Habla a los sacerdotes hijos de Aarón, y diles que no se contaminen.
Le santificarás, por tanto, pues el pan que tu Dios ofrece; santo será para ti, porque santo soy yo Jehová que os santifico. NO se contaminarán haciéndose inmundos. Santos serán a su Dios, y no profanarán el nombre de su Dios, porque las ofrendas encendidas para Jehová y el pan de su Dios ofrecen; por tanto, serán santos.
La integridad y la perfección que el Señor demanda.
Ninguno de tus descendientes por sus generaciones, que tenga algún defecto, se acercará para ofrecer el pan de su Dios.
Levítico 22
Impuro.
Versos 6-7. «… quedará impuro hasta el anochecer y no podrá comer de las ofrendas sagradas hasta que haya lavado su cuerpo con agua. En cuanto el sol se ponga quedará limpio, y entonces podrá comer de las ofrendas sagradas, porque son su alimento.”
Hebreos 10:22. “…acerquémonos con un corazón sincero, y con la plena seguridad de la fe, con el corazón purificado de una mala conciencia, y con el cuerpo lavado en agua pura.”
Efesios 4:26-27. “Enójense, pero no pequen; reconcíliense antes de que el sol se ponga, y no den lugar al diablo.»
No profanen mi santo nombre.
¿Cuándo profanamos el nombre del Señor? Cuando no guardamos su Palabra.
Levítico 22:9. «Guarden, pues, mi ordenanza, para que no lleven pecado por ello, no sea que así mueran cuando la profanen. Yo Jehová que los santifico.»
La Pascua.
1 Corintios 5:7. «Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros.»
Ningún trabajo haréis.
El Señor ordena descansar de nuestras obras para obedecerlo.
Son días para detenernos, leer su Palabra, afligirnos, convocar al pueblo y proclamar arrepentimiento, su salvación, sus prodigios y exaltar su gran nombre.
Levítico 23
¿Qué nos dice el testimonio de Cristo en relación con las fiestas solemnes instituidas en este capítulo?
Recordemos que son sombra y figura de verdades eternas. El día de reposo: Hebreos 3:18 y 4:1,3, 10-11. La Pascua: 1 Corintios 5:7. “Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros.” La expiación: ver Hebreos 1:3 y 1 Pedro 2:24.
Reflexionemos en esto.
En este capítulo el Señor menciona 9 veces la frase: “Ningún trabajo haréis». En cada una de estas fiestas, el Señor ordena descansar de nuestras obras para obedecerlo. Son días para detenernos, afligirnos, convocar al pueblo y proclamar arrepentimiento, meditando en su Palabra, su salvación, sus prodigios y exaltar su gran nombre. Isaías 1:13. “No me traigáis más vana ofrenda; el incienso me es abominación; luna nueva y día de reposo, el convocar asambleas, no lo puedo sufrir; son iniquidad vuestras fiestas solemnes.”
Oremos
Señor enséñanos a descansar de nuestras obras para caminar en las que tu preparaste desde antes de la fundación del mundo.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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Cumplan mis decretos; obedezcan mis leyes; vivan conforme a ellos. Yo soy el Señor su Dios.
Verso 5. “Por tanto, guardaréis mis estatutos y mis ordenanzas, los cuales haciendo el hombre, vivirá en ellos. Yo Jehová.»
Verso 26. “Guardad, pues, vosotros mis estatutos y mis ordenanzas, y no hagáis ninguna de estas abominaciones, ni el natural ni el extranjero que mora entre vosotros.”
Verso 30. “Guardad, pues, mi ordenanza, no haciendo las costumbres abominables que practicaron antes de vosotros, y no os contaminéis en ellas. Yo Jehová vuestro Dios.”
Observemos la relación entre la desobediencia, (no guardar los mandamientos), con la idolatría (ofrecer sacrificios a otros dioses).
1 Samuel 15:23. “Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey.”
Levítico 19
Guardad, pues, todos mis estatutos y todas mis ordenanzas, y ponedlos por obra.
¿Quién lo dice? «Yo Jehová vuestro Dios que os saqué de la tierra de Egipto.»
Esto es lo que SÍ haremos.
Santos seréis, porque santo soy yo Jehová vuestro Dios.
