Números 12-14

Día 50. Libro 4.

Números 12

  1. El pecado de Aarón y María.

Es necesario precisar el verdadero motivo de la ira de Dios. En el capítulo anterior el pueblo estaba aburrido del Maná, el cual es figura de la Palabra. Ahora, dicen que Dios no sólo habla por Moisés. Ellos dijeron: «Jehová también ha hablado por nosotros». Pero esto no era cierto. El pecado de Aarón y María en contra de Moisés, en realidad representa el pecado en contra de la Palabra. Recordemos que Moisés es figura de Cristo. Tengamos presente que Cristo es el verbo, la Palabra revelada. Moisés recibió la Palabra revelada de Jehová porque el Señor le hablaba cara a cara y no por figuras. Dios no hablaba a Aarón y María cara a cara. Por esta causa se encendió la ira de Dios: El sólo se ha revelado a través de Cristo, su Palabra. Nadie puede sustituir esto. Juan 1:17-18. «Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.» 

  • Meditemos en esto.

¿Conocemos la revelación de la Palabra de Jehová o todavía percibimos solo las figuras? ¿Entendemos la revelación de lo inconmovible o todavía vemos como a través de un velo, oscuramente? Consideremos esto:  la ira de Dios se manifestó por el pecado de Aarón y María con lepra. ¿Hay lepra entre nosotros? No aceptar la revelación de la Palabra en Cristo Jesús puede ser un pecado crónico.

  • En el verso 13 Moisés intercede por María, así como Cristo intercede por la Iglesia.

Romanos 8:34. «¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.»  

Números 13

  1. La tierra prometida.

En un primer sentido la tierra prometida es figura de Cristo, la Palabra. Porque es una tierra que fluye y destila leche y miel.  Salmo 19:10 y 119:103. Es una tierra buena y ancha. Como dice Éxodo 3:8. Es Jehová quien nos introduce en ella. Debemos subir a ella y observarla. Es necesario esforzarse, combatir, luchar, para tomar posesión de ella; así como sembrarla, ararla, regarla para obtener sus frutos. Jehová estará contigo para tomarla. Puedes unirte con un hermano para luchar por ella, como un cuerpo. Jueces 1:3.» Y Judá dijo a Simeón su hermano: Sube conmigo al territorio que se me ha adjudicado, y peleemos contra el cananeo, y yo también iré contigo al tuyo. Y Simeón fue con él.” El pueblo que habita la tierra es fuerte, gigante y numeroso. Sus ciudades son muy grandes y están fortificadas.  Así serán todos los cristianos y las iglesias que se coman la Palabra y la obedezcan día a día. Su terreno es fértil. Salmo 1:1-3. El fruto de la tierra es grandioso. Juan 15:8.

  • Los hombres que suben a reconocer la tierra. Dos tipos de cristianos.

1er tipo: Los cristianos obedientes como Caleb. Van y toman de la Palabra los frutos, las verdades que contribuyen al crecimiento. Motivan e inspiran a otros a obedecer.

2o tipo. Los cristianos desobedientes que ven en la Palabra algo inalcanzable y gigantesco, imposible de acceder. Son tóxicos y contaminan a otros. Verso 32.  “Y hablaron mal entre los hijos de Israel, de la tierra que habían reconocido.” Dios dijo que los introduciría a la tierra prometida, pero ellos dijeron que no lo lograrían. “No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros.” Lo cual negaba el poder y la capacidad de Dios para cumplir su Palabra.

  • Andaban tras la imaginación de su propio corazón.

Observemos en detalle el último verso del capítulo: notemos la frase “…y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas…”  Está afirmación denota cómo ellos veían las cosas. Su pensamiento tenía lógica. Pero hay un problema en esto: CHOCABA CON LA PALABRA DEL SEÑOR. Esto es exactamente lo que describe el Señor como “andar en la imaginación del corazón”. Esto significa pensar con tu propia lógica, amar tus propios pensamientos, escoger tus propios caminos y decidir qué es lo bueno y que es lo malo. En realidad, el problema se encuentra cuando, al igual que Adán y Eva, tu pensamiento, tus decisiones y visión del mundo, tropiezan, chocan, ignoran y son contrarias a lo que Dios dice.

Jeremías 9:14. “Antes se fueron tras la imaginación de su corazón, y en pos de los baales, según les enseñaron sus padres.”

