Día 52. Libro 4.
Números 18
- Tú y tus hijos contigo.
Verso 7. “Mas tú y tus hijos contigo guardaréis vuestro sacerdocio en todo lo relacionado con el altar, y del velo adentro, y ministraréis. Yo os he dado en don el servicio de vuestro sacerdocio; y el extraño que se acercare, morirá.»
- Yo soy tu parte y tu heredad dice el Señor.
Verso 20. «Y Jehová dijo a Aarón: De la tierra de ellos no tendrás heredad, ni entre ellos tendrás parte. Yo soy tu parte y tu heredad en medio de los hijos de Israel.»
Salmos 73:26. “Mi carne y mi corazón desfallecen; Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.”
Salmos 142:5. “Clamé a ti, oh Jehová; Dije: Tú eres mi esperanza, Y mi porción en la tierra de los vivientes.”
Lamentaciones 3:24. “Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré.”
Ezequiel 44:28. “Y habrá para ellos heredad; yo seré su heredad, pero no les daréis posesión en Israel; yo soy su posesión.”
Números 19
- Somos inmundos hasta la noche, hasta que JESÚS, el lucero de la mañana, llega a nuestra vida.
Isaías 9:2. «El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos.»
Apocalipsis 22:3-5. «Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán, y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes. No habrá allí más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos.»
2 Pedro 1:19. «Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones.»
- Los que no se purifican contaminan la congregación.
Verso 20. “Y el que fuere inmundo, y no se purificare, la tal persona será cortada de entre la congregación, por cuanto contaminó el tabernáculo de Jehová; no fue rociada sobre él el agua de la purificación; es inmundo.”
Romanos 2:4-5. «¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento? Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios.»
2 Pedro 3:14. «Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz.»
Apocalipsis 22:11. «El que es injusto, sea injusto todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía.»
1 Juan 1:7-10. «Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.»
- Siendo purificados, pasamos a ser luz.
Mateo 5:16. «Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.»
Números 20
- Golpear la roca.
Observemos bien lo que Dios dijo: habla a la roca. Pero en lugar de hablarle, como Dios le dijo, Moisés golpeó la peña. ¿Cómo definió el Señor lo que hizo Moisés? El Señor lo definió como no creer a la Palabra y santificarlo delante de todo el pueblo. ¿Cuál fue la consecuencia y castigo?
- La peña, figura de Cristo, nuestra roca fuerte.
De Él brota agua de vida eterna.
1 Corintios 10: 4. «… todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo.»
- Observemos a Edom.
Recuerden que éste es un pueblo formado a partir de la descendencia de Esaú, el hermano de Jacob. Esaú menospreció la Palabra de Dios al menospreciar sus derechos de primogenitura. Porque había una promesa de Dios de bendecir a través de su descendencia a todas las familias de la tierra. Esaú representa a todos aquellos que menosprecian la revelación de la Palabra. El pueblo de Edom no permitió al pueblo de Dios que atravesará su territorio para caminar hacia la tierra prometida. Humanamente hablando era lógico lo que hicieron. Se estaban protegiendo. Es razonable y sensato. Dejar pasar a ese montón de gente podía dañar sus tierras y estropear sus recursos. Sin embargo, Edom ignoró nuevamente las verdades espirituales y eternas de la Palabra de Dios: porque resulta que fue Dios quien mandó a Israel a pasar a través de Edom. Deuteronomio 2:3-5. «Y Jehová me habló, diciendo: Bastante habéis rodeado este monte; volveos al norte. Y manda al pueblo, diciendo: Pasando vosotros por el territorio de vuestros hermanos los hijos de Esaú, que habitan en Seir, ellos tendrán miedo de vosotros; más vosotros guardaos mucho.» Pero Edom se negó y dijo: no pasarás. Consideremos el juicio que recibió Edom por su maldad: Ezequiel 25:12-14. «Así ha dicho Jehová el Señor: Por lo que hizo Edom, tomando venganza de la casa de Judá, pues delinquieron en extremo, y se vengaron de ellos; por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Yo también extenderé mi mano sobre Edom, y cortaré de ella hombres y bestias, y la asolaré; desde Temán hasta Dedán caerán a espada. Y pondré mi venganza contra Edom en manos de mi pueblo Israel, y harán en Edom según mi enojo y conforme a mi ira; y conocerán mi venganza, dice Jehová el Señor.» Y Ezequiel 35:5-11. «Allí Edom, sus reyes y todos sus príncipes, los cuales con su poderío fueron puestos con los muertos a espada; ellos yacerán con los incircuncisos, y con los que descienden al sepulcro. Por cuanto tuviste enemistad perpetua, y entregaste a los hijos de Israel al poder de la espada en el tiempo de su aflicción, en el tiempo extremadamente malo, por tanto, vivo yo, dice Jehová el Señor, que a sangre te destinaré, y sangre te perseguirá; y porque la sangre no aborreciste, sangre te perseguirá. Y convertiré al monte de Seir en desierto y en soledad, y cortaré de él al que vaya y al que venga. Y llenaré sus montes de sus muertos; en tus collados, en tus valles y en todos tus arroyos, caerán muertos a espada. Yo te pondré en asolamiento perpetuo, y tus ciudades nunca más se restaurarán; y sabréis que yo soy Jehová. Por cuanto dijiste: Las dos naciones y las dos tierras serán mías, y tomaré posesión de ellas; estando allí Jehová; por tanto, vivo yo, dice Jehová el Señor, yo haré conforme a tu ira, y conforme a tu celo con que procediste, a causa de tus enemistades con ellos; y seré conocido en ellos, cuando te juzgue.» También Ezequiel 35: 15. «Como te alegraste sobre la heredad de la casa de Israel, porque fue asolada, así te haré a ti; asolado será el monte de Seir, y todo Edom, todo él; y sabrán que yo soy Jehová.» Amados hermanos: temamos al Señor y tomemos ejemplo de este hecho. Gálatas 6:10. «Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.» Hebreos 13:2. «No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles.»
Oremos
Padre enséñanos a creer en tu Palabra.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
Nuestra meta
365 días con la Palabra.
Faltan 313
Síguenos en nuestras redes:
Facebook: 365 días con la Palabra
Blog de WordPress: 365 días con la Palabra
Twitter: @mirdzastrid
App. ENLACE+
https://enlace.plus/organization/d243a2a1-5b9c-43a7-b10a-204588a47186
Y en nuestra página Web: