Día 356. Libro 60
1 Pedro 3
- Observemos el mensaje a las mujeres y a los maridos.
- ¿Nos hemos amado fraternalmente, hemos sido compasivos, misericordiosos, amigables, y de un mismo sentir?
Examinemos nuestro corazón y nuestro andar, pidamos perdón y corrijamos nuestros pasos.
- ¿Cuál es la promesa para los que padecen haciendo el bien?
- Versos 17-18. “Porque mejor es que padezcáis haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo el mal. Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado por el Espíritu.”
1 Pedro 4
- Un arma poderosa.
- La certeza de que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, y así terminó con el pecado.
- Siempre que nos toque padecer por obedecer la Palabra, tenemos que armarnos con este pensamiento.
- Amados, no nos extrañemos acerca de la prueba de fuego, como si alguna cosa extraña acontece. Antes bien debemos regocijarnos por ser participantes de los padecimientos de Cristo. Para que cuando su gloria sea revelada, nos regocijemos con gran alegría.
- Si somos vituperados por el nombre de Cristo, somos bienaventurados. Porque el Espíritu de gloria y de Dios reposa sobre nosotros.
- Cierto según el mundo, Él es blasfemado, mas según nosotros Él es glorificado. Por tanto, los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, haciendo el bien.
- Así que, ninguno de nosotros padezca como homicida, o ladrón, o malhechor, o por entremeterse en asuntos ajenos.
Pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence; antes glorifique a Dios por ello.
- ¿Cómo seremos buenos administradores de la multiforme gracia de Dios?
- Verso 11. “Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.”
- Es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios.
Primero comienza por nosotros. ¿Cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios? Y si el justo con dificultad es salvo; ¿en dónde aparecerá el impío y el pecador?
- El fin de todas las cosas se acerca.
Seamos sobrios, y velemos en oración. Y sobre todo, tengamos entre nosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados.
1 Pedro 5
- ¿Qué instrucciones y que advertencia se da a los ancianos y a los jóvenes de la casa del Señor?
- ¿Por qué debemos revestirnos de humildad?
Versos 10-11. “Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca. A él sea la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.”
Oremos.
Señor perfecciónanos, afírmanos, fortalécenos y establécenos en ti. Haznos obedientes a tu santa Palabra.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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