1 reyes 13-14

Día 117. Libro 11.

1 Reyes 13

  1. El pecado de Jeroboam.

Trajo como consecuencia que su casa fuera cortada y raída de sobre la faz de la tierra.

  • Observemos lo que hizo Jeroboam a partir de las advertencias de Jehová.

Verso 33. “No se apartó Jeroboam de su mal camino, sino que volvió a hacer sacerdotes de los lugares altos de entre el pueblo, y a quien quería lo consagraba para que fuese de los sacerdotes de los lugares altos.”

¿Acaso hacemos lo mismo?

  • El caso del profeta desobediente.

¿Tenemos nosotros advertencias sobre hechos similares?

Gálatas 1:6-8. “Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema.”

1 Reyes 14

  1. Los verdaderos ojos.

Aunque el profeta Ahías, ya tenía sus ojos físicos oscurecidos a causa de la vejez, pudo ver perfectamente la mentira y profetizar la verdad.

2 Corintios 4:16. “Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día.”

  • El juicio del Señor contra Jeroboam.

Su pecado alcanzó a su familia, su descendencia y al pueblo de Dios.

Versos 7-11. “… Así dijo Jehová Dios de Israel: Por cuanto yo te levanté de en medio del pueblo, y te hice príncipe sobre mi pueblo Israel, y rompí el reino de la casa de David y te lo entregué a ti; y tú no has sido como David mi siervo, que guardó mis mandamientos y anduvo en pos de mí con todo su corazón, haciendo solamente lo recto delante de mis ojos, sino que hiciste lo malo sobre todos los que han sido antes de ti, pues fuiste y te hiciste dioses ajenos e imágenes de fundición para enojarme, y a mí me echaste tras tus espaldas; por tanto, he aquí que yo traigo mal sobre la casa de Jeroboam, y destruiré de Jeroboam todo varón, así el siervo como el libre en Israel; y barreré la posteridad de la casa de Jeroboam como se barre el estiércol, hasta que sea acabada. El que muera de los de Jeroboam en la ciudad, lo comerán los perros, y el que muera en el campo, lo comerán las aves del cielo; porque Jehová lo ha dicho.”

Oremos

Señor ten misericordia de nosotros, abre nuestros ojos y quita nuestra ceguera. No nos dejes en la dureza y en la rebelión de nuestro corazón. Danos amor por tu Palabra.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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