Día 186. Libro 19.
Salmos 120
- Mucho tiempo ha morado mi alma con los que aborrecen la paz.
Los que aborrecen la paz son aquellos que aborrecen la Palabra. Si entendemos esto, es “normal” esperar que los que aborrecen la Palabra, persigan y hagan padecer a los que la obedecen.
Mateo 10:16. «He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas.»
- ¿Qué te dará, o qué te aprovechará, Oh lengua engañosa?
Romanos 6:21. “¿Pero qué fruto teníais de aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis? Porque el fin de ellas es muerte.”
Salmos 121
- ¿Dónde buscamos nuestro auxilio?
El todopoderoso no se duerme ni se adormece. El que nos guarda hizo los cielos y la tierra.
- No alcemos nuestros ojos a lo vano y pasajero.
Jeremías 3:23. “Ciertamente vanidad son los collados, y el bullicio sobre los montes; ciertamente en Jehová nuestro Dios está la salvación de Israel.”
Salmos 122
- Digamos por amor a su pueblo: La paz sea contigo.
Busquemos el bien del pueblo del Señor a través de la edificación de la Palabra. Esa es la verdadera paz.
Salmos 123
- El que sufrió el menosprecio.
Isaías 53:3. “Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.”
Salmos 124
- Bendigamos al Señor.
Porque nos libertó y no nos entregó a nuestros enemigos.
- Nuestro socorro está en el nombre de Jehová, que hizo el cielo y la tierra.
Salmos 125
- No reposará la vara de la impiedad sobre la heredad de los justos.
- 1 Corintios 10:13. “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.”
- Apocalipsis 2:10. “No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.”
Salmos 126
- Haz volver nuestra cautividad, oh Jehová.
Ese debe ser nuestro clamor, nuestro sueño, y el anhelo, de su pueblo.
- El fruto de la aflicción de nuestra alma.
Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; Mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas. Definitivamente el padecimiento trae frutos de justicia a nuestra vida.
Salmos 127
- Todo esfuerzo por construir nuestra vida, nuestra iglesia, nuestro hogar es vano, si no está construido en base a la obediencia de la Palabra.
- Los que edifican la casa.
La guardia que vela y no duerme guardando la ciudad, los que se levantan de mañana y van tarde a reposar y que comen pan de dolores. ¿Somos nosotros así?
- Nuestros hijos son nuestras saetas.
Seamos valientes y esforzados enseñándoles la Palabra.
Salmos 128
- El hombre que teme a Jehová y anda en la obediencia a la Palabra
Será bienaventurado, fértil y próspero.
Salmos 129
- El pueblo de Dios ha sido angustiado desde su juventud, así como nuestro Cristo.
- Jueces 10:16. “…y él fue angustiado a causa de la aflicción de Israel.”
- Isaías 53:7. “Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.”
- Isaías 63:9. “En toda angustia de ellos él fue angustiado, y el ángel de su faz los salvó; en su amor y en su clemencia los redimió, y los trajo, y los levantó todos los días de la antigüedad.”
- ¿Qué ha hecho El Señor con nuestra aflicción?
- Isaías 61:3. “a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya.”
- Serán avergonzados y vueltos atrás todos los que aborrecen al pueblo de Dios.
Serán como la hierba de los tejados, que se seca antes que crezca. Por su aflicción el Señor aprendió obediencia y ha sido bendecido por la eternidad, pero los enemigos del pueblo de Dios serán castigados eternamente.
Salmos 130
- ¿Quién, oh Señor, podrá mantenerse?
En el Señor hay perdón. Alabemos su nombre.
- Romanos 3:21-24. “Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús.”
- Una relación vital.
Esperé yo a Jehová, esperó mi alma; en su palabra he esperado. Reflexionemos en la relación que hay entre: esperar en la Palabra y mantenerse sin pecado.
Salmos 131
- Como un niño.
- Mateo 18:3-4. “Y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos.”
- 1 Corintios 14:20. “Hermanos, no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la malicia, pero maduros en el modo de pensar.”
- Que podamos decir esto.
Jehová, no se ha envanecido mi corazón. Ni mis ojos se enaltecieron; Ni anduve en grandezas, Ni en cosas demasiado sublimes para mí.
- Espera, oh iglesia, en Jehová, desde ahora y para siempre.
Salmos 132
- En verdad juró Jehová a David, Y no se retractará de ello: De tu descendencia pondré sobre tu trono.
Si tus hijos guardaren mi pacto, Y mi testimonio que yo les enseñaré, Sus hijos también se sentarán sobre tu trono para siempre.
- Isaías 9:6-7. “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.”
- Lucas 1:32-33. “Éste será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.”
- Isaías 59:21. “Y éste será mi pacto con ellos, dijo Jehová: El Espíritu mío que está sobre ti, y mis palabras que puse en tu boca, no faltarán de tu boca, ni de la boca de tus hijos, ni de la boca de los hijos de tus hijos, dijo Jehová, desde ahora y para siempre.”
Salmos 133
- Las delicias de la armonía.
- Efesios 4:13. “…que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.”
Salmos 134
- Bendigamos a Jehová.
Bendecid a Jehová alzando las manos al santuario. Los siervos de Jehová que están en la casa de Jehová por las noches. El hizo los cielos y la tierra. Él es nuestra bendición.
Salmos 135
- Nunca dudemos de esto.
Versos 5-6. “Yo sé que Jehová es grande, Y el Señor nuestro, mayor que todos los dioses. Todo lo que Jehová quiere, lo hace, En los cielos y en la tierra, en los mares y en todos los abismos.”
Oremos.
Oh Jehová, eterno es tu nombre; Tu memoria, oh Jehová, de generación en generación. Tu juzgarás a tu pueblo, y te compadecerás de tus siervos. Te alabamos Padre por tu verdad inconmovible. Señor ayúdame a mantenerme en el camino de la salvación y seguir en obediencia sin desviarme de tus mandamientos. Señor nuestra plegaria es: danos un corazón tierno, confiado, sin angustias, en paz y humilde, limpio de orgullo y altanería. Multiplícanos para que veamos a los hijos de nuestros hijos crecer en el conocimiento de la Palabra.
Que la paz de la Palabra, Cristo mismo, sea sobre nosotros. Que tu amada iglesia sea edificada como una ciudad que está bien unida entre sí, por la obediencia a tu Palabra.
Esta es nuestra plegaria Señor: Libra mi alma, oh Jehová, del labio mentiroso, Y de la lengua fraudulenta. Hastiada está nuestra alma Del escarnio de los que están en holgura, Y del menosprecio de los soberbios. Oye, oh Dios nuestro, que somos objeto de su menosprecio, y vuelve el baldón de ellos sobre su cabeza, y entrégalos por despojo en la tierra de su cautiverio. Ten misericordia de nosotros, oh Jehová, ten misericordia de nosotros. Esperamos en tu misericordia. Haz bien, oh Jehová, a los buenos, Y a los que son rectos en su corazón.
Tus siervos
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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