Día 87. Libro 7.
Jueces 20
- Por Palabra de Dios.
Verso 28. “Subid, porque mañana yo os los entregaré.” Dios mismo los mandó a exterminarlos.
Verso 48. “Y los hombres de Israel volvieron sobre los hijos de Benjamín, y los hirieron a filo de espada, así a los hombres de cada ciudad como a las bestias y todo lo que fue hallado; asimismo pusieron fuego a todas las ciudades que hallaban.”
Y porque Dios los entregó en su mano, los hijos de Israel mataron 90.000 hombres de Gabaa, de la tribu de Benjamín. También mataron a sus bestias y destruyeron sus ciudades.
¿El objetivo? Evitar que se repitiera la abominable historia narrada en el capítulo 19.
- ¿Qué precedentes podemos considerar para que la congregación de los hijos de Israel asumiera esta decisión?
Recordemos el pecado del anatema. Ver Josué 7, especialmente el verso 12.
1 Corintios 5:2. Y vosotros estáis envanecidos. ¿No debierais más bien haberos lamentado, para que fuese quitado de en medio de vosotros el que cometió tal acción?
- ¿Tenemos nosotros que proceder contra el pecado?
Hebreos 3:13. “Antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado.”
Jueces 21
- ¿Cómo proceder frente al arrepentimiento?
2 Corintios 2:5-11. “Pero si alguno me ha causado tristeza, no me la ha causado sólo a mí, sino en cierto modo (por no exagerar) a todos vosotros. Le basta a tal persona esta reprensión hecha por muchos; así que, al contrario, vosotros más bien debéis perdonarle y consolarle, para que no sea consumido de demasiada tristeza. Por lo cual os ruego que confirméis el amor para con él. Porque también para este fin os escribí, para tener la prueba de si vosotros sois obedientes en todo. Y al que vosotros perdonáis, yo también; porque también yo lo que he perdonado, si algo he perdonado, por vosotros lo he hecho en presencia de Cristo, para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones.”
Deuteronomio 30:1-3. “Sucederá que cuando hubieren venido sobre ti todas estas cosas, la bendición y la maldición que he puesto delante de ti, y te arrepintieres en medio de todas las naciones adonde te hubiere arrojado Jehová tu Dios, y te convirtieres a Jehová tu Dios, y obedecieres a su voz conforme a todo lo que yo te mando hoy, tú y tus hijos, con todo tu corazón y con toda tu alma, entonces Jehová hará volver a tus cautivos, y tendrá misericordia de ti, y volverá a recogerte de entre todos los pueblos adonde te hubiere esparcido Jehová tu Dios.”
- Así termina este libro de la Biblia.
Verso 25. “En estos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía.”
Lucas 12:45- 48. “Mas si aquel siervo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzare a golpear a los criados y a las criadas, y a comer y beber y embriagarse, vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, y le castigará duramente, y le pondrá con los infieles. Aquel siervo que conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes. Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá.”
Que la misericordia del Señor nos permita vivir en obediencia a su Palabra y no andar tras la imaginación de nuestro corazón.
Deuteronomio 7:9-11. “Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones; y que da el pago en persona al que le aborrece, destruyéndolo; y no se demora con el que le odia, en persona le dará el pago. Guarda, por tanto, los mandamientos, estatutos y decretos que yo te mando hoy que cumplas.”
Eclesiastés 12:13-14. “El fin de todo el discurso oído es éste: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala.”
1 Timoteo 6:13-16. “Te mando delante de Dios, que da vida a todas las cosas, y de Jesucristo, que dio testimonio de la buena profesión delante de Poncio Pilato, que guardes el mandamiento sin mácula ni reprensión, hasta la aparición de nuestro Señor Jesucristo, la cual a su tiempo mostrará el bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes, y Señor de señores, el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver, al cual sea la honra y el imperio sempiterno. Amén.”
Oremos
Señor perdona nuestra rebelión y nuestro pecado. Da a tu pueblo un corazón y un oído dócil a tus mandamientos. Gracias por el libro de Jueces. Prepara nuestro corazón para entender el libro de Rut.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
Nuestra meta
365 días con la Palabra.
Faltan 279
YouTube Mirdza Astrid Silva de Rivera
Instagram @mirdzastrid
Facebook 365 días con la Palabra
WordPress 365 días con la Palabra
Twitter @mirdzastrid
Web site: