Día 230. Libro 24.
Jeremías 39
- Lo que debemos hacer con la Palabra.
- Verso 12. “Tómale y vela por él, y no le hagas mal alguno, sino que harás con él como él te dijere.”
- Se cumplió la Palabra de Jehová.
- Versos 8-9. “Y los caldeos pusieron a fuego la casa del rey y las casas del pueblo, y derribaron los muros de Jerusalén. Y al resto del pueblo que había quedado en la ciudad, y a los que se habían adherido a él, con todo el resto del pueblo que había quedado, Nabuzaradán capitán de la guardia los transportó a Babilonia.”
- El remanente: los pobres de la tierra.
- Verso 10. “Pero Nabuzaradán capitán de la guardia hizo quedar en tierra de Judá a los pobres del pueblo que no tenían nada, y les dio viñas y heredades.”
- Mateo 5:3. “Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.”
- Santiago 2:5. “Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?”
- Los que aman la Palabra.
- Versos 17-18. “En aquel día yo te libraré, dice Jehová, y no serás entregado en manos de aquellos a quienes tú temes. Porque ciertamente te libraré, y no caerás a espada, sino que tu vida te será por botín, porque tuviste confianza en mí, dice Jehová.”
Jeremías 40
- Regresemos, volvamos a la Palabra.
- Versos 11-12. “Los que estaban en Moab, y entre los hijos de Amón, y en Edom, y los que estaban en todas las tierras (…) todos estos judíos regresaron entonces de todos los lugares a donde habían sido echados, y vinieron a tierra de Judá, a Gedalías en Mizpa; y recogieron vino y abundantes frutos.”
- Las piedras hablan.
El capitán de la guardia, un extranjero babilonio, creyó y tuvo entendimiento de la Palabra de Jehová.
- Versos 2-3. “Tomó, pues, el capitán de la guardia a Jeremías y le dijo: Jehová tu Dios habló este mal contra este lugar; y lo ha traído y hecho Jehová según lo había dicho; porque pecasteis contra Jehová, y no oísteis su voz, por eso os ha venido esto.”
- Tomemos vino y aceite.
- Verso 10. «… más vosotros tomad el vino, los frutos del verano y el aceite, y ponedlos en vuestros almacenes.»
El vino y los abundantes frutos representan la verdad inconmovible, lo que hallamos en nuestro Cristo: Su sangre preciosa derramada en la cruz para limpiar nuestros pecados, su Santo Espíritu, la unción de la Palabra y los frutos abundantes del Espíritu.
Jeremías 41
- Habiéndose cumplido la Palabra de Dios sobre el cautiverio de su pueblo, ¿Qué conductas observamos en el remanente?
- Jehová habló sobre vosotros, oh remanente de Judá. No vayáis a Egipto; sabed ciertamente que os lo aviso hoy.
La intención de Johanán hijo de Carea y todos los capitanes de la gente de guerra que con él estaba era regresarse a Egipto.
¿Podemos nosotros como cristianos, volver a la esclavitud del pecado?
- Verso 17. “Y fueron y habitaron en Gerutquimam, que está cerca de Belén, a fin de ir y meterse en Egipto.”
Jeremías 42
- Observemos que el pueblo le pide al profeta que ore y ruegue por ellos.
- Verso 3. «…para que Jehová tu Dios nos enseñe el camino por donde vayamos, y lo que hemos de hacer.»
- Sin embargo, ¿obedeció el pueblo la Palabra de Jehová?
- Versos 20-21. “¿Por qué hicisteis errar vuestras almas? Pues vosotros me enviasteis a Jehová vuestro Dios, diciendo: Ora por nosotros a Jehová nuestro Dios, y haznos saber todas las cosas que Jehová nuestro Dios dijere, y lo haremos. Y os lo he declarado hoy, y no habéis obedecido a la voz de Jehová vuestro Dios, ni a todas las cosas por las cuales me envió a vosotros.”
- Consideremos la Palabra de Dios para el pueblo que desea regresar a Egipto:
- Verso 16. «…sucederá que la espada que teméis os alcanzará allí en la tierra de Egipto, y el hambre de que tenéis temor, allá en Egipto os perseguirá; y allí moriréis.»
Esa es la misma advertencia que hace el Señor hoy a todo aquel cristiano que desea volver a la esclavitud del pecado.
Oremos
Padre te suplicamos que abras nuestros oídos a tus advertencias sobre el inminente cautiverio que viene para tu pueblo. Dios Santo de la Gloria danos el ser humildes ante tu Palabra, quita la altivez y la soberbia, queremos ser pobres en espíritu para formar parte de tu remanente. Derrama sobre nosotros la unción de tu Palabra.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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