Día 259. Libro 28.
Oseas 8
- Proclama cual trompeta.
Traspasan mi pacto, y se rebelan contra mi ley. Ellos establecieron reyes, pero no escogidos por mí; constituyeron príncipes, más yo no lo supe. De su plata y de su oro hicieron ídolos para sí, para ser ellos mismos destruidos.
- Meditemos en esto.
Israel clamará a mí: Dios mío, te conocemos. ¿Acaso decimos lo mismo? Decimos que conocemos al Señor, pero el Señor dice que no lo escuchamos y que su pueblo perece porque no lo conoce. El Señor dice: Verso 12. “Yo les escribí las grandezas de mi ley, pero fueron tenidas como cosa extraña.”
- El juicio.
Se encendió mi enojo contra ellos, hasta que no pudieron alcanzar purificación. Se han olvidado de su Hacedor y han edificado templos; y han multiplicado ciudades fortificadas; pero yo enviaré fuego a sus ciudades, el cual devorará sus palacios.
- Clamemos misericordias al Dios del cielo.
Volvamos nuestro corazón a la Palabra del Señor. Hagamos confesión de pecado y obras dignas de arrepentimiento. Caminemos en obediencia.
Oseas 9
- Meditemos en esto.
- Verso 17. “Mi Dios los desechará, porque ellos no le oyeron; y andarán errantes entre las naciones.” ¿Se repetirá esta historia? Ante las mismas condiciones, ¿el Señor hará lo mismo?
- El profeta es odiado por hablar en nombre de Dios y exhortar a su pueblo.
- Verso 8. “Atalaya era Efraín para con mi Dios; Pero el profeta es lazo de cazador en todos sus caminos, y odio en la casa de su Dios.”
Oseas 10
- Florecerá en los surcos.
El pecado, el juicio como ajenjo, los espinos y cardos. La iniquidad, frutos de mentira, alboroto y destrucción.
- Lo que tenemos que hacer.
- Verso 12. “Sembrad para vosotros en justicia, segad para vosotros en misericordia; haced para vosotros barbecho; porque es el tiempo de buscar a Jehová, hasta que venga y os enseñe justicia.”
Oseas 11
- Los pecados que el Señor reclama a su pueblo.
Rebeldía, idolatría, mentira y engaño. Cuanto más yo los llamaba, tanto más se alejaban de mí y no se quisieron convertir. No conocieron que yo les cuidaba. Mi pueblo está adherido a la rebelión contra mí; aunque me llaman el Altísimo, ninguno absolutamente me quiere enaltecer. «A los baales sacrificaban, y a los ídolos ofrecían sahumerios.»
- La profecía cumplida en Cristo Jesús.
- Verso 1. “Cuando Israel era muchacho, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo.”
- Mateo 2:13-15. “Y habiendo ellos partido, he aquí el ángel del Señor apareció en un sueño a José, diciendo: Levántate, toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y quédate allá hasta que yo te diga; porque Herodes buscará al niño para matarlo. Y despertando él, tomó de noche al niño y a su madre y se fue a Egipto; y estuvo allá hasta la muerte de Herodes; para que se cumpliese lo que dijo el Señor por medio del profeta, diciendo: De Egipto llamé a mi Hijo.”
Oseas 12
- Pleito tiene Jehová con su pueblo.
Lo castigará conforme a sus caminos; le pagará conforme a sus obras. ¿Qué vamos a hacer?
- Verso 6. “Tú, pues, vuélvete a tu Dios; guarda misericordia y juicio, y en tu Dios confía siempre.”
Oseas 13
- El mandamiento: No conocerás otro dios fuera de mí.
Yo soy Jehová tu Dios desde la tierra de Egipto. No conocerás a otro salvador sino a mí.
- Por esta causa se olvidaron de mí. En sus pastos se saciaron, y repletos, se ensoberbeció su corazón.
- Está profecía fue cumplida.
- Verso 14. “De la mano del Seol los redimiré, los libraré de la muerte. Oh muerte, yo seré tu muerte; y seré tu destrucción, oh Seol; la compasión será escondida de mi vista.”
- Isaías 25:8. “Sorberá a la muerte en victoria; y enjugará Jehová el Señor toda lágrima de todos los rostros; y quitará la afrenta de su pueblo de toda la tierra; porque Jehová lo ha dicho.”
- 1 Corintios 15:54-55. “Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?”
Oseas 14
- El llamado del Señor.
Arrepiéntete y reconoce tu pecado. Vuelve, oh Israel, a Jehová tu Dios; pues por tu pecado has caído.
- La hermosísima promesa de restauración.
Yo sanaré su rebelión, los amaré de pura gracia, mi ira se apartará de ellos, Yo seré a Israel como rocío y florecerán como lirio. Extenderán sus raíces como el Líbano, se extenderán sus ramas, y será su gloria como la del olivo, y su fragancia como el Líbano. Volverán, y se sentarán bajo su sombra, serán vivificados como trigo, y florecerán como la vid. Su olor será como el del vino del Líbano.
- Así termina el libro de Oseas:
- Verso 9. “¿Quién es sabio para que entienda esto, y prudente para que lo sepa? Porque los caminos de Jehová son rectos, y los justos andarán por ellos; más los rebeldes caerán en ellos.”
Oremos
Padre pedimos perdón por la soberbia, las iniquidades, la perversidad, maldad, engaño, las mentiras, el robo y el despojo. Pedimos perdón por la rebeldía y la falta de entendimiento. Límpianos, Señor, conforme dices en tu Palabra: Tomad con vosotros palabras, y volved a Jehová, y decidle: Quita toda iniquidad, y acéptanos con gracia, y daremos becerros de nuestros labios.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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