2 samuel 9-11

Día 103. Libro 10.

2 Samuel 9

  1. La promesa del Señor para nosotros.

Verso 7. “…No tengas temor, porque yo a la verdad haré contigo misericordia por amor de Jonatán tu padre, y te devolveré todas las tierras de Saúl tu padre; y tú comerás siempre a mi mesa.”

  • Comamos nuestra porción de la mesa del rey todos los días de nuestra vida.

Salmos 73:26. “Mi carne y mi corazón desfallecen; Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.”

Salmos 119:57. “Mi porción es Jehová; He dicho que guardaré tus palabras.”

Salmos 142:5. “Clamé a ti, oh Jehová; Dije: Tú eres mi esperanza, Y mi porción en la tierra de los vivientes.”

2 Samuel 10

  1. Nuestro Señor es Rey.

Ya el Señor consumó su obra en la cruz del calvario y es rey para siempre, ahora nos toca esforzarnos en arar la tierra, para que la Palabra de Dios sea sembrada y derrotar a los enemigos.

Verso 12. “Esfuérzate, y esforcémonos por nuestro pueblo, y por las ciudades de nuestro Dios; y haga Jehová lo que bien le pareciere.”

2 Samuel 11

  1. En el tiempo que salen los reyes a la guerra.

¿Existe en nuestra vida un tiempo de salir a la guerra? ¿Invertimos tiempo en la Palabra?

Eclesiastés 3:1,8. “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora (…) tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz.”

  • Mas esto que David había hecho, fue desagradable ante los ojos de Jehová.

Un comentario obvio y muy generalizado, es que David tenía la responsabilidad de salir a la guerra, pero en lugar de eso, él estaba durmiendo hasta tarde. Sin embargo, notemos que el pecado fue realmente contra Dios, como lo explican los Salmos 32 y 51.

Pero hay dos cosas que debemos observar antes de ver que David se paseó por el terrado y adulteró con una mujer casada.

La progresión del pecado de David se inicia en su propio corazón:

Menosprecio de la Palabra. Lo vemos en el cap. 12:9-10.

Falta de entendimiento de la Palabra: Salmos 32:9. “No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento, Que han de ser sujetados con cabestro y con freno, Porque si no, no se acercan a ti.”

Falta de comunión con el Señor: Salmos 32:6. “Por esto orará a ti todo santo en el tiempo en que puedas ser hallado; Ciertamente en la inundación de muchas aguas no llegarán éstas a él.”

Un corazón seco: Salmos 32:4. “Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; Se volvió mi verdor en sequedades de verano. Selah.”

Engaño: Salmos 32:2. “Bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad, Y en cuyo espíritu no hay engaño.”

Podemos asegurar entonces que David, habiendo dejado la Palabra, la presencia del Señor, también dejó su relación con su esposa (o varias esposas), y comenzó a desear a la mujer de otro. El Señor le reclama esto en el próximo capítulo, diciéndole que le entregó mujeres en su seno, las cuales David no consideró antes de desear a otra. También descuidó su casa en general como lo veremos en el resto del libro.

  • Precisemos la progresión del pecado: 

Santiago 1:14-15. “Sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.”

¿A dónde huiremos de su espíritu?

Definitivamente después que concebimos el pecado y lo consumamos, caemos en una especie de tobogán de muerte, donde una cadena de pecados se suceden unos tras otros. Ya con el corazón endurecido por el engaño del pecado, empezamos a tapar los pecados, con nuevos pecados.

David por ejemplo, luego de adulterar, asesina a un hombre inocente, el cual le era absolutamente leal e incondicional.

Este es un perfecto ejemplo, una muestra, de lo que sucede con el pecado en nuestra vida.

Jeremías 5:24. “Y no dijeron en su corazón: Temamos ahora a Jehová Dios nuestro, que da lluvia temprana y tardía en su tiempo, y nos guarda los tiempos establecidos de la siega.”

Hebreos 4:1. “Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado.”

Deuteronomio 6:24. “Y nos mandó Jehová que cumplamos todos estos estatutos, y que temamos a Jehová nuestro Dios, para que nos vaya bien todos los días, y para que nos conserve la vida, como hasta hoy.”

Observemos que esto le sucedió a un hombre santo y apartado para el corazón de Dios.

Hebreos 2:1. “Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos.”

  • La solución.

Salmos 32:5. “Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; Y tú perdonaste la maldad de mi pecado. Selah.”

1 Juan 1:9. “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.”

Salmos 51:1-4. “Al músico principal. Salmo de David, cuando después que se llegó a Betsabé, vino a él Natán el profeta. Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. Lávame más y más de mi maldad, Y límpiame de mi pecado.  Porque yo reconozco mis rebeliones, Y mi pecado está siempre delante de mí. Contra ti, contra ti solo he pecado, Y he hecho lo malo delante de tus ojos; Para que seas reconocido justo en tu palabra, Y tenido por puro en tu juicio.”

Oremos

Gracias Padre por tu misericordia en Cristo Jesús, y por hacernos sentar a tu mesa. Lávanos más y más de nuestra maldad, y limpianos de nuestro pecado.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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