Día 213. Libro 23.
Isaías 50
- El pueblo de Dios no entiende la causa de su cautiverio ni se arrepiente.
- Jeremías 3:8. “Ella vio que por haber fornicado la rebelde Israel, yo la había despedido y dado carta de repudio; pero no tuvo temor la rebelde Judá su hermana, sino que también fue ella y fornicó.”
- ¿Acaso se ha acortado mi mano para no redimir? ¿No hay en mí poder para librar?
- Clamemos al Señor para que se cumpla esta Palabra en nosotros.
- Versos 4-5. “Jehová el Señor me dio lengua de sabios, para saber hablar palabras al cansado; despertará mañana tras mañana, despertará mi oído para que oiga como los sabios. Jehová el Señor me abrió el oído, y yo no fui rebelde, ni me volví atrás.”
- ¿Quién hay entre vosotros que teme a Jehová, y oye la voz de su siervo?
- Verso 10. “El que anda en tinieblas y carece de luz, confíe en el nombre de Jehová, y apóyese en su Dios.”
Isaías 51
- Oídme.
Oídme, los que seguís la justicia, los que buscáis a Jehová. Estad atentos a mí, pueblo mío, y oídme, nación mía. Oídme, los que conocéis justicia. Despierta, despierta, levántate, oh Jerusalén.
- Yo, yo soy vuestro consolador.
¿Quién eres tú para que tengas temor del hombre, que es mortal, y del hijo de hombre, que es como heno?
- La profecía.
Asolamiento y quebrantamiento, hambre y espada para el pueblo de Dios. Pero ¿qué hizo el pueblo de Dios?
- Jeremías 5:11-12. “Porque resueltamente se rebelaron contra mí la casa de Israel y la casa de Judá, dice Jehová. Negaron a Jehová, y dijeron: Él no es, y no vendrá mal sobre nosotros, ni veremos espada ni hambre.”
Isaías 52
- Despierta iglesia.
Despierta, despierta, vístete de poder, oh Sion; vístete tu ropa hermosa, oh Jerusalén, ciudad santa.
Sacúdete del polvo; levántate y siéntate, Jerusalén; suelta las ataduras de tu cuello, cautiva hija de Sion.
Cantad alabanzas, alegraos juntamente, soledades de Jerusalén.
Apartaos, apartaos, salid de ahí, no toquéis cosa inmunda; salid de en medio de ella; purificaos los que lleváis los utensilios de Jehová.
- El mesías.
Hermosos son sobre los montes sus pies. El trae alegres nuevas, anuncia la paz, publica salvación y dice a Sion: ¡Tu Dios reina! Él es el siervo que será prosperado, será engrandecido y exaltado, y será puesto muy en alto.
Muchos se asombrarán de Él. Fue desfigurado de los hombres su parecer, y su hermosura.
También asombrará él a muchas naciones; los reyes cerrarán ante él la boca, porque verán lo que nunca les fue contado, y entenderán lo que jamás habían oído.
Isaías 53
- Cristo es el Renuevo de Jehová.
¿Por qué Jehová quiso quebrantar al Mesías? ¿Cuál fue el fruto de la aflicción de su alma?
- Consideremos el atractivo, la estima y la imagen del Cristo anunciado en éste capítulo.
No es nada exitoso, según los estereotipos de éxito humanistas y contemporáneos. ¿Son bíblicos nuestros conceptos de éxito? ¿Tuvo éxito Cristo? ¿Se corresponden nuestros estereotipos con los ejemplos de padecimiento del Mesías?
- Nunca olvidemos esto.
Todo el sufrimiento del mesías Salvador, lo merecemos nosotros.
El mesías no tiene atractivo. Él es menospreciado, desechado y despreciado y no lo estimamos.
Su sufrimiento es malinterpretado, porque aun cuando no se lo merece, la gente cree que Dios lo castigó por su maldad, cuando realmente en su sufrimiento nos representó a nosotros.
El llevó nuestras enfermedades y nuestros dolores.
Él fue herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados y el castigo de nuestra paz fue sobre él.
Por su llaga, nosotros somos curados. El padre cargó en El, el pecado de todos nosotros.
El mesías sufrió en lugar nuestro y no dijo nada, ni tampoco se defendió.
Él fue angustiado y afligido aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca.
Él derramó su vida hasta la muerte.
Él fue contado con los pecadores.
Mientras sufría en nuestro lugar, se mantuvo orando e intercediendo por nosotros. No olvidemos nunca esto.
Oremos
Perdónanos Señor. Confesamos nuestro pecado y volvemos nuestro corazón a tu Palabra.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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