Día 201. Libro 23.
Isaías 5
- La viña del Señor.
Somos nosotros, su pueblo.
- Verso 7. «Ciertamente la viña de Jehová de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá planta deliciosa suya. Esperaba juicio, y he aquí vileza; justicia, y he aquí clamor.»
Dos parábolas que debemos considerar y entender con oración y ayuno:
- Mateo 21:28-32. «Pero ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos, y acercándose al primero, le dijo: Hijo, ve hoy a trabajar en mi viña. Respondiendo él, dijo: No quiero; pero después, arrepentido, fue. Y acercándose al otro, le dijo de la misma manera; y respondiendo él, dijo: Sí, señor, voy. Y no fue ¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre? Dijeron ellos: El primero. Jesús les dijo: De cierto os digo, que los publicanos y las rameras van delante de vosotros al reino de Dios Porque vino a vosotros Juan en camino de justicia, y no le creísteis; pero los publicanos y las rameras le creyeron; y vosotros, viendo esto, no os arrepentisteis después para creerle.»
- Mateo 21:33-43. «Oíd otra parábola: Hubo un hombre, padre de familia, el cual plantó una viña, la cercó de vallado, cavó en ella un lagar, edificó una torre, y la arrendó a unos labradores, y se fue lejos. Y cuando se acercó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores, para que recibiesen sus frutos. Mas los labradores, tomando a los siervos, a uno golpearon, a otro mataron, y a otro apedrearon. Envió de nuevo otros siervos, más que los primeros; e hicieron con ellos de la misma manera. Finalmente les envió su hijo, diciendo: Tendrán respeto a mi hijo. Mas los labradores, cuando vieron al hijo, dijeron entre sí: Éste es el heredero; venid, matémosle, y apoderémonos de su heredad. Y tomándole, le echaron fuera de la viña, y le mataron. Cuando venga, pues, el señor de la viña, ¿qué hará a aquellos labradores? Le dijeron: A los malos destruirá sin misericordia, y arrendará su viña a otros labradores, que le paguen el fruto a su tiempo. Jesús les dijo: ¿Nunca leísteis en las Escrituras: La piedra que desecharon los edificadores, Ha venido a ser cabeza del ángulo. El Señor ha hecho esto, Y es cosa maravillosa a nuestros ojos? Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él.»
Recordemos que el padecimiento de Cristo se repetirá con su remanente.
Observemos que «… el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él …» Un mensaje terrible, una advertencia y una profecía que se cumplió para con el pueblo judío. ¿Se repetirá la historia nuevamente?
- No conocieron y desecharon mi ley.
Este es el reclamo del Señor a su pueblo y la verdadera causa del cautiverio del pueblo de Dios.
- Verso 13. “Por tanto, mi pueblo fue llevado cautivo, porque NO TUVO CONOCIMIENTO y su gloria pereció de hambre, y su multitud se secó de sed.”
- Verso 24. “Por tanto, como la lengua del fuego consume el rastrojo, y la llama devora la paja, así será su raíz como podredumbre, y su flor se desvanecerá como polvo; porque DESECHARON la LEY DE JEHOVÁ de los ejércitos, y ABOMINARON LA PALABRA del Santo de Israel.”
Isaías 6
- Vi yo al Señor.
Sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo. Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban. Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de tu gloria.
- Los quiciales de las puertas se estremecían con la Palabra, con la voz del que clamaba.
¿Representa esto un ejemplo de lo que debería ser nuestra experiencia al escuchar la Palabra?
- Cristo ha quitado nuestra culpa y limpiado nuestro pecado.
Así limpiaron también al profeta. Cristo es el carbón encendido día y noche en el altar de Dios.
- Lucas 12:49. “Fuego vine a echar en la tierra; ¿y qué quiero, si ya se ha encendido?”
- Nosotros también habitamos en medio de pueblo que tiene labios inmundos y cegado el entendimiento.
- Mateo 13:15-16. “Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, Y con los oídos oyen pesadamente, Y han cerrado sus ojos; Para que no vean con los ojos, Y oigan con los oídos, Y con el corazón entiendan, Y se conviertan, Y yo los sane. Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen.”
- Romanos 1:21. “Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.”
- Efesios 4:18. “Teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón.”
Isaías 7
- La amenaza del enemigo.
- Versos 5-6. “Ha acordado maligno consejo contra ti el sirio (…). Vamos contra Judá y aterroricémosla, y repartámosla entre nosotros, y pongamos en medio de ella por rey al hijo de Tabeel.”
- La promesa del Señor.
- Verso 4. “Guarda, y repósate; no temas, ni se turbe tu corazón a causa de estos dos cabos de tizón que humean (…).”
- Verso 7. “Por tanto, Jehová el Señor dice así. No subsistirá, ni será.”
- Verso 9. “(…) Si vosotros no creyereis, de cierto no permaneceréis.”
- Pongamos la mirada en la verdadera señal: Cristo.
- Mateo 1:23. “Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.”
- 1 Juan 3:24. “Y el que guarda sus mandamientos, permanece en Dios, y Dios en él. Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado.”
- 1 Juan 5:4,10. “Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y ésta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. (…) El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo.”
Isaías 8
- Temor bíblico.
- Verso 13. “A Jehová de los ejércitos, a él santificad; sea él vuestro temor, y él sea vuestro miedo.”
- Ata el testimonio, sella la ley entre mis discípulos.
- Ante amenazas humanas, como las del rey de Siria, que pueden arrastrar y quebrantar nuestra fe y nuestra estabilidad, esa es la única orden a seguir.
- ¿Amaneció Cristo en tu corazón?
- Entonces tienes que hablar la Palabra y enseñarles la Palabra a los discípulos.
- Verso 20. “¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido.”
Oremos
Padre ten misericordia una vez más. Perdona nuestro pecado, nuestra sordera y la dureza de nuestro corazón. Abre nuestros ojos y oídos para oír tu ley y amar tu Palabra. Queremos conocerte.
Gracias Padre por quitar nuestra culpa y limpiar nuestro pecado. Que nuestra vida pueda ser una ofrenda de amor para ti.
Nos atamos a tu ley, ella es nuestra declaración, nuestro escudo y nuestra fuerza. Dios guárdanos como remanente.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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