Día 70. Libro 6.
Josué 5
- La causa por la cual vagaron en el desierto 40 años.
Por cuanto NO obedecieron a la voz de Jehová. Verso 6.
Mientras no seamos obedientes, vagaremos en nuestro desierto.
Sólo el que dispone su corazón para obedecer la Palabra y camina en obediencia a ella, puede tomar posesión del reino y entender la revelación, comer la leche y la miel de la Palabra.
Ezequiel 20:15. “También yo les alcé mi mano en el desierto, jurando que no los traería a la tierra que les había dado, que fluye leche y miel, la cual es la más hermosa de todas las tierras.” - El verdadero maná.
Observemos que el maná cesó el día siguiente, desde que comenzaron a comer del fruto de la tierra; y los hijos de Israel nunca más tuvieron maná, sino que comieron de los frutos de la tierra de Canaán.
¿Cuál es el verdadero Maná? Juan 6:57-58. «Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí. Éste es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente.»
Apocalipsis 2:17. «El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.» - Quita el calzado de tus pies, porque el lugar donde estás es santo.
Cristo ha venido como Príncipe del ejército de Jehová. Quitemos el calzado de nuestros pies.
¿Qué dice mi Señor a su siervo? Versos 13-15. “Estando Josué cerca de Jericó, alzó sus ojos y vio un varón que estaba delante de él, el cual tenía una espada desenvainada en su mano. Y Josué, yendo hacia él, le dijo: ¿Eres de los nuestros, o de nuestros enemigos? Él respondió: No; más como Príncipe del ejército de Jehová he venido ahora. Entonces Josué, postrándose sobre su rostro en tierra, le adoró; y le dijo: ¿Qué dice mi Señor a su siervo? Y el Príncipe del ejército de Jehová respondió a Josué: Quita el calzado de tus pies, porque el lugar donde estás es santo. Y Josué así lo hizo.”
Josué 6
- Mira, yo he entregado en tu mano a Jericó y a su rey, con sus varones de guerra.
Salmos 127:1. «Si Jehová no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican; Si Jehová no guardare la ciudad, En vano vela la guardia.» - Los muros caen.
El pueblo gritó, y los sacerdotes tocaron las bocinas; y aconteció que cuando el pueblo hubo oído el sonido de la bocina, gritó con gran vocerío, y el muro se derrumbó.
Hebreos 11:30. «Por la fe cayeron los muros de Jericó después de rodearlos siete días.» - Los muros en que ponemos nuestra confianza.
Todo aquello en lo cual hemos puesto nuestra confianza, todo aquello que impide que tomemos posesión de la tierra prometida y todo aquello que se opone al conocimiento de Cristo, a la obediencia a la Palabra, debe ser derrumbado.
Deuteronomio 28:52. «Pondrá sitio a todas tus ciudades, hasta que caigan tus muros altos y fortificados en que tú confías, en toda tu tierra; sitiará, pues, todas tus ciudades y toda la tierra que Jehová tu Dios te hubiere dado.»
2 Corintios 10:5. «Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.»
Observemos la promesa: Dios las ha entregado en nuestra mano, aun cuando sean una fortaleza bien cerrada. (Verso 1. “Ahora, Jericó estaba cerrada, bien cerrada, a causa de los hijos de Israel; nadie entraba ni salía.”) - Los verdaderos muros inconmovibles.
Zacarías 2:5. «Yo seré para ella, dice Jehová, muro de fuego en derredor, y para gloria estaré en medio de ella.»
Jeremías 15:20. «Y te pondré en este pueblo por muro fortificado de bronce, y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo para guardarte y para defenderte, dice Jehová.»
Isaías 60:18. «Nunca más se oirá en tu tierra violencia, destrucción ni quebrantamiento en tu territorio, sino que a tus muros llamarás Salvación, y a tus puertas Alabanza.»
