esdras 8-10

Día 155. Libro 15.

Esdras 8

  1. Publiquemos ayuno entre el remanente.

“Para afligirnos delante de nuestro Dios, para solicitar de él camino derecho para nosotros, y para nuestros niños, y para todos nuestros bienes.” Verso 21.

  • La mano de nuestro Dios es para bien sobre todos los que le buscan.

Su poder y su furor contra todos los que le abandonan.

  • Su Palabra: el tesoro real.

Seamos vigilantes y guardas de los tesoros reales. Como siervos consagrados a Jehová, somos responsables de vigilar, guardar la Palabra y a los siervos de la casa del Señor.

Versos 28-29. “Y les dije: Vosotros estáis consagrados a Jehová, y son santos los utensilios, y la plata y el oro, ofrenda voluntaria a Jehová Dios de nuestros padres. Vigilad y guardadlos, hasta que los peséis delante de los príncipes de los sacerdotes y levitas, y de los jefes de las casas paternas de Israel en Jerusalén, en los aposentos de la casa de Jehová.”

  • Somos hijos de la cautividad.

Cristo nos ha sacado del cautiverio. No volvamos atrás.

Efesios 4:8. «Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo. Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, Y dio dones a los hombres.»

Apocalipsis 13:10. “Si alguno lleva en cautividad, va en cautividad; si alguno mata a espada, a espada debe ser muerto. Aquí está la paciencia y la fe de los santos.”

  • Los ministros para la casa de nuestro Dios.

Entendidos en la Palabra: Y nos trajeron según la buena mano de nuestro Dios sobre nosotros, un varón entendido.

Esdras 9

  1. ¿Qué hacemos ante el conocimiento del pecado del pueblo del Señor?

El linaje santo se mezcló con los pueblos de la tierra.

Esdras rasgó sus vestidos y su manto, y arrancó pelo de su cabeza y barba, y se sentó angustiado en extremo.

Se juntaron todos los que temían las palabras del Dios de Israel, a causa de la prevaricación de los del cautiverio. Se postraron de rodillas, y extendieron sus manos a Jehová.

  • El remanente.

Y ahora por un breve momento ha habido misericordia de parte de Jehová nuestro Dios, para hacer que nos quedase un remanente libre, y para darnos un lugar seguro en su santuario, a fin de alumbrar nuestro Dios nuestros ojos y darnos un poco de vida en nuestra servidumbre.

Porque siervos somos; más en nuestra servidumbre no nos ha desamparado nuestro Dios, sino que inclinó sobre nosotros su misericordia delante de los reyes de Persia, para que se nos diese vida para levantar la casa de nuestro Dios y restaurar sus ruinas, y darnos protección en Judá y en Jerusalén.

  • La obediencia que requiere el Señor.

Para que sean fuertes y coman el bien de la tierra, y la dejen por heredad a sus hijos para siempre.

No darán sus hijas a los hijos de ellos, ni sus hijas tomarán para sus hijos, ni procurarán jamás su paz ni su prosperidad.

¿Hemos de volver a infringir tus mandamientos, y a emparentar con pueblos que cometen estas abominaciones? ¿No te indignarías contra nosotros hasta consumirnos, sin que quedara remanente ni quién escape?

Esdras 10

  1. ¿Debía Esdras juzgar el pecado dentro del pueblo de Dios?

Levántate, porque ésta es tu obligación, y nosotros estaremos contigo; esfuérzate, y pon mano a la obra.

  • El precio que debemos estar dispuestos a pagar al reconocer nuestro pecado.

Verso 3. “Ahora, pues, hagamos pacto con nuestro Dios, que despediremos a todas las mujeres y los nacidos de ellas, según el consejo de mi señor y de los que temen el mandamiento de nuestro Dios; y hágase conforme a la ley.”

  • Consideraciones sobre Juzgar el pecado dentro del pueblo de Dios.

