Día 223. Libro 24.
Jeremías 18
- Conviértanse.
- Verso 11. “Ahora, pues, habla luego a todo hombre de Judá y a los moradores de Jerusalén, diciendo: Así ha dicho Jehová: He aquí que yo dispongo mal contra vosotros, y trazo contra vosotros designios; conviértase ahora cada uno de su mal camino, y mejore sus caminos y sus obras.”
- Observemos la respuesta del pueblo. Verso 12. «Y dijeron: Es en vano; porque en pos de nuestros ídolos iremos, y haremos cada uno el pensamiento de nuestro malvado corazón.»
- Verso 18. “Y dijeron: Venid y maquinemos contra Jeremías; porque la ley no faltará al sacerdote, ni el consejo al sabio, ni la palabra al profeta. Venid e hirámoslo de lengua, y no atendamos a ninguna de sus palabras.”
- El castigo para aquellos que desechen la Palabra de Dios. Observemos la oración de Jeremías.
- Hebreos 10:28-29. “El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia?”
Jeremías 19
- El reclamo del Señor.
Su pueblo ha endurecido su corazón y NO ESCUCHA SU PALABRA. Al contrario, el pueblo de Dios hizo, lo que Él no les mandó, ni habló, ni le vino al pensamiento. ¿Sucede hoy lo mismo?
- ¿Cuál es la profecía?
- Verso 15. “Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: He aquí, yo traigo sobre esta ciudad y sobre todas sus villas todo el mal que hablé contra ella; porque han endurecido su cerviz para no oír mis palabras.”
Jeremías 20
- La Palabra de Dios me sedujo.
- Versos 7-9. “Me sedujiste, oh Jehová, y fui seducido; más fuerte fuiste que yo, y me venciste; cada día he sido escarnecido, cada cual se burla de mí. Porque cuantas veces hablo, doy voces, grito: Violencia y destrucción. La palabra de Jehová me ha sido para afrenta y escarnio cada día. Y dije: no me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre; no obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo, y no pude.”
- La profecía del cautiverio.
- Versos 4-5. “(…) y a todo Judá entregaré en manos del rey de Babilonia, y los llevará cautivos a Babilonia, y los matará a espada. Entregaré asimismo toda la riqueza de esta ciudad, todo su trabajo y todas sus cosas preciosas; y daré todos los tesoros de los reyes de Judá en manos de sus enemigos, y los saquearán, y los tomarán y los llevarán a Babilonia.”
- Jeremías como tipo de Cristo: su padecimiento.
Azotaron al profeta, y lo pusieron en el cepo. Cada día fue escarnecido y burlado.
Denunciad, denunciémosle: murmuración de muchos y temor de todas partes.
Todos sus amigos miraban si claudicaría. Quizá se engañará, decían, y prevaleceremos contra él, y tomaremos de él nuestra venganza.
- Cantad a Jehová, load a Jehová; porque ha librado el alma del pobre de mano de los malignos.
- Verso 11. “Mas Jehová está conmigo como poderoso gigante; por tanto, los que me persiguen tropezarán, y no prevalecerán; serán avergonzados en gran manera, porque no prosperarán; tendrán perpetua confusión que jamás será olvidada.”
Jeremías 21
- Oíd Palabra de Jehová.
Yo vuelvo atrás las armas de guerra que están en vuestras manos, con que vosotros peleáis.
Pelearé contra ustedes con mano alzada y con brazo fuerte, con furor y enojo e ira grande.
Heriré a los moradores de esta ciudad, y los hombres y las bestias morirán de pestilencia grande.
Entregaré al rey de Judá, a sus criados, al pueblo y a los que queden de la pestilencia, de la espada y del hambre en la ciudad, en mano del rey de Babilonia, en mano de sus enemigos y de los que buscan sus vidas, y él los herirá a filo de espada; no los perdonará, ni tendrá compasión de ellos, ni tendrá de ellos misericordia.
He aquí pongo delante de vosotros camino de vida y camino de muerte.
El que quedare en esta ciudad morirá a espada, de hambre o de pestilencia; más el que saliere y se pasare a los caldeos que os tienen sitiados, vivirá, y su vida le será por despojo.
Mi rostro he puesto contra esta ciudad para mal, y no para bien, dice Jehová; en mano del rey de Babilonia será entregada, y la quemará a fuego.
Haced de mañana juicio.
Librad al oprimido de mano del opresor.
Para que mi ira no salga como fuego, y se encienda y no haya quien lo apague, por la maldad de vuestras obras.
- Versos 13-14. “He aquí yo estoy contra ti, moradora del valle, y de la piedra de la llanura, dice Jehová; los que decís: ¿Quién subirá contra nosotros, y quién entrará en nuestras moradas? Yo os castigaré conforme al fruto de vuestras obras, dice Jehová, y haré encender fuego en su bosque, y consumirá todo lo que está alrededor de él.”
Oremos
Sáname, oh Jehová, y seré sano. Sálvame, y seré salvo; porque tú eres mi alabanza.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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