Isaías 26:1. «En aquel día cantarán este cántico en tierra de Judá: Fuerte ciudad tenemos; salvación puso Dios por muros y antemuro.» - Alabemos, adoremos y demos honra y gloria a nuestro poderoso Señor.
Él abrió el Mar Rojo.
El hizo pasar a su pueblo en seco a través del Jordán.
El derribó los muros de Jericó.
Nos ha salvado y redimido a través de su muerte en la cruz.
Nos ha salvado de nuestros enemigos con mano poderosa.
Aleluya!!!
Gloria a su santo nombre!!!
Josué 7
- NO CODICIARÁS.
Deuteronomio 7:25-26. «Las esculturas de sus dioses quemarás en el fuego; no codiciarás plata ni oro de ellas para tomarlo para ti, para que no tropieces en ello, pues es abominación a Jehová tu Dios; y no traerás cosa abominable a tu casa, para que no seas anatema; del todo la aborrecerás y la abominarás, porque es anatema.»
Proverbios 1:19. «Tales son las sendas de todo el que es dado a la codicia, La cual quita la vida de sus poseedores.»
Proverbios 12:12. «Codicia el impío la red de los malvados; Mas la raíz de los justos dará fruto.»
Proverbios 21:26. «Hay quien todo el día codicia; Pero el justo da, y no detiene su mano.»
Isaías 57:17. «Por la iniquidad de su codicia me enojé, y le herí, escondí mi rostro y me indigné; y él siguió rebelde por el camino de su corazón.»
Habacub 2:9. «¡Ay del que codicia injusta ganancia para su casa, para poner en alto su nido, para escaparse del poder del mal!»
2 Pedro 2:14. «Tienen los ojos llenos de adulterio, no se sacian de pecar, seducen a las almas inconstantes, tienen el corazón habituado a la codicia, y son hijos de maldición.» - El anatema.
La orden de Dios. Josué 6:17-18. «Y será la ciudad anatema a Jehová, con todas las cosas que están en ella; solamente Rahab la ramera vivirá, con todos los que estén en casa con ella, por cuanto escondió a los mensajeros que enviamos. Pero vosotros guardaos del anatema; ni toquéis, ni toméis alguna cosa del anatema, no sea que hagáis anatema el campamento de Israel, y lo turbéis.»
La desobediencia. Josué 7:1. “Pero los hijos de Israel cometieron una prevaricación en cuanto al anatema; porque Acán hijo de Carmi, hijo de Zabdi, hijo de Zera, de la tribu de Judá, tomó del anatema; y la ira de Jehová se encendió contra los hijos de Israel.”
La causa. Observemos que Acán tomó del anatema por codicia y la ira de Jehová se encendió contra los hijos de Israel.
El juicio de Dios. Verso 11-12. “Israel ha pecado, y aun han quebrantado mi pacto que yo les mandé; y también han tomado del anatema, y hasta han hurtado, han mentido, y aun lo han guardado entre sus enseres. Por esto los hijos de Israel no podrán hacer frente a sus enemigos, sino que delante de sus enemigos volverán la espalda, por cuanto han venido a ser anatema; ni estaré más con vosotros, si no destruyereis el anatema de en medio de vosotros.” - El anatema que nos puede afectar.
No amar y obedecer al Señor Jesucristo es ser anatema. 1 Corintios 16:22. «El que no amare al Señor Jesucristo, sea anatema. (…)».
Predicar un evangelio distinto al de la Palabra, es ser anatema. Gálatas 1:8-9. «Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema.» - El fruto de la desobediencia.
En lugar de victoria, tendremos derrota. La desobediencia nos debilita espiritualmente y nos impide hacer frente a nuestros enemigos.
Verso 12. «Por esto los hijos de Israel no podrán hacer frente a sus enemigos, sino que delante de sus enemigos volverán la espalda, por cuanto han venido a ser anatema; ni estaré más con ustedes, si no destruyen el anatema de en medio de ustedes.»
Oremos
Padre haznos hijos obedientes.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
Nuestra meta
365 días con la Palabra.
Faltan 295
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