2 reyes 19-21

Día 129. Libro 12.

2 Reyes 19

  1. Eleva oración por el remanente que aún queda. ¿Somos ese remanente?

Versos 1-4. “Cuando el rey Ezequías lo oyó, rasgó sus vestidos y se cubrió de cilicio, y entró en la casa de Jehová. Y envió a Eliaquim mayordomo, a Sebna escriba y a los ancianos de los sacerdotes, cubiertos de cilicio, al profeta Isaías hijo de Amoz, para que le dijesen: Así ha dicho Ezequías: Este día es día de angustia, de reprensión y de blasfemia; porque los hijos están a punto de nacer, y la que da a luz no tiene fuerzas. Quizá oirá Jehová tu Dios todas las palabras del Rabsaces, a quien el rey de los asirios su señor ha enviado para blasfemar al Dios viviente, y para vituperar con palabras, las cuales Jehová tu Dios ha oído; por tanto, eleva oración por el remanente que aún queda.”

  • Y se cumplió la Palabra de Jehová. Veamos a Jehová avergonzando al blasfemo.

Versos7-8. “E Isaías les respondió: Así diréis a vuestro señor: Así ha dicho Jehová: No temas por las palabras que has oído, con las cuales me han blasfemado los siervos del rey de Asiria. He aquí pondré yo en él un espíritu, y oirá rumor, y volverá a su tierra; y haré que en su tierra caiga a espada.”

2 Reyes 20

  1. Ordena tu casa.

Proverbios 21:29. “El hombre impío endurece su rostro; Mas el recto ordena sus caminos.”

Salmos 119:133.  “Ordena mis pasos con tu palabra, Y ninguna iniquidad se enseñoree de mí.”

  • El quebrantamiento de Ezequías: Morirás, y no vivirás.

Verso 3. “Te ruego, oh Jehová, te ruego que hagas memoria de que he andado delante de ti en verdad y con íntegro corazón, y que he hecho las cosas que te agradan. Y lloró Ezequías con gran lloro.”

  • Yo he oído tu oración.

He visto tus lágrimas; he aquí que yo te sano; al tercer día subirás a la casa de Jehová.

Versos 5-6. “Y añadiré a tus días quince años, y te libraré a ti y a esta ciudad de mano del rey de Asiria; y ampararé esta ciudad por amor a mí mismo, y por amor a David mi siervo.”

  • El enaltecimiento de Ezequías.

2 Crónicas 32:23, 25 y 31. “Y muchos trajeron a Jerusalén ofrenda a Jehová, y ricos presentes a Ezequías rey de Judá; y fue muy engrandecido delante de todas las naciones después de esto.” (…) “Mas Ezequías no correspondió al bien que le había sido hecho, sino que se enalteció su corazón, y vino la ira contra él, y contra Judá y Jerusalén.” (…) “Mas en lo referente a los mensajeros de los príncipes de Babilonia, que enviaron a él para saber del prodigio que había acontecido en el país, Dios lo dejó, para probarle, para hacer conocer todo lo que estaba en su corazón.”

2 Reyes 21

  1. Manasés, rey de Judá.

Hizo lo malo ante los ojos de Jehová, según las abominaciones de las naciones que Jehová había echado de delante de los hijos de Israel.

Indujo al pueblo de Dios a que hiciesen más mal que las naciones que Jehová destruyó delante de ellos.

Hizo pecar al pueblo de Dios con sus ídolos.

Volvió a edificar los lugares altos que Ezequías su padre había derribado.

Levantó altares a Baal e hizo una imagen de Asera. Adoró a todo el ejército de los cielos, y rindió culto a aquellas cosas.

Edificó altares en la casa de Jehová, para todo el ejército de los cielos, y puso una imagen de Asera que él había hecho, en la casa de Jehová.

Pasó a su hijo por fuego.

Se dio a observar los tiempos, y fue agorero, e instituyó encantadores y adivinos.

Multiplicó el hacer lo malo ante los ojos de Jehová, para provocarlo a ira.

  • Observemos esto: ¿Ordenó Ezequías su casa?

¿Qué relación hay entre la impiedad de Manasés, y el desorden en la vida de Ezequías, su padre?

Observemos que Manasés nació durante los quince años de gracia en los cuales Dios prolongó la vida a Ezequías. Aunque Dios tuvo misericordia de él, ¿podemos entender que Ezequías nunca obedeció la orden de Jehová de ordenar su casa con la Palabra?

  • Amón, rey de Judá.

Versos 20-22. “… hizo lo malo ante los ojos de Jehová, como había hecho Manasés su padre. Y anduvo en todos los caminos en que su padre anduvo, y sirvió a los ídolos a los cuales había servido su padre, y los adoró; y dejó a Jehová el Dios de sus padres, y no anduvo en el camino de Jehová.”

Oremos

Óyenos Señor, y líbranos por amor a ti mismo. Enséñanos a ordenar nuestra vida con tu Palabra. Gracias por tu misericordia.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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