éxodo 39-40

Día 33. Libro 2.

Éxodo 39

  1. SANTIDAD A JEHOVÁ.

Grabemos esto en las tablas de nuestro corazón.

  • Como Jehová lo mandó.

Observemos éste énfasis del Espíritu Santo en los versos:  1, 5, 29, 32, 42-43. Veamos que Dios los bendijo porque obedecieron e hicieron todo conforme a su Palabra.  Versos 42-43. » En conformidad a todas las cosas que Jehová había mandado a Moisés, así hicieron los hijos de Israel toda la obra.  Y vio Moisés toda la obra, y he aquí que la habían hecho como Jehová había mandado; y los bendijo.»

Éxodo 40

  1. La consecuencia ineludible y definitiva de obedecer y hacer todo como lo manda la Palabra del Señor.

Una nube cubrió el tabernáculo de reunión, y la gloria de Jehová llenó el tabernáculo.

  • Leamos nuevamente el capítulo con este entendimiento: Cristo es el verdadero tabernáculo.

Observemos el cumplimiento de la Palabra en Él.

Hebreos 9:11. «Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación.»  

Apocalipsis 21:3. «Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.»  

  • ¿Qué nos falta?

Demos una segunda lectura y revisemos en nuestra vida, la presencia de cada uno de los elementos que integran el tabernáculo. Hagamos un inventario: el orden bíblico, el aceite de la unción, la madera de la cruz, las lámparas, el altar, la ofrenda. ¿Existen? ¿Están derribados? ¿Está la luz de la Palabra encendida en nuestras vidas? Hagamos clamor y arrepentimiento.

  • No sirvamos a lo que es sombra y figura.

Tenemos un reino inconmovible.

Hebreos 8:5. «Los cuales sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales, como se le advirtió a Moisés cuando iba a erigir el tabernáculo, diciéndole: Mira, haz todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte.»  

Juan 1:45. » Hemos hallado a aquél de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret.”

Oremos

Padre que seamos obedientes y apegados a tu Palabra, que hagamos todo tal y como Tú lo mandas. Que se haga todo conforme al entendimiento de tu Palabra, así como tú lo enseñas en tu Palabra. Quita nuestros conceptos y pon los tuyos. Así como ungiste á Aaron, y sus hijos para ser tus sacerdotes, que tu Santo Espíritu nos unja con la revelación de tu Palabra. Como está escrito (verso 15): «…  su unción les servirá por sacerdocio perpetuo por sus generaciones.” Padre te pedimos por nuestros hijos físicos y espirituales. Que la unción de la Palabra les sirva de sacerdocio perpetuo en sus vidas, abre nuestro entendimiento para hacer todo conforme a tu Palabra y ayúdanos entender y obedecer lo eterno, lo verdadero, lo inconmovible. Que entendiendo el reino inconmovible, ya no sirvamos a lo que es sombra y figura. Te pedimos que tu nube esté de día sobre nosotros, y el fuego de noche, a vista de toda la casa de Israel, en todas nuestras jornadas. Gracias Señor por darnos el libro de Éxodo. Ayúdanos a entender el libro de Levítico.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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