Cada uno temerá a su madre y a su padre.
Mis días de reposo guardaréis.
Cuando ofreciereis sacrificio de ofrenda de paz a Jehová, ofrecedlo de tal manera que seáis aceptos.
Ama a tu prójimo como a ti mismo.
Tendrás temor de tu Dios.
Razonarás con tu prójimo, para que no participes de su pecado.
Mis estatutos guardarás.
Con justicia juzgarás a tu prójimo.
Mis días de reposo guardaréis, y mi santuario tendréis en reverencia.
Como a un natural de vosotros tendréis al extranjero que more entre vosotros, y lo amarás como a ti mismo; porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto.
Balanzas justas, pesas justas y medidas justas tendréis.
Esto es lo que NO haremos.
NO os volveréis a los ídolos.
NO haréis para vosotros dioses de fundición.
Cuando siegues la mies de tu tierra, NO segarás hasta el último rincón de ella, ni espigarás tu tierra segada. Y no rebuscarás tu viña, ni recogerás el fruto caído de tu viña; para el pobre y para el extranjero lo dejarás.
NO hurtaréis.
NO engañaréis ni mentiréis el uno al otro.
NO juraréis falsamente por mi nombre, profanando así el nombre de tu Dios.
NO oprimirás a tu prójimo, ni le robarás.
NO retendrás el salario del jornalero en tu casa hasta la mañana.
NO maldecirás al sordo, y delante del ciego NO pondrás tropiezo.
NO harás injusticia en el juicio, ni favoreciendo al pobre ni complaciendo al grande.
NO andarás chismeando entre tu pueblo.
NO atentarás contra la vida de tu prójimo.
NO aborrecerás a tu hermano en tu corazón.
NO participarás del pecado de tu hermano.
NO te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo.
NO harás ayuntar tu ganado con animales de otra especie.
Tu campo NO sembrarás con mezcla de semillas.
NO te pondrás vestidos con mezcla de hilos.
NO comerás el fruto de tu tierra los primeros tres años.
NO comeréis cosa alguna con sangre.
NO seréis agoreros, ni adivinos.
NO haréis tonsura en vuestras cabezas.
NO dañaréis la punta de vuestra barba.
NO haréis rasguños en vuestro cuerpo por un muerto,
NO imprimiréis en vosotros señal alguna.
NO contaminarás a tu hija haciéndola fornicar, para que NO se prostituya la tierra y se llene de maldad.
NO os volváis a los encantadores ni a los adivinos; NO los consultéis, contaminándoos con ellos.
NO oprimirás al extranjero que more con vosotros en vuestra tierra.
NO hagáis injusticia en juicio, en medida de tierra, en peso ni en otra medida.
El proceso de crecimiento espiritual y la posibilidad de fructificar y enseñar en el cuerpo de Cristo.
Consideremos estos mandamientos en su significado inconmovible: Considerarás incircunciso el fruto de tu tierra los primeros tres años. Al cuarto año, consagrarás en alabanza TODO el fruto de la tierra. El quinto año comeréis el fruto de la tierra, PARA QUE OS HAGA CRECER SU FRUTO. Delante de las canas te levantarás, y honrarás el rostro del anciano. Entendamos esto a la luz de la progresión natural y necesaria del crecimiento espiritual. Tres años debemos considerar como incircunciso el fruto, al cuarto año dedicarlos en alabanza y al quinto año es que se puede comer. Observamos en la Palabra que Jesús, nuestro Señor estuvo tres años enseñando a los discípulos y que al cuarto año fue cuando evidenciaron un crecimiento extraordinario y pudieron dar fruto. Seamos temerosos de Dios y respetuosos de éstas leyes para cuidar la edificación del cuerpo de Cristo y la iglesia del Señor. Esperemos el crecimiento de los discípulos y no demos a los neófitos la responsabilidad de enseñar, ser maestro o líder.
2 Crónicas 2:7. «Envíame, pues, ahora un hombre hábil que sepa trabajar en oro, en plata, en bronce, en hierro, en púrpura, en grana y en azul, y que sepa esculpir con los maestros que están conmigo en Judá y en Jerusalén, los cuales dispuso mi padre.»