Lo primero y más importante es entender que Dios es el único juez, verdadero y eterno. Y que su Palabra son sus juicios eternos. Salmos 96:13. “Delante de Jehová que vino; Porque vino a juzgar la tierra. Juzgará al mundo con justicia, Y a los pueblos con su verdad.” Isaías 3:13. “Jehová está en pie para litigar, y está para juzgar a los pueblos.”

Moisés juzgaba al pueblo. Éxodo 18:13. “Aconteció que al día siguiente se sentó Moisés a juzgar al pueblo; y el pueblo estuvo delante de Moisés desde la mañana hasta la tarde.”

Juzgar es discernir con la Palabra, separar entre lo bueno y lo malo. 1 Reyes 3:9. “Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande?”

Juzgar es revelar el pecado. Ezequiel 20:4. “¿Quieres tú juzgarlos? ¿Los quieres juzgar tú, hijo de hombre? Hazles conocer las abominaciones de sus padres.”

Cuando no se juzga el pecado, el pueblo se contamina y se deteriora. Jeremías 3:9. “Y sucedió que por juzgar ella cosa liviana su fornicación, la tierra fue contaminada, y adulteró con la piedra y con el leño.”

Sólo podemos juzgar con la sabiduría divina. 1 Reyes 3:28. “Y todo Israel oyó aquel juicio que había dado el rey; y temieron al rey, porque vieron que había en él sabiduría de Dios para juzgar.”

Solo podemos juzgar con los juicios de Dios: su Palabra. Ezequiel 44:24. “En los casos de pleito ellos estarán para juzgar; conforme a mis juicios juzgarán; y mis leyes y mis decretos guardarán en todas mis fiestas solemnes, y santificarán mis días de reposo.”

Pablo exhorta a los corintios a juzgar el pecado en la congregación. 1 Corintios 5:12. “Porque ¿qué razón tendría yo para juzgar a los que están fuera? ¿No juzgáis vosotros a los que están dentro?” y 1 Corintios 6:2 “¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas?  ¿O no sabéis que hemos de juzgar a los ángeles? ¿Cuánto más las cosas de esta vida?”

¿Quiénes pueden juzgar? La Palabra habla de tres tipos de hombres, de los cuales sólo uno, es apto para juzgar y discernir conforme al Espíritu de Dios. Ni el hombre natural, porque no percibe las cosas del espíritu. Ni el hombre carnal, porque es niño en Cristo, y vive en lo movible. Tampoco puede juzgar el que anda en celos, contiendas y disensiones. Porque tiene una viga en su propio ojo. Ellos no pueden juzgar, ni discernir la Palabra. Sólo puede juzgar con justo juicio el hombre espiritual, aquel que discierne la Palabra y la obedece, caminando en santidad, conforme a la mente de Cristo. 1 Corintios 2:14-16.  “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie. Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.”

Lo que NO se debe juzgar: cuatro ocasiones en las que no se puede juzgar.

Primero: La salvación o la condenación de alguien. No nos corresponde definir esto, porque sólo le corresponde a Dios. Lucas 6:37. “No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados.”

Segundo: Cuando el que juzga tiene pecado en su vida. Mateo 7:1-5.  “No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido.  ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?  ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo?  ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.”

Tercero: No se puede juzgar según las apariencias. Juan 7:24. “No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio.”

Cuarto: No debemos juzgar la conciencia, las intenciones o la libertad de otro. 1 Corintios 4:5. “Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios.” Y 1 Corintios 10:29. “La conciencia, digo, no la tuya, sino la del otro. Pues ¿por qué se ha de juzgar mi libertad por la conciencia de otro?”

¿No queremos ser juzgados? Examinemos nuestro andar y corrijamos nuestros caminos. 1 Corintios 11:31. “Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados.”

Todos seremos juzgados por nuestras obras. Apocalipsis 20:12. “Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.”

Vivamos en el temor de Dios. 1 Pedro 1:17. “Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación.”

Oremos

Dios mío, confuso y avergonzado estoy para levantar, oh Dios mío, mi rostro a ti, porque nuestras iniquidades se han multiplicado sobre nuestra cabeza, y nuestros delitos han crecido hasta el cielo. Confesamos que hemos vivido en gran pecado.

