Levítico 26-27

Día 43. Libro 3.

Levítico 26

  1. Yo soy Jehová vuestro Dios. No haréis para vosotros ídolos.
    1 Samuel 15:23. «Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey.» Cuando somos desobedientes, entonces somos idólatras. Lo contrario a la idolatría es la obediencia a sus mandamientos, dejando de lado nuestra manera de pensar y de interpretar su Palabra.
  2. Las bendiciones de la obediencia.
    «Si andas en mis decretos y guardas mis mandamientos, y los pones por obra.» Verso 3.
    «Yo daré vuestra lluvia en su tiempo, y la tierra rendirá sus productos, y el árbol del campo dará su fruto.» Verso 4.
    «Y pondré mi morada en medio de vosotros, y mi alma no os abominará; y andaré entre vosotros, y yo seré vuestro Dios, y vosotros seréis mi pueblo.» Versos 11-12.
    «Y yo daré paz en la tierra, y dormiréis, y no habrá quien os espante; y haré quitar de vuestra tierra las malas bestias, y la espada no pasará por vuestro país. Y perseguiréis a vuestros enemigos, y caerán a espada delante de vosotros.” Versos 6-7.
    «Porque yo me volveré a vosotros, y os haré crecer, y os multiplicaré, y afirmaré mi pacto con vosotros.» Verso 9.
    «Comeréis lo añejo de mucho tiempo, y pondréis fuera lo añejo para guardar lo nuevo.» Verso 10. Cuando pongamos fuera lo añejo, nuestros propios pensamientos, entonces podremos guardar lo nuevo: la revelación de su Palabra.
    «Y pondré mi morada en medio de vosotros, y mi alma no os abominará.» Verso 11.
    » y andaré entre vosotros, y yo seré vuestro Dios, y vosotros seréis mi pueblo.» Verso 12.
  3. La desobediencia es definida en este capítulo como:
    No escuchar la Palabra, no hacer los mandamientos, desdeñar sus estatutos, no ejecutar TODOS sus mandamientos, invalidar su pacto, andar en oposición contra el Señor, fastidio y menosprecio por la palabra, orgullo y soberbia. El Señor habla fuerte y crudamente sobre esto y expresa los castigos y maldiciones que vienen por pecar contra su Palabra. La desobediencia implica pisotear el sacrificio de Cristo en la cruz del calvario como lo explica Hebreos 10:28-31. “El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!” Contrastemos estas verdades con enseñanzas tradicionales.
  4. Observemos cada una de las advertencias que nos hace el Señor cuidadosamente.
    Oigamos con temor y temblor para que no tropecemos con la Palabra. Muy importante: no pretendamos encuadrar la Palabra en nuestros conceptos previos.
  5. Las maldiciones son castigos por desobedecer.
    La intención del castigo es la corrección del pecado para nuestra salvación. Entendamos esto: si el Señor nos disciplina para corregirnos y no escuchamos su corrección, entonces él dice que: “Y si con estas cosas no fuereis corregidos, sino que anduviereis conmigo en oposición, yo también procederé en contra de vosotros, y os heriré aún siete veces por vuestros pecados.” Versos 23-24.
  6. Las maldiciones de la desobediencia.
    Enviaré sobre vosotros terror, extenuación y calentura, que consuman los ojos y atormenten el alma.
    Sembraréis en vano vuestra semilla, porque vuestros enemigos la comerán.
    Pondré mi rostro contra vosotros, y seréis heridos delante de vuestros enemigo. Los que os aborrecen se enseñorearán de vosotros, y huiréis sin que haya quien os persiga.
    YO procederé en contra de vosotros con ira, y mi alma os abominará. YO volveré a castigaros siete veces más por vuestros pecados y quebrantaré la soberbia de vuestro orgullo.
    Haré vuestro cielo como hierro, y vuestra tierra como bronce.
    Vuestra fuerza se consumirá en vano, porque vuestra tierra no dará su producto, y los árboles de la tierra no darán su fruto.
    Traeré sobre vosotros espada vengadora, en vindicación del pacto.
    YO añadiré sobre vosotros siete veces más plagas según vuestros pecados. Enviaré contra vosotros bestias fieras que os arrebaten vuestros hijos, y destruyan vuestro ganado, y os reduzcan en número, y vuestros caminos sean desiertos. YO enviaré pestilencia entre vosotros, y seréis entregados en mano del enemigo.
    YO quebrantaré el sustento del pan. Comeréis, y no os saciaréis. Comeréis la carne de vuestros hijos, y comeréis la carne de vuestras hijas.
    Destruiré vuestros lugares altos, y derribaré vuestras imágenes. Pondré vuestros cuerpos muertos sobre los cuerpos muertos de vuestros ídolos y asolaré vuestros santuarios.
    No oleré la fragancia de vuestro suave perfume.
    Asolaré también la tierra, y se pasmarán por ello vuestros enemigos que en ella moren.
    Os esparciré entre las naciones, y desenvainaré espada en pos de vosotros; y vuestra tierra estará asolada, y desiertas vuestras ciudades.
    Infundiré en sus corazones tal cobardía, en la tierra de sus enemigos, que el sonido de una hoja que se mueva los perseguirá, y huirán como ante la espada, y caerán sin que nadie los persiga.
    Tropezarán los unos con los otros como si huyeran ante la espada, aunque nadie los persiga; y no podréis resistir delante de vuestros enemigos.
    Y pereceréis entre las naciones, y la tierra de vuestros enemigos os consumirá.
    Y los que queden de vosotros decaerán en las tierras de vuestros enemigos por su iniquidad; y por la iniquidad de sus padres decaerán con ellos.
  7. Entonces, según la Palabra. ¿Pueden las maldiciones alcanzar a un cristiano?
    Ciertamente los hijos de Dios que caminen en obediencia serán librados de la maldiciones mencionadas en la Palabra, y lo alcanzarán todas las bendiciones que redimió para nosotros Cristo en la cruz del calvario.
    Romanos 8:1-4. “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne. para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.”
    ¿Y qué sucede con los que andan conforme a la carne? De acuerdo con lo que nos está diciendo el Señor, si un hijo de Dios llamado y apartado para el reino, desobedece y camina en pecado, las maldiciones previstas en la Palabra, lo alcanzarán. ¿Por qué causa sucede esto? Porque Dios cumple TODA su Palabra, porque Dios es justo, porque Dios al hijo que ama corrige, porque sin santidad nadie verá al Señor, porque Dios es soberano, porque Dios no se contradice, porque el sacrificio de Cristo en la cruz no puede ser menospreciado, pisoteado o ignorado. Salmos 32:9. «No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento, Que han de ser sujetados con cabestro y con freno, Porque si no, no se acercan a ti.» Revisemos también Deuteronomio 28.