2 Pedro 3:16-17. «Casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición. Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza.»
2 Timoteo 4:3-4. «Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.»
Santiago 3:1-2.»Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación. Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo.»
1 Timoteo 3:5-7. «(pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?); no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo.»
Levítico 20
Consideremos la relación que hay entre ofrecer nuestros hijos a los demonios y no enseñarles a guardar la Palabra del Señor. Meditemos en nuestros caminos.
Observemos lo que hará el Señor si somos negligentes en nuestro deber de confrontar el pecado.
Verso 5. “Entonces yo pondré mi rostro contra aquel varón y contra su familia, y le cortaré de entre su pueblo, con todos los que fornicaron en pos de él prostituyéndose con Moloc.»
Santifíquense, sean santos, porque yo Jehová soy su Dios.
Guarden mis estatutos, y pónganlos por obra. Yo Jehová los santifico. Verso 8. Guarden, todos mis estatutos y todas mis ordenanzas, y pónganlos por obra, no sea que los vomite la tierra en la cual yo los introduzco para que habiten en ella. Me serán santos, porque yo Jehová soy santo, y los he apartado de los pueblos para que sean míos. Verso 26. NO anden en las prácticas de las naciones que yo echaré de delante de ustedes; porque ellos hicieron todas estas cosas, y los tuve en abominación. Verso 23. NO se contaminen. Hagan diferencia entre lo santo y lo profano. Sepan discernir entre lo inmundo y lo limpio.
Oremos
Señor ayúdanos a discernir entre lo santo y lo profano para que seamos santos como tú eres santo.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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Un becerro para expiación, un carnero para holocausto, te vestirás la túnica santa de lino, las santas vestiduras, lavará su cuerpo con agua, dos machos cabríos para expiación y un carnero para holocausto.
Hebreos 9:23-28. «Fue, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales fuesen purificadas así; pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios que éstos. Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios; y no para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo cada año con sangre ajena. De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado. Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan.»
Hebreos 10:22. «Acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.»
¿Quiénes entrarán al santuario?
Salmos 24:3-5. “¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón; El que no ha elevado su alma a cosas vanas, Ni jurado con engaño. Él recibirá bendición de Jehová, Y justicia del Dios de salvación.”
Salmos 15:1-5. “Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo? El que anda en integridad y hace justicia, Y habla verdad en su corazón. El que no calumnia con su lengua, Ni hace mal a su prójimo, Ni admite reproche alguno contra su vecino. Aquel a cuyos ojos el vil es menospreciado, Pero honra a los que temen a Jehová. El que aun jurando en daño suyo, no por eso cambia; Quien su dinero no dio a usura, Ni contra el inocente admitió cohecho. El que hace estas cosas, no resbalará jamás.”
Estatuto perpetuo.
Cristo es el sacerdote, el sacrificio, las vestiduras sagradas de la cual nos revestimos, el camino al Lugar Santísimo, y también es el verdadero tabernáculo para obtener eterna redención.
Hebreos 9: 9-12. “Lo cual es símbolo para el tiempo presente, según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto, en cuanto a la conciencia, al que practica ese culto, ya que consiste sólo de comidas y bebidas, de diversas abluciones, y ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas. Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención.”
Levítico 17
Existe UN SOLO ALTAR permitido al pueblo de Dios para ofrecer sacrificios a Jehová.
1 Timoteo 2:5. “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.”
Tengamos esto presente para entender el tema de los lugares altos en los libros venideros.
La vida de toda carne es su sangre.
Efesios 2:13. “Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.”
Colosenses 1:20. “y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.”
Hebreos 9:13-14. “Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne, ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?”
Apocalipsis 12:11. “Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.”
Oremos
Señor lávanos por el agua de la Palabra.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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Si pusiere yo plaga de lepra en alguna casa de la tierra de vuestra posesión.
Isaías 30:26. «Y la luz de la luna será como la luz del sol, y la luz del sol siete veces mayor, como la luz de siete días, el día que vendare Jehová la herida de su pueblo, y curare la llaga que él causó.»
Job 5:18. «Porque él es quien hace la llaga, y él la vendará; Él hiere, y sus manos curan.»
