proverbios 14-17

Día 192. Libro 20.

Proverbios 14-15-16

  1. Observemos en cada capítulo las enseñanzas sobre: Ser y hacer. No ser y no hacer.

Meditemos en el significado inconmovible detrás de cada principio.

Tomemos notas y hagamos una lista de cada uno de ellos.

  • Hagamos este ejercicio.

Tomemos el verso uno. «La mujer sabia edifica su casa; Mas la necia con sus manos la derriba.”

  • Reflexionemos en el significado inconmovible del verso.
  • Sólo podemos edificar con la obediencia y el entendimiento de la Palabra de Dios.
  • La casa en la Palabra representa la vida, la familia.
  • La mujer es figura de la iglesia.
  • El necio es aquel que camina por sendas de muerte, alejado de la vida de Dios. Lucas 6:46-49.
  • Ahora reflexionemos en torno a nuestra propia vida: «¿Soy una mujer sabia? ¿Edifico a mi familia con la Palabra?
  • Correcciones necesarias en mi caminar:
    • No ser necia. No derribar mi casa.
    • Leeré la Palabra, meditare en ella y la obedeceré. Enseñaré la Palabra a mis hijos.
    • Hablaré la Palabra en mi iglesia.
    • Seré de edificación y no destruiré la obra del Señor.
  • Repitamos este ejercicio con cada verdad.
  • Toma papel y lápiz y escudriña todo el Capítulo 14.
  • Hagámonos esta pregunta: ¿Qué es caminar en rectitud y cuál es su relación con el temor de Dios? Verso 2.
  • ¿Qué hacen los de caminos pervertidos en relación con el temor de Dios? Versos 26-27.
  • Observemos al necio y al sabio. Sus características y diferencias. Versos: 3, 7-9, 15-19, 25, 29, 32-33.
  • Verso 4. ¿Quiénes son los bueyes en la Palabra? Consideremos que hay 89 versículos que los mencionan y hay una reveladora interpretación en 1 Corintios 9:9-10.
  • Veamos la relación entre nuestra fuerza y el verdadero pan del cielo.
  • Verso 5. Los testigos verdaderos y los falsos.
  • La búsqueda de la sabiduría y el entendimiento de la Palabra. Verso 6.
  • El prudente. Verso 8.
  • La amargura del alma. Versos 10, 13.
  • Nuestros caminos y su relación con nuestros pensamientos y los de Dios. Versos 12,14.
  • Los pobres y los ricos en el reino de los cielos. Los verdaderos tesoros. Versos 20,21,24,31.
  • Los pensamientos y la Palabra. Verso 22.
  • Las vanas palabras movibles y la Palabra inconmovible. 24.
  • La paz versus la envidia y los pensamientos de la Palabra de Dios. Verso 30.
  • Las naciones y su relación con la Palabra de Dios. Versos 34-35.
  • Repite el ejercicio con el capítulo 15 y 16.

¡Atrévete a compartirlo, se sabio y edifica la casa del Señor!

Proverbios 17

  1. ¿Podemos juzgar adecuadamente al necio y al sabio?

Veamos 1 Corintios 2:14-16.

El necio:

  • Tiene una casa llena de contiendas.
  • Comienza la discordia y se enreda en ella. Ama la disputa.
  • Da mal por bien, por eso no se apartará el mal de su casa.
  • Está atento al labio inicuo.
  • Es mentiroso y escucha la lengua detractora.
  • Escarnece al pobre afrentando a su Hacedor.
  • Divulga la falta del otro.
  • Se alegra de la calamidad y no quedará sin castigo.
  • No le conviene la altilocuencia; ¡Cuánto menos al príncipe el labio mentiroso!
  • Practica el soborno y adondequiera que se vuelve, halla prosperidad.
  • No le aprovecha la reprensión ni con cien azotes.
  • Es rebelde y no busca sino el mal, mensajero cruel será enviado contra él.
  • Es fatuo.
  • No tiene entendimiento.
  • Presta fianzas y sale por fiador.
  • Es perverso de corazón y nunca hallará el bien.
  • El padre del necio no se alegrará y será amargura para su madre.
  • Tiene un espíritu triste que le seca los huesos.

El sabio:

  • Es prudente y se enseñoreará del hijo que deshonra, y con los hermanos compartirá la herencia.
  • La reprensión le aprovecha porque es entendido en la Palabra.
  • Cubre la falta de su amigo.
  • Deja la discordia y no se enreda en ella.
  • Ama a su amigo y es como un hermano en el tiempo de la angustia.
  • Su corazón alegre le es buen remedio.
  • Tiene sabiduría: ahorra sus palabras y es de espíritu prudente.
  • Examinemos nuestro andar a la luz de la Palabra y seamos sabios, entendidos y no necios.

Verso 15. “El que justifica al impío, y el que condena al justo, Ambos son igualmente abominación a Jehová.”

Oremos

Padre nuestro que estás en los cielos. Gracias por tu sabiduría eterna. Gracias por tu maravillosa Palabra, por su poder para transformarnos y por su fuerza para edificarnos. Has que nos penetre hasta partirnos el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos. Que cual espada de dos filos, discierna nuestros pensamientos y las intenciones de nuestro corazón. Amén.

Tus siervos

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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