Por nuestras iniquidades nosotros, nuestros reyes y nuestros sacerdotes hemos sido entregados en manos de los reyes de las tierras, a espada, a cautiverio, a robo, y a vergüenza que cubre nuestro rostro, como hoy día.

Nosotros hemos dejado tus mandamientos, que prescribiste por medio de tus siervos los profetas.

Todo lo que nos ha sobrevenido, es a causa de nuestras malas obras, y a causa de nuestro gran pecado.

Henos aquí delante de ti en nuestros delitos; porque no es posible estar en tu presencia a causa de esto.

Dios nuestro, no nos has castigado de acuerdo con nuestras iniquidades, y nos diste un remanente como éste. Oh Jehová Dios de Israel, tú eres justo, puesto que hemos quedado un remanente que ha escapado, como en este día.

Tus siervos

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

Nuestra meta
365 días con la Palabra.
Faltan 210

Facebook: 365 días con la Palabra
WordPress:  365 días con la Palabra

Twitter: @mirdzastrid

YouTube: Mirdza Astrid Silva de Rivera

Instagram: Mirdza Astrid Rivera

https://volveralapalabra.wordpress.com

esdras 5-7

Día 154. Libro 15.

Esdras 5

  1. ¿Quién nos ha dado la orden de edificar el cuerpo de Cristo y levantar los muros de salvación? 

Verso 11. “Nosotros somos siervos del Dios del cielo y de la tierra, y reedificamos la casa que ya muchos años antes había sido edificada, la cual edificó y terminó el gran rey de Israel.”

Lucas 20:2. “y le hablaron diciendo: Dinos: ¿con qué autoridad haces estas cosas? ¿o quién es el que te ha dado esta autoridad?”

Efesios 1:4. “Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él.”

  • Toma estos utensilios, ve, y llévalos al templo que está en Jerusalén; y sea reedificada la casa de Dios en su lugar.

¿Seremos esos siervos y esos utensilios?

  • La casa del gran Dios se edifica con piedras grandes; y ya los maderos están puestos en las paredes, y la obra se hace de prisa, y prospera en nuestras manos.

La obra redentora de Cristo fue consumada en la cruz.

Ahora bien, recordemos que desde antes y hasta ahora, la casa de Dios se edifica, y aún no está concluida, como lo dice el verso 16.

Por esta causa nos esforzamos en edificar su cuerpo.

Esdras 6

  1. Edificaremos el Cuerpo de Cristo por orden del Dios de Israel y prosperaremos, conforme a la Palabra.

Verso14. “Y los ancianos de los judíos edificaban y prosperaban, conforme a la profecía del profeta Hageo y de Zacarías hijo de Iddo. Edificaron, pues, y terminaron, por orden del Dios de Israel, y por mandato de Ciro, de Darío, y de Artajerjes rey de Persia.”

  • Purifiquemos nuestros corazones y celebremos con regocijo a nuestro Cristo.

Verso 22. “Y celebraron con regocijo la fiesta solemne de los panes sin levadura siete días, por cuanto Jehová los había alegrado, y había vuelto el corazón del rey de Asiria hacia ellos, para fortalecer sus manos en la obra de la casa de Dios, del Dios de Israel.”

Hebreos 10:22. “y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.”

Esdras 7

  1. Esdras, un ejemplo a seguir.

Un escriba diligente en la ley de Moisés que salió del cautiverio. Él preparó su corazón para inquirir la ley de Jehová, cumplirla y enseñarla.

La mano de Jehová estaba sobre Esdras, y le concedió el rey todo lo que pidió.

  • Meditemos en esto.

Todo lo que es mandado por el Dios del cielo, sea hecho prontamente para la casa del Dios del cielo; pues, ¿por qué habría de ser su ira contra el reino del rey y de sus hijos?

Seamos diligentes en cumplir obedientemente su Palabra.

Porque Esdras había preparado su corazón para inquirir la ley de Jehová y para cumplirla, y para enseñar en Israel sus estatutos y decretos. 

  • Los maestros del pueblo de Dios.