Levítico 27

  1. Cristo, nuestro año de jubileo.
    Verso 24. “En el año del jubileo, volverá la tierra a aquél de quien él la compró, cuya es la herencia de la tierra.”
  2. La Palabra: estos son los mandamientos que ordenó Jehová a Moisés para los hijos de Israel, en el monte de Sinaí.

Oremos
Padre, confesamos nuestros pecados para hacer frutos dignos de arrepentimiento. Señor enséñanos, haznos entender la diferencia entre lo santo y lo profano, entre lo limpio y lo inmundo, danos discernimiento para ser santos como tú lo mandas. Padre ten misericordia de nosotros y de nuestros hijos, para hacer cumplir y poner por obra tu Palabra. Nos humillamos y nos postramos delante de ti, clamamos misericordias a ti, Dios del cielo. Gracias Señor por el libro de Levítico. Grábalo en la tabla de nuestro corazón.

Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez

Nuestra meta
365 días con la Palabra.
Faltan 321

Síguenos en nuestras redes:
Facebook: 365 días con la Palabra
Blog de WordPress: 365 días con la Palabra
Twitter: @mirdzastrid
App. ENLACE+
https://enlace.plus/organization/d243a2a1-5b9c-43a7-b10a-204588a47186
Y en nuestra página Web:
https://volveralapalabra.wordpress.com

Deja un comentario