Día 108. Libro 10.
2 Samuel 20
- Nuevamente los hombres de Israel abandonan a su rey, el ungido de Jehová.
Esta vez fue siguiendo a un hombre perverso, un tal Seba.
¿Seguiremos nosotros fieles a la Palabra de Jehová?
Salmos 78:8. “Y no sean como sus padres, Generación contumaz y rebelde; Generación que no dispuso su corazón, Ni fue fiel para con Dios su espíritu.”
- He aquí su cabeza te será arrojada desde el muro.
Observemos que esta mujer se autodefine como pacífica, pero fue capaz de cortarle la cabeza al rebelde.
En un sentido, figurado, seamos esa mujer sabia: la que corta con toda falsedad, idolatría y desobediencia.
Tengamos sabiduría y discernimiento de espíritu para acabar con todo lo que no es el reinado de la Palabra.
2 Samuel 21
- Hubo hambre en los días de David por tres años consecutivos
Meditemos en esto: Dios fue quien mandó el hambre.
Isaías 42:23-25. “¿Quién de vosotros oirá esto? ¿Quién atenderá y escuchará respecto al porvenir? ¿Quién dio a Jacob por despojo, y entregó a Israel a saqueadores? ¿No fue Jehová, contra quien pecamos? Pero no quisieron andar en sus caminos, ni obedecieron su ley. Por tanto, derramó sobre él el furor de su ira, y la fuerza de guerra; le prendió fuego todo en derredor, pero no entendió; y le consumió, mas no hizo caso.”
- La causa del hambre.
Saul, quien fue desobediente a la Palabra de Jehová, quiso exterminar a los gabaonitas en su supuesto celo por el pueblo de Jehová.
Saul era ciego y sordo ante la Palabra, pero quería ser celoso por el pueblo de Dios. Podemos entender que su actuación era incongruente con su condición: él tenía una viga en su ojo, pero actuaba en venganza, en contra de los gabaonitas.
Los gabaonitas dijeron que Saul los destruyó, y maquinó contra ellos, para extirparlos sin dejar nada de ellos en todo el término de Israel. ¿Acaso era ese celo el que debía tener Saul en relación con su propio pecado?
- La restitución. La única solución.
¿Qué haré por vosotros, y con qué haré compensación, para que bendigáis a la heredad de Jehová?
Isaías 1:17. “Aprended a hacer el bien; buscad juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, abogad por la viuda.”
Isaías 42:22. “Mas éste es pueblo saqueado y pisoteado, todos ellos atrapados en cavernas y escondidos en cárceles; son puestos para presa, y no hay quien libre; despojados, y no hay quien diga: Restituid.”
En este caso, Dios dice: restituid.
¿Tenemos cuentas pendientes en las cuales debemos restituir al agraviado?
Oremos
Padre enséñanos a restituir.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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