Día 177. Libro 19.
Salmos 51
- Ten piedad de mí.
Conforme a tu gran misericordia y a la multitud de tus piedades, borra mis rebeliones.
Lávame más y más de mi maldad y límpiame de mi pecado. Yo reconozco mis rebeliones, mi pecado está siempre delante de mí. Purifícame y lávame. Edifícanos Señor.
- Los sacrificios verdaderos que Dios desea.
Nuestro espíritu quebrantado, nuestro corazón contrito y humillado y que obedezcamos su Palabra.
- Tengamos presente esto.
El pecado conduce a la pérdida del gozo de la salvación y de la presencia del Espíritu Santo.
- ¿Qué debemos hacer para ser restaurados por el Señor?
Arrepentirnos y confesar. Reconocer nuestras rebeliones y nuestro pecado, conforme a su palabra, e implorar que el Señor borre todas nuestras maldades, implorar, comprender su sabiduría y obedecer su Palabra.
- Los frutos de ser restaurados por la Palabra.
- Comprensión de la sabiduría de la Palabra.
- Purificación, limpieza de corazón.
- El gozo de la salvación y sanidad.
- La presencia de su Santo Espíritu en nosotros y la renovación de un espíritu recto.
- Un espíritu noble que nos sustenta.
- Podremos enseñar a los transgresores sus caminos y los pecadores se convertirán a Él.
- Seremos librados de homicidios.
- Cantaremos su justicia, publicaremos su alabanza y seremos agradables al Señor.
Salmos 52
- Observemos al que endurece su corazón y no se vuelve de su maldad.
- Agravios maquina su lengua.
- Como navaja afilada hace engaño.
- Ama el mal más que el bien.
- Ama la mentira más que la verdad.
- Ama toda suerte de palabras perniciosas.
- Tiene una engañosa lengua.
- No pone a Dios por su fortaleza, confía en la multitud de sus riquezas.
- Se jacta y se mantiene en su maldad.
- Finalmente Dios lo destruirá para siempre, lo asolará y lo arrancará de su morada, lo desarraigará de la tierra de los vivientes.
- El olivo verde en la casa de Dios es nuestro amado Salvador.
- Jeremías 11:16. “Olivo verde, hermoso en su fruto y en su parecer, llamó Jehová tu nombre. A la voz de recio estrépito hizo encender fuego sobre él, y quebraron sus ramas.”
- Lo dijo el mismo Señor Jesucristo en Lucas 23:31. “Porque si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco, qué no se hará?”
Salmos 53
- No hay entendidos.
Todos se han corrompido y no tienen conocimiento de la Palabra. Hacen iniquidad y devoran a mi pueblo. El Señor los ha desechado.
El Señor busca un remanente que conozca su Palabra y la entienda. ¿Seremos nosotros? ¿Seré yo?
El pueblo de Dios, creado para cumplir ese propósito, no lo cumplió y fue al cautiverio por su desobediencia.
Jeremías 4:22. “Porque mi pueblo es necio, no me conocieron; son hijos ignorantes y no son entendidos; sabios para hacer el mal, pero hacer el bien no supieron.”
- El clamor de Dios debe ser nuestro clamor.
¡Oh, si saliera de Sion la salvación de Israel!
El clamor con el cual concluye el Salmo es una profecía cumplida en nuestro amado Salvador, Cristo Jesús.
Ya ha salido de Sion la salvación de Israel, aquel que puede hacernos regresar de la cautividad.
Ahora nos corresponde cumplir el deseo del Señor.
- Cuando Dios hiciere volver de la cautividad a su pueblo.
Hagamos esta reflexión: ¿Qué relación existe entre el entendimiento de la Palabra y el cautiverio del pueblo de Dios? Registremos nuestras observaciones.
- Dice el necio: No hay Dios.
Estudiemos su malvado corazón. Revisemos estos textos: Salmos 10:4, 6, 11, y 13. Romanos 1:21, 28, y Romanos 3: 10-18.
Salmos 54
- El Señor sostiene mi vida con su Palabra.
Dios es el que me ayuda. Él nos libra de toda angustia. Él devolverá el mal a mis enemigos y los cortará por su Palabra. Tengamos paciencia. Esperemos, porque nuestros ojos verán la ruina de nuestros enemigos.
Salmos 55
- Observemos la experiencia de nuestro Cristo ante la traición de Judas.
