Día 281. Libro 40
Mateo 25
- Después de dar todas las señales de su venida, el Señor dice que el reino de los cielos es semejante a diez vírgenes. Cinco eran prudentes y cinco insensatas.
- ¿Somos prudentes o insensatas? Observemos el significado de la parábola.
- La lámpara representa la Palabra. 2 Samuel 22:29; Salmo 18:28 y 119:105; Proverbios 6:23; Mateo 6:22; Lucas 11:34,36.
- El aceite en las vasijas es lo que impide que sus lámparas se apaguen. Ver Juan 14:23.
- La insensatez consiste en no prepararse adecuadamente para la venida del esposo, no tomar aceite para mantener la lámpara encendida. Por lo tanto quedará en oscuridad, no tiene entendimiento para conservar obediencia a la Palabra, porque la lámpara se le apaga. El Señor les dijo que no las conocía y no pudieron entrar a las bodas, Proverbios 9:13. Por lo tanto el que no se mantiene apegado a la Palabra, es desconocido para el Señor.
- La prudencia consiste en prepararse, tomar aceite en las vasijas para mantener la luz, la Palabra, la lámpara encendida, el entendimiento y la obediencia a la Palabra de Dios. Ver Salmos 2:10; Proverbios 1:2, 14:18; Isaías 5:21; Tito 2:2-6.
- Observemos que todas las vírgenes cabecearon y se durmieron: Marcos 14:37-38; Romanos 13:11; Efesios 5:14; 1 Timoteo 5:6-8; 1 Pedro 5:8.
- Todas se pararon cuando oyeron que venía el esposo y arreglaron sus lámparas, pero sólo cinco prudentes tenían el aceite, la manera de mantener la llama de la Palabra encendida, es decir luz, entendimiento para obedecer a la Palabra.
- Velar pues, no sabemos cuándo viene el Señor. El momento para prepararse para la venida del Señor, es ahora, porque llegará la hora cuando los que no entienden, ni obedecen van a pedir a los que tienen luz que los ayuden a entender y obedecer, pero ya no habrá oportunidad de ayudarles y se quedarán afuera de las bodas del cordero. Si eres prudente, busca ahora entender la Palabra.
- También consideremos la parábola de los talentos, porque el reino de los cielos es así también.
- Definitivamente el que tiene entendimiento de la Palabra, le será dado más entendimiento, pero el que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.
- Será echado en las tinieblas de afuera donde hay lloro y crujir de dientes.
- Finalmente veamos que todas las naciones serán juzgadas y nosotros también.
- Porque serán separados los cabritos de las ovejas y los que dieron alimento de vida, sustento, agua de vida, Palabra de Dios a los hermanos más pequeños, esos serán benditos.
- Los que no lo hicieron serán malditos.
- Porque los hambrientos, sedientos, forasteros, desnudos, enfermos y encarcelados, son los hermanos que no tienen la Palabra de Dios. No se trata de la conciencia social sino de la conciencia espiritual por la carencia de la Palabra.
Mateo 26
- Sepan que fui traicionado y entregado para ser crucificado.
¿Sucede esto hoy en día? ¿Hay Judas entre nosotros que traicionan la Palabra, que la venden y buscan ocasión contra ella?
- Judas el traidor. Bueno le fuera a este hombre no haber nacido.
¿Por qué lo entregó? Para que se cumplieran las escrituras, lo cual ignoró voluntariamente, porque fue advertido.
Su mirada estaba puesta en lo terrenal. Lo vendió a los principales sacerdotes: los hipócritas que eran encargados de enseñar la ley de Dios. Con un beso hipócrita lo entregó, aun cuando era discípulo y amigo del Señor, pero también era ladrón y avaro y dejó que Satanás llenara su corazón. ¿Quiénes son los Judas de hoy? ¿Acaso son aquellos que usan el evangelio para obtener bienes de este mundo y sacar ganancia? ¿Los que traicionan la Palabra?
Observemos la enseñanza en 2 Pedro 2: 14, 17 y 20-22. “Tienen los ojos llenos de adulterio, no se sacian de pecar, seducen a las almas inconstantes, tienen el corazón habituado a la codicia, y son hijos de maldición.” (…) “Éstos son fuentes sin agua, y nubes empujadas por la tormenta; para los cuales la más densa oscuridad está reservada para siempre.” (…) “Ciertamente, si habiéndose ellos escapado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, enredándose otra vez en ellas son vencidos, su postrer estado viene a ser peor que el primero. Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, que después de haberlo conocido, volverse atrás del santo mandamiento que les fue dado. Pero les ha acontecido lo del verdadero proverbio: El perro vuelve a su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno.”
- El vaso de alabastro y el perfume de gran precio.
Físicamente ayudó a preparar al Señor para la sepultura, pero observemos también su significado inconmovible.
Dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará.
¿Sabía esta mujer que quebrar el alabastro y derramar el perfume era un acto profético?
Simbólicamente hablando, el Señor mismo es el vaso de alabastro que se quiebra en su muerte.
También el Señor es el perfume de gran precio: la vida eterna y la salvación del mundo.
Seamos esa mujer, la que se humilla a los pies del Señor para derramar su fragancia eterna.
Seamos también el alabastro que se rompe, quebrantado por su Palabra.
Y seamos también el perfume, vidas obedientes en grato olor al Señor.
- Los discípulos.
No entendían la trascendencia del momento, ni el anuncio del Señor, de que sería entregado para ser crucificado. En lugar de esto, tenían puesta la mirada en lo terrenal y al ver el derramamiento del perfume, se enojaron, diciendo: ¿Para qué este desperdicio? Consideraban que las acciones sociales de ayuda a los pobres eran más importantes que derramar el perfume. ¿Nos pasa lo mismo?
- Velen y oren para que no entren en tentación; para que no se escandalicen de la Palabra y la nieguen. El espíritu a la verdad está dispuesto a obedecerla, pero la carne es débil.
Tanto Pedro, como todos los discípulos desestimaron la profecía: Jesús dijo que estaba escrito que ellos como ovejas serían dispersados. Pedro afirmó: “Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré.” Y los demás dijeron lo mismo.
Observemos la advertencia: “De cierto te digo que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces.” ¿Cómo se veía Pedro a sí mismo? “Aunque me sea necesario morir contigo, no te negaré.” Pero en realidad negó al Señor tres veces, como le dijo el Señor.
La tentación es una invitación a negar la Palabra. ¿Cuántas veces nos sucede lo mismo? Creemos que nuestra fe, nuestra obediencia, nuestro apego a la Palabra, es inquebrantable, pero cuando llega el momento de la prueba, cual débiles pecadores, podemos caer en la tentación y escandalizarnos de la Palabra, negándola, y siguiéndola de lejos.
- ¡Ha blasfemado!
Las autoridades, Caifás, el sumo sacerdote y el concilio buscaron falso testimonio contra Jesús, para entregarle a la muerte, diciendo que había blasfemado. ¿Se repetirá esta historia? ¿Buscarán las autoridades eclesiásticas blasfemias en la Palaba?
Oremos
Señor danos la gracia de perseverar hasta el fin.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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Faltan 84
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