Día 199. Libro 22.
Cantares 1
- Atráeme; en pos de ti correremos.
El rey me ha metido en sus cámaras. Nos gozaremos y alegraremos en Él. Con razón te aman! Es la única respuesta que podemos dar a su amor: amarlo hasta la muerte.
- ¡Oh, si él me besara con besos de su boca!
¡Oh Señor! Anhelo tu Palabra en mi boca. ¿Es el amor del amado un anhelo para nosotros? ¿Soñamos y anhelamos su palabra en nuestra boca?
- Proverbios 24:26. “Besados serán los labios Del que responde palabras rectas.”
- Mejores son tus amores que el vino.
- Salmos 63:3-5. “Porque mejor es tu misericordia que la vida; Mis labios te alabarán. Así te bendeciré en mi vida; En tu nombre alzaré mis manos. Como de meollo y de grosura será saciada mi alma, Y con labios de júbilo te alabará mi boca.”
Nos acordaremos de tus amores más que del vino. De tal manera nos amó el Señor que vino a salvarnos, pero su Palabra es más grande e importante que nuestra propia salvación.
- Su nombre es como un bálsamo derramado.
Bálsamo que sana, que restaura, que vivifica.
- Romanos 5:5. “Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.”
- ¿Sabes dónde apacienta el Señor? En los pastos verdes de su Palabra.
- Salmos 23:2. “En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará.”
- Mi amado es para mí un manojito de mirra, Que reposa entre mis pechos.
- Proverbios 3:3. “Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; Átalas a tu cuello, Escríbelas en la tabla de tu corazón.”
- Las vigas de nuestra casa.
- 1 Pedro 2:5. “Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.”
- 1 Timoteo 3:15. «… la casa de Dios, la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad.”
El justo florecerá como la palmera; Crecerá como cedro en el Líbano.
- Guarda primero tu viña.
Me pusieron a guardar las viñas; Y mi viña, que era mía, no guardé. Es necesario que cuidemos la santidad de nuestra alma y la obediencia a la Palabra, antes de cuidar otras almas.
Cantares 2
- «Yo soy la rosa de Sarón».
- Isaías 35:1-2. “Se alegrarán el desierto y la soledad; el yermo se gozará y florecerá como la rosa. Florecerá profusamente, y también se alegrará y cantará con júbilo; la gloria del Líbano le será dada, la hermosura del Carmelo y de Sarón. Ellos verán la gloria de Jehová, la hermosura del Dios nuestro.”
- Mi amado es mío y yo suya.
La amada iglesia declara que su Señor le pertenece y que ella le pertenece a Él. ¿Entiende la iglesia que se debe deleitar en la Palabra, porque la Palabra fue escrita para ella?
- ¡Levántate amada mía!
¡Iglesia Levántate a la voz del amado! El Señor nos dice: «Muéstrame tu rostro, hazme oír tu voz; Porque dulce es la voz tuya, y hermoso tu aspecto».
- La amada, clama también a su amado.
- Verso 17. «Hasta que apunte el día, y huyan las sombras, Vuélvete, amado mío; sé semejante al corzo, o como el cervatillo Sobre los montes de Beter».
- Apocalipsis 22:20. “El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús.”
Cantares 3
- La verdadera voz del amado.
«Mi amado habló, y me dijo: Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y ven». El Señor diciéndole a la iglesia que se levante para ir a su encuentro, porque el Señor llama a la iglesia a encontrarse con la Palabra.
- El amor implica esfuerzo y persistencia.
Para entender la Palabra tenemos que esforzarnos. La amada se levanta a buscar a su amado, esto es un ejemplo y una exhortación para nosotros: Por las noches busqué en mi lecho al que ama mi alma… Y dije: Me levantaré ahora, y rodearé por la ciudad; Por las calles y por las plazas Buscaré al que ama mi alma…
- ¿Serán estas las mismas calles y plazas donde clama la sabiduría?
- Proverbios 1:20. “La sabiduría clama en las calles, Alza su voz en las plazas.”
- Verso 4. “(…) Hallé luego al que ama mi alma; Lo así, y no lo dejé, Hasta que lo metí en casa de mi madre, Y en la cámara de la que me dio a luz.”
- Observemos lo que hizo la amada una vez que encontró al amado.
Lo asió y no lo dejó ir. Es lo que debemos hacer cuando encontramos su Palabra: asirla y no dejarla ir.
Cantares 4
- Lo que el amado desea.
La pureza de su amada iglesia. Él desea deleitarse en su santidad.
- Verso 7. » Toda tú eres hermosa, amiga mía, Y en ti no hay mancha.”
- Ven conmigo desde el Líbano, oh esposa mía; Ven conmigo.
- Prendiste mi corazón, hermana, esposa mía; Has apresado mi corazón.
