2 samuel 1-2

Día 100. Libro 10    .

2 Samuel 1

  1. ¿Qué quiere el Señor enseñarnos y advertirnos a través de estos varones caídos en batalla?

La respuesta, el sentimiento, el duelo y la endecha de David ante la muerte de Saul y su amado Jonatán nos revela el corazón de Dios ante sus hijos caídos.

  • La endecha.

Si esta endecha debe enseñarse a los hijos de Judá, entonces debemos aprenderla como iglesia del Señor y conocer su verdadero significado en el reino inconmovible:

Versos 19-27. “¡Ha perecido la gloria de Israel sobre tus alturas! ¡Cómo han caído los valientes! No lo anunciéis en Gat, Ni deis las nuevas en las plazas de Ascalón; Para que no se alegren las hijas de los filisteos, Para que no salten de gozo las hijas de los incircuncisos. Montes de Gilboa, Ni rocío ni lluvia caiga sobre vosotros, ni seáis tierras de ofrendas; Porque allí fue desechado el escudo de los valientes, El escudo de Saúl, como si no hubiera sido ungido con aceite. Sin sangre de los muertos, sin grosura de los valientes, El arco de Jonatán no volvía atrás, Ni la espada de Saúl volvió vacía. Saúl y Jonatán, amados y queridos; Inseparables en su vida, tampoco en su muerte fueron separados; Más ligeros eran que águilas, Más fuertes que leones. Hijas de Israel, llorad por Saúl, Quien os vestía de escarlata con deleites, Quien adornaba vuestras ropas con ornamentos de oro. ¡Cómo han caído los valientes en medio de la batalla! ¡Jonatán, muerto en tus alturas! Angustia tengo por ti, hermano mío Jonatán, Que me fuiste muy dulce. Más maravilloso me fue tu amor Que el amor de las mujeres. ¡Cómo han caído los valientes, Han perecido las armas de guerra!”

  • Lloremos, lamentemos y ayunemos.

Sintamos el dolor del Señor por su pueblo.

Por su iglesia, por aquellos que caen en la corrupción de su alma.

Por los hijos de Dios que dejan la Palabra y caen en batalla, ellos ya no serán armas de guerra, porque han endurecido su corazón.

2 Samuel 2

  1. David consulta a Jehová:

Sigamos su ejemplo.

No hagamos nada sin consultarlo primero con el Señor a través de su Palabra.

1 Samuel 23:2. “Y David consultó a Jehová, diciendo: ¿Iré a atacar a estos filisteos? Y Jehová respondió a David: Ve, ataca a los filisteos, y libra a Keila.”

1 Samuel 30:8. “Y David consultó a Jehová, diciendo: ¿Perseguiré a estos merodeadores? ¿Los podré alcanzar? Y él le dijo: Síguelos, porque ciertamente los alcanzarás, y de cierto librarás a los cautivos.”

2 Samuel 2:1. “…David consultó a Jehová, diciendo: ¿Subiré a alguna de las ciudades de Judá? Y Jehová le respondió: Sube. David volvió a decir: ¿A dónde subiré? Y él le dijo: A Hebrón.”

2 Samuel 5:19. “Entonces consultó David a Jehová, diciendo: ¿Iré contra los filisteos? ¿Los entregarás en mi mano? Y Jehová respondió a David: Ve, porque ciertamente entregaré a los filisteos en tu mano.”

2 Samuel 21:1. “Hubo hambre en los días de David por tres años consecutivos. Y David consultó a Jehová, y Jehová le dijo: Es por causa de Saúl, y por aquella casa de sangre, por cuanto mató a los gabaonitas.”

1 Crónicas14:16. “Hizo, pues, David como Dios le mandó, y derrotaron al ejército de los filisteos desde Gabaón hasta Gezer.”

  • Solamente los de la casa de Judá siguieron a David.

Solo una tribu de Israel entendió la Palabra de Dios para reconocer al ungido de Jehová. Seamos ese remanente santo que sigue a Cristo para hacerlo Rey.

  • ¿Por qué causa Dios traspasó el reino de la casa de Saul a David?

Fue debido a la prevaricación de Saul y su desobediencia a la Palabra de Dios. Sin embargo ni Saul, ni su hijo Is Boset, no entendieron, ni aceptaron esto.

Además Saul no se arrepintió, ni se humilló ante la exhortación por su pecado.

Así mismo vemos que el pueblo de Israel liderado por Abner, general del ejército de Saúl, tampoco acepta, ni entiende, ni se sujeta a la Palabra de Jehová, para entronar a David.

  • ¿Consumirá la espada perpetuamente?

¿No sabes tú que el final será amargura? ¿Hasta cuándo no dirás al pueblo que se vuelva de perseguir a sus hermanos? ¿Es ésta, una realidad que vivimos a diario? ¿Sucede esto en nuestras congregaciones?

Como cuerpo de Cristo debemos entender y obedecer la Palabra del Señor, para ser uno y edificar el reino.

No nos matemos y comamos unos a otros.

Santiago 4:1-3. “¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.”

  • Observemos el contraste.

Es la maldición de muerte sobre el extranjero amalecita que no tuvo temor de extender su mano para matar al ungido de Jehová, y la bendición sobre el pueblo de Jabes de Galaad, quien usó de misericordia y verdad con su señor.

  • Tenemos un Rey.

Verso 7. “Esfuércense, pues, ahora vuestras manos, y sed valientes; pues muerto Saúl vuestro señor, los de la casa de Judá me han ungido por rey sobre ellos.

2 Samuel 10:12. “Esfuérzate, y esforcémonos por nuestro pueblo, y por las ciudades de nuestro Dios; y haga Jehová lo que bien le pareciere.”

Oremos

Señor danos entendimiento y obediencia a tu Palabra.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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