Día 322. Libro 44
Hechos 22
- Quita de la tierra a tal hombre, porque no conviene que viva.
Al enemigo no le conviene que viva un justo. Nuevamente reflexionemos en el padecimiento de Pablo y del Señor Jesús, y cómo estamos predestinados a padecer.
- Fuimos escogidos.
¿Por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre. Versos 14-15. “El Dios de nuestros padres te ha escogido para que conozcas su voluntad, y veas al Justo, y oigas la voz de su boca. Porque serás testigo suyo a todos los hombres, de lo que has visto y oído.”
Hechos 23
- Yo con toda buena conciencia he vivido delante de Dios hasta el día de hoy.
2 Corintios 1:12. “Porque nuestra gloria es ésta: el testimonio de nuestra conciencia, que con sencillez y sinceridad de Dios, no con sabiduría humana, sino con la gracia de Dios, nos hemos conducido en el mundo, y mucho más con vosotros.”
- Pared blanqueada.
Mateo 23:27-28. “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, más por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad.”
- Ten ánimo.
Ten ánimo, Pablo, pues como has testificado de mí en Jerusalén, así es necesario que testifiques también en Roma. Definitivamente, al igual que Jesús, sus enemigos contribuyeron con el cumplimiento de la voluntad de Dios.
Oremos.
Padre nos has escogido, haznos conocer tu voluntad, ver al Justo, y oír la voz de tu boca.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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