Verso 25. “Y tú, Esdras, conforme a la sabiduría que tienes de tu Dios, pon jueces y gobernadores que gobiernen a todo el pueblo que está al otro lado del río, a todos los que conocen las leyes de tu Dios; y al que no las conoce, le enseñarás.”

Oremos

¡Bendito sea su nombre! Bendito Jehová Dios de nuestros padres, que puso tal cosa en el corazón del rey, para honrar la casa de Jehová que está en Jerusalén.

Tus siervos

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

Nuestra meta
365 días con la Palabra.
Faltan 211

Facebook: 365 días con la Palabra
WordPress:  365 días con la Palabra

Twitter: @mirdzastrid

YouTube: Mirdza Astrid Silva de Rivera

Instagram: Mirdza Astrid Rivera

https://volveralapalabra.wordpress.com

esdras 1-4

Día 153. Libro 15.

Esdras 1

  1. Para que se cumpliese la Palabra despertó Jehová el espíritu de Ciro rey de Persia.

Jeremías 25:11. “Toda esta tierra será puesta en ruinas y en espanto; y servirán estas naciones al rey de Babilonia setenta años.”

Jeremías 29:10. “Porque así dijo Jehová: Cuando en Babilonia se cumplan los setenta años, yo os visitaré, y despertaré sobre vosotros mi buena palabra, para haceros volver a este lugar.”

Pablo oraba, para que el Señor «despertara» el espíritu de los creyentes.

  • Observemos que Ciro, rey de Persia, es un tipo de Cristo.

Jehová el Dios de los cielos me ha dado todos los reinos de la tierra, y me ha mandado que le edifique casa en Jerusalén, que está en Judá.

  • La edificación de la casa del cuerpo de Cristo.

Sólo podemos edificar con la Palabra. Dios usará a los hombres con plata, oro, bienes y ganados, además de ofrendas voluntarias.

1 Corintios 3:9-13. “Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios. Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica. Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.  Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará.”

Esdras 2

  1. Cumplidos los setenta años del castigo de Dios sobre su pueblo, el Señor cumple su Palabra y su pueblo regresa de la cautividad.

Salmos 126. “Cuando Jehová hiciere volver la cautividad de Sion, Seremos como los que sueñan. Entonces nuestra boca se llenará de risa, Y nuestra lengua de alabanza; Entonces dirán entre las naciones: Grandes cosas ha hecho Jehová con éstos. Grandes cosas ha hecho Jehová con nosotros; Estaremos alegres. Haz volver nuestra cautividad, oh Jehová, Como los arroyos del Neguev.  Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán. Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; Mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas.”

  • Pongamos nuestra fe por obras y asegurémonos que nuestros nombres y los de nuestros hijos, estén escritos en el listado de aquellos que subieron del cautiverio.

Observemos que hubo sacerdotes, que debieron ser excluidos del ministerio por cuanto no fueron hallados en el registro y no pudieron comprobar su genealogía. ¿Quiénes serán aquellos que el Señor excluirá de su descendencia?

Mateo 7:21-23. “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?  Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.”

Esdras 3

  1. Comenzaron a ofrecer holocaustos a Jehová; pero los cimientos del templo de Jehová no se habían echado todavía.

Es necesario echar los cimientos de la Palabra y enseñarla para poner a Cristo, el cimiento verdadero.

Salmos 89:14. “Justicia y juicio son el cimiento de tu trono; Misericordia y verdad van delante de tu rostro.”

Salmos 97:2. “Nubes y oscuridad alrededor de él; Justicia y juicio son el cimiento de su trono.”

Isaías 28:16. “por tanto, Jehová el Señor dice así: He aquí que yo he puesto en Sion por fundamento una piedra, piedra probada, angular, preciosa, de cimiento estable; el que creyere, no se apresure.”

1 Corintios 3:11. “Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.”

Hebreos 6:1-2. “Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios, de la doctrina de bautismos, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno.”

  • ¿Qué principios extraemos de estos hechos en relación con la adoración en la casa del Señor?

