Día 104. Libro 10.
2 Samuel 12
- ¡Vive Jehová, que el que tal hizo es digno de muerte!
Vemos con mucha facilidad la paja en el ojo ajeno.
Pero no podemos ver la viga en nuestros propios ojos.
Gracias a Dios que existen 66 libros de la Biblia con profetas que vienen a advertirnos, explicarnos, exhortarnos y abrirnos los ojos.
Oigamos a los 66 libros porque nos están hablando la Palabra de Jehová. ¿Los escuchamos? si no los escuchamos, entonces seguiremos ciegos con nuestro pecado.
- ¿Por qué, pues, tuviste en poco la palabra de Jehová, haciendo lo malo delante de sus ojos?
Observemos que David, adulteró y mató, pero el Señor también le dice que él tuvo en poco su Palabra.
Este es el verdadero origen de su pecado.
- Tú lo hiciste en secreto. Yo haré esto delante de todo Israel y a pleno sol.
David cometió su pecado en secreto. ¿Por qué causa el Señor saca a la luz pública una situación personal?
Lucas 12:3-4. “Porque nada hay encubierto, que no haya de descubrirse; ni oculto, que no haya de saberse. Por tanto, todo lo que habéis dicho en tinieblas, a la luz se oirá; y lo que habéis hablado al oído en los aposentos, se proclamará en las azoteas.”
Lucas 12:3-4. “Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.” Juan 3:20-21.
- ¡Pequé contra Jehová!
Eso es confesar el pecado y nuestras transgresiones al Señor.
También Jehová ha remitido tu pecado; no morirás.
Salmos 32. “Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado. Bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad, Y en cuyo espíritu no hay engaño. Mientras callé, se envejecieron mis huesos En mi gemir todo el día. Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; Se volvió mi verdor en sequedades de verano. Selah. Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; Y tú perdonaste la maldad de mi pecado. Selah. Por esto orará a ti todo santo en el tiempo en que puedas ser hallado; Ciertamente en la inundación de muchas aguas no llegarán éstas a él. Tú eres mi refugio; me guardarás de la angustia; Con cánticos de liberación me rodearás. Selah. Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; Sobre ti fijaré mis ojos. No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento, Que han de ser sujetados con cabestro y con freno, Porque si no, no se acercan a ti. Muchos dolores habrá para el impío; Mas al que espera en Jehová, le rodea la misericordia. Alegraos en Jehová y gozaos, justos; Y cantad con júbilo todos vosotros los rectos de corazón.”
2 Samuel 13
- Una violación en su casa.
¿Se cumplió la Palabra de Dios?
2 Samuel 12:10-11. “Por lo cual ahora no se apartará jamás de tu casa la espada, por cuanto me menospreciaste, y tomaste la mujer de Urías heteo para que fuese tu mujer. Así ha dicho Jehová: He aquí yo haré levantar el mal sobre ti de tu misma casa, y tomaré tus mujeres delante de tus ojos, y las daré a tu prójimo, el cual yacerá con tus mujeres a la vista del sol.”
- Observemos que David oye todo esto y se enoja mucho, pero no exhorta a sus hijos.
¿Es esto producto de su propia experiencia y pecado?
- Absalón no habló con Amnón ni malo ni bueno.
Aunque Absalón aborrecía a Amnón, porque había forzado a Tamar su hermana.
Su odio creció durante dos años, hasta que mató a su hermano.
¿Ocurre esto en nuestras familias y congregaciones?
- Cómo tratar con el pecado.
En lugar de odiar, confrontemos el pecado.
Proverbios 26:24. “El que odia disimula con sus labios; Mas en su interior maquina engaño.”
RAZONARÁS LA PALABRA.
Levítico 19:18. “No aborrecerás a tu hermano en tu corazón; razonarás con tu prójimo, para que no participes de su pecado. No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo Jehová.”
Mateo 18:15-17. “Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano.”
Oremos
Confesamos nuestro pecado y te pedimos perdón. Gracias Padre por tu Palabra Santa.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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