, nuestra vida da vueltas en el desierto?

  • Las bendiciones.

La Palabra que Dios nos ha prometido en Cristo, es para nosotros y para nuestros hijos.

  • Al poseer la Palabra, no debemos temer, ni desmayar.

Deuteronomio 1:30-31. «Jehová vuestro Dios, el cual va delante de vosotros, él peleará por vosotros, conforme a todas las cosas que hizo por vosotros en Egipto delante de vuestros ojos. Y en el desierto has visto que Jehová tu Dios te ha traído, como trae el hombre a su hijo, por todo el camino que habéis andado, hasta llegar a este lugar.»

  • El deseo del Señor.

Hacernos mil veces más de lo que ahora somos, y bendecirnos como nos ha prometido. ¡Aleluya!

Verso 11. » ¡Jehová Dios de vuestros padres os haga mil veces más de lo que ahora sois, y os bendiga, como os ha prometido!»

Deuteronomio 2

  1. Una verdad invaluable.

Verso 7. «… Jehová tu Dios te ha bendecido en toda obra de tus manos; él sabe que andas por este gran desierto; estos cuarenta años Jehová tu Dios ha estado contigo, y nada te ha faltado.»

  • ¿Quiénes pueden actuar como nuestros enemigos y convertirse en verdaderos gigantes?

Consideremos que los falsos argumentos son nuestros verdaderos enemigos, y nos impiden tomar posesión de la Tierra Prometida, porque estando dentro de nosotros mismos, impiden nuestro entendimiento y crecimiento en la Palabra.

2 Corintios 10:5. “Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.”

Colosenses 1:21. “Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado.”

Consideremos también todo lo que debemos echar fuera de nosotros: Efesios 4:21. “Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia.”  Y Colosenses 3:8. “Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca.”

  • Tomemos posesión de la Palabra.

Versos 24-25.  «Levantaos, salid, y pasad el arroyo de Arnón; he aquí he entregado en tu mano a Sehón rey de Hesbón, amorreo, y a su tierra; comienza a tomar posesión de ella, y entra en guerra con él. Hoy comenzaré a poner tu temor y tu espanto sobre los pueblos debajo de todo el cielo, los cuales oirán tu fama, y temblarán y se angustiarán delante de ti.»

Oremos

Gracias Padre por heredarnos esta joya preciosa. Permite que la atesoremos en nuestro corazón y le demos su verdadero valor en el reino de los cielos como una joya eterna e inconmovible.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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