Día 221. Libro 24.
Jeremías 12
- He dejado mi casa, desamparé mi heredad, he entregado lo que amaba mi alma en mano de sus enemigos.
- Los pastores han destruido mi viña, hollaron mi heredad, convirtieron en desierto y soledad mi heredad preciosa.
- ¿Por qué causa?
Mi viña fue puesta en asolamiento, y lloró sobre mí desolada; fue asolada toda la tierra, porque no hubo hombre que reflexionase.
Jeremías 13
- Jehová ha hablado.
Por tanto: escuchen y oigan. No anden en la imaginación de su corazón, no se envanezcan.
Den gloria a Jehová, humíllense y dejen la soberbia y arrepiéntanse. ¿Cuánto tardarán en purificarse?
- Así como el cinto de jeremías, el Señor hará que se pudra la soberbia de su pueblo.
- ¿Por qué me ha sobrevenido esto? la causa del cautiverio, la espada y la muerte.
- Verso 10-11. “Este pueblo malo, que no quiere oír mis palabras, que anda en las imaginaciones de su corazón, y que va en pos de dioses ajenos para servirles, y para postrarse ante ellos, vendrá a ser como este cinto, que para ninguna cosa es bueno. Porque como el cinto se junta a los lomos del hombre, así hice juntar a mí toda la casa de Israel y toda la casa de Judá, dice Jehová, para que me fuesen por pueblo y por fama, por alabanza y por honra; pero NO ESCUCHARON.”
Jeremías 14
- ¿Quién envió el cautiverio? pues tú hiciste todas estas cosas.
- ¿Ha desechado el Señor enteramente a su pueblo?
¿Lo ha aborrecido su alma? ¿Por qué nos hirió sin que haya remedio? Esperamos paz, y no hubo bien; tiempo de curación, y he aquí turbación.
- Así ha dicho Jehová acerca de este pueblo.
Se deleitaron en vagar, y no dieron reposo a sus pies; por tanto, Jehová no se agrada de ellos; se acordará ahora de su maldad, y castigará sus pecados. Me dijo Jehová: No ruegues por este pueblo para bien. Cuando ayunen, yo no oiré su clamor, y cuando ofrezcan holocausto y ofrenda no lo aceptaré, sino que los consumiré con espada, con hambre y con pestilencia.
- Los falsos profetas.
Dicen: No veréis espada, ni habrá hambre entre vosotros, sino que en este lugar os daré paz verdadera.
Falsamente profetizan los profetas en mi nombre; no los envié, ni les mandé, ni les hablé. Visión mentirosa, adivinación, vanidad y engaño de su corazón os profetizan.
Con espada y con hambre serán consumidos esos profetas «… tanto el profeta como el sacerdote anduvieron vagando en la tierra, y no entendieron.»
- Volvamos de nuestros malos caminos.
Volvamos a la Palabra.
Oremos
Padre perdona nuestra sordera, la maldad, la ceguera y que abandonamos tu Palabra para ir tras la imaginación de nuestro corazón. Ten misericordia de nosotros. No nos abandones, corrígenos.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
Nuestra meta
365 días con la Palabra.
Faltan 145
Síguenos en nuestras redes:
Facebook: 365 días con la Palabra
Blog de WordPress: 365 días con la Palabra
Twitter: @mirdzastrid
Y en nuestra página Web: