Día 229. Libro 24.
Jeremías 36
- Quizá oigan.
El Señor dice todo el mal que piensa hacerles y desea que su pueblo se arrepienta de su mal camino, para perdonar su maldad y su pecado.
Dice: Quizá llegue la oración de ellos a mi presencia, y se vuelva cada uno de su mal camino; porque grande es el furor y la ira de Jehová contra este pueblo.
- Pero NO ESCUCHARON.
- Verso 24. “Y no tuvieron temor ni rasgaron sus vestidos el rey y todos sus siervos que oyeron todas estas palabras.”
- Verso 25. “Y aunque Elnatán y Delaía y Gemarías rogaron al rey que no quemase aquel rollo, no los quiso oír.”
- Verso 31. “…y no escucharon…”
Jeremías 37
- ¿Hay palabra de Jehová?
Pero no obedeció él ni sus siervos ni el pueblo de la tierra a las palabras de Jehová, las cuales dijo por el profeta Jeremías.
- Observemos el padecimiento del profeta, como se airaron contra él y fue azotado, puesto en prisión, en cisternas y bóvedas, por causa de la Palabra de Dios.
Jeremías 38
- Ante el cautiverio, continúa Jehová advirtiendo y exhortando a su pueblo para preservación de vida.
Esto es una figura, de la verdad inconmovible que se esconde tras hechos históricos.
¿Entendemos que es una profecía que se puede cumplir nuevamente? ¿Estamos haciendo caso omiso de la advertencia? No caigamos en la sordera y en la ceguera. Si decimos que vemos, tenemos que entender esta advertencia.
- Este hombre no busca la paz de este pueblo, sino el mal.
Nuevamente la persecución se enciende contra el profeta, acusándolo de decir al pueblo la Palabra de Jehová.
Y dijeron los príncipes al rey: Muera ahora este hombre.
- Verso 6. «Entonces tomaron ellos a Jeremías y lo hicieron echar en la cisterna de Malquías hijo de Hamelec, que estaba en el patio de la cárcel; y metieron a Jeremías con sogas. Y en la cisterna no había agua, sino cieno, y se hundió Jeremías en el cieno.»
¿Hacemos lo mismo con el libro de Jeremías? ¿Acaso el pueblo de Dios ha escondido en el pantano, y ha ignorado las duras verdades que hay en este libro? ¿Queremos sólo profecías y promesas de paz y prosperidad?
La palabra de Dios por medio del profeta fue mal interpretada y tergiversada, asegurando que su intención era hacer desmayar las manos de los hombres de guerra que habían quedado en la ciudad, y las manos de todo el pueblo.
¿Cuál es nuestra respuesta y actitud ante las advertencias que nos da el Señor sobre el cautiverio del pueblo de Dios? ¿Preferimos mantenernos en promesas y decretos de paz y bendiciones?
¿Creemos que las crudas verdades y advertencias de la Palabra pueden desmotivar y desanimar?
En lugar de esto, debemos escuchar y obedecer la SUMA de la Palabra.
- Oye ahora la voz de Jehová que yo te hablo, y te irá bien y vivirás.
Hagamos esta reflexión.
¿Creemos verdaderamente lo que la Palabra de Dios dice de sí misma? Ella es Espíritu y Vida. Es viva y eficaz. Es como martillo que quebranta la piedra. Es lámpara.
¿Lo creemos en relación con la suma de la Palabra o sólo en relación con partes agradables de la Palabra?
Oremos
Padre perdona nuestra desobediencia y nuestros malos caminos. Perdona todos nuestros pecados.
Queremos inclinar nuestro corazón y escucharte.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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