Día 324. Libro 44
Hechos 27
- Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo.
No temas, esto es necesario, para que comparezcas ante César. Dios te ha concedido todos los que navegan contigo. Tengan buen ánimo; porque yo confío en Dios que será así como se me ha dicho.
- Observemos como se cumplió la Palabra.
Y así aconteció que todos se salvaron saliendo a tierra.
Hechos 28
- Él sacudiendo la víbora en el fuego, ningún daño padeció.
- Marcos 16:18. “Tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán”.
- Lucas 10:19. “He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará.”
- Algunos asentían a lo que se decía, pero otros no creían.
- Versos 26-27. «Ve a este pueblo, y diles: De oído oiréis, y no entenderéis; Y viendo veréis, y no percibiréis; Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, Y con los oídos oyeron pesadamente, Y sus ojos han cerrado, Para que no vean con los ojos, Y oigan con los oídos, Y entiendan de corazón, Y se conviertan, Y yo los sane».
- Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían, predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento.
- La comprensión de lo inconmovible: yo estoy preso, pero la Palabra de Dios no está presa.
- 2 Timoteo 2:8-10. «Acuérdate de Jesucristo, del linaje de David, resucitado de los muertos conforme a mi evangelio, en el cual sufro penalidades, hasta prisiones a modo de malhechor; más la palabra de Dios no está presa. Por tanto, todo lo soporto por amor de los escogidos, para que ellos también obtengan la salvación que es en Cristo Jesús con gloria eterna.”
- Así termina este grandioso libro:
- Versos 30-31. “Y Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían, predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento.”
Oremos.
¡Gracias Dios mío por heredarnos esta joya!!! Haz que estas perlas sean atesoradas en nuestro corazón. Que nos penetren en los oídos. ¡Que transformen nuestra visión del mundo y de tu evangelio inconmovible! Señor: abre nuestros ojos y nuestros oídos. Que nuestro corazón sea hecho tierra fértil entendiendo tu Palabra. Haznos iguales a Cristo Señor. Que te imitemos a ti, en Pablo. Que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio, que con denuedo hable de ti. Señor ábrenos puerta para la palabra, a fin de dar a conocer tu misterio, para que lo manifieste como debo hablar. Dame fuerzas, para que sea cumplida la predicación, y que todos oigan. Señor líbrame de la boca del león.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
Nuestra meta
365 días con la Palabra.
Faltan 41
Síguenos en nuestras redes:
Facebook: 365 días con la Palabra
Blog de WordPress: 365 días con la Palabra
Twitter: @mirdzastrid
Y en nuestra página Web: