salmos 105-108

Día 183. Libro 19.

Salmos 105

  1. Alabad a Jehová, invocad su nombre; Dad a conocer sus obras en los pueblos.

En toda la tierra están sus juicios, su pacto, la Palabra que Él mandó para mil generaciones.

  • Para que guardemos sus estatutos, y cumplamos sus leyes.

Para eso nos dio las tierras de las naciones.

  • La alabanza de los escogidos.

Busca al Señor y su poder, busca siempre su rostro. Invoca su nombre alégrate de corazón, gloríate solo en El. Cántale salmos, canta su Palabra, acuérdate de las maravillas que él ha hecho, sus prodigios y los juicios de su boca, habla de esto, y da a conocer sus obras en todos los pueblos.

Salmos 106

  1. ¿Quiénes expresaremos las poderosas obras de Jehová? 

¿Quiénes contaremos sus alabanzas? Somos nosotros los responsables de hacer esto.

  • Observemos el reclamo del Señor y la causa del furor de Jehová.
  • Verso 20-21. “Así cambiaron su gloria por la imagen de un buey que come hierba. Olvidaron al Dios de su salvación que había hecho grandezas en Egipto.”
  • Verso 24-25. “Pero aborrecieron la tierra deseable; No creyeron a su palabra. Antes murmuraron en sus tiendas, Y no oyeron la voz de Jehová.”
  • Verso 34-37. “No destruyeron a los pueblos que Jehová les dijo. Antes se mezclaron con las naciones, y aprendieron sus obras. Y sirvieron a sus ídolos, los cuales fueron causa de su ruina. Sacrificaron sus hijos y sus hijas a los demonios.”
  • Verso 39. “Se contaminaron con sus obras y se prostituyeron con sus hechos.”
  • Verso 43. “Muchas veces los libró; Mas ellos se rebelaron contra su consejo, Y fueron humillados por su maldad.”
  • ¿Hacemos lo mismo?
  • Pecamos nosotros como nuestros padres. Confesemos nuestros pecados.

Tomemos el salmo y confesemos al Señor cada uno de los pecados que Él le señala a su pueblo. Postrémonos y pidamos misericordia. Humillémonos y clamemos por su perdón. No seamos altivos pensando que esto es solo cosa del pasado de Israel, seamos entendidos y oremos como Daniel, como David, y como Cristo.

Salmos 107

  1. Alaben la misericordia de Jehová, Y sus maravillas para con los hijos de los hombres.

Observemos que esta invitación se repite en los versos 8, 15, 21 y 31.

El quebrantó las puertas de bronce, y desmenuzó los cerrojos de hierro. 

Verso 20. “Envió su palabra, y los sanó, Y los libró de su ruina.”

  • Pero…

Verso 11. “Por cuanto fueron rebeldes a las palabras de Jehová. Y aborrecieron el consejo del Altísimo.”

Por esta causa, moraban en tinieblas y sombra de muerte, aprisionados en aflicción y en hierros, tal como dice el verso 10.

  • Observemos la secuencia.

Esto es un ciclo que se repite en el pueblo de Dios: Rebelión-castigo- salvación.

  • Observemos esto.

Versos 10-11. “Algunos moraban en tinieblas y sombra de muerte, Aprisionados en aflicción y en hierros, Por cuanto fueron rebeldes a las palabras de Jehová, Y aborrecieron el consejo del Altísimo.” 

Los lugares torcidos, las puertas de bronce y los cerrojos de hierro son la falta de entendimiento, la desobediencia y la rebeldía a su Palabra.

  • La profecía cumplida en nuestro Cristo. 

Apocalipsis 15:3. “Y cantan el cántico de Moisés siervo de Dios, y el cántico del Cordero, diciendo: Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos.”

  • Envió su Palabra y nos sanó y nos libró de nuestra ruina. Verso 20.

El Señor convierte los ríos en desierto, los manantiales de las aguas en sequedales y la tierra fructífera en estéril. Alabemos su misericordia.

  • Observemos en el salmo, las bendiciones y las maldiciones, intrínsecamente ligadas al entendimiento y la obediencia de la Palabra de Dios.

Jeremías 9:24. “Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová.”

Verso 43. “¿Quién es sabio y guardará estas cosas, Y entenderá las misericordias de Jehová?” 

Salmos 108

  1. ¡Que se despierten los instrumentos del Señor! 

Anunciemos su Palabra al alba.

Reflexionemos en torno a Cristo y su Palabra. Porque más grande que los cielos es su misericordia. Y hasta los cielos es su verdad.

  • Danos socorro contra el adversario, Porque vana es la ayuda del hombre. 

No pongamos nuestra fe en las cosas movibles. Solo confiemos en su Palabra.

Salmos 146:3-5. “No confiéis en los príncipes, Ni en hijo de hombre, porque no hay en él salvación. Pues sale su aliento, y vuelve a la tierra; En ese mismo día perecen sus pensamientos. Bienaventurado aquel cuyo ayudador es el Dios de Jacob, cuya esperanza está en Jehová su Dios.”

  • ¿Quién me guiará a la ciudad fortificada? ¿Quién me guiará hasta Edom?

Verso 11. “¿No serás tú, oh Dios, que nos habías desechado, Y no salías, oh Dios, con nuestros ejércitos?”

Oremos.

Señor, ten misericordia de nosotros y quita nuestra cautividad. Confesamos nuestra rebeldía, nuestros pecados y los pecados de nuestro pueblo. Nos rebelamos a tu Palabra y no entendemos tus maravillas.

Bendito Jehová Dios de Israel, Desde la eternidad y hasta la eternidad. Amén. Aleluya.

Tus siervos

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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