Día 217. Libro 24.
Jeremías 1
- Palabra de Jehová.
El término «Palabra de Jehová» aparece 252 veces en la Biblia. Este libro, también es Palabra de Jehová que le vino en los días de Josías hijo de Amón, rey de Judá, en el año decimotercero de su reinado. Preparemos nuestro corazón en oración, en obediencia, en humildad y santidad, para poder recibirla, atesorarla y entenderla.
- La primera vez, aparece en Génesis 15:1. «Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande».
- La última vez, aparece en Malaquías 1:1. «Profecía de la palabra de Jehová contra Israel, por medio de Malaquías».
- Jeremías se consideraba a sí mismo, un niño que no sabía hablar.
¿Cuál fue la respuesta del Señor ante su queja? No digas: Soy un niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande. Observemos algo súper interesante: el Señor no centra la respuesta en la identidad de Jeremías, ni siquiera en lo que el profeta opina sobre sí mismo. El Señor centra la respuesta en Él mismo, y en el hecho de que debemos obedecer todo lo que Él manda.
- Yo pongo mis palabras en tu boca por fuego.
Este pueblo lo pongo por leña, y los consumirá. También a Isaías y a Ezequiel les dijo lo mismo:
- Isaías 51:16. “Y en tu boca he puesto mis palabras, y con la sombra de mi mano te cubrí, extendiendo los cielos y echando los cimientos de la tierra, y diciendo a Sion: Pueblo mío eres tú.”
- Ezequiel 3:10. “Y me dijo: Hijo de hombre, toma en tu corazón todas mis palabras que yo te hablaré, y oye con tus oídos.”
- ¿Qué ves tú?
Observemos con mucha atención esto: el Señor llama a las cosas que no son como que si fuesen. Lo importante no es lo que vemos humanamente en la Palabra de Dios, sino lo que el Señor dice realmente que está diciendo. Lo importante no es lo que vemos en forma movible sino la Palabra inconmovible. El significado verdadero y eterno es invisible a los ojos humanos. Necesitamos la revelación del Espíritu para ver en la Palabra lo que el Señor ve y entender lo que Él dice. El Señor hoy nos pregunta lo mismo: ¿que ves tú? Nuestros ojos humanos verán en la Palabra una vara de almendro o una olla que hierve, pero el Señor ve como su Palabra se cumple apresuradamente.
- Isaías 8:12. “No llaméis conspiración a todas las cosas que este pueblo llama conspiración; ni temáis lo que ellos temen, ni tengáis miedo.”
- Romanos 4:17. “(como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes) delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen.”
Recordemos también el caso de Jacob con las varas en Génesis 30:39,41; y revisemos estos textos: Amós 7:8, Amós 8:2; Zacarías 4:2, Zacarías 5:2; Números 17:8; y Ezequiel 7:10.
- No temas delante de ellos.
Ciñe tus lomos, levántate, háblales todo cuanto te mande. No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte, dice Jehová, no temas delante de ellos, para que no te haga yo quebrantar delante de ellos.
- Veamos en Jeremías una figura del mesías.
Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones. Verso 5.
Te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos, para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar, para edificar y para plantar. Verso 10.
Verso 18-19. “Te he puesto en este día como ciudad fortificada, como columna de hierro, y como muro de bronce contra toda esta tierra, contra los reyes de Judá, sus príncipes, sus sacerdotes, y el pueblo de la tierra. Pelearán contra ti, pero no te vencerán.”
Jeremías 2
- He aquí yo entraré en juicio contigo, porque dijiste: No he pecado.
El Señor no está callado ante el pecado de su pueblo.
Jehová contiende y pleitea con su pueblo, sin embargo, el pueblo de Dios no tiene conciencia de pecado.
El pueblo de Dios no ve en la Palabra del Señor su exhortación ni su reprensión.
Mi pueblo se ha olvidado de mí por innumerables días, dice el Señor.
¿Por qué ha dicho mi pueblo: Somos libres; nunca más vendremos a ti?
El pueblo de Dios afirma: Soy inocente, de cierto su ira se apartó de mí.
¿Por qué porfías conmigo? Todos vosotros prevaricasteis contra mí, dice Jehová.
Él descubrirá y castigará la vergüenza de su pueblo. No lo dejará sin castigo, aun cuando su amor cubrirá también su pecado, lo limpiará y lo salvará por amor a sí mismo.
- ¡Atiendan a mi Palabra! Dice el Señor.
Este libro de Jeremías también nos revela las consecuencias de haber dejado la Palabra del Señor.
Se fueron tras la vanidad y se hicieron vanos. No hay una comprensión inconmovible de la Palabra.
El pueblo de Dios sólo ve en la Palabra sus bendiciones.
¡Oh generación! atended vosotros a la palabra de Jehová. ¿He sido yo un desierto para Israel, o tierra de tinieblas?
- Observemos también el reclamo de Dios en cuanto a la idolatría.
¿Cómo puedes decir: No soy inmunda, nunca anduve tras los baales? Jehová desechó a aquellos en quienes tú confiabas, y no prosperarás por ellos. ¿Acaso el pueblo de Dios, hoy en día, no reconoce su idolatría?
Jeremías 3
- Las consecuencias del pecado de idolatría.
Con tus fornicaciones y con tu maldad has contaminado la tierra. Por juzgar ella cosa liviana su fornicación, la tierra fue contaminada.
- ¡Vuélvete a mí! dice Jehová.
Vuélvete, oh rebelde Israel, dice Jehová; no haré caer mi ira sobre ti, porque misericordioso soy yo, dice Jehová, no guardaré para siempre el enojo.
- No hemos escuchado su Palabra.
- Verso 25. “Yacemos en nuestra confusión, y nuestra afrenta nos cubre; porque pecamos contra Jehová nuestro Dios, nosotros y nuestros padres, desde nuestra juventud y hasta este día, y no hemos escuchado la voz de Jehová nuestro Dios.”
- El resultado de la conversión.
Convertíos, hijos rebeldes, y sanaré vuestras rebeliones. Convertíos, hijos rebeldes, dice Jehová, porque yo soy vuestro esposo; y os tomaré uno de cada ciudad, y dos de cada familia, y os introduciré en Sion.
Les daré pastores según mi corazón, que los apacienten con ciencia y con inteligencia.
- Ciertamente en Jehová nuestro Dios está la salvación de Israel.
Oremos
Padre reconocemos nuestra maldad, porque contra ti Jehová nuestro Dios hemos prevaricado, y fornicamos con los extraños debajo de todo árbol frondoso, y no oímos tu voz, Jehová.
Padre danos entendimiento del libro de Jeremías. Señor: abre nuestros ojos espirituales para ver en tu Palabra lo que tú ves y llamar a las cosas como tú las llamas. Quita nuestra manera de pensar y entender tu Palabra para entender tu manera.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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