- Verso 10. “¡Cuán hermosos son tus amores, hermana, esposa mía! ¡Cuánto mejores que el vino tus amores, Y el olor de tus ungüentos que todas las especias aromáticas!»
- Fuente de huertos, Pozo de aguas vivas.
- La respuesta de la amada.
- Verso 16. “Levántate, Aquilón, y ven, Austro; Soplad en mi huerto, despréndanse sus aromas. Venga mi amado a su huerto, Y coma de su dulce fruta.”
Cantares 5
- Comed, amigos; bebed en abundancia, oh amados.
El amado invita a la amada y a los amigos a comer y beber su sangre, su Palabra y su unción.
- La amada dormía…pero su corazón velaba!
Ella podía escuchar la voz de su amado diciéndole: ¡Ábreme!
- Mateo 25:1-13. “Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo. Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas. Las insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite; más las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas. Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron. Y a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle! Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y arreglaron sus lámparas. Y las insensatas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan. Mas las prudentes respondieron diciendo: Para que no nos falte a nosotras y a vosotras, id más bien a los que venden, y comprad para vosotras mismas. Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta. Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos! Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco. Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir.”
- Enferma de amor.
¿Cómo era el amor de la amada? Era un amor a tiempo y fuera de tiempo y se esforzaba en demostrarle su amor, hablaba a otros de Él y sufrió persecución por amarlo con pasión.
- Juan 14:15. “Si me amáis, guardad mis mandamientos.”
- Su paladar, dulcísimo, y todo él codiciable.
Tal es mi amado, tal es mi amigo, Oh doncellas de Jerusalén. Mi amado es más que otro amado.
- Apocalipsis 1:13-16. “Y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro. Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego; y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas. Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza.”
- ¿Qué es tu amado más que otro amado, Oh la más hermosa de todas las mujeres? ¿Qué es tu amado más que otro amado, Que así nos conjuras?
Si, ciertamente nuestro Amado es más que otros. Podemos conjurar a cualquiera a conocer a nuestro amado. Ciertamente la Palabra del Señor es más que todo.
Cantares 6
- El Señor desciende a su huerto: para apacentar a sus ovejas y para recoger sus frutos.
Ver Juan 15: 1-6.
- Una sola esposa tiene el Señor.
Mas una es la paloma mía: La perfecta, la única, la escogida, la bienaventurada.
Cantares 7
- ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian el evangelio!
Elementos presentes en la descripción de la amada: Pies hermosos, muslos como joyas, obra de mano de excelente maestro, púrpura, trigo, cercado de lirios, torre de marfil, estanques, puertas, pechos como racimos de vid y paladar como el buen vino. ¿Qué referencias hay en la Palabra de estos elementos, que nos pueden revelar su significado inconmovible?
- La amada y el amado van a las aldeas a revisar los frutos.
La responsabilidad de la iglesia como esposa de Cristo: dar frutos de justicia.
- Verso 23. “Las mandrágoras han dado olor, Y a nuestras puertas hay toda suerte de dulces frutas, Nuevas y añejas, que para ti, oh amado mío, he guardado.”
Cantares 8
- ¿Hemos sido menospreciados por amar a Cristo y predicar su Palabra?
No es posible evitar el menosprecio por obedecer la Palabra. Si nuestro amor a Cristo se apaga por padecer, entonces no es amor verdadero.
- Lucas 10:16. “El que a vosotros oye, a mí me oye; y el que a vosotros desecha, a mí me desecha; y el que me desecha a mí, desecha al que me envió.”
- Versos 6-7. “Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo; Porque fuerte es como la muerte el amor; Duros como el Seol los celos; Sus brasas, brasas de fuego, fuerte llama. Las muchas aguas no podrán apagar el amor, Ni lo ahogarán los ríos. Si diese el hombre todos los bienes de su casa por este amor, De cierto lo menospreciarían.”
- ¿Cuándo la amada se fortaleció para edificar y guarnecer a su hermana débil?
- Verso 10. “Yo soy muro, y mis pechos como torres, Desde que fui en sus ojos como la que halla paz.”
- Así termina el Cantar de los Cantares.
- Verso 13-14. “Oh, tú que habitas en los huertos, Los compañeros escuchan tu voz; Házmela oír. Apresúrate, amado mío, Y sé semejante al corzo, o al cervatillo, Sobre las montañas de los aromas.”
- Apocalipsis 22:20. “El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús.”
Oremos
Padre métenos en el corazón de tu Palabra. Padre haznos oír tu voz Señor. Entender tu Palabra. Has posible que podamos desear ardientemente tu Palabra, e ir a la casa del banquete.
Gracias Padre por enviar a Jesús a salvarnos y convertirnos en tu amada iglesia. Ven amado, ven Señor Jesús. Apresúrate, amado mío, Y sé semejante al corzo, o al cervatillo, Sobre las montañas de los aromas.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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