Versos 12-14. “Porque no me afrentó un enemigo, lo cual habría soportado; ni se alzó contra mí el que me aborrecía, porque me hubiera ocultado de él. Sino tú, hombre, al parecer íntimo mío, Mi guía, y mi familiar; Que juntos comunicábamos dulcemente los secretos, Y andábamos en amistad en la casa de Dios.”
¿Qué haríamos ante semejante traición? Versos 16-18. “En cuanto a mí, a Dios clamaré; Y Jehová me salvará. Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré, Y él oirá mi voz. Él redimirá en paz mi alma de la guerra contra mí, Aunque contra mí haya muchos.” Versos 22-23. “Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; No dejará para siempre caído al justo. (…) Pero yo en ti confiaré.”
Salmos 56
- Un detalle que enternece y derrite nuestro corazón
Pon mis lágrimas en tu redoma; ¿No están ellas en tu libro?
Ver también: Salmos 39:12, y el 126:5-6, 2 Reyes 20:5, Job 16:20 y Apocalipsis 7:17.
- Estemos absolutamente confiados en su Palabra.
Verso 11. “En Dios he confiado; no temeré; ¿Qué puede hacerme el hombre?
- La perfecta alabanza: en Dios alabaré su palabra. En Jehová su palabra alabaré.
Salmos 57
- Observemos la contraposición entre lo que sucede en la tierra y las verdades eternas.
¿Acaso se refiere esto a nuestra necesidad de quitar la mirada de lo terrenal para poner los ojos en la Palabra, en Jesús el autor y consumador de la Fe?
- Prontitud y disposición.
Despierta, alma mía, despierta. Despierta arpa. Despierta salterio.
Me levantaré de mañana. Te alabaré entre los pueblos, oh Señor. Cantaré de ti entre las naciones. Cantaré, y trovaré salmos. Mi corazón está dispuesto. Pronto está mi corazón.
Salmos 58
- Ciertamente hay Dios que juzga en la tierra.
Ciertamente hay un galardón para el justo. Él ha enviado su Palabra. Ha enviado su misericordia y su verdad.
- Esta es una pregunta que debemos hacernos.
¿Pronunciamos en verdad justicia? ¿Juzgamos rectamente conforme a la Palabra?
¿Hablamos correctamente la Palabra del Señor?
- El impío.
La serpiente que tiene veneno y no oye al encantador.
- ¿Cómo se endurece el corazón?
- Cerrar nuestros oídos a la Palabra.
- Maquinar iniquidades en el corazón.
- Hablar mentira.
- Apartarse del camino de salvación y por ende descarriarse.
Salmos 59
- El testimonio de Cristo.
Sin delito, sin falta y sin pecado.
- El Señor se reirá del enemigo que dice: ¿Quién oye?
Dios se burlará de ellos, de todas las naciones.
Lo que debemos afirmar y declarar en nuestro corazón: A causa del poder del enemigo esperaré en tú Palabra. Porque Dios es mi defensa. Dejemos que la Palabra misma sea nuestra defensa. Ella nos juzgará y nos defenderá. No necesitamos, ni podemos depender de juicios humanos, sesgados y apartados de la Palabra. Él va delante de mí y hará que vea en mis enemigos mi deseo.
- Aprendamos a orar contra el enemigo.
Versos 11-15. “No los mates, para que mi pueblo no olvide. Dispérsalos con tu poder, y abátelos, Oh Jehová, escudo nuestro. Por el pecado de su boca, por la palabra de sus labios, Sean ellos presos en su soberbia, Y por la maldición y mentira que profieren. Acábalos con furor, acábalos, para que no sean; Y sépase que Dios gobierna en Jacob Hasta los fines de la tierra. Selah. Vuelvan, pues, a la tarde, y ladren como perros, Y rodeen la ciudad. Anden ellos errantes para hallar qué comer; Y si no se sacian, pasen la noche quejándose.”
Oremos.
Te exaltamos Señor sobre los cielos. Sobre toda la tierra sea tu gloria. Grande hasta los cielos es tu misericordia. Hasta las nubes es tu verdad.
¡Aleluya! ¡Cantaré de tu poder! ¡Alabaré de mañana tu misericordia!
Eres mi amparo Y refugio en el día de mi angustia. Eres mi Fortaleza.
Eres oh Dios, el Dios de mi misericordia.
Tus siervos
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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