Día 355. Libro 60
1 Pedro 1
- Elegidos.
- Según la ciencia de Dios, en santificación del Espíritu, por el poder de Dios, mediante la fe.
- Para la salvación que está lista para ser manifestada en el tiempo postrero.
- Para renacer, para obedecer, para ser rociados con la sangre de Jesucristo, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, es decir, una herencia que no puede contaminarse, ni marchitarse: una herencia inconmovible.
- Cristo, la Palabra de Dios, es nuestra herencia. Por eso somos elegidos para una esperanza viva.
- Porque somos elegidos, la meta de nuestra fe es la salud, la salvación de nuestras almas.
- Renacidos.
- No de una semilla corruptible, terrenal, perecedera.
- Renacidos de una semilla incorruptible, por la palabra del Dios viviente, que permanece para siempre.
- Renacidos en Cristo Jesús, el verbo de Dios, la simiente santa.
- Tengamos esto presente:
- Es la voluntad de Dios que la Gracia y la Paz nos sean multiplicadas.
- También es necesario que nuestra fe sea probada y tengamos que ser afligidos en diversas pruebas.
- Porque nuestra fe es como el oro: su calidad debe ser probada por medio del fuego.
- Nuestra fe es inconmovible, imperecedera.
- La fe que resiste la prueba vale mucho más que el oro, el cual se puede destruir.
- Nuestra fe al ser probada merecerá aprobación, gloria y honor cuando Jesucristo aparezca.
- El Padre es Santo.
- Así también nosotros debemos ser santos en toda nuestra manera de vivir.
- Tenemos que ser hijos obedientes, y no convivir con los deseos que antes teníamos estando en nuestra ignorancia.
- Porque fuimos rescatados de nuestras vanidades, de conversaciones perecederas y terrenales, para aprender una nueva forma de hablar, conforme a la Palabra.
- El Padre juzga según la obra de cada uno.
Por eso debemos conducirnos en temor todo el tiempo de nuestra peregrinación. El Padre purifica nuestras almas por la obediencia a la verdad, por el Espíritu.
- Observemos que:
Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a nosotros inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, que nos ha sido entregada, y que los ángeles también anhelan mirar.
¿Somos agradecidos ante tan grande privilegio?
- Tenemos que ceñir con templanza los lomos de nuestro entendimiento bíblico.
Ceñir nuestro entendimiento para la acción.
Ser sobrios en espíritu y poner nuestra esperanza completamente en la gracia que se nos traerá en la revelación de Jesucristo.
- ¿Quieres que el Señor te guarde? Observemos cómo somos guardados:
- Verso 5. “(…) sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero.”
- Si somos guardados mediante la fe, esto significa que somo guardados por la obediencia a la Palabra.
- ¿Por qué causa Dios eligió esta forma de hacer las cosas? Para que todo esté centrado única y exclusivamente en Cristo.
- ¿Hemos ignorado esta verdad en nuestras oraciones?
1 Pedro 2
- Desechar toda malicia. Todo engaño.
Toda hipocresía, envidia y maledicencia. Es decir, desechar todo lo que no proviene de la Palabra.
- Desear la Palabra.
- Así como los niños recién nacidos desean la leche. Así debemos desear la Palabra no adulterada.
- La Palabra nos hizo renacer, también nos hará crecer.
- La Palabra nos convirtió en sacerdotes, en nación santa, en pueblo adquirido; para que prediquemos las virtudes de aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable.
- Cristo, la Palabra, es la piedra viva.
- Cristo la Palabra, ha sido desechado ciertamente por los hombres.
- La Palabra ha sido piedra de tropiezo, y roca de escándalo a los que tropiezan en ella, siendo desobedientes, para lo cual fueron también ordenados.
- Pero Cristo es escogido y precioso para Dios.
- Nosotros al igual que El, somos piedras vivas. Somos edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales, agradables a Dios por Jesucristo.
- Abstengámonos de las concupiscencias carnales que batallan contra el alma.
- Notemos las diferencias que marca el capítulo entre los desobedientes y los obedientes a la Palabra.
Oremos.
Señor quita nuestra ignorancia y nuestros deseos carnales para ser hijos obedientes.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
Nuestra meta
365 días con la Palabra.
Faltan 10
Síguenos en nuestras redes:
Facebook: 365 días con la Palabra
Blog de WordPress: 365 días con la Palabra
Twitter: @mirdzastrid
Y en nuestra página Web: