deuteronomio 1-2

Día 58. Libro 5.

Comenzamos hoy la lectura de nuestro quinto libro de la Biblia. Pidamos revelación, entendimiento y obediencia de corazón. Estemos atentos al significado inconmovible, a lo eterno escondido en cada sombra y figura, así como a lo que el Señor habla sobre su Palabra. Que sean muchas tus bendiciones en este camino. No olvides que es necesario leer en humildad de corazón, en arrepentimiento y tener hambre y sed de la Palabra viva. ¡Adelante! ¡Toma posesión de la Tierra Prometida!

Deuteronomio 1

  1. Tomen posesión de la tierra prometida.

Miren, yo les he entregado la tierra; ¡entren y tomen posesión de ella! Es la tierra que yo, el Señor, juré dar a Abrahán, Isaac y Jacob, antepasados de ustedes, y a su descendencia.

  • El significado inconmovible de la Tierra Prometida.

La tierra prometida es el Cristo prometido, es la salvación prometida, el reino de los cielos. También es la Palabra de Dios, de la cual fluye leche y miel y es nuestra incorporación al cuerpo de Cristo por medio de la obediencia a su Palabra. Definitivamente la tierra prometida es la tierra fértil en la que nos convertiremos, dando frutos de justicia, al obedecer su Palabra, tal como lo explica la parábola del sembrador en Mateo 13:23 “Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.”

  • Observemos esto.

Verso 26.  “Sin embargo, no quisisteis subir, antes fuisteis rebeldes al mandato de Jehová vuestro Dios.”

¿Nos sucede hoy lo mismo? Dios castiga a toda esta generación y los llama rebeldes e incrédulos con excepción de Caleb y Josué, y los hace vagar por el desierto, impidiendo que entren a la Tierra Prometida. ¿Significa esto, que cuando no somos obedientes a su Palabra, nuestra vida da vueltas en el desierto?

  • Las bendiciones.

La Palabra que Dios nos ha prometido en Cristo, es para nosotros y para nuestros hijos.

  • Al poseer la Palabra, no debemos temer, ni desmayar.

Deuteronomio 1:30-31. «Jehová vuestro Dios, el cual va delante de vosotros, él peleará por vosotros, conforme a todas las cosas que hizo por vosotros en Egipto delante de vuestros ojos. Y en el desierto has visto que Jehová tu Dios te ha traído, como trae el hombre a su hijo, por todo el camino que habéis andado, hasta llegar a este lugar.»

  • El deseo del Señor.

Hacernos mil veces más de lo que ahora somos, y bendecirnos como nos ha prometido. ¡Aleluya!

Verso 11. » ¡Jehová Dios de vuestros padres os haga mil veces más de lo que ahora sois, y os bendiga, como os ha prometido!»

Deuteronomio 2

  1. Una verdad invaluable.

Verso 7. «… Jehová tu Dios te ha bendecido en toda obra de tus manos; él sabe que andas por este gran desierto; estos cuarenta años Jehová tu Dios ha estado contigo, y nada te ha faltado.»

  • ¿Quiénes pueden actuar como nuestros enemigos y convertirse en verdaderos gigantes?

Consideremos que los falsos argumentos son nuestros verdaderos enemigos, y nos impiden tomar posesión de la Tierra Prometida, porque estando dentro de nosotros mismos, impiden nuestro entendimiento y crecimiento en la Palabra.

2 Corintios 10:5. “Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.”

Colosenses 1:21. “Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado.”

Consideremos también todo lo que debemos echar fuera de nosotros: Efesios 4:21. “Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia.”  Y Colosenses 3:8. “Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca.”

  • Tomemos posesión de la Palabra.

Versos 24-25.  «Levantaos, salid, y pasad el arroyo de Arnón; he aquí he entregado en tu mano a Sehón rey de Hesbón, amorreo, y a su tierra; comienza a tomar posesión de ella, y entra en guerra con él. Hoy comenzaré a poner tu temor y tu espanto sobre los pueblos debajo de todo el cielo, los cuales oirán tu fama, y temblarán y se angustiarán delante de ti.»

Oremos

Gracias Padre por heredarnos esta joya preciosa. Permite que la atesoremos en nuestro corazón y le demos su verdadero valor en el reino de los cielos como una joya eterna e inconmovible.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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