Deuteronomio 32:39. «Ved ahora que yo, yo soy, Y no hay dioses conmigo; Yo hago morir, y yo hago vivir; Yo hiero, y yo sano; Y no hay quien pueda librar de mi mano.»
Por su llaga.
Isaías 53:5. «Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.»
Salmos 119:9. «¿Cómo podrá el joven llevar una vida limpia? ¡Viviendo de acuerdo con tu palabra!»
Hebreos 10:22. «Acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.»
Levítico 15
Las impurezas.
Colosenses 3:5-6. «Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia.”
Oremos
Señor has morir lo terrenal en nosotros, renueva nuestra mente con tu Palabra Santa Cristo.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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1 Pedro 1:18-19. «Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación.»
Hebreos 9:12-14. “Y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención. Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne, ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?”
Levítico 13
La lepra:
Es carne viva y corrosión penetrante.
Es crónica e incurable.
Surge en llagas, cicatrices, y urdimbres de cuero.
Aparece en el CUERPO, la CABEZA, las CASAS y los VESTIDOS del pueblo de Dios. Como figura de aquello que puede estar crónicamente enfermo, contaminado e inmundo.
Sólo JESÚS la puede diagnosticar y sanar.
En términos generales es una figura de todas las enfermedades que el hombre experimenta como evidencia de su muerte espiritual y que JESÚS vino a sanar.
Es una figura de aquellos pecados que no permanecen ocultos sino que se hacen claramente visibles en la persona afectando su desempeño social y convirtiéndola en alguien públicamente tóxica, inmunda, contaminada y contaminante.
¿Tenemos pecados crónicos que nos hacen impuros ante Dios y tóxicos ante los demás?
Lucas 7:22. » Y respondiendo Jesús, les dijo: Id, haced saber a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio.»
Oremos
Señor sana nuestro pecado. Limpianos más y más de nuestra maldad.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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Tengamos temor de Dios y no juzguemos este hecho humanamente. Recordemos el énfasis de los capítulos anteriores: todo se hizo conforme a la Palabra de Dios. Así como el Señor mandó, así Moisés lo hizo. En el caso del fuego extraño no fue así. Nunca el Señor lo mandó. El fuego extraño son todas aquellas cosas que no están en la Palabra y que el Señor no ha mandado, ni hablado, ni le han venido al pensamiento y que usamos en el ministerio del Señor. Hagamos esta reflexión: ¿Hemos ofrecido fuego extraño en el ministerio de la Palabra?
En los que a mí se acercan me santificaré, y en presencia de todo el pueblo seré glorificado.
1 Samuel 2:30. «…porque yo honraré a los que me honran, y los que me desprecian serán tenidos en poco.»
Salmos 89:7. “Dios temible en la gran congregación de los santos, Y formidable sobre todos cuantos están alrededor de él.”
Salmos 119:120. “Mi carne se ha estremecido por temor de ti, Y de tus juicios tengo miedo.”
Hebreos 12:28-29. “Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia; porque nuestro Dios es fuego consumidor.”
2 Tesalonicenses 1: 8. “En llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo.”
No beberéis vino ni sidra cuando entréis en el tabernáculo de reunión. Para que no muráis.
Estatuto perpetuo será para vuestras generaciones.
Efesios 5:18. «No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu.”
1 Timoteo 3:8. «Los diáconos asimismo deben ser honestos, sin doblez, no dados a mucho vino, no codiciosos de ganancias deshonestas.»
Tito 1:7. «Porque es necesario que el obispo sea irreprensible, como administrador de Dios; no soberbio, no iracundo, no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas.»
Isaías 28:7. » Pero también éstos erraron con el vino, y con sidra se entontecieron; el sacerdote y el profeta erraron con sidra, fueron trastornados por el vino; se aturdieron con la sidra, erraron en la visión, tropezaron en el juicio.”
Proverbios 31:4-5. «No es de los reyes, oh Lemuel, no es de los reyes beber vino, Ni de los príncipes la sidra; No sea que bebiendo olviden la ley, Y perviertan el derecho de todos los afligidos.”
Para poder discernir entre lo santo y lo profano, y entre lo inmundo y lo limpio.
1 Reyes 3:9. » Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande?”
Ezequiel 44:23. «Y enseñarán a mi pueblo a hacer diferencia entre lo santo y lo profano, y les enseñarán a discernir entre lo limpio y lo no limpio.»
Nehemías 8:8. «Y leían en el libro de la ley de Dios claramente, y ponían el sentido, de modo que entendiesen la lectura.»
Para enseñar a los hijos de Israel todos los estatutos que Jehová les ha dicho por medio de Moisés.
Jeremías 2:8. «Los sacerdotes no dijeron: ¿Dónde está Jehová? y los que tenían la ley no me conocieron; y los pastores se rebelaron contra mí, y los profetas profetizaron en nombre de Baal, y anduvieron tras lo que no aprovecha.»
Meditemos en el verso 7.
¿Qué nos enseña el Señor sobre el cuidado y el respeto que le debemos tener, por causa de la unción que ha derramado sobre nosotros? Consideremos también estos textos.
Números 18:8. “Dijo más Jehová a Aarón: He aquí yo te he dado también el cuidado de mis ofrendas; todas las cosas consagradas de los hijos de Israel te he dado por razón de la unción, y a tus hijos, por estatuto perpetuo.”
Salmos 89:20. “Hallé a David mi siervo; Lo ungí con mi santa unción.”
Isaías 10:27. “Acontecerá en aquel tiempo que su carga será quitada de tu hombro, y su yugo de tu cerviz, y el yugo se pudrirá a causa de la unción.”
1 Juan 2:20. “Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas.”
1 Juan 2:27. “Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él.”
Levítico 11
Nada abominable comerás.
Daniel 1:8. «Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligase a contaminarse.»
Romanos 14:17. «Porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.»
Hebreos 5:14. «Pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.»
Salmos 14:4. «¿No tienen discernimiento todos los que hacen iniquidad, Que devoran a mi pueblo como si comiesen pan, Y a Jehová no invocan?
Hagamos diferencia entre lo inmundo y lo limpio.
Romanos 6:19. “Hablo como humano, por vuestra humana debilidad; que así como para iniquidad presentasteis vuestros miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad, así ahora para santificación presentad vuestros miembros para servir a la justicia.”
Malaquías 3:18. “Entonces os volveréis, y discerniréis la diferencia entre el justo y el malo, entre el que sirve a Dios y el que no le sirve.”
Oremos
Señor danos discernimiento para el bien y el mal. Ayúdanos a hacer la diferencia entre lo inmundo y lo limpio, entre lo santo y lo profano. Porque tú eres un Dios Santo y quieres que nosotros seamos santos como tú eres santo.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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Verso 4. «Hizo, pues, Moisés como Jehová le mandó.»
Verso 5. «Y dijo Moisés a la congregación: Esto es lo que Jehová ha mandado hacer.»
Verso 9. «…como Jehová había mandado a Moisés.»
Verso 13. «…como Jehová lo había mandado a Moisés.»
Verso 17. «… como Jehová lo había mandado a Moisés.»
Verso 21. «… como Jehová lo había mandado a Moisés.»
Verso 29. «… como Jehová lo había mandado a Moisés.»
Verso 36. «Y Aarón y sus hijos hicieron todas las cosas que mandó Jehová por medio de Moisés.»
¿Nos apegamos así a su Palabra?”
Levítico 9
La gloria de Jehová se apareció a todo el pueblo.
La gloria de Jehová es manifestada como resultado de la obediencia: Verso 6. Entonces Moisés dijo: Esto es lo que mandó Jehová; hacedlo, y la gloria de Jehová se os aparecerá. Verso 23. Y entraron Moisés y Aarón en el tabernáculo de reunión, y salieron y bendijeron al pueblo; y la gloria de Jehová se apareció a todo el pueblo.
Cristo. La gloria de Jehová.
Mateo 3:16-17. «Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. Y hubo una voz de los cielos, que decía: Éste es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.»
Colosenses 1:15-17. «Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten».
