levítico 18-20

Día 41. Libro 3.

Levítico 18

  1. Cumplan mis decretos; obedezcan mis leyes; vivan conforme a ellos. Yo soy el Señor su Dios.

Verso 5. “Por tanto, guardaréis mis estatutos y mis ordenanzas, los cuales haciendo el hombre, vivirá en ellos. Yo Jehová.»  

Verso 26. “Guardad, pues, vosotros mis estatutos y mis ordenanzas, y no hagáis ninguna de estas abominaciones, ni el natural ni el extranjero que mora entre vosotros.”

Verso 30. “Guardad, pues, mi ordenanza, no haciendo las costumbres abominables que practicaron antes de vosotros, y no os contaminéis en ellas. Yo Jehová vuestro Dios.”

  • Observemos la relación entre la desobediencia, (no guardar los mandamientos), con la idolatría (ofrecer sacrificios a otros dioses).

1 Samuel 15:23. “Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey.”

Levítico 19

  1. Guardad, pues, todos mis estatutos y todas mis ordenanzas, y ponedlos por obra.
  • ¿Quién lo dice? «Yo Jehová vuestro Dios que os saqué de la tierra de Egipto.»
  • Esto es lo que SÍ haremos.
  • Santos seréis, porque santo soy yo Jehová vuestro Dios.
  • Cada uno temerá a su madre y a su padre.
  • Mis días de reposo guardaréis.
  • Cuando ofreciereis sacrificio de ofrenda de paz a Jehová, ofrecedlo de tal manera que seáis aceptos.
  • Ama a tu prójimo como a ti mismo.
  • Tendrás temor de tu Dios.
  • Razonarás con tu prójimo, para que no participes de su pecado.
  • Mis estatutos guardarás.
  • Con justicia juzgarás a tu prójimo.
  • Mis días de reposo guardaréis, y mi santuario tendréis en reverencia.
  • Como a un natural de vosotros tendréis al extranjero que more entre vosotros, y lo amarás como a ti mismo; porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto.
  • Balanzas justas, pesas justas y medidas justas tendréis.
  • Esto es lo que NO haremos.
  • NO os volveréis a los ídolos.
  • NO haréis para vosotros dioses de fundición.
  • Cuando siegues la mies de tu tierra, NO segarás hasta el último rincón de ella, ni espigarás tu tierra segada. Y no rebuscarás tu viña, ni recogerás el fruto caído de tu viña; para el pobre y para el extranjero lo dejarás.
  • NO hurtaréis.
  • NO engañaréis ni mentiréis el uno al otro.
  • NO juraréis falsamente por mi nombre, profanando así el nombre de tu Dios.
  • NO oprimirás a tu prójimo, ni le robarás.
  • NO retendrás el salario del jornalero en tu casa hasta la mañana.
  • NO maldecirás al sordo, y delante del ciego NO pondrás tropiezo.
  • NO harás injusticia en el juicio, ni favoreciendo al pobre ni complaciendo al grande.
  • NO andarás chismeando entre tu pueblo.
  • NO atentarás contra la vida de tu prójimo.
  • NO aborrecerás a tu hermano en tu corazón.
  • NO participarás del pecado de tu hermano.
  • NO te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo.
  • NO harás ayuntar tu ganado con animales de otra especie.
  • Tu campo NO sembrarás con mezcla de semillas.
  • NO te pondrás vestidos con mezcla de hilos.
  • NO comerás el fruto de tu tierra los primeros tres años.
  • NO comeréis cosa alguna con sangre.
  • NO seréis agoreros, ni adivinos.
  • NO haréis tonsura en vuestras cabezas.
  • NO dañaréis la punta de vuestra barba.
  • NO haréis rasguños en vuestro cuerpo por un muerto,
  • NO imprimiréis en vosotros señal alguna.
  • NO contaminarás a tu hija haciéndola fornicar, para que NO se prostituya la tierra y se llene de maldad.
  • NO os volváis a los encantadores ni a los adivinos; NO los consultéis, contaminándoos con ellos.
  • NO oprimirás al extranjero que more con vosotros en vuestra tierra.
  • NO hagáis injusticia en juicio, en medida de tierra, en peso ni en otra medida.
  • El proceso de crecimiento espiritual y la posibilidad de fructificar y enseñar en el cuerpo de Cristo.

Consideremos estos mandamientos en su significado inconmovible: Considerarás incircunciso el fruto de tu tierra los primeros tres años. Al cuarto año, consagrarás en alabanza TODO el fruto de la tierra. El quinto año comeréis el fruto de la tierra, PARA QUE OS HAGA CRECER SU FRUTO. Delante de las canas te levantarás, y honrarás el rostro del anciano. Entendamos esto a la luz de la progresión natural y necesaria del crecimiento espiritual. Tres años debemos considerar como incircunciso el fruto, al cuarto año dedicarlos en alabanza y al quinto año es que se puede comer. Observamos en la Palabra que Jesús, nuestro Señor estuvo tres años enseñando a los discípulos y que al cuarto año fue cuando evidenciaron un crecimiento extraordinario y pudieron dar fruto. Seamos temerosos de Dios y respetuosos de éstas leyes para cuidar la edificación del cuerpo de Cristo y la iglesia del Señor. Esperemos el crecimiento de los discípulos y no demos a los neófitos la responsabilidad de enseñar, ser maestro o líder.

2 Crónicas 2:7. «Envíame, pues, ahora un hombre hábil que sepa trabajar en oro, en plata, en bronce, en hierro, en púrpura, en grana y en azul, y que sepa esculpir con los maestros que están conmigo en Judá y en Jerusalén, los cuales dispuso mi padre.»  

2 Pedro 3:16-17. «Casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición. Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza.»

2 Timoteo 4:3-4. «Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.»

Santiago 3:1-2.»Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación. Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo.» 

1 Timoteo 3:5-7. «(pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?); no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo.»  

Levítico 20

  1. Consideremos la relación que hay entre ofrecer nuestros hijos a los demonios y no enseñarles a guardar la Palabra del Señor. Meditemos en nuestros caminos.
  • Observemos lo que hará el Señor si somos negligentes en nuestro deber de confrontar el pecado.

Verso 5. “Entonces yo pondré mi rostro contra aquel varón y contra su familia, y le cortaré de entre su pueblo, con todos los que fornicaron en pos de él prostituyéndose con Moloc.» 

  • Santifíquense, sean santos, porque yo Jehová soy su Dios.

Guarden mis estatutos, y pónganlos por obra. Yo Jehová los santifico. Verso 8. Guarden, todos mis estatutos y todas mis ordenanzas, y pónganlos por obra, no sea que los vomite la tierra en la cual yo los introduzco para que habiten en ella. Me serán santos, porque yo Jehová soy santo, y los he apartado de los pueblos para que sean míos. Verso 26. NO anden en las prácticas de las naciones que yo echaré de delante de ustedes; porque ellos hicieron todas estas cosas, y los tuve en abominación. Verso 23. NO se contaminen. Hagan diferencia entre lo santo y lo profano. Sepan discernir entre lo inmundo y lo limpio.

Oremos

Señor ayúdanos a discernir entre lo santo y lo profano para que seamos santos como tú eres santo.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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