Los versos 2-5 nos refieren la forma en que se edificó el altar, se celebró la fiesta y se hicieron holocaustos, sacrificios y ofrendas. El énfasis es que todas estas cosas se hicieron como está escrito en la ley de Moisés, conforme a su Palabra.

Mientras echaban los cimientos, adoraban al Señor.

Su adoración era con gran clamor, con quebrantamiento, gritos, llanto y también gran júbilo y alegría. El ruido se oía hasta de lejos.

Versos 11-13.  “Y cantaban, alabando y dando gracias a Jehová, y diciendo: Porque él es bueno, porque para siempre es su misericordia sobre Israel. Y todo el pueblo aclamaba con gran júbilo, alabando a Jehová porque se echaban los cimientos de la casa de Jehová. Y muchos de los sacerdotes, de los levitas y de los jefes de casas paternas, ancianos que habían visto la casa primera, viendo echar los cimientos de esta casa, lloraban en alta voz, mientras muchos otros daban grandes gritos de alegría. Y no podía distinguir el pueblo el clamor de los gritos de alegría, de la voz del lloro; porque clamaba el pueblo con gran júbilo, y se oía el ruido hasta de lejos.”

Esdras 4

  1. No ignoremos sus maquinaciones.

Observemos las estrategias del enemigo cuando estamos edificando el cuerpo de Cristo.

Dañar la obra: Puede hacerlo por medio de mentiras, tergiversar la Palabra de Dios, falsas doctrinas, divisiones, pleitos, contiendas y diversas tentaciones. Intimidar y atemorizar al pueblo para que no edifique. Sobornar a las autoridades para frustrar nuestros propósitos.

Hacer cesar la obra con poder y violencia. Escribir falsas acusaciones y calumnias en contra de la edificación del cuerpo de Cristo, tildando la obra de rebelde y mala y acusándonos de rebelión, incumplimiento de las leyes, y pueblo perjudicial para los intereses del gobierno.

Pregunta para amedrentar: ¿Quién os dio orden para edificar esta casa y para levantar estos muros? ¿Con qué autoridad haces estas cosas? Así también le decían a Cristo.

Nunca debemos ignorar sus maquinaciones y que él quiere convencernos tal como lo quiso hacer en la tentación de Cristo.

  • Usemos nuestra espada.

Usemos la SUMA de la Palabra para avergonzar y resistir al enemigo. Como dice el verso 5: “… y entonces respondieron por carta sobre esto.”

2 Timoteo 2:19. “Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo.”

2 Corintios 2:10-11. “… para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones.”

Tito 2:7-8. “presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad, palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence, y no tenga nada malo que decir de vosotros.”

1 Pedro 5:8. “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar.”

  • Toma estos utensilios.

Ve y llévalos al templo que está en Jerusalén; y sea reedificada la casa de Dios en su lugar. ¿Seremos esos siervos y esos utensilios?

Verso 11. “… Nosotros somos siervos del Dios del cielo y de la tierra, y reedificamos la casa que ya muchos años antes había sido edificada, la cual edificó y terminó el gran rey de Israel.”

Verso 5. “… Mas los ojos de Dios estaban sobre los ancianos de los judíos, y no les hicieron cesar…”

  • Hasta el enemigo molesto lo reconoce.

La casa del gran Dios se edifica con piedras grandes; y ya los maderos están puestos en las paredes, y la obra se hace de prisa, y prospera en nuestras manos. ¡Aleluya! ¡Gloria a Dios!

  • Pongamos manos a la obra, recordemos que desde entonces y hasta ahora, la casa de Dios se edifica, y aún no está concluida, como lo dice el verso 16.

Oremos

Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seamos llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, para que andemos como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios. (Colosenses 1:9-10).

Tus siervos

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

Nuestra meta
365 días con la Palabra.
Faltan 212

Facebook: 365 días con la Palabra
WordPress:  365 días con la Palabra

Twitter: @mirdzastrid

YouTube: Mirdza Astrid Silva de Rivera

Instagram: Mirdza Astrid Rivera

https://volveralapalabra.wordpress.com