Números 32-33

Día 57. Libro 4.

Números 32

  1. Observemos la importancia de actuar como cuerpo de Cristo y recibamos la exhortación.

Versos 6-7.  “Y respondió Moisés a los hijos de Gad y a los hijos de Rubén: ¿Irán vuestros hermanos a la guerra, y vosotros os quedaréis aquí? ¿Y por qué desanimáis a los hijos de Israel, para que no pasen a la tierra que les ha dado Jehová?”

  • Prole de hombres pecadores.

Así fueron llamados los que desanimaron al pueblo para no pasar a la tierra prometida.

Versos 14-15. “Y he aquí, vosotros habéis sucedido en lugar de vuestros padres, prole de hombres pecadores, para añadir aún a la ira de Jehová contra Israel. Si os volviereis de en pos de él, él volverá otra vez a dejaros en el desierto, y destruiréis a todo este pueblo.”

Números 33

  1. Echen fuera a los moradores de la Tierra Prometida.

Versos 34-35.  “Echaréis de delante de vosotros a todos los moradores del país, y destruiréis todos sus ídolos de piedra, y todas sus imágenes de fundición, y destruiréis todos sus lugares altos; y echaréis a los moradores de la tierra, y habitaréis en ella; porque yo os la he dado para que sea vuestra propiedad.”

Versos 55-56. «Y si no echareis a los moradores del país de delante de vosotros, sucederá que los que dejareis de ellos serán por aguijones en vuestros ojos y por espinas en vuestros costados, y os afligirán sobre la tierra en que vosotros habitareis. Además, haré a vosotros como yo pensé hacerles a ellos.»

  • La desobediencia.

¿Cumplió el pueblo de Israel con este mandato?

Jueces 2:1-3.  «El ángel de Jehová subió de Gilgal a Boquim, y dijo: Yo os saqué de Egipto, y os introduje en la tierra de la cual había jurado a vuestros padres, diciendo: No invalidaré jamás mi pacto con vosotros, con tal que vosotros no hagáis pacto con los moradores de esta tierra, cuyos altares habéis de derribar; más vosotros no habéis atendido a mi voz. ¿Por qué habéis hecho esto? Por tanto, yo también digo: No los echaré de delante de vosotros, sino que serán azotes para vuestros costados, y sus dioses os serán tropezadero.»

  • Tenemos el mismo mandamiento.

Limpiar nuestra tierra, echar y desechar de nuestra vida todo aquello que nos impide obedecer, entender la Palabra y dar frutos de justicia.

Salmos 37:8. «Deja la ira, y desecha el enojo; No te excites en manera alguna a hacer lo malo.»  

Efesios 4:17-18. «Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón.»

Efesios 4:22. «En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos.»

Efesios 4:31. «Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia.»

Colosenses 3:8. «Pero ahora desechad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, maledicencia, lenguaje soez de vuestra boca.»

1 Pedro 2:1. «Por tanto, desechando toda malicia y todo engaño, e hipocresías, envidias y toda difamación.” 

1 Timoteo 4:7.«Desecha las fábulas profanas y de viejas. Ejercítate para la piedad.”

2 Timoteo 2:23. «Pero desecha las cuestiones necias e insensatas, sabiendo que engendran contiendas.»

Oremos

Padre limpianos por tu Palabra.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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