isaías 63-66

Día 216. Libro 23.

Isaías 63

  1. El Cristo.

¿Por qué es rojo tu vestido, y tus ropas como del que ha pisado en lagar?

He pisado yo solo el lagar, y de los pueblos nadie había conmigo; los pisé con mi ira, y los hollé con mi furor; y su sangre salpicó mis vestidos, y manché todas mis ropas.

  • Isaías 34:5-8. “Porque en los cielos se embriagará mi espada; he aquí que descenderá sobre Edom en juicio, y sobre el pueblo de mi anatema. Llena está de sangre la espada de Jehová, engrasada está de grosura, de sangre de corderos y de machos cabríos, de grosura de riñones de carneros; porque Jehová tiene sacrificios en Bosra, y grande matanza en tierra de Edom. Y con ellos caerán búfalos, y toros con becerros; y su tierra se embriagará de sangre, y su polvo se engrasará de grosura. Porque es día de venganza de Jehová, año de retribuciones en el pleito de Sion.”
  • ¿Por qué causa el día de la venganza está en su corazón?

Porque el Señor retribuirá su maldad a todos los enemigos de su pueblo.

Por eso hemos sido llamados a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová y el día de la venganza del Dios nuestro.

Sin embargo el Señor dice que cuando llegó ese día, no había quien lo ayudase.

  • ¿Por qué causa el Señor peleó contra su pueblo?

Porque fueron rebeldes. Hicieron enojar su santo espíritu. ¿Por qué, oh Jehová, nos has hecho errar de tus caminos, y endureciste nuestro corazón a tu temor? Vuélvete por amor de tus siervos, por las tribus de tu heredad. Hemos venido a ser como aquellos de quienes nunca te enseñoreaste, sobre los cuales nunca fue llamado tu nombre.

Isaías 64

  1. El Señor se enojó por el pecado de su pueblo.

En los pecados hemos perseverado por largo tiempo. Todos nosotros somos como suciedad. Todas nuestras justicias son como trapo de inmundicia. Caímos todos como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento. Nadie hay que invoque tu nombre, que se despierte para apoyarse en ti.

Escondiste de nosotros tu rostro, y nos dejaste marchitar en poder de nuestras maldades.

  • Meditemos en esta pregunta que hace el Señor.

¿Podremos acaso ser salvos?

Isaías 65

  1. Los pecados que el Señor reclama a su pueblo.
  2. Dejar a Jehová.
  3. Olvidar al Señor.
  4. No buscarlo.
  5. No invocar su nombre.
  6. Rebeldía.
  7. Escoger lo que desagrada al Señor.
  8. Andar por camino no bueno.
  9. Andar en pos de nuestros pensamientos.
  10. Idolatría.
  11. Sacrificios a otros dioses.
  12. Comer cosas inmundas.
  13. Vicios.
  14. Soberbia.
  15. Apariencia de piedad.
  16. Olvidarse de su Palabra.
  17. Confiar en el azar.
  • El castigo.

Espada, degolladero, hambre, sed, vergüenza, clamor por el dolor del corazón, quebrantamiento de espíritu.

Maldición a mis escogidos, y a sus siervos llamará por otro nombre.

  • La vida nueva del remanente.
  • Yo crearé nuevos cielos y nueva tierra.
  • De las cosas pasadas no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento.
  • Os gozaréis y os alegraréis para siempre en las cosas que yo he creado.
  • Me alegraré con Jerusalén, y me gozaré con mi pueblo.
  • Nunca más se oirán en ella voz de lloro, ni voz de clamor.
  • No habrá más allí niño que muera de pocos días, ni viejo que sus días no cumpla; porque el niño morirá de cien años, y el pecador de cien años será maldito.
  • Edificarán casas, y morarán en ellas; plantarán viñas, y comerán el fruto de ellas.
  • Mis escogidos disfrutarán la obra de sus manos.
  • No trabajarán en vano. No darán a luz para maldición; porque son linaje de los benditos de Jehová, y sus descendientes con ellos.
  • Antes que clamen, responderé yo; mientras aún hablan, yo habré oído.
  • El lobo y el cordero serán apacentados juntos, y el león comerá paja como el buey; y el polvo será el alimento de la serpiente.
  • No afligirán, ni harán mal en todo mi santo monte, dijo Jehová.

Isaías 66

  1. Los que tiemblan a su palabra: oigan palabra de Jehová.

Miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra.

  • Como aquel a quien consuela su madre, así os consolaré yo a vosotros, y en Jerusalén tomaréis consuelo.

Se alegrará vuestro corazón, y vuestros huesos reverdecerán como la hierba.

La mano de Jehová para con sus siervos será conocida, y se enojará contra sus enemigos.

Porque como los cielos nuevos y la nueva tierra que yo hago permanecerán delante de mí, dice Jehová, así permanecerá vuestra descendencia y vuestro nombre.

  • ¿Para quién es el castigo?

El juicio es para los que escogen sus propios caminos y aman sus abominaciones.

Los que no oyen, sino que hacen lo malo delante de sus ojos, y escogen lo que desagrada al Señor.

  • Verso 16. “Jehová juzgará con fuego y con su espada a todo hombre; y los muertos de Jehová serán multiplicados.”
  • Así termina el libro de Isaías.
  • Verso 24. “Y saldrán, y verán los cadáveres de los hombres que se rebelaron contra mí; porque su gusano nunca morirá, ni su fuego se apagará, y serán abominables a todo hombre.”

Oremos

No te enojes sobremanera, Jehová, ni tengas perpetua memoria de la iniquidad;

He aquí, mira ahora, pueblo tuyo somos todos nosotros.

Confesamos nuestro pecado en el cual perseveramos por largo tiempo y nos arrepentimos de él. Señor quita ahora nuestra rebeldía y la dureza de nuestro corazón. Jehová, tú eres nuestro padre; nosotros barro, y tú el que nos formaste; así que obra de tus manos somos todos nosotros.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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