Oremos
Señor danos la gracia de ser hijos obedientes. Te lo suplicamos.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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Salmos 32:1-9. «Feliz el hombre a quien sus culpas y pecados le han sido perdonados por completo. Feliz el hombre que no es mal intencionado y a quien el Señor no acusa de falta alguna. Mientras no confesé mi pecado, mi cuerpo iba decayendo por mi gemir de todo el día, pues de día y de noche tu mano pesaba sobre mí. Como flor marchita por el calor del verano, así me sentía decaer. Pero te confesé sin reservas mi pecado y mi maldad; decidí confesarte mis pecados, y tú, Señor, los perdonaste. Por eso, en momentos de angustia los fieles te invocarán, y aunque las aguas caudalosas se desborden, no llegarán hasta ellos. Tú eres mi refugio: me proteges del peligro, me rodeas de gritos de liberación. El Señor dice: «Mis ojos están puestos en ti. Yo te daré instrucciones, te daré consejos, te enseñaré el camino que debes seguir. No seas como el mulo o el caballo, que no pueden entender y hay que detener su brío con el freno y con la rienda, pues de otra manera no se acercan a ti.»
Levítico 6
El fuego arderá continuamente en el altar; no se apagará.
Examinemos nuestra vida a la luz de la Palabra. ¿Cuáles son los pecados que apagan el fuego de nuestro altar? Confesar nuestros pecados es una condición para mantener el fuego del altar encendido. Ciertamente necesitamos mantenernos limpios de toda contaminación y del pecado que nos asedia. Añadir leña al fuego cada mañana, añadir la Palabra a nuestra vida cada día. David decía que en su alma, su pecado era como aguas caudalosas pero que cuando confesó sus pecados éstas no llegaron a él. También preguntémonos si debemos restituir a alguien.
Lucas 12:35. «Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras lámparas encendidas.»
Filipenses 2:15. «Para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo».
Mateo 25:1. «Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo.»
Mateo 5:16. «Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.»
Salmos 119:105. «Nun. Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino.»
Salmos 119:11. «En mi corazón he guardado tus dichos, Para no pecar contra ti.»
Levítico 7
Rociará su sangre alrededor sobre el altar.
1 Pedro 1:2. «Elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas.»
Hebreos 12:24. «A Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel.»
Hebreos 9:19-22. » Porque habiendo anunciado Moisés todos los mandamientos de la ley a todo el pueblo, tomó la sangre de los becerros y de los machos cabríos, con agua, lana escarlata e hisopo, y roció el mismo libro y también a todo el pueblo, diciendo: Ésta es la sangre del pacto que Dios os ha mandado. Y además de esto, roció también con la sangre el tabernáculo y todos los vasos del ministerio. Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión.»
Como el sacrificio por el pecado, así es el sacrificio por la culpa; una misma ley tendrán.
Isaías 6:7. «Y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado.»
Oremos
Señor gracias por llevar nuestras culpas y perdonar nuestro pecado.Que arda tu Palabra en nuestro corazón por siempre.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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Juan 1:29. “El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.”
Y llamó Jehová a Moisés, y habló con él desde el tabernáculo del testimonio.
Salmos 95:7-10. «Porque él es nuestro Dios; Nosotros el pueblo de su prado, y ovejas de su mano. Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestro corazón, como en Meriba, Como en el día de Masah en el desierto, Donde me tentaron vuestros padres, Me probaron, y vieron mis obras. Cuarenta años estuve disgustado con la nación, Y dije: Pueblo es que divaga de corazón, Y no han conocido mis caminos.”
Jeremías 7:28. «Les dirás, por tanto: Ésta es la nación que no escuchó la voz de Jehová su Dios, ni admitió corrección; pereció la verdad, y de la boca de ellos fue cortada.»
Isaías 50:10. «¿Quién hay entre vosotros que teme a Jehová, y oye la voz de su siervo? El que anda en tinieblas y carece de luz, confíe en el nombre de Jehová, y apóyese en su Dios.»
Juan 5:37-39. «También el Padre que me envió ha dado testimonio de mí. Nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su aspecto, ni tenéis su palabra morando en vosotros; porque a quien él envió, vosotros no creéis. Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí.»
Levítico 2
La ofrenda verdadera: Cristo.
Hebreos 10: 5-10. «Por lo cual, entrando en el mundo dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste; Mas me preparaste cuerpo. Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron. Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad, Como en el rollo del libro está escrito de mí. Diciendo primero: Sacrificio y ofrenda y holocaustos y expiaciones por el pecado no quisiste, ni te agradaron (las cuales cosas se ofrecen según la ley), y diciendo luego: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad; quita lo primero, para establecer esto último. En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.”
La ofrenda no aceptable.
Observemos el contraste entre lo que pide el Señor y el juicio y la reprensión a su pueblo desobediente que ofrece ofrendas contaminadas.
Joel 1:9. «Desapareció de la casa de Jehová la ofrenda y la libación; los sacerdotes ministros de Jehová están de duelo.»
Ezequiel 20:41. «Como incienso agradable os aceptaré, cuando os haya sacado de entre los pueblos, y os haya congregado de entre las tierras en que estáis esparcidos; y seré santificado en vosotros a los ojos de las naciones.»
Isaías 1:13. «No me traigáis más vana ofrenda; el incienso me es abominación; luna nueva y día de reposo, el convocar asambleas, no lo puedo sufrir; son iniquidad vuestras fiestas solemnes.»
Malaquías 1:6-14. «El hijo honra al padre, y el siervo a su señor. Si, pues, soy yo padre, ¿dónde está mi honra? y si soy señor, ¿dónde está mi temor? dice Jehová de los ejércitos a vosotros, oh sacerdotes, que menospreciáis mi nombre. Y decís: ¿En qué hemos menospreciado tu nombre? En que ofrecéis sobre mi altar pan inmundo. Y dijisteis: ¿En qué te hemos deshonrado? En que pensáis que la mesa de Jehová es despreciable. Y cuando ofrecéis el animal ciego para el sacrificio, ¿no es malo? Asimismo cuando ofrecéis el cojo o el enfermo, ¿no es malo? Preséntalo, pues, a tu príncipe; ¿acaso se agradará de ti, o le serás acepto? dice Jehová de los ejércitos. Ahora, pues, orad por el favor de Dios, para que tenga piedad de nosotros. Pero ¿cómo podéis agradarle, si hacéis estas cosas? dice Jehová de los ejércitos. ¿Quién también hay de vosotros que cierre las puertas o alumbre mi altar de balde? Yo no tengo complacencia en vosotros, dice Jehová de los ejércitos, ni de vuestra mano aceptaré ofrenda. Porque desde donde el sol nace hasta donde se pone, es grande mi nombre entre las naciones; y en todo lugar se ofrece a mi nombre incienso y ofrenda limpia, porque grande es mi nombre entre las naciones, dice Jehová de los ejércitos. Y vosotros lo habéis profanado cuando decís: Inmunda es la mesa de Jehová, y cuando decís que su alimento es despreciable. Habéis además dicho: ¡Oh, qué fastidio es esto! y me despreciáis, dice Jehová de los ejércitos; y trajisteis lo hurtado, o cojo, o enfermo, y presentasteis ofrenda. ¿Aceptaré yo eso de vuestra mano? dice Jehová. Maldito el que engaña, el que teniendo machos en su rebaño, promete, y sacrifica a Jehová lo dañado. Porque yo soy Gran Rey, dice Jehová de los ejércitos, y mi nombre es temible entre las naciones.”
Levítico 3
Ofrenda sin defecto.
Hebreos 9:13-14. «Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?»
Estatuto perpetuo.
Estatuto perpetuo será por vuestras edades, dondequiera que habitéis, que ninguna grosura ni ninguna sangre comeréis.
Levítico 4
Cuando alguien peque errando en los mandamientos:
Ofrecerá a Jehová, por su pecado que habrá cometido, un becerro sin defecto para expiación.
Hebreos 7:27. «Que no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo; porque esto lo hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo.»
Tito 2:14. » Quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.»
1 Juan1:6-10. » Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.»
Verso 35. «…le hará el sacerdote expiación de su pecado que habrá cometido, y será perdonado.»
1 Pedro 2:24. «Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.»
Oremos
Señor queremos hacer obras dignas de arrepentimiento, perdónanos. Limpia nuestras conciencias de obras muertas, que seamos como Cristo: una ofrenda de olor grato para ti. Un sacrificio vivo, que nuestra vida sea esa torta amasada y unida a tu Palabra, ungida con aceite fresco y quemada en oblación a ti.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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