Jeremías 11:8. “Pero no oyeron, ni inclinaron su oído, antes se fueron cada uno tras la imaginación de su malvado corazón; por tanto, traeré sobre ellos todas las palabras de este pacto, el cual mandé que cumpliesen, y no lo cumplieron.”

Jeremías 16:12. “Y vosotros habéis hecho peor que vuestros padres; porque he aquí que vosotros camináis cada uno tras la imaginación de su malvado corazón, no oyéndome a mí.”

Examinemos nuestro corazón. Hagamos frutos dignos de arrepentimiento. ¿Amamos nuestros razonamientos más que la Palabra del Señor? ¿Hemos asumido una actitud semejante frente al reto de leer y caminar en obediencia a la Palabra de Dios? ¿Validamos y amamos nuestra manera de ser y de pensar por encima de lo que Dios dice? ¿Andamos tras la imaginación de nuestro corazón?

Números 14

  1. Observemos las consecuencias de ser rebeldes a la Palabra de Dios.

Cuando los espías dijeron su propia visión de la tierra prometida, el pueblo cayó en rebelión. Salmos 78:40. “¡Cuántas veces se rebelaron contra él en el desierto, Lo enojaron en el yermo!” Jeremías 9:3. “Hicieron que su lengua lanzara mentira como un arco, y no se fortalecieron para la verdad en la tierra; porque de mal en mal procedieron, y me han desconocido, dice Jehová.”

  • ¡Ojalá muriéramos en la tierra de Egipto; o en este desierto ojalá muriéramos! ¿No nos sería mejor volvernos a Egipto? Dijo el pueblo de Dios.

NUNCA debemos regresar a Egipto. Nunca, nunca, nunca. Egipto representa la muerte, la esclavitud del pecado y por ende la condenación eterna. Volver a Egipto es dejar a Cristo, dejar la salvación. Volver a Egipto es pisotear el sacrificio de Cristo en la cruz y su sangre derramada. Volver a Egipto es no escuchar al Señor, no oírlo, no escuchar su Palabra. Consideremos estos versos como una advertencia amorosa de nuestro buen Dios y padre misericordioso.

Hebreos 10:26-27. «Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios».

Hebreos 6:4-6. «Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio.»

Estos versos deben ser nuestra ancla:

Hebreos 10:38-39. «Mas el justo vivirá por fe; Y si retrocediere, no agradará a mi alma. Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma.»

Salmos 85:8. «Escucharé lo que hablará Jehová Dios; Porque hablará paz a su pueblo y a sus santos, Para que no se vuelvan a la locura.»

  • Murmuraron.

Salmos 106:24. «Pero aborrecieron la tierra deseable; No creyeron a su palabra.»

Salmos 78:40-42. » ¡Cuántas veces se rebelaron contra él en el desierto, Lo enojaron en el yermo!  Y volvían, y tentaban a Dios, Y provocaban al Santo de Israel.  No se acordaron de su mano, Del día que los redimió de la angustia.”

  • El castigo.

Versos 31-32. “Pero a vuestros niños, de los cuales dijisteis que serían por presa, yo los introduciré, y ellos conocerán la tierra que vosotros despreciasteis. En cuanto a vosotros, vuestros cuerpos caerán en este desierto.”

  • La verdad.

Verso 9. “Por tanto, no seáis rebeldes contra Jehová, ni temáis al pueblo de esta tierra; porque nosotros los comeremos como pan; su amparo se ha apartado de ellos, y con nosotros está Jehová; no los temáis.”

  • Dios responde la oración que es conforme a su Palabra y a aquel que clama misericordia.

Verso 20. Jehová dijo: “Yo lo he perdonado conforme a tu dicho.» Sigamos caminando en obediencia a su Palabra. El Señor nos introducirá a la tierra que fluye leche y miel.No veamos a los gigantes y los impedimentos, no veamos los obstáculos, veamos al Señor.Seamos como Caleb: “Por cuanto hubo en él otro espíritu, y decidió ir en pos de mí, yo le meteré en la tierra donde entró, y su descendencia la tendrá en posesión.” Verso 24.

Oremos

Ahora, pues, yo te ruego que sea magnificado tu poder Señor, como lo hablaste, diciendo: Jehová, tardo para la ira y grande en misericordia, que perdona la iniquidad y la rebelión, aunque de ningún modo tendrá por inocente al culpable; que visita la maldad de los padres sobre los hijos hasta los terceros y hasta los cuartos. Perdona ahora la iniquidad de este pueblo según la grandeza de tu misericordia, y como has perdonado a este pueblo desde Egipto hasta aquí.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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