lucas 19-20

Día 300. Libro 42

Lucas 19

  1. Hoy ha venido la salvación a esta casa.

Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado. Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.

  • A todo el que tiene, se le dará; más al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.

Al que entiende, se le dará más entendimiento. Al que obedece, se le dará más obediencia. Al que perdona, se le dará más amor.

  • ¡Bendito el rey que viene en el nombre del Señor; paz en el cielo, y gloria en las alturas!
  • Un llanto por Jerusalén.

¿Acaso se duele también el Señor por su amada iglesia, aquella que tiene manchas y arrugas y es sorda a su Palabra? “Por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación.” ¿Es un dolor y un lamento por aquellos hermanos que no aman la Palabra del Señor? ¡Oh, si también tu conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! Mas ahora está encubierto de tus ojos.

  •  Mi casa será llamada casa de oración.

Nosotros debemos ser esa casa de oración. No podemos permitir que nuestra vida, nuestra familia o nuestra iglesia, se convierta en cueva de ladrones.

Lucas 20

  1. ¿Quién te dio esa autoridad?

La autoridad de la Palabra viene del cielo, no de los hombres.

  • La Palabra de Dios.

Es la piedra que desecharon los edificadores y que ha venido a ser la cabeza del ángulo.

Isaías 28:16. “por tanto, Jehová el Señor dice así: He aquí que yo he puesto en Sion por fundamento una piedra, piedra probada, angular, preciosa, de cimiento estable; el que creyere, no se apresure.”

1 Pedro 2:7-8. “Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; pero para los que no creen, La piedra que los edificadores desecharon, Ha venido a ser la cabeza del ángulo; y: Piedra de tropiezo, y roca que hace caer, porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados.”

  • ¿Por qué me tentáis?

No poner la mira en las cosas de Dios, sino en la de los hombres, se constituye en una tentación. Porque Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, porque su reino, no es de este mundo.

  • Guardemos nuestro corazón de la hipocresía y querer hacer las cosas, para ser vistos por los hombres.

Oremos.

Padre danos más entendimiento, más obediencia y más capacidad de perdonar. Ensancha nuestro corazón.

Abre los ojos de nuestro entendimiento Señor. Queremos recibir la vista. Quita nuestra ceguera.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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