Día 246. Libro 26.
Ezequiel 29
- ¿Cuál es el juicio del Señor contra Egipto?
- ¿Cuándo conocerá Egipto y el pueblo de Dios que el Señor es Jehová?
Ezequiel 30
- Profetiza y laméntate.
Porque cerca está el día, cerca está el día de Jehová; día de nublado, día de castigo de las naciones será.
- Caerá Egipto y los que lo sostienen.
Quebrantará su poder, cesará la soberbia de su poderío, tiniebla la cubrirá y sus moradores irán en cautiverio.
- Reflexionemos en esto.
El cumplimiento de la Palabra de Dios, ¿traerá conocimiento de Dios? El Señor afirma que así será.
- Observemos nuevamente que, la mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, es un instrumento del Señor para ejecutar sus juicios.
¿Este hecho rompe con todos nuestros esquemas y paradigmas, así como nuestra ideología tradicional al respecto?
Ezequiel 31
- La parábola sobre Tiro.
¿A quién te comparaste en tu grandeza?
Estaba en el Edén. El Señor lo hizo y lo puso allí.
Hermoso, frondoso, grande, alto, de denso ramaje.
Las aguas lo hicieron crecer, lo encumbró el abismo; sus ríos corrían alrededor de su pie, y a todos los árboles del campo enviaba sus corrientes. Verso 4.
Todos los árboles del Edén le tenían envidia «…ningún árbol en el huerto de Dios fue semejante a él en su hermosura.» Verso 8.
Su corazón se elevó con su altura «…por ser encumbrado en altura, y haber levantado su cumbre entre densas ramas». Verso 10.
- El juicio.
YO lo he entregado en mano del poderoso de las naciones, que de cierto tratará con él.
Yo lo he desechado por su impiedad.
- La cura para el orgullo, la altivez y la soberbia.
Sobre sus ruinas habitarán todas las aves del cielo, y sobre sus ramas estarán todas las bestias del campo.
Para que no se exalten en su altura todos los árboles que están junto a las aguas, ni levanten su cumbre entre las espesuras, ni en sus ramas se paren por su altura todos los que beben aguas.
Porque todos son entregados a muerte, a la parte más baja de la tierra, en medio de los hijos de los hombres, con los que descienden a la fosa.
En otras palabras: “veámonos en este espejo hermanos queridos”.
Reflexionemos en el temor de Dios.
Oremos
Padre quita de nuestro corazón toda soberbia. Libra a nuestras congregaciones de la obra satánica de comerciar con las almas. Ten misericordia de tu pueblo una vez más. Ayúdanos a proclamar tu Palabra apegados a tu revelación.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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